March 4, 2022
De parte de La Haine
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Los medios cacarean sobre libertad de prensa para Ucrania. Mientras tanto la coalici贸n dictaduras 谩rabes – EEUU – Israel asesina a miles de civiles impunemente

Siete a帽os de conflicto han llevado a Yemen a una de las peores crisis humanitarias del mundo. La destrucci贸n del pa铆s, los ataques contra la poblaci贸n civil, el hambre, las enfermedades, miles de v铆ctimas y los desplazados, componen algunos elementos de la desoladora estampa de aquel pa铆s, y ante la cual la mal llamada comunidad internacional prefiere seguir mirando hacia otro lado.

Al hilo de las movilizaciones de la llamada primavera 谩rabe, la poblaci贸n yemen铆 tambi茅n se lanz贸 a las calles del pa铆s. El detonante, una vez m谩s, y entre otros factores, fueron las medidas econ贸micas impuestas por el FMI, que trajeron consigo un aumento del precio de los combustibles y luego de los alimentos. El r茅gimen proocidental yemen铆 reprimi贸 a la poblaci贸n y abri贸 la puerta al desolador conflicto que llega hasta nuestros d铆as. El auge de los hut铆es (grupo insurgente con gran apoyo popular) desde el norte, las divisiones dentro del status quo, las protestas del sur, la invasi贸n militar de Arabia saud铆 (con el apoyo de Occidente, Israel y otras dictaduras del Golfo), la presencia de grupos jihadistas transnacionales, dise帽aron el nuevo escenario yemen铆.

En los 煤ltimos meses hemos venido asistiendo a un incremento del enfrentamiento militar. Desde Washington se ha aumentado el apoyo militar a sus aliados del Golfo, al tiempo que estudia nuevas sanciones contra los hut铆es. En estas semanas del 2022, la coalici贸n presidida por Arabia Saud铆 ha realizado m谩s de 1400 ataques a茅reos en el pa铆s. Por su parte, las fuerzas hut铆es han lanzado 40 operaciones militares en Arabia Saud铆 y los Emiratos 脕rabes Unidos.

La intervenci贸n saud铆 ha sido un camino de fracasos. Lejos de frenar la influencia iran铆, Riad con su actuaci贸n ha incrementado la relaci贸n entre los hut铆es e Ir谩n. A ello se suma la carga econ贸mica, el da帽o de su reputaci贸n internacional tras las numerosas violaciones de DDHH y cr铆menes contra la poblaci贸n civil en Yemen. Y sin olvidar que la seguridad de su propio territorio se ha puesto en entredicho tras los ataques contra instalaciones claves por parte de los hut铆es (tambi茅n qued贸 en entredicho la efectividad de los famos sistemas antiaereos estadounidenses Patriot, que no logran ni siquiera derribar los primitivos drones yemen铆es, como tampoco logran derribar los cohetes de Gaza).

A d铆a de hoy, la lucha se centra en torno al control de la ciudad de Marib. A finales del 2021, el avance de los hut铆es mostraba la debilidad del r茅gimen de Hadi, reconocido por Occidente, y que a pesar del apoyo militar saud铆 ha perdido buena parte del control territorial del pa铆s, incluida la capital Sanaa, en manos hut铆es desde el 2014.

El desenlace de la batalla en torno a la capital de esa provincia al este de Sanaa puede condicionar el futuro escenario del pa铆s e incluso los movimientos negociadores que puedan producirse en un futuro cercano. Tal vez por ello, el protagonismo militar de los EAU y sus alianzas locales ha ido ganando peso en estas semanas. Si en el pasado los dirigentes de los EAU adoptaron un papel m谩s discreto, los recientes acontecimientos les han otorgado un mayor peso en la ofensiva militar contra los hut铆es.

Aquel actor que se presente en la hipot茅tica mesa de negociaciones en una posici贸n de mayor fuerza, podr谩 mostrar m谩s m煤sculo para encaminar la supuesta hoja de ruta que se pudiese negociar. En una situaci贸n de impase, ni los hut铆es ni el r茅gimen de Hadi y sus aliados estar铆an dispuestos a avanzar hacia un acuerdo. 

Una victoria de los hut铆es en Marib abrir铆a la puerta a un escenario repleto de inc贸gnitas. Por un lado, demostrar铆a el fracaso absoluto de Hadi; por otro lado, pondr铆a en un dif铆cil aprieto a la actual coalici贸n y colaboraci贸n entre Arabia Saud铆 y los EAU (y por extensi贸n a sus proveedores EEUU e Israel); y finalmente, un mayor enfrentamiento entre norte y sur.

La multitud de coaliciones, alianzas, actores e inter茅s hace dif铆cil pronosticar el futuro del escenario yemen铆. El sistema tribal, la divisi贸n norte-sur, las redes de influencia y patrocinio, el pulso entre las 茅lites viejas y las nuevas, las facciones y grupos armados que surgen por doquier, las alianzas pol铆ticas y militares, los grupos jihadistas transnacionales que guerrean para Occdente, los actores locales y los extranjeros鈥 son piezas de ese complejo puzle y conjugarlas todas ellas no se antoja sencillo.

Porque detr谩s de este conflicto hay m谩s enfrentamientos que entre hut铆es y la coalici贸n saud铆. As铆, las Fuerzas Conjuntas del sur, apoyadas por EAU, se enfrentan al partido Islah (aliado de Hadi) en Taiz. Por otro lado, un mayor protagonismo de Tareq Saleh, sobrino del antiguo presidente, en el r茅gimen de Hadi, generar铆a importantes choques con las Fuerzas Conjuntas del sur. Adem谩s, si el avance de las fuerzas hut铆es ponen en peligro los intereses de Emiratos en el sur, traer铆a una mayor implicaci贸n militar de 茅stos. Y si como en el pasado, las diferencias estrat茅gicas y de objetivos entre saud铆es y Emiratos se reproducen, la alianza anti-hut铆 entrar铆a en una grave crisis.

En busca de una soluci贸n negociada. Varias premisas deber谩n darse para poner fin al conflicto. Por un lado, habr谩 que reconocer que la derrota militar de los hut铆es es a d铆a de hoy muy poco probable. Por otro lado, las nuevas coaliciones y alianzas que puedan surgir y los acuerdos que puedan anticiparse, se har谩n conforme a la compleja realidad yemen铆.

El rechazo que genera en la poblaci贸n yemen铆 la intervenci贸n extranjera podr铆a ser el eje para exigir el final de toda injerencia militar y las maniobras desestabilizadoras de esos actores externos, y situar el final del conflicto en manos de los actores yemen铆es y de la sociedad civil. Si finalmente se encamina el proceso hacia una salida negociada, 茅sta deber谩 atravesar una fase de transici贸n, donde la pol铆tica pueda ir ganando terreno a la confrontaci贸n armada, pero todav铆a durante alg煤n tiempo la guerra, con menor intensidad, perdurar谩.

Una soluci贸n en clave federal puede ser la llave a esa salida negociada del conflicto. De todas formas, probablemente no volveremos a conocer Yemen como una entidad de estado unitario. Las conversaciones del pasado en Om谩n entre las dictaduras del Golfo y los representantes de los hut铆es ya mostraron un esbozo de guion negociador, donde se tomaron en serio las diferentes agendas e intereses, as铆 como el equilibrio de poder de los actores locales y regionales.

La Haine




Fuente: Lahaine.org