June 17, 2021
De parte de Lobo Suelto
126 puntos de vista


Vivir con otros no equivale a un com煤n vivir.

Hace falta advertir que el con otros puede hacer da帽o.

El con otros puede lastimar a trav茅s de la burla, el desprecio, la indiferencia, la desaprobaci贸n, la falta de amor, el rechazo, la exclusi贸n, el sometimiento, la manipulaci贸n, la discriminaci贸n, la desconfianza, el hacer sentir inferior, la desvalorizaci贸n, el infundir terror.

Bajo diferentes acciones, el con otros puede comprimir la vida.

El con otros puede actuar como eco de una moral que ordena, condena, premia.

El con otros puede solicitar uniformidad y acatamiento a la voz de un Amo.

El con otros puede amontonar desemejanzas y obligar al parecido.

No en la semejanza sino en la infinita disparidad reposa lo vivo.

Conviene reservar la idea de un com煤n vivir para cercan铆as que no mandan ni prescriben, que no sancionan ni castigan, que no recompensan ni condecoran.

Para cercan铆as que se saben delicadas y provisorias, gustosas y quebradizas.

Conviene reservar la idea de un com煤n vivir para proximidades que no demanden homogeneidad ni festejen lo un铆sono. Que no fomenten respuestas reflejas de cuando re铆r y cuando aplaudir.

Proximidades que no obliguen reverenciar, venerar, repetir, lo que un poder espera escuchar.

El culto de una autoridad no ayuda a pensar, solo sirve para disputar qui茅n interpreta mejor su voluntad.

Homogeneidades comienzan como simplificaciones perceptivas y terminan como atribuciones que constri帽en a pertenecer a lo mismo.

Escribe Gombrowicz (1951): 鈥淧ero ante todo, estos sentimientos de admiraci贸n y de 茅xtasis, 驴surgen de nosotros o entre nosotros? Si en un concierto estallan aplausos, eso no quiere decir que cada uno de los que aplauden est茅 entusiasmado. Un t铆mido aplauso provoca otros, se excitan mutuamente, hasta que por fin se crea una situaci贸n en que cada uno tiene que adaptarse a esa desquicia colectiva. Todos se comportan como si estuvieran entusiasmados, aunque nadie se sienta  entusiasmado, al menos hasta tal punto鈥.

Emociones, 驴surgen de nosotros o entre nosotros?

No brotan de fuentes personales ni de pluralidades individuales entramadas, tal vez se trata de oleadas que golpean sensibilidades que se estremecen sin saber del todo por qu茅.

Cierto: cuando un auditorio estalla en un simult谩neo aplauso no todas las sensibilidades sienten ni celebran lo mismo.

Las coincidencias se presentan como efectos temporales antes que como sincron铆as sentimentales.

Lo un铆sono, a veces, sobreviene como una decisi贸n de anclar la vida, por un momento, en un solo tono: un fingido silencio que suspende los sonidos del mundo.

Escher, "Bond of Union" (1956) | Arte

M.C Escher, Bond of Union, 1956

No se resuelve la cuesti贸n de un com煤n vivir diciendo que hay que respetar el ritmo de cada cual o las diferencias de cada quien. Ni repitiendo que se est谩 a favor de la singularidad, del deseo, de la palabra de cada sujeto. Volviendo a confundir sujeci贸n con soberan铆a.

Eso no alcanza.

Como escribe Horacio Gonz谩lez (1996): 鈥淒eber铆amos pensar otra cosa y no sabemos qu茅. Ese no saber es lo que nos interesa鈥.

Se necesitan imaginar composiciones pasajeras. Rompientes de pasiones que se impulsan y expanden hasta desaparecer absorbidas en la arena. Urdir singularidades como s煤bitas conversaciones entre lenguas intraducibles. Presumir atonalidades, barullos, algarab铆as indisciplinadas. Estimar juegos r铆tmicos entre disonancias que se aproximan en los desacordes.

No se pretende poetizar la idea de una singularidad no individual, se quiere volver m谩s amable la inadecuaci贸n entre lenguaje y vida.

Conviene reservar la idea de un com煤n vivir para disparidades que no se ajustan a los lugares asignados.

Vagabundeos que no se someten a consignas unificadoras.

驴Hay una vida as铆?

Tal vez en alg煤n momento de la amistad y el amor, en la inesperada alegr铆a de la fiesta o la de un juego no reglado.

Pich贸n Riviere sosten铆a que un conjunto de vidas separadas por una multitud de diferencias necesitaban una tarea en com煤n para agruparse.

Entend铆a que la homogeneidad de una meta conjugaba y potenciaba heterogeneidades.

Sin embargo, se insiste aqu铆 en un com煤n pensar sin finalidades preconcebidas. Pero tampoco como deriva y naufragio.

Un com煤n estar como la sola partida, el solo desprendimiento, el solo desasimiento.

Ya no la figura del objetivo com煤n ni las met谩foras de la navegaci贸n y el naufragio.

Un com煤n estar como comienzo de un exilio o una separaci贸n de las restricciones que la idea de mismidades individuales impone.

Despu茅s de todo el artificio de una mismidad funciona como reducci贸n o limitaci贸n o privaci贸n que persigue sustraer un poco del v茅rtigo de lo vivo.

驴Se puede estar as铆 en la vida, en la ense帽anza, en la cl铆nica?

驴Para qu茅 insistir en la preposici贸n de un com煤n vivir en lugar de decir como todo el mundo una vida en com煤n, una vida en comunidad, una vida en sociedad?

Porque quiz谩s alg煤n d铆a se pueda o, al menos, para que no se naturalice una limitaci贸n actual como l铆mite o cerco para un vivir venidero.

Se trata de prevenir fanatismos colectivos.

Violencias con y sin uniformes. Indolencias que da帽an y matan.

Necesitamos pertenecer a algo aunque esa filiaci贸n estreche, comprima, amordace.

Insistimos en ir hacia lo com煤n para buscar amor.

No sabemos otro modo posible de sosiego.

La amenaza de no reconocimiento act煤a como presi贸n para la integraci贸n comunitaria: extorsi贸n normalizadora.

No se trata de vivir con otros, sino de vivir con otras vibraciones incapturables, con otras disidencias inclasificables, con otras soledades irreductibles, con otras aflicciones inimaginables, con otras complicidades imprevisibles, con otras formas de abrazar, con otras recepciones de lo no sabido.

Entonces, vivir en proximidad de lo incapturable, lo irreductible, lo inimaginable, lo imprevisible, lo siempre extranjero y no sabido.

Una de las meditaciones  de John Donne (1624) en sus d铆as de enfermedad dice:

鈥淣ing煤n hombre es una isla entera por s铆 mismo. / Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo. / Si el mar se lleva una porci贸n de tierra, toda Europa queda disminuida, / como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. / Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, / porque me encuentro unido a toda la humanidad; / por eso, nunca preguntes por qui茅n doblan las campanas; doblan por ti鈥.

El escritor ingl茅s escribe este fragmento en momentos en que siente la proximidad de la muerte. Escucha el sonar de las campanas de la catedral como anuncio de una existencia difunta pr贸xima de la suya.

Las met谩foras de la isla y el continente y de la parte y el todo recorren el pensamiento de lo com煤n.

Lo mismo pasa con la imagen de que todas las vidas est谩n unidas en el instante de la muerte. Como dicen los versos de las coplas de Manrique (1501): 鈥淣uestras vidas son los r铆os / que van a dar en la mar, / que es el morir鈥︹.

No conviene repetir que se es parte de un todo como los 贸rganos de un cuerpo.

Lo com煤n se siente como embriaguez de cercan铆as y necesidad de las lejan铆as, se experimenta como mareo, como cuando se comienza a girar con los ojos cerrados no sabiendo si confiar en los sentidos.

Conviene discutir la idea componentes de una totalidad cuando se trata de pensar lo com煤n.

Se necesita rehusarse a considerar lo com煤n como una materia completa y entera de una existencia conjunta que se divide en elementos individuales.

Hace falta pensar la vida como demas铆a en la que se est谩, se lo sepa o no, en tanto sensibilidades expuestas y desamparadas en una com煤n exposici贸n y desamparo.

Escribe Rilke (1905) en El libro de las horas un poema, Hora grave, que dice: 鈥淨uien llora ahora en cualquier parte del mundo,/ sin motivo llora en el mundo, llora por m铆./ Quien r铆e ahora en cualquier parte de la noche,/ sin motivo r铆e en la noche,/ r铆e de m铆./ Quien va ahora a cualquier parte del mundo/ sin motivo va por el mundo,/ y va hacia m铆./ Quien muere en cualquier parte del mundo,/ sin motivo muere en el mundo,/ me mira a m铆鈥.

Conmueve lo que escribe Rilke. Se advierte c贸mo esa ilusi贸n de mismidad se ve traspasada, como las demas铆as desbordan territorios posesivos del m铆nimo yo. El llorar de todos los llantos, el re铆r de todas las risas, el ir de todas las partidas, el morir de todas las muertes, pulveriza angosturas de las conciencias, sus posibles resguardos y duplicaciones.

La gravedad de las horas necesita de una com煤n recepci贸n y, a veces, ni siquiera eso alcanza.

La gravedad de las horas, la enormidad de lo que estamos viviendo, todav铆a no puede pensarse.

Nunca antes la atracci贸n de las cercan铆as se hab铆a tornado tan peligrosa.

Muertes y contagios aceleran pulsaciones, musculaturas ateridas chocan contra los fr铆os muros del encierro.

Conviene plantar una diferencia entre la ira y el odio. Mientras el odio desea da帽ar, la ira dice basta a lo que da帽a.

Manos maliciosas no implantan deseos de destrucci贸n.

Odios, que brotan de la desesperaci贸n, exigen salvaci贸n matando.

Cuando las rutinas contenedoras del mundo del capital fallan, crueldades agazapadas -que anidan en las indolencias naturalizadas- se desatan.

Un acto de crueldad, en cualquier lugar que estalle, llama a que pensemos no en una personalidad maligna, sino en el mundo que lo hizo posible.

Hablas de las derechas se aferran a la ilusi贸n inmunitaria del odio. La aversi贸n como desmentida de la intemperie planetaria. Las consignas 鈥渄茅jennos circular鈥 o 鈥渓as escuelas no transmiten tanto el virus鈥 expresan necedades y confusiones destructivas de pasiones individualistas.

En el 煤ltimo a帽o comenzamos a representar una vida en com煤n seg煤n la met谩fora de las burbujas.

Burbujas protectoras, porosas, flexibles, livianas. Burbujas refugios de supervivencia.

Una banda de rock estadounidense The Flaming Lips (algo as铆 como labios en llamas) realiza en 2020, en medio de la pandemia, dos recitales en Oklahoma en los que quienes asistieron escucharon y bailaron encerrados en burbujas pl谩sticas.

Cada burbuja ten铆a espacio para tres convivientes. Contaba con un altavoz para escuchar el concierto, una botella de agua, un ventilador a pilas, una toalla, un cartel con la frase 芦tengo que orinar鈥 y otro con la de 鈥渉ace calor aqu铆禄.

El tiempo en que una vida que respira puede permanecer en estos espacios es de una hora y diez minutos.

Otredad -2019-2020

Otredad -2019-2021, Pedro Fz., fotograf铆a

La idea de burbuja conmueve la ilusi贸n de individualidad. Subvierte fronteras corporales, concibe islotes no personales, instala una interioridad no interior.

Una delgada silicona simula una piel com煤n.

Un globo de aire en el que se acompasan latidos de varios corazones.

Sab铆amos burbujas de clase, burbujas coloniales, burbujas de g茅nero, burbujas hetero-normativas, burbujas familiares, burbujas universitarias, burbujas urbanas, burbujas de impunidad.

Ahora tambi茅n sabemos burbujas inmunitarias.

Tal vez alg煤n d铆a se sepa lo que ya se sabe: todo lo vivo reside en la sola burbuja planetaria.

El pensamiento europeo inventa la ficci贸n de otredad como frontera de nieblas, como frente de tormenta, como horizonte inalcanzable.

Conviene pensar lo que se llama otredad sin contornear superficies de cuerpos capturados.

No alcanza con sumar clasificaciones: el otrola otrale otre.

Se necesita pensar en soplos que expanden misterios e 铆ntimos suspiros.

No se pretende una po茅tica de las otredades, sucede que no hay otra manera de decirlo: se trata de ternuras de aire, brisas de fuego, desgarraduras de agua.

Repentinas proximidades entre existencias que, mientras conversan y se acarician, no se conocen, ni se identifican, ni se comprenden.

Empat铆as, simpat铆as, antipat铆as, sirven, a veces, para aplazar la inc贸gnita interminable de una vida.

Suelen cubrir con relatos convencidos ese lugar de no saber.

Hay atracciones inmediatas y rechazos autom谩ticos, tambi茅n cercan铆as que estremecen y emocionan sin que medien historias y explicaciones.

Sensibilidades traspasan fronteras: a eso se llama afectaci贸n. Pero esas demas铆as emocionales aturden sentidos, aceleran latidos, transpiran en las manos. Se sue帽an y deliran.

Empat铆as, simpat铆as, antipat铆as, se vivencian como narrativas que rescatan a las sensibilidades del desconcierto.

El inaudible musitar de las cercan铆as no corresponde al rubro del conocimiento.

Se trata de proximidades silenciosas entre cordialidades que saben desconocerse respetando lo irreductible. Absortas ante esos extra帽os pliegues de lo vivo.

Desde antes de nacer, amorosas acogidas que abrigan, acarician, apalabran, accionan para que una 谩vida existencia, para no sucumbir, se abrace a la ficci贸n de una interioridad.

Movimiento paradojal de invenci贸n de una interioridad forastera: una interioridad fuera de s铆.

Un poema de Wislawa Szymborska (2012) se llama ABC, dice as铆:

鈥淵a nunca sabr茅 / qu茅 pensaba de m铆 A. / Si B. lleg贸 a perdonarme de verdad. / Por qu茅 C. aparentaba que no pasaba nada. / Qu茅 papel jug贸 D. en el silencio de E. /鈥u茅 esperaba F., si es que esperaba. / Qu茅 aparentaba G., a pesar de estar segura. / Qu茅 quer铆a ocultar H. / Qu茅 quer铆a a帽adir I. / Si el hecho de que yo estuviera a su lado / tuvo alguna importancia / para J. para K. y para el resto del alfabeto鈥.

Este texto podr铆a recordarse como el abecedario de las soledades. Todas sus preguntas van precedidas de un 鈥測a nunca sabr茅鈥.

Tal vez se trata de eso: imaginar un com煤n vivir entre cercan铆as que nunca se supieron, ni se saben, ni se sabr谩n.

Un com煤n vivir que, sin embargo, s铆 sepa un com煤n desamparo y la com煤n intemperie planetaria.

Y que tambi茅n sepa un radical rechazo de lo que da帽a ll谩mese individualismo o capitalismo, sujeci贸n o normalidad.

La tecla 脩




Fuente: Lobosuelto.com