September 23, 2021
De parte de La Haine
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El pasado mes de mayo se cumpli贸 un a帽o desde que el Consejo de Ministros aprob贸 el Real Decreto Ley por el que se establece el Ingreso M铆nimo Vital (IMV), una prestaci贸n cuyo objetivo principal es 芦garantizar, a trav茅s de la satisfacci贸n de unas condiciones materiales m铆nimas, la participaci贸n plena de toda la ciudadan铆a en la vida social y econ贸mica, rompiendo el v铆nculo entre ausencia estructural de recursos y falta de acceso a oportunidades en los 谩mbitos laboral, educativo, o social de los individuos禄.

No vamos a detenernos en analizar el concepto y las implicaciones que tiene la Renta B谩sica que se viene reivindicando desde hace d茅cadas por parte de algunos colectivos y organizaciones sociales, pero es importante aclarar, antes que nada, que el IMV, por mucho que desde el gobierno se haya defendido lo contrario, se distancia totalmente de la filosof铆a de estas rentas b谩sicas o rentas ciudadanas (car谩cter universal, generalista, autom谩tico…) para ser ayudas en la linea de las que se vienen gestionando desde los a帽os noventa por parte de los Servicios Sociales de las distintas comunidades aut贸nomas, eso s铆, con la importante salvedad de que, en el caso del IMV, no hay un periodo m谩ximo de percepci贸n, por lo que se cobra mientras persista la situaci贸n que le da origen, lo que, sin duda, es una importante mejora.

Cuando se anunci贸 la aprobaci贸n del Ingreso M铆nimo Vital, la CEOE mostr贸 su preocupaci贸n por el car谩cter 芦permanente禄 de la prestaci贸n, sabedores de que el mercado laboral espa帽ol depende en gran medida de la desesperaci贸n que lleva a trabajadoras y trabajadores a aceptar condiciones laborales ya no solo ilegales sino contrarias a la 茅tica m谩s b谩sica. La CEOE puede estar tranquila: el IMV no va a dificultar en lo m谩s m铆nimo que puedan seguir aprovech谩ndose de las personas m谩s vulnerables.

El funcionamiento de la prestaci贸n consiste en que el estado marca unas tablas de ingresos por persona o unidad de conviven cia que considera suficientes para vivir (por ejemplo, unos 850 鈧/mes para una familia monoparental con dos menores) y la cuant铆a de la prestaci贸n consiste en pagar la diferencia entre los ingresos de la familia y lo que marca esa tabla, siendo el m铆nimo a percibir 10 鈧 mensuales (si corresponde menos de esos 10 鈧 no se percibe nada). El IMV es incompatible con las pensiones contributivas por jubilaci贸n o incapacidad permanente, las pensiones no contributivas por invalidez o jubilaci贸n (aunque su cuant铆a est茅 por debajo de esos limites para la unidad de convivencia) y con la prestaci贸n por hijo o menor a cargo, que ha quedado a extinguir.

Lo primero que llama la atenci贸n en este primer a帽o de implantaci贸n del IMV es que un 70 % de las solicitudes han sido rechazadas, seg煤n fuentes de la Seguridad Social por no cumplir el 芦criterio de vulnerabilidad禄. Ello se debe a tres factores que jam谩s deber铆an darse en este tipo de prestaciones: exclusi贸n por criterios arbitrarios de personas que objetivamente sufren la situaci贸n que supuestamente se quiere paliar, tr谩mites innecesariamente largos y complejos y criterios de valoraci贸n err贸neos que no reflejan la situaci贸n real de la persona. En primer lugar, el Ingreso M铆nimo Vital excluye a las personas migrantes en situaci贸n irregular y a las personas que, aun siendo espa帽olas o estando en situaci贸n regular, lleven menos de un a帽o de residencia legal ininterrumpida en Espa帽a o pasen m谩s de tres meses al a帽o en el extranjero por motivos, por ejemplo, laborales o de atenci贸n a familiares.

Adem谩s de ello, la edad m铆nima para poder solicitarlo es de 23 a帽os (salvo que se tengan hijos) y, en el tramo de edad entre los 23 y 30, es necesario acreditar que se ha vivido de forma independiente al menos durante tres a帽os. Es decir, se impide que el Ingreso M铆nimo Vital sea utilizado por la poblaci贸n joven como un apoyo para la emancipaci贸n o para evitar la vuelta a la casa paterna, excluyendo de la ayuda tambi茅n a los menores espa帽oles y extranjeros que, al cumplir la mayor铆a de edad, son expulsados del sistema de protecci贸n. En el caso en el que el solicitante individual, sea de la edad que sea, conviva con personas con las que no tiene lazos familiares, deber谩 solicitar un certificado a los Servicios Sociales para que acrediten que est谩 en 芦riesgo de exclusi贸n social禄, no vaya a ser, suponemos, que comparta piso con desconocidos por gusto.

A las exclusiones por razones de edad y procedencia, se suman tambi茅n unas exclusiones por renta que llegan a niveles absurdos. Distintas organizaciones, como la Federaci贸n Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), alertan de que el Ingreso M铆nimo Vital se est谩 denegando por alto nivel de renta a personas que, seg煤n los criterios de la Uni贸n Europea, est谩n en situaci贸n de 芦pobreza severa: aquellas unidades de convivencia cuyos ingresos totales son inferiores al 40% de la mediana de la renta a nivel estatal禄.

Para rematar, nos encontramos con que los criterios de valoraci贸n no tienen en cuenta la situaci贸n actual de la persona, lo que supone un absoluto contrasentido. Seg煤n el art铆culo 18.2 芦para el c贸mputo de ingresos se tendr谩n en cuenta los obtenidos por los beneficiarios durante el ejercicio anterior a la solicitud. El importe de la prestaci贸n ser谩 revisado cada a帽o teniendo en cuenta la informaci贸n de los ingresos del ejercicio anterior. Para determinar en qu茅 ejercicio se han obtenido los ingresos se adoptar谩 el criterio fiscal禄. Es decir, se deniega y se calcula el importe de la prestaci贸n en base a la situaci贸n econ贸mica que la persona o la unidad de convivencia ten铆an antes de la pandemia, antes de perder el trabajo, antes de agotar la prestaci贸n por desempleo…

Los salarios sociales, rentas m铆nimas de inserci贸n o ayudas an谩logas de asistencia social concedidas por las comunidades aut贸nomas s铆 que son compatibles y no computan como ingresos pero, en la pr谩ctica, lo que ha supuesto la aprobaci贸n del Decreto es que estas rentas se eliminen y su tramitaci贸n se paralice, dirigiendo a la persona a la solicitud del IMV.

En algunas comunidades aut贸nomas, como es el caso de Arag贸n, las rentas de inserci贸n van a sustituirse por una prestaci贸n nueva complementaria al Ingreso M铆nimo Vital con la que, en principio, se pretenden compensar la multitud de lagunas que tiene el IMV. A la hora de la verdad, para lo que est谩 sirviendo es para dejar a multitud de familias en un limbo en el que ni se tramita el IMV ni pueden solicitar la prestaci贸n complementaria ni pueden continuar cobrando el ingreso de inserci贸n si no se aprueban pr贸rrogas. Esto le ocurre, no lo olvidemos, a personas que, seg煤n la propia administraci贸n, no tienen medios para cubrir sus necesidades b谩sicas m谩s inmediatas.

Por 煤ltimo, hay que hablar de la inaceptable lentitud en la tramitaci贸n: tras un papeleo farragoso en el que se exige una documentaci贸n casi imposible de conseguir en el confinamiento, especialmente para personas sin acceso a Internet, el tiempo que tiene la administraci贸n para resolver son seis meses, siendo el silencio administrativo negativo. Es decir, personas que han acreditado no tener unos m铆nimos medios de subsistencia deben esperar seis meses para una respuesta y puede que ni siquiera les contesten, en cuyo caso deber谩 presuponer que se les ha denegado (aunque la administraci贸n se compromete a explicar los motivos de la denegaci贸n en un plazo que no concreta). La aprobaci贸n tampoco supone el cobro, ya que para eso tambi茅n hay retrasos.

En conclusi贸n, el Ingreso M铆nimo Vital no es solo insuficiente sino que, salvo que se hagan modificaciones de calado, no mejora en lo fundamental la situaci贸n de partida y es incluso contraproducente. Aunque se gestione desde la Seguridad Social, adolece de los mismos vicios que se vienen arrastrando para las ayudas sociales en un pa铆s en el que se sigue considerando caridad el ejercicio de los derechos sociales: desconfianza en la persona solicitante, presunci贸n de su mala fe, intromisiones en su intimidad, tr谩mites largos, complejos y repetitivos, criterios arbitrarios que no se justifican, insuficiencia de las prestaciones, falta de explicaciones.

Peri贸dico CNT
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Fuente: Lahaine.org