January 8, 2021
De parte de Amor Y Rabia
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Documento clasificado de la CIA publicado por WikiLeaks el 26 de marzo de 2010


por Glenn Greenwald

23 de noviembre de 2020

La CIA sab铆a que su mejor activo para vender sus guerras era Barack Obama, la misma raz贸n por la que tantos en el estado de seguridad estaban ansiosos por deshacerse de Donald Trump.

La primera vez que escrib铆 sobre WikiLeaks fue a principios de 2010, cuando el grupo a煤n era en gran parte desconocido. Fue un peque帽o art铆culo del New York Times lo que me llam贸 la atenci贸n, que comenzaba de esta manera:

A la lista de enemigos que amenazan la seguridad de Estados Unidos, el Pent谩gono ha agregado WikiLeaks.org, una peque帽a fuente en l铆nea de informaci贸n y documentos que los gobiernos y las empresas de todo el mundo preferir铆an mantener en secreto.

New York Times, 17 de marzo de 2010 (ENLACE)

El NYT explicaba que el Pent谩gono hab铆a preparado un plan secreto para 2008 en el que conspiraban para destruir WikiLeaks, incluida la divulgaci贸n deliberada de documentos falsos con la esperanza de que el grupo publicase esas falsificaciones y acabase para siempre con su credibilidad para siempre: un malvado plan que ir贸nicamente fue filtrado a WikiLeaks, que r谩pidamente public贸 el documento en su sitio web.

Cualquier grupo que el estado de seguridad de EEUU incluya en su “lista de enemigos” por publicar sus secretos es un grupo que despertar谩 mi inter茅s, y probablemente mi apoyo. Como resultado, meses antes de que aparecieran en los titulares internacionales con la publicaci贸n de los documentos de las guerra de Irak y Afganist谩n y los cables diplom谩ticos del Departamento de Estado de Hillary Clinton, investigu茅 inmediatamente todo lo que pude sobre la fundaci贸n del grupo y su misi贸n; entrevist茅 a su fundador, Julian Assange, e inst茅 a mis lectores a apoyar al grupo que estaba creciendo, concluyendo que “una de las 煤ltimas v铆as para descubrir los secretos del gobierno y otras 茅lites es a trav茅s de personas que filtren informaci贸n y organizaciones que les permitan hacerlo. De esos grupos, WikiLeaks es uno de los m谩s exitosos del mundo, por lo que no sorprende que est茅 sometido a ataques tan fuertes”.

La raz贸n por la que llegaba a esa conclusi贸n era que WikiLeaks hab铆a expuesto secretos incriminatorios de centros de poder corruptos durante a帽os. La tecnolog铆a en la que fueron pioneros -permitir que las fuentes les revelen toneladas de material sin que nadie, incluido WikiLeaks, conozca la identidad de la fuente- fue una innovaci贸n importante para permitir una mayor transparencia obre los grupos m谩s poderosos del mundo.

Pero fue un documento de WikiLeaks el que me llam贸 especialmente la atenci贸n al principio: un “Red Cell Memorandum” (Memorandum de c茅lulas rojas) clasificado de la CIA, de 2010, y que lleva el nombre de la unidad ultrasecreta creada por George Tenet, Director de la CIA en el gobierno Bush-Cheney, tras el ataque del 11 de septiembre.

Foreign Policy, 20 de octubre de 2015 (ENLACE)

Lo que hac铆a que este documento fuera tan fascinante, tan revelador, era la discusi贸n de la CIA sobre c贸mo manipular la opini贸n p煤blica para garantizar que siga siendo al menos tolerante, si no favorable, a la guerra eterna, y, m谩s espec铆ficamente, el papel vital que jug贸 el presidente Obama para la CIA en presentar y vender las guerras estadounidenses por todo el mundo. En este an谩lisis clasificado, se aprende mucho sobre c贸mo razona el “complejo militar-industrial”, tambi茅n conocido como “Blob” o “Estado profundo”; c贸mo la CIA aprovecha los impulsos humanitarios para asegurarse que sus guerras contin煤en; y el papel real del presidente de EEUU respecto a la pol铆tica exterior.

Lo que motiv贸 este memorandum fue el creciente temor de la CIA de que la gente de Europa Occidental se estaba oponiendo r谩pidamente a la guerra contra el terrorismo en general y a la guerra en Afganist谩n en particular, como lo demuestra la ca铆da de la Gobierno holand茅s, en gran parte debido a la ira del electorado por la participaci贸n en Afganist谩n. La CIA estaba desesperada por encontrar una manera de detener la marea de sentimiento contra la guerra que se estaba desarrollando en toda esta regi贸n, y especialmente en proteger a Francia y Alemania de ella, manipulando la opini贸n p煤blica.

La Agencia concluy贸: el mejor y 煤nico activo para lograrlo era el presidente Obama y su popularidad en las ciudades de Europa Occidental.

El memorando de la CIA asume que las poblaciones de los pa铆ses de la OTAN que participan en la guerra en Afganist谩n no apoyan esta guerra. En lo que se basaron estos gobiernos aliados y la CIA, como indica el titular del documento, es en lo que la agencia llam贸 “apat铆a p煤blica”: es decir, la “poca importancia que se le da a la guerra permiti贸 a los l铆deres franceses y alemanes ignorar la oposici贸n popular y aumentar constantemente sus contribuciones de tropas a la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF)”.

En otras palabras, mientras la opini贸n p煤blica de un pa铆s permaneciera lo suficientemente distra铆da, sus l铆deres democr谩ticos eran libres de ignorar sus deseos y continuar luchando en una guerra a la que los ciudadanos de este pa铆s se opon铆an. Pero lo que m谩s preocupaba a la CIA era que la aversi贸n a la guerra en Europa Occidental se convirtiese en una oposici贸n activa y concentrada, como acababa de ocurrir en Holanda, lo que result贸 en el peor resultado de todos: que los gobiernos que lucharon al lado de EEUU en Afganist谩n durante casi una d茅cada tuvieran que respetar realmente la creencia de sus ciudadanos de que la guerra no val铆a la pena y retirar sus tropas, dejando a EEUU asumir la carga a solas:

Pase lo que pase, lo 煤nico que la CIA no puede tolerar es que los l铆deres de los pa铆ses aliados “escuchen a sus votantes” (raz贸n por la cual la CIA ha preferido durante mucho tiempo que sus pa铆ses “socios” sean gobernados por tiran铆as: no hay necesidad de aguantar una opini贸n p煤blica inc贸moda). Pero incluso en las democracias occidentales, mientras la poblaci贸n permanezca lo suficientemente distra铆da, razonaba la CIA, entonces sus sentimientos contra la guerra pueden ser ignorados sin peligro.

El problema en 2010 era que en Europa occidental hab铆a una conciencia creciente de que la guerra en Afganist谩n representaba un anatema para sus valores, del desperdicio que era gastar recursos en ella, y lo poco o nada que eso ten铆a que ver con su propia calidad de vida. Este problema de la opini贸n p煤blica, o, podr铆a decirse, la molestia de la democracia, fue para la CIA, como de costumbre, el punto clave.

Para resolver el problema del creciente sentimiento contra la guerra en Europa occidental, la agencia ide贸 dos soluciones principales: 1) explotar la dif铆cil situaci贸n de las mujeres afganas para tirar de los hilos sensibles de alemanes y franceses e intentar persuadirlos -en particular a las mujeres europeas- de que la guerra en Afganist谩n era en realidad una especie de proyecto humanitario para ayudar a la gente, y no un esfuerzo geoestrat茅gico para controlar la regi贸n y sus recursos; y 2) utilizar la popularidad entre los europeos del presidente Obama, ahora ganador del Premio Nobel de la Paz, para darle a la guerra un rostro bello, sofisticado y cosmopolita en lugar de la ruda chuler铆a evang茅lica tejano de George W. Bush.

Pero nada de esto habr铆a funcionado, seg煤n las estimaciones de la CIA, sin un presidente que pudiera usar su popularidad en el extranjero para vender la guerra no como un acto b谩rbaro de agresi贸n sin fin, sino como un gesto humanitario que, como el propio presidente, fuese ben茅volo, noble y amable. Debido a su opini贸n positiva de Obama, conclu铆a la agencia, los franceses y los alemanes no s贸lo ser铆an “receptivos a la afirmaci贸n directa [de Obama] de su importancia para la misi贸n en Afganist谩n” -eso ser铆a un refuerzo positivo- sino que tambi茅n ser铆a “sensible a [sus] expresiones directas de decepci贸n con respecto a aliados que no ayudan”.

En otras palabras, Obama era como un padre duro pero virtuoso en cuya nobleza cre铆as incluso cuando se trataba de bombardear pueblos y disparar a patios de escuelas, y cuya desilusi贸n moral deseas evitar (no cumples con tus deberes como aliado). Por lo tanto, los datos de las encuestas mostraron que cuando se record贸 a los europeos que Obama apoyaba la guerra en Afganist谩n, el apoyo a esa guerra aument贸 significativamente:

Es dif铆cil exagerar la naturaleza reveladora de este documento. Apenas unos meses antes de que la CIA anunciara la capacidad 煤nica de Obama para vender y continuar la guerra, el Comit茅 del Premio Nobel de la Paz le otorg贸 a Obama su m谩s alto honor por lo que calific贸 como “sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperaci贸n entre pueblos”, y a帽adi贸: “Durante 108 a帽os, el Comit茅 Noruego del Nobel ha buscado estimular precisamente esa pol铆tica internacional y aquellas actitudes de las que Obama es ahora el principal portavoz en el mundo”.

Obama recobe el Premio Nobel de la Paz, 2009

Sin embargo, la CIA, como suele hacer, conoc铆a la verdad oculta: la misi贸n m谩s importante de Obama era camuflar, vender y prolongar las guerras, no acabar con ellas. Lo vieron por lo que realmente son los presidentes estadounidenses: instrumentos para crear una marca e imagen del papel de EEUU en el mundo que pueda difundirse de manera efectiva tanto entre el pueblo estadounidense como despu茅s en el escenario global, y m谩s espec铆ficamente para afirmar que las guerras b谩rbaras interminables de EEUU son en realidad proyectos humanitarios dise帽ados ben茅volamente para ayudar a la gente, el pretexto utilizado para justificar todas las guerras de todos los pa铆ses a lo largo de la historia.

Muchos se han preguntado por qu茅 la CIA se opuso tan ferozmente a la candidatura de Donald Trump y luego a su presidencia. Aunque cuestion贸 muchos de sus dogmas m谩s preciados -desde guerras de cambio de r茅gimen como en Siria hasta la viabilidad de la OTAN tras la ca铆da de la Uni贸n Sovi茅tica- y critic贸 duramente su errores de inteligencia (que llevaron a Chuck Schumer a advertir, antes de su toma de posesi贸n, que se vengar铆an de 茅l por ello), Trump no ha sido precisamente una especie de presidente pacifista. Cumpli贸 la promesa que hizo en su campa帽a de intensificar las campa帽as de bombardeos en nombre de la lucha contra el terrorismo con a煤n menos limitaciones que antes.

Pero una de las principales razones del desprecio que muestran los funcionarios de seguridad del estado hacia Trump es su incapacidad y desgana para embellecer las acciones b谩rbaras de EEUU y pretender que EEUU es algo m谩s de lo que es. Recordemos la furia y la rabia que se desat贸 en 2017 cuando, en respuesta a una pregunta de Bill O’Reilly de Fox News sobre el uso de la violencia de Putin contra periodistas y otros, Trump respondi贸: “Hay muchos asesinos. 驴Crees que nuestro pa铆s es tan inocente?”.

La rabia provocada por este comentario obviamente no fue motivada por que hubiera la menor duda sobre la veracidad de la declaraci贸n de Trump. Ninguna persona sensible puede hacer otra cosa que reconocer su veracidad. La ira se debi贸 al hecho de que se supone que los presidentes no deben decir la verdad sobre EEUU y lo que hace en el mundo (al igual que se supone que los presidentes fingen que odian a los d茅spotas, incluso si les apoyan por todos los medios posibles). Como se refleja en el memorando de la CIA de 2010, los presidentes 煤tiles son aquellos que, como Obama, son expertos en enga帽ar al mundo y venderle que las agresiones estadounidenses son benignas, para hacer posible que incluso l铆deres elegidos democr谩ticamente act煤en en contra de la opini贸n p煤blica cuando sirve a los intereses de los EEUU.

Como escrib铆 en 2017, cuando la comunidad de pol铆tica exterior y la clase de los expertos fingieron enojo por que Trump aceptase al dictador egipcio Abdel Fattah el-Sisi, como si apoyar la tiran铆a fuera una violaci贸n de los valores estadounidenses en lugar de ser un elemento b谩sico de la pol铆tica estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial:

Lo que consigue Trump al abrir las puertas de la Casa Blanca a Sisi no es la inauguraci贸n de una nueva pol铆tica, sino la clarificar y poner de manifiesto una muy antigua. Este efecto Trump -que expone en toda su fealdad desnuda lo que los activistas de Washington prefieren mantener oculto- es visible en muchas otras 谩reas…

Esa es la raz贸n por la que tanta gente en Washington, que nunca ha conocido a un dictador pro estadounidense al que no estuvieran dispuestos a armar y financiar, esten tan molestos por todo esto. Sisi no es alguien a quien invites a cenar contigo; es alguien a quien env铆as dinero y armas en secreto despu茅s de dar tus bonitos discursos frente a banderas estadounidenses sobre derechos humanos y libertad. Lo que Trump est谩 violando no son los principios o la 茅tica de Washington, sino las t谩cticas de propaganda de Washington.

No fue solo Trump quien enfureci贸 a los poderosos actores estadounidenses al revelar el verdadero rostro de EEUU al mundo. Tambi茅n fue Julian Assange quien lo hizo, fundando una organizaci贸n que publicaba documentos como este, que revelaban verdades tan esenciales.

Por esta revelaci贸n, la CIA atac贸 implacablemente a Trump, incluso antes de su elecci贸n, y por la misma raz贸n, Assange est谩 detenido en una prisi贸n brit谩nica acusado de espionaje por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Pocas cosas enfurecen m谩s a las 茅lites de la pol铆tica exterior de Estados Unidos que aquellas personas que, lo sepan o no, est谩n mostrando al mundo el verdadero rostro del estado de seguridad estadounidense. 




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com