November 25, 2022
De parte de Lobo Suelto
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Cuando apareci贸 Maradona ya no hab铆a dioses entre nosotrxs. De ah铆 que valga la pena precisar algunas cuestiones respecto de la circulaci贸n de la formula nietzschena 鈥淒ios ha muerto鈥, a prop贸sito del fallecimiento del astro del f煤tbol argentino de la d茅cada de los ochenta. Madarona no fue Dios, sino un 谩ngel plebeyo. La diferencia es importante porque permite una mejor aproximaci贸n al misterio y gracia maradonianos precisar mejor, de paso, el fascinante cruce con Zaratustra.

El 煤ltimo Dios hab铆a muerto en la Escuela Mec谩nica de la Armada [S茅 que esta afirmaci贸n puede resultar atrevida, pues ci帽e una teolog铆a universal a una realidad local (pero la teolog铆a act煤a siempre de ese modo). Pero todo se aclara si se revisa sin prejuicios esta historia]. En la ESMA se torturaba y asesinaba a personas en nombre de Dios y con la aprobaci贸n de la jerarqu铆a eclesi谩stica cat贸lica. Al propio Nietzsche no lo alcanz贸 la imaginaci贸n para agregar esta variante de la auto-abolici贸n divina. Dios muere de verg眉enza cuando en su nombre se despliega la forma m谩s b谩rbara de la soberan铆a, y cuando su nombre ya no basta para seguir creyendo en el mundo. La muerte de Dios, dec铆a Nietzsche, abr铆a toda clase mundos posibles, a condici贸n de asumirlos como universos sin garant铆as ni fundamentos 煤ltimos. Y esa condici贸n la realizaba, en su versi贸n m谩s noble y libertaria, el artista: el creador de nuevas creencias. La muerte de Dios se verificaba entonces, en el mejor de los casos al menos, en la creaci贸n de nuevos modos de creer en el mundo. 

El f煤tbol de Maradona -pienso sobre todo en trayecto que va del mundial juvenil de Jap贸n del 79 al mundial de M茅xico 86- hizo algo parecido a la transvaloraci贸n de los valores. Apareci贸 como una se帽al alegre que apuntaba de manera directa a las posibilidades de creer, ya no en Dios, pero s铆, en cambio, en lo que podr铆amos llamar los recursos l煤dicos del cuerpo. Se abr铆a ante nuestros ojos un nuevo cause, un materialismo ateo de las actitudes y posturas del cuerpo que juega. 

Este restituci贸n del poder del cuerpo implica siempre una inversi贸n profunda en la orientaci贸n del pensamiento. Porque se trata de un poder m谩s cercano a la vida. Cuando el pensamiento se dirige al poder del cuerpo alcanza su propio impensado. Descubre sus categor铆as en el juego, las actitudes y las posturas. Es en esta inversi贸n que reside la gracia plebeya maradoneana.

Objetar que la vida de Maradona no fue ejemplar (en el sentido de la vida de los santos) carece de inter茅s. S贸lo por haber sido un manojo perturbador de contradicciones interesa su ejemplo. Y por eso ser谩 siempre insuficiente la oposici贸n que disecciona para salvar algo entre un Maradona 鈥渄entro de la cancha鈥 (rescatable) y otro 鈥渃omo persona鈥 (r茅probo). Cierto modo de des-idealizar entroniza el peor de los idealismos bajo la forma del juicio: liquida lo an贸malo bajo el peso moral de la norma. Si la expresi贸n 鈥溍gel plebeyo鈥 nos parece m谩s adecuada que la de Dios, es porque el poder del cuerpo como juego viene siempre despu茅s, y no antes, de la muerte.




Fuente: Lobosuelto.com