August 18, 2021
De parte de La Haine
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Conspiraci贸n contra Julian Assange: del r茅gimen de EEUU porque revel贸 sus peores verg眉enzas, y de Europa por obedecer a su amo

El jueves 12 de agosto estuve sentado en los Reales Tribunales de Justicia de Londres junto a Stella Moris, la compa帽era de Julian Assange. Conozco a Stella desde que conozco a Julian. Ella tambi茅n es una voz que clama por la justicia, procedente de una familia que luch贸 contra el fascismo del apartheid. Hoy su nombre fue pronunciado en el tribunal por una abogada y un juez, personas nada memorables si no fuera por el poder que les otorga su cargo.

La abogada, Clair Dobbin, est谩 a sueldo del r茅gimen de Washington, antes del de Trump y ahora del de Biden. Es la sicaria de EEUU, o la 鈥渃onseguidora鈥, como ella preferir铆a que la llamaran. Su objetivo es Julian Assange, alguien que no ha cometido ning煤n crimen y ha desempe帽ado un servicio p煤blico de car谩cter hist贸rico al revelar los actos criminales y los secretos en los que los gobiernos, especialmente los que se consideran democr谩ticos, basan su autoridad.

Para aquellos que puedan haberlo olvidado, Wikileaks, organizaci贸n de la que Assange es fundador y editor, desvel贸 los secretos y mentiras que condujeron a la invasi贸n de Irak, Siria y Yemen, el papel criminal del Pent谩gono en docenas de pa铆ses, el plan de acci贸n para la cat谩strofe de veinte a帽os que ha sido Afganist谩n, los intentos de Washington por derribar gobiernos electos, como el de Venezuela, la connivencia entre supuestos adversarios pol铆ticos (Bush y Obama) para suprimir la investigaci贸n sobre la tortura y los planes de la CIA (desvelados en los documentos denominados Vault 7) para convertir su tel茅fono m贸vil e incluso su aparato de televisi贸n en esp铆as.

Wikileaks public贸 casi un mill贸n de documentos de Rusia que permitieron a sus ciudadanos alzarse por sus derechos. Revel贸 que el gobierno australiano hab铆a conspirado con el de EEUU contra uno de sus ciudadanos, Julian Assange. Puso nombre a los pol铆ticos australianos que hab铆an pasado 鈥渋nformaci贸n鈥 a EEUU. Realiz贸 la conexi贸n entre la Fundaci贸n Clinton y el ascenso del yihadismo en los Estados del Golfo armados por EEUU.

Todav铆a hay m谩s: Wikileaks revel贸 la campa帽a de EEUU destinada a bajar aun m谩s los salarios en 鈥減a铆ses maquila鈥 como Hait铆, la campa帽a de tortura de la India en Cachemira, el acuerdo secreto del gobierno brit谩nico para proteger los 鈥渋ntereses estadounidenses鈥 en su investigaci贸n oficial sobre Irak y el plan del Foreign Office brit谩nico para crear una falsa 鈥渮ona de protecci贸n mar铆tima鈥 en el Oc茅ano 铆ndico, con el fin de negar a los habitantes del archipi茅lago de Chagos el derecho a regresar a sus hogares.

En otras palabras, Wikileaks nos ha informado verazmente de quienes nos gobiernan y nos llevan a la guerra, permiti茅ndonos ser cr铆ticos con la propaganda precocinada y repetitiva que llena los peri贸dicos y las pantallas de los televisores. Eso es el verdadero periodismo. Y por el crimen de hacer verdadero periodismo, Assange ha pasado la mayor parte de la 煤ltima d茅cada encarcelado, de una forma o de otra, incluyendo la prisi贸n de Belmarsh, un lugar terrible.

Diagnosticado con el s铆ndrome de Asperger, Julian es un intelectual visionario motivado por su convicci贸n de que la democracia no es democracia si no es transparente y rinde cuentas ante sus ciudadanos.

La semana pasada EEUU buscaba la aprobaci贸n del tribunal supremo brit谩nico para ampliar los t茅rminos de su apelaci贸n contra la decisi贸n tomada en enero por la juez de distrito, Vanessa Baraitser, de denegar la extradici贸n de Assange. Baraitser acept贸 la profundamente perturbadora evidencia presentada por una serie de expertos seg煤n la cual la vida de Assange correr铆a peligro si entrara dentro del infame sistema carcelario de EEUU

El profesor Michael Kopelman, una autoridad mundial en neuropsiquiatr铆a, hab铆a declarado que Assange encontrar铆a el modo de acabar con su vida como resultado directo de lo que Nils Melzer, el Relator de Naciones Unidas sobre la Tortura, describi贸 como el 鈥渃obarde acoso鈥 a Assange por parte de los gobiernos y de sus lacayos medi谩ticos.

Quienes estuvimos en la sala de Old Bailey el pasado septiembre y escuchamos el testimonio de Kopelman quedamos conmocionados y conmovidos. Yo estaba sentado junto al padre de Julian, John Shipton, que se cubr铆a la cabeza con las manos. El tribunal pudo escuchar tambi茅n el descubrimiento de una cuchilla de afeitar en la celda de Julian en Belmarsh, que hab铆a hecho llamadas desesperadas a [la ONG de prevenci贸n del suicidio los Samaritanos, escrito notas y muchas otras cosas que nos dejaron a todos consternados.

Tras escuchar al abogado principal a sueldo de Washington, John Lewis (un antiguo militar que utiliza la f贸rmula servilmente teatrera 鈥渁j谩鈥 con los testigos de la defensa) reducir estos hechos a 鈥渇ingimiento鈥 y al 鈥渇also testimonio鈥 de los expertos, nuestro esp铆ritu se animo con la respuesta de Kopelman, cuando explic贸 que el propio Lewis le hab铆a buscado en otra ocasi贸n para que diera su opini贸n experta en otro caso.

La compinche de Lewis es Clair Dobbin, que tuvo su gran d铆a en la audiencia del jueves pasado. Ella se encarg贸 de redondear las calumnias a Kopelman. Un estadounidense con cierta autoridad se sentaba tras ella en la sala. Dobbin afirm贸 que Kopelman hab铆a 鈥渆nga帽ado鈥 a la juez Baraitser en septiembre porque no hab铆a divulgado que Julian Assange y Stella Moris eran pareja y que sus dos hijos, Gabriel y Max, fueron concebidos durante el periodo en que Julian hab铆a buscado refugio en la embajada ecuatoriana en Londres.

Aparentemente este hecho restaba importancia al diagn贸stico m茅dico de Kopelman: que Julian, encerrado en aislamiento en la prisi贸n de Belmarsh y enfrentado a su extradici贸n a EEUU sobre la base de falsos cargos de 鈥渆spionaje鈥, hab铆a sufrido una grave depresi贸n psic贸tica y hab铆a planeado, o incluso hab铆a intentado, acabar con su propia vida.

Por su parte, la juez Baraitser no observaba ninguna contradicci贸n. Desde marzo de 2020 conoc铆a la naturaleza de la relaci贸n entre Stella y Julian, y el profesor Kopelman hab铆a hecho referencia a ella en su informe de agosto de 2020. As铆 pues, tanto la juez como el tribunal ten铆an pleno conocimiento de la misma antes de que se celebrara la principal audiencia sobre la extradici贸n en septiembre. En su veredicto de enero Baraitser afirm贸:

鈥淸El profesor Kopelman] evalu贸 al Sr. Assange en el periodo entre mayo y diciembre de 2019 y estaba en inmejorable disposici贸n para considerar sus s铆ntomas de primera mano. Ha sido sumamente cuidadoso en proporcionar un relato documentado sobre los antecedentes del Sr. Assange y su historial psiqui谩trico. Ha prestado la m谩xima atenci贸n a las notas m茅dicas de la prisi贸n y ha proporcionado un detallado resumen anexo a su informe de diciembre. Es un m茅dico forense experimentado y era plenamente consciente de la posibilidad de exageraci贸n o fingimiento de enfermedad. No hay razones para dudar de su opini贸n cl铆nica鈥.

A帽adi贸, adem谩s, que 鈥渘o hab铆a sido enga帽ada鈥 por la exclusi贸n de la relaci贸n entre Stella y Julian en el primer informe de Kopelman y que entend铆a que Kopelman estaba protegiendo la intimidad de Stella y de sus dos hijos peque帽os.

En realidad, como bien s茅, la seguridad de la familia siempre ha estado amenazada. Como muestra les contar茅 que un guardia de seguridad de la embajada confes贸 que le hab铆an pedido que robara uno de los pa帽ales del beb茅 para que una empresa contratada por la CIA pudiera analizar su ADN. Ha habido una sarta de amenazas que no se han hecho p煤blicas contra Stella y sus hijos.

Para EEUU y sus mercenarios legales en Londres, da帽ar la credibilidad de un renombrado experto al sugerir que reten铆a esta informaci贸n era una forma, con la que sin duda contaban, de dar nuevo impulso a su debilitado caso contra Assange. En junio el peri贸dico island茅s Stundin inform贸 de que un testigo clave de la acusaci贸n contra Assange admiti贸 haber fabricado la evidencia. La acusaci贸n de 鈥減irateo鈥 que EEUU ten铆a la esperanza de usar contra Assange si pod铆an echarle las manos encima depend铆a de esta fuente y este testigo, Sigurdur Thordarson, un informante del FBI.

Thordarson hab铆a trabajado como voluntario para Wikileaks en Islandia en 2010 y 2011. En 2011, cuando se levantaron cargos penales contra 茅l, contact贸 con el FBI y se ofreci贸 como informante a cambio de lograr inmunidad ante cualquier acusaci贸n. Resulto que era un estafador convicto que malvers贸 55.000 d贸lares de Wikileaks y hab铆a cumplido dos a帽os de prisi贸n. En 2015 fue sentenciado a tres a帽os m谩s por delitos sexuales contra muchachos adolescentes. El Washington Post considera que la [nula] credibilidad de Thordarson es el 鈥渘煤cleo鈥 del caso contra Assange.

En la audiencia de la semana pasada, el presidente del Tribunal Supremo Holroyde no hizo menci贸n alguna a este testigo. Su motivo de preocupaci贸n era que la juez Baraitser hubiera dado demasiado peso al testimonio del profesor Kopelman, un hombre venerado en su campo. Afirm贸 que era 鈥渕uy poco habitual鈥 que un tribunal de apelaci贸n tuviera que reconsiderar las evidencias aportadas por un experto y aceptadas por un tribunal inferior, pero estuvo de acuerdo con la Sra. Dobbin en que eran 鈥渆nga帽osas鈥, aunque acept贸 la 鈥渞espuesta comprensiblemente humana鈥 de Kopelman con el fin de proteger la privacidad de Stella y de los ni帽os.

Si usted es capaz de descifrar la l贸gica arcana de todo esto, posee una capacidad de comprensi贸n mayor que la m铆a, que he seguido este caso desde el principio. Es obvio que Kopelman no enga帽贸 a nadie. La juez Baraitser 鈥揷uya hostilidad personal hacia Assange fue evidente durante el juicio鈥 declar贸 no haber sido enga帽ada, ese tema no era una cuesti贸n; no ten铆a importancia alguna. Entonces 驴por qu茅 el presidente del Tribunal Supremo Lord Holroyde dio un giro al lenguaje con sus legalismos equ铆vocos y envi贸 a Julian de vuelta a su celda y a sus pesadillas? En ese lugar tendr谩 que esperar hasta la decisi贸n final que se tome en octubre y que, para Julian, es una decisi贸n de vida o muerte.

驴Y por qu茅 Holroyde dej贸 que Stella saliera de la sala del tribunal temblando de angustia? 驴Por qu茅 es 鈥減oco habitual鈥 este caso? 驴Por qu茅 arroj贸 una balsa salvavidas a la banda de matones del fiscal del Departamento de Justicia de Washington 鈥搎ue tuvo su gran oportunidad bajo la presidencia de Trump y que hab铆a sido rechazada por Obama鈥 cuando su caso podrido y corrupto contra un periodista ejemplar se hunde como se hundi贸 el Titanic?

Eso no significa necesariamente que en octubre toda la bancada del Tribunal Supremo vaya a ordenar la extradici贸n de Assange. Supongo que en las capas superiores de la estructura que constituye el sistema judicial brit谩nico existen personas que creen en la verdadera ley y la verdadera justicia, de las que el t茅rmino 鈥渏usticia brit谩nica鈥 toma su consagrada reputaci贸n en la tierra de la Carta Magna. Ahora recae sobre sus hombros armi帽ados la responsabilidad de que esa historia viva o muera.

Me sent茅 con Stella en la columnata del tribunal mientras ella bosquejaba unas palabras para la multitud de medios de comunicaci贸n y simpatizantes que esperaban afuera al sol. Un taconeo precedi贸 a la peripuesta Clair Dobbin, con su ondeante cola de caballo, que caminaba con su carpeta de archivos y su apariencia de seguridad: alguien capaz de afirmar que Julian 鈥渘o est谩 tan enfermo鈥 como para considerar el suicidio. 驴C贸mo puede ella saberlo?

驴Acaso ha atravesado la Sra. Dobbin el laberinto medieval de Belmarsh para sentarse con Julian, como han hecho los profesores Kopelman y Melzer, como ha hecho Stella, o como he hecho yo mismo? No importa. EEUU ha prometido ahora no encerrarle en un infierno, al igual que 鈥減rometi贸鈥 no torturar a Chelsea Manning, la misma promesa.

驴Acaso ha le铆do ella la filtraci贸n de Wikileaks de un documento del Pent谩gono fechado el 15 de marzo de 2009? En 茅l se vaticinaba la guerra actual contra el periodismo. Los servicios de inteligencia de EEUU, afirmaba, ten铆an la intenci贸n de destruir el 鈥渃entro de gravedad鈥 de Wikileaks y de Julian Assange mediante amenazas y 鈥減rocesamiento penal鈥. La lectura de sus 32 p谩ginas no deja lugar a dudas de que su objetivo era silenciar y criminalizar al periodismo independiente y la difamaci贸n el m茅todo elegido.

Intent茅 cruzar la mirada con la Sra. Dobbins pero sigui贸 su camino con decisi贸n: misi贸n cumplida.

En el exterior Stella se esforzaba por contener la emoci贸n. Es una mujer valiente, al igual que su compa帽ero es un hombre de coraje. 鈥淒e lo que no se ha hablado hoy 鈥揹ijo Stella鈥 es de por qu茅 yo temo por mi seguridad, por la de mis hijos y por la vida de Julian. Ni de las amenazas y la intimidaci贸n constantes que hemos soportado durante a帽os, que nos han aterrorizado y han aterrorizado a Julian durante 10 a帽os. Tenemos derecho a vivir, tenemos derecho a existir y tenemos derecho a que esta pesadilla se acabe de una vez por todas鈥.

www.johnpilger.com / counterpunch.org. Traducido para Rebeli贸n por Paco Mu帽oz de Bustillo




Fuente: Lahaine.org