May 16, 2021
De parte de SAS Madrid
220 puntos de vista


Todav铆a hay muchas m谩s incertidumbres que certezas sobre la COVID persistente, pero medio centenar de sociedades m茅dicas y asociaciones han consensuado una gu铆a cl铆nica para orientar a los sanitarios en la atenci贸n de estos pacientes, algunos de los cuales alargan su situaci贸n desde la primera ola.

Mareos, dolor de cabeza, conjuntivitis, visi贸n borrosa, cansancio, afon铆a, taquicardias, p茅rdidas de memoria, dificultades de concentraci贸n… La lista que parece infinita solo al enumerarla es una pesadilla para Uge D铆az Moreno, que la alberga en su propio cuerpo. “He perdido la cuenta del n煤mero de pruebas que me han hecho, he visitado a todos los especialistas posibles”, cuenta al otro lado del tel茅fono. Es una de las personas 鈥揺l paciente tipo es una mujer de 43 a帽os鈥 que sufren la llamada ‘COVID persistente‘, que pasaron la infecci贸n pero siguen conviviendo a diario con decenas de s铆ntomas muy variados, una media de 36, en muchos casos incapacitantes. La mayor铆a se han visto obligadas a paralizar sus vidas o seguir a medio gas, y muchas, las de la primera ola, ya lo arrastran desde hace m谩s de un a帽o.

Sobre este c煤mulo de s铆ntomas hay todav铆a muchas m谩s incertidumbres que certezas. A煤n se desconoce su origen y mecanismos, aunque se barajan algunas hip贸tesis. Y entre tanto, los afectados suelen enfrenarse a dificultades laborales y sociales y largos periplos m茅dicos, saltando de especialista en especialista en busca de tratamientos que, por el momento, se limitan a paliar los s铆ntomas. “Muchos de nosotros no estuvimos ingresados y realmente no hemos tenido un control, as铆 que nos quedamos un poco en el limbo. Vivimos una especie de tour sanitario, vas de m茅dico en m茅dico haci茅ndote pruebas, pero no hay una unificaci贸n”, dice Uge, que se contagi贸 al inicio de la primera ola, muy probablemente en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, donde es enfermera.

A medida que la vacunaci贸n avanza y que los m谩s vulnerables se inmunizan y con la perspectiva de controlar fallecimientos y casos graves y tambi茅n de recuperar algo parecido a la vida anterior, a煤n quedar谩n por delante los efectos de la pandemia en muchos 谩mbitos, entre ellos la atenci贸n a estos pacientes. Y esa es la l铆nea que pretende marcar la reciente gu铆a cl铆nica publicada por medio centenar de sociedades cient铆ficas y asociaciones de pacientes. Impulsada por la Sociedad Espa帽ola de M茅dicos Generales y de Familia (SEMG) y la plataforma de enfermos LongCovidACTS, busca homogeneizar y coordinar la atenci贸n con el objetivo de que los profesionales sanitarios dispongan de directrices comunes y los pacientes no se sientan “hu茅rfanos”, explicaron sus autores en la presentaci贸n.

Seg煤n recoge el documento, durante los primeros meses de la pandemia la situaci贸n de estas personas “pas贸 desapercibida”, hasta que varios estamentos cient铆ficos lo han ido reconociendo. “Yo siempre hago la analog铆a de un iceberg. La COVID persistente es una gran base que est谩 sumergida y a medida que la parte flotante del iceberg se va controlando, que ser铆a la muerte y enfermedad grave, la base emerge”, ilustra la vicepresidenta de la SEMG Pilar Rodr铆guez Ledo. La urgencia de atender las complicaciones graves del coronavirus, unida a la saturaci贸n de los servicios sanitarios, han aparcado a otras enfermedades, pero “tenemos que empezar a prestarles atenci贸n”: “En una primera fase nos hemos preocupado de salvar la vida de los enfermos, y en una segunda tendremos que encargarnos de ver c贸mo recuperan la suya estas personas, que la han aparcado siendo muy j贸venes. Debe de ser uno de los objetivos prioritarios de nuestro sistema sanitario en los pr贸ximos meses”, cree la doctora.

Qu茅 sabemos de la COVID persistente

Un paso importante fue su inclusi贸n por parte de Sanidad en la actualizaci贸n del pasado enero de su documento de informaci贸n cient铆fica sobre el virus. El texto reconoce que “aunque a煤n no se ha definido con precisi贸n lo que se entiende por COVID persistente, parece claro que afecta a un gran n煤mero de personas y que, por tanto, est谩 teniendo un gran impacto sanitario y social en la pandemia”. La cifra es todav铆a aventurada, porque no hay registros cl铆nicos, pero de acuerdo con un estudio realizado en Reino Unido que suele usarse como referencia afectar铆a al 10% de los contagiados. Son 360.000 en Espa帽a, pero eso en base a los casos detectados; sabemos que los reales son mucho m谩s elevados y a d铆a de hoy podr铆an estar en torno a los siete millones [teniendo en cuenta que en la primera ola se infectaron 2,4 millones, seg煤n el estudio de seroprevalencia y a partir de entonces se detecta en torno al 70% de los casos], lo que dar铆a como resultado m谩s de 700.000 personas con COVID persistente.

La causa a煤n se ignora, pero hay sobre la mesa fundamentalmente tres hip贸tesis, describe la gu铆a: la persistencia del virus en el organismo; el desencadenamiento de una “tormenta inflamatoria” debido a la infecci贸n o la existencia de autoanticuerpos, que “perturban la funci贸n inmune” de las prote铆nas a las que atacan “y deterioran el control” del virus. M谩s all谩 del origen, la enfermedad se muestra como un c煤mulo de s铆ntomas diversos, m谩s de 200 鈥36 de media por persona鈥, seg煤n una encuesta de la SEMG, que fluct煤an en el tiempo: los m谩s frecuentes son cansancio, malestar general, dolores de cabeza, bajo estado de 谩nimo, falta de aire, diarrea, ansiedad, febr铆cula… Un 72% refirieron p茅rdidas de memoria y un 78% dificultades de concentraci贸n.

Al igual que Uge, Nuria Hern谩ndez tambi茅n es de la primera ola. Se contagi贸 en marzo, cree que “probablemente en el trabajo”, y desde entonces est谩 de baja. “Pasas de gestionar un equipo de m谩s de 300 personas, de cuidar a tus padres…Del todo a nada. Es como si te frenaran en seco”, lamenta esta mujer sevillana que cumple 44 a帽os el pr贸ximo domingo. La tos es el 煤nico s铆ntoma que ha remitido en los 煤ltimos meses. “Disnea, cansancio extremo, dolores musculares, taquicardias…Se me ha formado una capsulitis en el hombro y no puedo ni conducir ni lavarme el pelo ni siquiera abrocharme el sujetador…Me asfixio con el m铆nimo esfuerzo, no puedo hacer la compra y subir escaleras hasta un primer piso supone ir parando cada poco”, resume casi perdiendo la cuenta de todo lo que le ocurre.

Le suena muy familiar a Uge, que tiene 43 a帽os. Y ambas le suman otra de las afecciones que m谩s alteran a los pacientes: las cognitivas y neurol贸gicas. Es lo que se conoce como “niebla mental” e incluye p茅rdidas de memoria, confusi贸n, dificultad para concentrarse, para evocar palabras o para prestar atenci贸n…”No he podido leerme un libro, es como si no pudieras prestar atenci贸n. Me cuesta relacionar cosas y pensar; a veces es como si me estuvieran hablando en otro idioma”, cuenta Uge. La mujer volvi贸 hace dos semanas a tener cita con la neur贸loga y ha comenzado con los ejercicios de memoria. “Es agotador estar m谩s de un a帽o as铆. Yo la manera que tengo ya de tom谩rmelo es intentar acostumbrarme y disfrutar con mis limitaciones, porque si no, no sobrevives. Es como un duelo. Hay d铆as que te enfadas y quieres estar como antes, son fases…”.

La necesidad de “un abordaje integral”

Al otro lado, en el 谩mbito m茅dico, los profesionales sanitarios, tremendamente exigidos por la pandemia, se enfrentan a la dificultad a帽adida de tratar la afectaci贸n. Los s铆ntomas “son extremadamente numerosos y variados”, lo que “le a帽ade complejidad en cuanto al diagn贸stico y requerimiento de atenci贸n”, avanza Sanidad. Adem谩s, afecta tanto a personas que estuvieron ingresadas como Nuria, que pas贸 una semana en el Hospital Virgen del Roc铆o de Sevilla, como a quienes pasaron la infecci贸n leve y aisladas en casa, como Uge. Xoan Miguens, vicepresidente de la Sociedad Espa帽ola de Rehabilitaci贸n y Medicina F铆sica (SERMEF), explica que esto condiciona la atenci贸n: “En gran medida son pacientes que no entraron en el circuito asistencial, as铆 que no han tenido un seguimiento”.

Coincide el doctor en que “la variabilidad sintom谩tica” dificulta la actuaci贸n estandarizada, y por ello considera la gu铆a presentada la semana pasada como “un paso de gigante” para sanitarios y pacientes. La atenci贸n de los enfermos, a帽ade Rodr铆guez Ledo, “supera la suma de sus s铆ntomas, alguien tiene que encargarse de hacer un abordaje integral” cuya coordinaci贸n lleve Atenci贸n Primaria y de la que parta “una asistencia compartida y organizada entre especialistas”. En el caso de Nuria, desde hace unos meses ese es el enfoque que se ha instaurado en Sevilla, cuyo hospital posee una unidad postcovid para pacientes con secuelas pero que tambi茅n hace seguimiento a los COVID persistente: “Me siento afortunada, con esto he ganado un seguimiento integral”, celebra, “pero no puede depender de en qu茅 centro o comunidad est茅s”.

驴Y qu茅 hay de la vacunaci贸n? De momento, es pronto para establecer conclusiones. A Uge ya le han administrado la primera dosis, y no ha notado ning煤n efecto. Esa es una de las experiencias comunes en este grupo, pero tambi茅n hay quienes mejoran, recoge la gu铆a cl铆nica, que resalta la ausencia actual de evidencias. “De confirmarse los efectos positivos que han estado apareciendo, en lugar de ser preventiva, podr铆a ser curativa”, resalta. Pero tambi茅n hay casos de personas que han empeorado sus s铆ntomas tras la inoculaci贸n, aunque no se dispone de marcadores que ayuden a predecir qui茅n es probable que reaccione en una direcci贸n o en otra. En qu茅 medida la vacuna puede ser el salvavidas de las afectadas de COVID persistente es a煤n una gran inc贸gnita.

Enlace relacionado ElDiario.es 14/05/2021.




Fuente: Sasmadrid.org