February 3, 2021
De parte de ANRed
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Una noche de verano de 2001 un grupo de polic铆as de la provincia de Buenos Aires secuestr贸, tortur贸 y asesin贸 a Natalia Melmann. Esta tarde el Tribunal Oral en lo Criminal N掳4 dar谩 a conocer la sentencia a el ex sargente de polic铆a Ricardo Panadero en el segundo juicio por el secuestro, violaci贸n, tortura y asesinato de la adolescente de 15 a帽os. Panadero est谩 imputado por 鈥減rivaci贸n ileg铆tima de la libertad agravada por el uso de violencia, abuso sexual agravado por acceso carnal y por la participaci贸n de dos o m谩s personas y homicidio agravado por la participaci贸n de dos o m谩s personas y criminis causa鈥. El juicio ante el Tribunal Oral en lo Criminal N掳 4 tuvo 20 d铆as de debate, con casi 10 jornadas de testigos. El pasado viernes 22 de junio fueron los alegatos finales, durante los cuales tanto la fiscal Ana Mar铆a Caro, como la querella, representada por la abogada Lisa Cabral y el abogado Federico Paurolo, pidieron la pena perpetua. Por Marina Mariasch y Mar铆a Paz Tibiletti (Latfem).


Laura y Gustavo son los 煤ltimos en llegar, tuvieron que romper el candado para salir porque perdieron la llave. No hay met谩fora. Perdieron la llave del candado, aunque Laura guarda todo. Por eso sabe cuando Naty tuvo la primera menstruaci贸n. Era un dia de junio, cerca del 20. Lo cuenta se帽alando la foto que tiene colgada Gustavo del pecho. Laura Calampuca y Gustavo Melmann, la mam谩 y el pap谩 de Natalia Melmann, la tienen colgada del cuello, la llevan en el coraz贸n, literal. Gustavo tiene una foto de ella a los doce con un pu帽ado de flores silvestres. 鈥淓l dia que menstru贸 por primera vez le tuve que pedir a la vecina, que iba a la Iglesia, si no ten铆a unas flores para juntarle a Naty. Las m铆as estaban todas pisoteadas por la perra. Doce a帽os ten铆a鈥, dice Laura.

La foto que tiene ella, plastificada y atada de un hilo como la de 茅l, la muestra m谩s grande, casi a punto de desaparecer. Est谩 gastada. Laura no deja de acariciarla cada vez que se emociona, y es seguido. De paso, se reconforta a s铆 misma, se hace caricias en el propio cuerpo. El cuerpo de Laura est谩 gastado tambi茅n, a sus 62 a帽os toma 15 pastillas, dice. Cu谩ndo empez贸 a dolerle tanto, dice que le preguntan los m茅dicos. El cuerpo de Gustavo 鈥渘i hablar鈥, comenta. Y habla. Laura no suele hablar en p煤blico. Dice que no sabe. Pero esta vez, a horas del comienzo del segundo juicio por el femicidio de su hija, lo hace y parece una profesional. Cuenta que es madre de cuatro hijos, abuela de cuatro nietos. Cuenta en detalle la trayectoria familiar, de la ciudad al pueblo de playa buscando la naturaleza, de la militancia a la lucha por conseguir justicia por el secuestro, la tortura, la violaci贸n y el asesinato de su hija Natalia cuando ten铆a 15 a帽os. De sus otros hijos no habla mucho. Solo dice que Luc铆a ten铆a 6 y le dijo: 鈥淢am谩, yo te necesito para vivir鈥. Dice que Nahuel ten铆a 16 y le dijo: 鈥淢am谩, si vos te vas me voy yo tambien atr谩s tuyo鈥. Laura se qued贸 por ellos. Cavaba pozos para enterrarse. Quer铆a irse con Naty.

Cuando un grupo de polic铆as secuestr贸, tortur贸, viol贸 y asesin贸 brutalmente a Natalia no se hab铆a modificado el C贸digo Penal argentino e incorporado la figura de femicidio. No hab铆a datos judiciales ni se divulgaban los informes de organizaciones que relevaran las muertes de las mujeres asesinadas. No hab铆a estallado en las calles el movimiento Ni Una Menos. El feminismo no hab铆a llegado al prime time televisivo ni a las mesas familiares.

El 4 de febrero de 2001, en Miramar, Naty fue v铆ctima de la impunidad policial y de la complicidad machista. Sin embargo, ya en las primeras marchas que hicieron sus familiares y el pueblo pidiendo justicia se cantaba: 鈥Yo sab铆a, yo sab铆a que a Natalia la mat贸 la polic铆a鈥.

Laura dice que a Naty no la mataron por crueldad, la mataron por placer. Y cuenta la fiestita que se dieron con ella los cinco portadores de los ADNs que encontraron en su cuerpo. Era el cumplea帽os de uno de los polis, y le dieron a elegir en el boliche. Cuenta, tambi茅n, que el entregador fue el noviecito, el pibe que Naty fue a buscar esa noche, una chica de 15 buscando el amor. 鈥溌縌ui茅n no sufri贸 por amor a los quince?鈥, pregunta la mam谩. 脡l la se帽al贸, a ella y a una amiga. La eligieron a Naty. La llevaron al Copacabana. En su cuerpo, lleno de las marcas de la violencia, encontraron rastros de cinco ADNs.

Laura sigue contando lo que le pas贸 a Naty mientras le caen l谩grimas a chorros, como una catarata imparable, y frota la imagen de Natalia que le cuelga del pecho. Dice que no tenemos idea de la persona que el mundo se perdi贸 de ver crecer. Naty quer铆a ser m茅dica, era la 煤nica que se quedaba con Laura cuando ten铆a ataques de p谩nico. Fue solidaria hasta 煤ltimo momento, con una chica en el boliche esa noche. Una chica que fue testigo crucial en el primer juicio porque vio detr谩s de los arbustos c贸mo se la llevaban. Y ahora testifica de nuevo convocada por el abogado defensor ex Sargento de la Polic铆a Bonaerense, Ricardo Panadero, el acusado que llega a juicio 17 a帽os despu茅s del crimen. Gustavo y Laura tienen miedo: qu茅 va a decir esa chica ahora, del otro lado de las partes.

Panadero no fue juzgado junto a Ricardo Su谩rez, Oscar Echenique y Ricardo Anselmini, los otros polic铆as implicados en el femicidio de Natalia, porque fue sobrese铆do antes de que comenzara el primer juicio. Laura y Gustavo, la mam谩 y el pap谩 de Naty, denunciaron hasta el hartazgo la complicidad entre el Poder Judicial y la Polic铆a Bonaerense para proteger a Panadero. Este a帽o, la Corte Suprema provincial orden贸 que se revocara su sobreseimiento y que el caso volviera a primera instancia. El 28 de mayo pasado, el polic铆a lleg贸 a juicio acusado de los delitos de 鈥減rivaci贸n ileg铆tima de la libertad agravada por el uso de violencia, abuso sexual agravado por acceso carnal y homicidio agravado por la participaci贸n de dos o m谩s personas y criminis causa鈥. Hoy Panadero podr铆a ser condenado a prisi贸n perpetua.

Este a帽o, la Corte Suprema provincial orden贸 que se revocara su sobreseimiento y que el caso volviera a primera instancia. El 28 de mayo pasado, el polic铆a lleg贸 a juicio acusado de los delitos de 鈥減rivaci贸n ileg铆tima de la libertad agravada por el uso de violencia, abuso sexual agravado por acceso carnal y homicidio agravado por la participaci贸n de dos o m谩s personas y criminis causa鈥. Hoy Panadero podr铆a ser condenado a prisi贸n perpetua.

Su谩rez, Echenique y Anselmini fueron condenados a prisi贸n perpetua en 2002. Desde octubre del a帽o pasado tienen salidas transitorias. La C谩mara de Casaci贸n a煤n debe resolver un recurso presentado por la familia de Natalia para sea revocado que este beneficio. Laura dice que no le asusta cruz谩rselos en Miramar, al que califica como 鈥渦n pueblo feudal鈥, 鈥減ero s铆 tengo miedo por las otras chicas porque nadie los controla鈥.

4 de febrero de 2001. Esa noche Naty fue al boliche. 鈥淓staba enamorada鈥, dice Laura. Construye, sin darse cuenta, el perfil de la v铆ctima buena. Aunque esa noche haya ido a bailar, Naty podr铆a haber sido una fan谩tica de los boliches.

Cuando a Natalia la asesinaron estuvo ah铆 presente todo aquello que hoy con tanta claridad se帽alamos: el pacto de machos entre los femicidas, las fuerzas de seguridad y el aparato judicial. Esa trama que se repite en tantos casos: las acusaciones a la v铆ctima, el encubrimiento, las pistas falsas, el aviso a los sospechosos para que puedan escapar. El femicida nunca mata solo. Se trata de un crimen grupal, sostenido en una lealtad de g茅nero. Y sostenido, en determinados casos, en econom铆as que anudan los negocios entre la polic铆a y la precariedad en los barrios. Cuando mataron a Naty, meses antes del estallido social de diciembre de 2001, ya estaba todo eso.

La muerte de Natalia parti贸 a muchas como una estaca. Se puso de manifiesto que as铆 como ning煤n pibe nace chorro, ninguna mujer, ninguna piba, nace v铆ctima. Y en esos asesinatos que se ignoraban y se difund铆an como producto de 鈥渃r铆menes pasionales鈥, 鈥渆xcesos鈥, 鈥渁ccidentes鈥 o 鈥渆fecto de alg煤n loco鈥 -como el loco de la ruta, que en en realidad era el loco de la yuta- se nos iban infancias y juventudes.

El crimen de Naty constituye parte de la memoria feminista, el crimen de Naty forma parte del entramado de las violencias institucionales que hoy los feminismos denuncian en cada marcha, en cada movilizaci贸n. Laura, su mam谩, se confunde. Siente que una dimensi贸n se le escapa. Esas categor铆as 鈥 鈥渧iolencia institucional鈥, 鈥渇eminismos鈥 鈥 no estaban en el aire.

Gustavo, el pap谩 de Naty, suele comparar lo que los polic铆as le hicieron a su hija con lo que los genocidas hicieron a las compa帽eras durante la dictadura. Hay un hilo conector entre esas violencias. La polic铆a bonaerense, la que viol贸, tortur贸 y asesin贸 a Naty, es heredera de los genocidas que violaron, torturaron, asesinaron y desaparecieron mujeres durante la 煤ltima dictadura. Los genocidas de la ESMA 鈥渇estejaban鈥 la victoria argentina en el Mundial de 1978 con las detenidas desaparecidas. Los polic铆as que asesinaron a Naty 鈥渇estejaban鈥 el cumplea帽os de uno de ellos. Era el verano de 2001, los juicios a genocidas eran a煤n una materia pendiente en la Argentina. Las tramas de violencias, complicidad e impunidad segu铆an intactas.  Laura cuenta que 鈥a partir de lo de Naty, en Miramar comenz贸 a conmemorarse el 24 de marzo y la gente empez贸 a salir a las calles鈥.

El 3 de junio de 2015, luego del femicidio de Chiara P谩ez en Rufino, Santa Fe, los feminismos de todo el pa铆s salieron a las calles bajo la consigna 鈥淣i una menos鈥. En ese grito, que recorri贸 el mundo y marc贸 un punto de inflexi贸n para la regi贸n, tambi茅n estaba presente Naty. 鈥淢i Naty鈥. Ni Una Menos vino a poner sobre la mesa esa larga historia de violencias y complicidades machistas que antes se escond铆an bajo la alfombra. Es responsabilidad de los feminismos construir una memoria feminista que recupere las historias de cada una de esas pibas y mujeres que hoy ya no est谩n, pero que tambi茅n de cuenta de esas tramas de violencias, de sus responsabilidades pol铆ticas, policiales y judiciales. Una memoria feminista que sea la base para construir ese mundo que queremos. Una memoria que, como aprendimos de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, sea la herramienta para construir verdad y justicia feministas. Sin esa memoria, queda solo la consigna. Sin esa memoria no hay #NiUnaMenos ni hay construcci贸n feminista posible.

El 28 de mayo, cuando comenz贸 el juicio, Gustavo reparti贸 margaritas a todas las mujeres que fueron a acompa帽ar la familia de Naty. Cont贸 que las margaritas representan a su hija. 鈥淧usimos margaritas en el cementerio y surgi贸 un brote espont谩neo. Ojal谩 que la conciencia de la gente brote tan f谩cil como las margaritas鈥. Esta tarde, Laura y Gustavo, la mam谩 y el pap谩 de Naty, se sentaran frente al Tribunal Oral Criminal N潞 4 de Mar del Plata -integrado por Jorge Peralta, Fabi谩n Riquert y Juan Manuel Sueyro- a la espera de que su hija, su Naty, pueda por fin descansar en paz.





Fuente: Anred.org