July 17, 2021
De parte de Lobo Suelto
218 puntos de vista


Creo que nadie con un m铆nimo de sentimiento de pertenencia, con un sentido de la soberan铆a, con una responsabilidad c铆vica puede querer (ni siquiera creer) que la soluci贸n de esos problemas venga de cualquier tipo de intervenci贸n extranjera, mucho menos de car谩cter militar, como han llegado a pedir algunos, y que, tambi茅n es cierto, representa una amenaza que no deja de ser un escenario posible.

Creo adem谩s que cualquier cubano dentro o fuera de la isla sabe que el bloqueo o embargo comercial y financiero estadounidense, como quieran llamarlo, es real y se ha internacionalizado y recrudecido en los 煤ltimos a帽os y que es un fardo demasiado pesado para la econom铆a cubana (como lo ser铆a para cualquier otra econom铆a). Los que viven fuera de la isla y hoy mismo quieren ayudar a sus familiares en medio de una situaci贸n cr铆tica, han podido comprobar que existe y cu谩nto existe al verse pr谩cticamente imposibilitados de enviar una remesa a sus allegados, por solo citar una situaci贸n que afecta a muchos. Se trata de una vieja pol铆tica que, por cierto (a veces algunos lo olvidan) pr谩cticamente todo el mundo ha condenado por muchos a帽os en sucesivas asambleas de Naciones Unidas.

Y creo que tampoco nadie puede negar que tambi茅n se ha desatado una campa帽a medi谩tica en la que, hasta de las formas m谩s burdas, se han lanzado informaciones falsas que al principio y al final solo sirven para restar credibilidad a sus gestores.

Pero creo, junto con todo lo anterior, que los cubanos necesitan recuperar la esperanza y tener una imagen posible de su futuro. Si se pierde la esperanza se pierde el sentido de cualquier proyecto social humanista. Y la esperanza no se recupera con la fuerza. Se le rescata y alimenta con esas soluciones y los cambios y los di谩logos sociales, que, por no llegar, han causado, entre otros muchos efectos devastadores, las ansias migratorias de tantos cubanos y ahora provocaron el grito de desesperaci贸n de gentes entre las que seguramente hubo personas pagadas y delincuentes oportunistas, aunque me niego a creer que en mi pa铆s, a estas alturas, pueda haber tanta gente, tantas personas nacidas y educadas entre nosotros que se vendan o delincan. Porque si as铆 fuera, ser铆a el resultado de la sociedad que los ha fomentado.

La manera espont谩nea, sin la atadura a ning煤n liderazgo, sin recibir nada a cambio ni robar nada en el camino, con que tambi茅n una cantidad notable de personas se ha manifestado en las calles y en las redes, debe ser una advertencia y pienso que es una muestra alarmante de las distancias que se han abierto entre las esferas pol铆ticas dirigentes y la calle (y as铆 lo han reconocido incluso dirigentes cubanos). Y es que solo as铆 se explica que haya ocurrido lo que ha ocurrido, m谩s en un pa铆s donde casi todo se sabe cuando quiere saberse, como todos tambi茅n sabemos.

Para convencer y calmar a esos desesperados el m茅todo no puede ser las soluciones de fuerza y oscuridad, como imponer el apag贸n digital que ha cortado por d铆as las comunicaciones de muchos, pero que sin embargo no ha impedido las conexiones de los que quieren decir algo, a favor o en contra. Mucho menos puede emplearse como argumento de convencimiento la respuesta violenta, en especial contra los no violentos. Y ya se sabe que la violencia puede ser no solo f铆sica.

Muchas cosas parecen estar hoy en juego. Quiz谩s incluso si tras la tempestad regresa la calma. Tal vez los extremistas y fundamentalistas no logren imponer sus soluciones extremistas y fundamentalistas, y no se enra铆ce un peligroso estado de odio que ha ido creciendo en los 煤ltimos a帽os.

Pero, en cualquier caso, resulta necesario que lleguen las soluciones, unas respuestas que no solo deber铆an ser de 铆ndole material sino tambi茅n de car谩cter pol铆tico, y as铆 una Cuba inclusiva y mejor pueda atender las razones de este grito de desesperaci贸n y extrav铆o de las esperanza que, en silencio pero con fuerza, desde antes del 11 de julio, ven铆an dando muchos de nuestros compatriotas, esos lamentos que no fueron o铆dos y de cuyas lluvias surgieron estos lodos.

Como cubano que vive en Cuba y trabaja y crea en Cuba, asumo que es mi derecho pensar y opinar sobre el pa铆s en que vivo, trabajo y donde creo. Ya s茅 que en tiempos como este y por intentar decir una opini贸n, suele suceder que 芦Siempre se es reaccionario para alguien y rojo para alguien禄, como alguna vez dijera Claudio S谩nchez Albornoz. Tambi茅n asumo ese riesgo, como hombre que pretende ser libre, que espera ser cada vez m谩s libre.

En Mantilla, 15 de julio de 2021




Fuente: Lobosuelto.com