March 22, 2022
De parte de Nodo50
236 puntos de vista

Familias refugiadas en el centro montado en Le贸polis por la ONG Women’s Perspective, dedicada a combatir la trata. PATRICIA SIM脫N.

LE脫POLIS (UCRANIA) // 鈥淓l riesgo es a煤n mayor que cuando comenzamos a combatir la trata en 1998. Muchas de las mujeres que huyen de la guerra no hablan idiomas, no saben d贸nde ir, est谩n aturdidas por el shock de haber perdido su vida anterior y traumatizadas por lo que han vivido en sus ciudades. Muchas no han salido nunca a un pa铆s extranjero y est谩n en una situaci贸n muy vulnerable鈥, explica Loyubov Marsymoveyeh, directora de Women 鈥榮 Perspective, una de las tres primeras ONG creadas en Ucrania para combatir la trata con fines de explotaci贸n sexual. Fue en 1998, cuando el hundimiento de la econom铆a de su pa铆s, apenas siete a帽os despu茅s de independizarse de Rusia y de la disoluci贸n de la URSS, desemboc贸 en un 茅xodo masivo de mujeres a pa铆ses europeos

鈥淟as mafias les promet铆an trabajos en Grecia, Espa帽a, Turqu铆a o Alemania. Iban con visado de turista, les quitaban el pasaporte y las secuestraban para la explotaci贸n sexual. Entonces, creamos esta organizaci贸n para rehabilitarlas porque aquellas v铆ctimas que volv铆an lo hac铆an en muy malas condiciones f铆sicas y psicol贸gicas. En cuanto comenz贸 la invasi贸n rusa, fuimos conscientes del riesgo que supon铆a el 茅xodo masivo para las mujeres y nos pusimos a trabajar en ello鈥, explica sentada en una de las habitaciones del edificio de oficinas que convirtieron, ella y algunas amigas, en un refugio el mismo 25 de febrero. 鈥Necesit谩bamos un sitio que estuviese cerca de la estaci贸n de trenes para que las mujeres no pusieran reparos en vernir. Necesitan sentirse cerca de su siguiente destino鈥. 

Este edificio de dos plantas era hasta el comienzo de la invasi贸n rusa la sede de una empresa de un amigo de Marsymoveyeh que, como muchos otros lituanos, ha puesto a disposici贸n de las familias desplazadas sus establecimientos. Primero, les cedi贸 las habitaciones de la primera planta. A los tres d铆as, trasladaron sus ordenadores a otro edificio y les dejaron tambi茅n la segunda. Ahora, todas las estancias permanecen cubiertas de colchones, en los que duermen unas 30 mujeres con unos 20 hijos procedentes de las regiones invadidas o asediadas por el Ej茅rcito ruso. 鈥淟a mayor铆a de ellas han salido huyendo sin saber d贸nde ir ni qu茅 van a hacer con sus vidas. Creamos este espacio para informarles de sus posibilidades, que puedan pensar y decidir con la cabeza fr铆a los siguientes pasos. Y para formarles en qu茅 es la trata y prevenir que puedan ser captadas por las mafias鈥, explica Olena Kalbus, coordinadora del proyecto de prevenci贸n de tr谩fico de personas de la organizaci贸n desde su fundaci贸n. 

Nata Dombrovska y Loyubov Marsymoveyeh trabajan en las oficinas convertidas en refugio. P. S.

鈥淓l riesgo es a煤n mayor que cuando comenzamos a combatir la trata en 1998鈥

A finales de los a帽os 90, los prost铆bulos europeos empezaron a recibir a muchas mujeres ucranianas. 鈥淪e crearon estructuras criminales para su captaci贸n en Eslovenia y en Turqu铆a. Eran las dos rutas de extracci贸n de mujeres de nuestro pa铆s para explotarlas sexualmente. Desde hace una d茅cada, tenemos un problema con los hombres que son captados para la trata con fines de explotaci贸n laboral. Y, ahora, tememos por todas estas mujeres y por los ni帽os a los que las redes est谩n intentando captar鈥, a帽ade Kalbus, mientras organiza el siguiente traslado de familias a Huelva en coordinaci贸n con su ayuntamiento. 

En Ucrania trabajan una treintena de organizaciones contra la trata con fines de explotaci贸n sexual y desde el inicio de la invasi贸n se han coordinado con la polic铆a fronteriza de Ucrania para reducir los riesgos. Para ello, han impreso unos folios con una serie de recomendaciones muy b谩sicas que explican y entregan a las mujeres que pasan por su refugio: 鈥淣o le des a nadie tu pasaporte. No vayas en coches con desconocidos. No des tu n煤mero de tel茅fono a nadie. Si crees que est谩s en peligro de ser traficada llama al 112 en cualquier pa铆s de la Uni贸n Europea鈥. 

Al otro lado de la frontera, tras las reiteradas advertencias por parte de organizaciones internacionales, el Gobierno polaco ha creado un protocolo para garantizar que las familias ucranianas que llegan a su territorio solo puedan ser recogidas por ciudadanos particulares que est茅n identificados con una pulsera que le entregan tras registrarse en un listado gestionado por la polic铆a. 

鈥淣os han llegado testimonios de personas que han visto a hombres vigilando a las mujeres que llegaban, denuncias de casos en los que les ofrec铆an trasladarlas a lugares seguros para ellas y sus hijos, pero no tenemos constancia oficial de ning煤n caso de trata. Es muy pronto. Las que hayan sido captadas, tardar谩n tiempo en poder salir de la red鈥, explica Marsymoveyeh, una mujer vibrante que se dedicaba en los a帽os 90 a formar a mujeres en el emprendimiento y la inclusi贸n laboral cuando comenz贸 a conocer casos de trata y fund贸 la ONG.

En un pa铆s donde el 10% de su PIB procede del sector tecnol贸gico, la digitalizaci贸n de las problem谩ticas sociales es muy r谩pida. Como explica ella misma con admiraci贸n, 鈥渄os desarrolladoras crearon la web prykhystok.in.ua para poner en com煤n a las personas que buscaban alojamiento y aquellas que lo ofrec铆an. Pero, apenas unos d铆as despu茅s de crearla, la redise帽aron para que sirva tambi茅n a quienes pierdan la pista de sus seres queridos鈥. Una web que se suma a la que el gobierno ucraniano ya ten铆a destinada a la trata y que en el contexto b茅lico, ha actualizado con datos vinculados a los riesgos asociados al proceso del exilio.  

Madres de J谩rkov, de Kiev y de Sumy comparten estancia durante unos d铆as antes de continuar con su huida. P.S.

Como el resto del voluntariado que atiende a las personas desplazadas y refugiadas, en Women鈥檚 Perspective saben que en estos momentos lo que las mujeres m谩s necesitan, adem谩s de un techo y comida, es informaci贸n y asesoramiento. Es el caso de Ronshina Tanya, madre de dos gemelos de 13 a帽os, que hace tres d铆as consegu铆an salir a trav茅s de un corredor humanitario de Zaporiyia. Su marido les llev贸 en coche a la estaci贸n, aliviado por saberles a salvo, sin saber cu谩ndo se volver铆an a ver. A continuaci贸n, se volvi贸 al hospital donde trabaja como voluntario. Su hermana, que hab铆a huido antes de otra ciudad asediada, le dio el tel茅fono de este centro. 鈥淢e ir茅 con una amiga a Viena, donde ella se va a reunir con su novio. Una vez all铆, no s茅 qu茅 haremos鈥, explica, as茅pticamente, esta responsable de ventas en una empresa tecnol贸gica. Marsymoveyeh le pregunta si no prefiere irse a Espa帽a, con los grupos que est谩 coordinando con distintas comunidades auton贸micas. 鈥淣o lo s茅鈥, contesta. 鈥淨uiz谩s ser铆a mejor un lugar donde se hable ingl茅s, que mis hijos lo hablan bastante bien鈥, a帽ade, acongojada ante la falta de direcci贸n de su vida. 

Pero Tanya recupera la energ铆a y derrocha determinaci贸n cuando le pregunto si hay algo que quiera a帽adir que no le haya preguntado. 鈥S铆. Que si en 2014 Europa, Estados Unidos, la OTAN, el mundo, hubieran actuado cuando nos atacaron en Crimea y en el Donb谩s ahora no estar铆amos en esta situaci贸n. Porque esto no se trata de Ucrania, sino de una guerra contra el sistema democr谩tico. Rusia ir谩 despu茅s a por Polonia, Letonia, Lituania, Moldavia y toda Europa. Putin nunca frenar谩 si no le frenan鈥, espeta, casi sin tomar aire. 

Tanya lleva ocho a帽os en guerra. Natural de Donetsk, tuvo que abandonar su hogar cuando fue ocupada por Rusia, dejando atr谩s a sus padres y al resto de sus familiares. Desde entonces, se encuentran una vez al a帽o en una casa en la frontera, del lado ucraniano. 鈥淵a fuimos desplazados entonces, con mis hijos llorando porque no entend铆an por qu茅 ten铆amos que abandonar nuestro hogar. Volvimos a construirnos una vida, a conseguir un trabajo y a estabilizarnos en Zaporiyia. Y ahora nos vamos a convertir en refugiados fuera de nuestro pa铆s鈥, contin煤a. Tanya ya hab铆a escuchado hablar sobre la trata con fines de explotaci贸n sexual, pero ha sido en los tres d铆as que lleva en este refugio cuando ha recibido abundante informaci贸n sobre ella. 鈥淪olo el 50% de las mujeres desplazadas quieren salir del pa铆s, a la otra mitad le buscamos d贸nde quedarse en las zonas que no han sido ocupadas. El problema es c贸mo van a encontrar trabajo en medio de la guerra鈥, expone Kalbus. De los 3,3 millones de personas que han salido de Ucrania, m谩s de la mitad lo han hecho a trav茅s de las fronteras de Polonia, donde permanece casi un mill贸n de ellas. Por eso es donde las ONG y los gobiernos ucranianos y polacos est谩n poniendo m谩s atenci贸n en vigilar a esos hombres que vemos en las estaciones vigilar el flujo de personas y a quienes permanecen durante horas en los coches aparcados junto a los puestos fronterizos. 

Ronshina Tanya con sus dos hijos en el centro de Women鈥檚 Perspective. P.S.

Impunidad de las violencias machistas

Las mujeres cocinan el almuerzo mientras unas preadolescentes rebuscan entre las numerosas cajas de ropa de segunda mano que se acumulan en los pasillos. En el cuarto del fondo, rodeada de colchones en el suelo, una cr铆a de 17 a帽os acaricia a su gato. Es lo 煤nico que tiene en el mundo. Hu茅rfana de madre y abandonada por su padre, viv铆a sola en una residencia de estudiantes en Chernihiv, una de las ciudades m谩s bombardeadas por la aviaci贸n rusa. Veinte d铆as despu茅s de que comenzase la invasi贸n consigui贸 huir por uno de los corredores humanitarios que las tropas del Kremlin incumplen sistem谩ticamente. Seg煤n ha contado, quiere reunirse con su novio en Polonia. Las trabajadoras de la ONG planean seguir su caso para evitar que pueda terminar siendo tratada.

No fue hasta 2018 que Ucrania aprob贸 una ley que incluye la violencia de g茅nero en el c贸digo penal. Hasta entonces, solo los feminicidios eran juzgados como cr铆menes. La violencia f铆sica y mental segu铆a abord谩ndose como desacuerdos del 谩mbito privado. 鈥淎hora estamos esperando que nuestro gobierno suscriba la Convenci贸n de Estambul, pero encuentra mucha oposici贸n por parte de la Iglesia ortodoxa鈥, explica Marsymoveyeh, quien lamenta que la violencia machista siga afectando a muchas mujeres en su pa铆s. Seg煤n un informe publicado por Amnist铆a Internacional en 2020, 鈥渓a polic铆a sigue poniendo impedimentos a las v铆ctimas para denunciar y la impunidad generalizada disuade a muchas de ellas de hacerlo鈥.

鈥淐uando comenzamos a trabajar este tema, me invitaron a Madrid porque no entend铆an por qu茅 estaban llegando tantas mujeres ucranianas a los prost铆bulos. Les expliqu茅 todo el contexto de hundimiento econ贸mico de nuestro pa铆s, las estructuras criminales que se hab铆an creado para traficarlas, y que en Espa帽a ten铆an los consumidores de este producto que exportaban: que si las enviaban all铆 es porque hab铆a clientes de la prostituci贸n鈥, sentencia Marsymoveyeh. Veinticinco a帽os despu茅s, el negocio sigue siendo el mismo: la guerra de Ucrania es coyuntural, la explotaci贸n de las mujeres es estructural. 




Fuente: Lamarea.com