December 1, 2020
De parte de La Haine
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El Ministerio de Inclusi贸n, Seguridad Social y Migraciones ha anunciado recientemente su intenci贸n de reformar el reglamento de la Ley de Extranjer铆a. Una norma cuyo texto fundamental es del a帽o 2000 y que fue desarrollada mediante un reglamento que, pese a diversas modificaciones puntuales, responde a una realidad de hace m谩s de 15 a帽os.

Las consecuencias sociales y econ贸micas de la pandemia han puesto de manifiesto, m谩s que nunca, la fragilidad de nuestro sistema. Un sistema que no garantiza los derechos m谩s b谩sicos de las personas que viven en las situaciones m谩s duras, de mayor riesgo y vulnerabilidad: muchas de ellas migrantes en situaci贸n administrativa irregular o que, incluso, han vuelto a verse condenadas a la irregularidad pese a haber conseguido durante unos a帽os acceder a la documentaci贸n y el empleo formal. Esta situaci贸n es el ejemplo m谩ximo de la desconexi贸n entre legislaci贸n y realidad social. 

Poco a poco se va configurando una brecha social m煤ltiple que amenaza con consolidarse y dejar una sociedad tremendamente estratificada: por un lado, ese 10% de poblaci贸n que posee el 50% de la riqueza del pa铆s; luego quienes, en distintos niveles, acceden a empleo estable y pueden plantearse un plan de vida; luego, m谩s atr谩s, quienes, desde la precariedad vital consiguen acceso, al menos, a la nueva gama de ayudas sociales que t铆midamente se ponen en marcha como el Ingreso M铆nimo Vital; y ya despu茅s, y muy por detr谩s, quienes no cuentan con derecho a ning煤n tipo de ayuda ya que, por no tener, no tienen ni papeles.

La actual Ley de Extranjer铆a y su reglamento consolidaron un modelo de gesti贸n de las migraciones basado en la irregularidad. Por extra帽o que parezca, Espa帽a dise帽贸 su pol铆tica migratoria asumiendo que las personas migrantes que no cuenten con familia en el pa铆s vendr谩n de forma irregular. La inexistencia de mecanismos para poder hacerlo de forma legal y segura desde los pa铆ses de origen implica que la 煤nica forma de ejercer el derecho a migrar sea jug谩ndose la vida o entrando como turistas para luego permanecer sin cumplir los tr谩mites administrativos. Posteriormente, y siempre que hayan pasado a帽os trabajando en la econom铆a sumergida, podr谩n regularizar su situaci贸n y acceder a un permiso de trabajo y residencia.

Espa帽a dise帽贸 su pol铆tica migratoria asumiendo que las personas migrantes que no cuenten con familia en el pa铆s vendr谩n de forma irregular

La irregularidad y la exclusi贸n social que esta conlleva son el precio que debe pagar toda aquella persona que migra en busca de mejores oportunidades en Espa帽a. Tal y como est谩 concebida, la normativa actual establece diferentes niveles de pertenencia a la sociedad, dejando desprotegidas a miles de personas a las que no considera titulares de derechos. No pueden acceder a las medidas de protecci贸n social; solo pueden trabajar en la econom铆a sumergida lo que no solo refuerza su discriminaci贸n y exclusi贸n, sino que adem谩s las hace presas f谩ciles para todo tipo de explotaci贸n y abuso en todas las etapas del proceso migratorio.

No es casualidad que el rechazo a las migraciones est茅 tan vinculado a la aporofobia. Identificamos persona migrante con pobreza porque se ha construido todo un modelo jur铆dico que ayuda a ello. Basta con pensar en los trabajadores y trabajadoras del campo andaluz, aragon茅s, catal谩n o murciano que malviven en chabolas o duermen directamente en la calle tras sostener con jornadas mal pagadas nuestra saludable tasa de exportaci贸n agr铆cola. La econom铆a quiere los frutos de su trabajo pero no sus vidas.

Urge abordar una reforma de la normativa de extranjer铆a, realista y sostenible en el medio y largo plazo. En este punto, la actualizaci贸n de la normativa fundamental que facilita o dificulta la integraci贸n de los nuevos ciudadanos y ciudadanas es una oportunidad para reconocer un contexto social diferente al de 2005 y garantizar que cumple con su principal cometido: reconocer que las migraciones son una dimensi贸n inseparable del mundo en que vivimos y que la 煤nica opci贸n responsable es gestionarlas de manera positiva. Es necesario adecuar las autorizaciones a la realidad laboral y social y favorecer la obtenci贸n de permisos de residencia y trabajo, m谩s si cabe, tras esta crisis sanitaria mundial, para evitar que miles de personas queden sin documentaci贸n y sin posibilidad de acceder a las oportunidades y servicios b谩sicos.

La necesidad de adecuar la normativa de extranjer铆a no es solo espa帽ola. Durante los pr贸ximos meses, la UE y Espa帽a tienen que decidir qu茅 legislaci贸n van a generar: una inclusiva, garantista con los derechos humanos, que fomente la diversidad como valor social; o una basada en el miedo al extranjero, que satisfaga a los matones de la pol铆tica y que sea un intento de volver a unas esencias que nunca existieron. En este mundo globalizado existen quienes, ante los cambios y la inseguridad, aprovechan y espolean los miedos de la poblaci贸n para ganar poder pol铆tico. Esto est谩 debilitando los pilares de las democracias occidentales y del bienestar relativo alcanzado.

La Uni贸n Europea parece no saber c贸mo resolver el dilema que ella misma ha creado. Los dos 煤ltimos textos que han salido de la Comisi贸n, la propuesta de Pacto Europeo de Inmigraci贸n y Asilo y el Plan de Acci贸n para la Integraci贸n y la Inclusi贸n son buena muestra de esta tensi贸n.

El primero, focalizado en el control fronterizo, busca solo resolver las llegadas de personas migrantes sin un compromiso claro por v铆as seguras y una actuaci贸n coordinada entre los pa铆ses. Ese nuevo pacto tiene mucho de viejo porque no profundiza ni en los derechos humanos ni en la creaci贸n de alternativas para el acceso a Europa.

El segundo documento parece que intenta recomponer lo que rompe el primero. Plantea una estrategia m谩s ambiciosa para facilitar la inclusi贸n de quienes han logrado establecerse dentro de la fortaleza europea y reconoce que se han perdido oportunidades previamente para haberlo hecho bien. Adem谩s, recuerda que el precio de no trabajar en la inclusi贸n es la aparici贸n del odio y el extremismo de todo tipo. Un aviso para navegantes. Cuando se genera exclusi贸n, esta engendra el conflicto social.

En Espa帽a el Gobierno insiste en presentarse como el que m谩s sentido de progreso y compromiso con las pol铆ticas sociales ha tenido en las 煤ltimas d茅cadas. Ahora, con la reforma del reglamento de la Ley de Extranjer铆a, los partidos que lo sostienen est谩n ante una magn铆fica oportunidad de demostrarlo construyendo un marco normativo que reconozca que una de cada diez personas depende de una ley que se lo pone muy dif铆cil para vivir sin angustia. Esto puede y debe hacerse justo ahora, en un momento en que hemos tomado conciencia de que solo nos salvamos si lo hacemos juntos. Ahora m谩s que nunca, para salir adelante aqu铆 no sobra nadie.

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Fuente: Lahaine.org