December 29, 2022
De parte de El Topo
263 puntos de vista

Este verano en Andaluc铆a han resonado ecos de una violencia extrema que viene sufriendo el pueblo gitano por el mero hecho de serlo; los pogromos son una m谩xima expresi贸n del antigitanismo que habita en las entra帽as de la sociedad 鈥攖odav铆a鈥.

Y es que hacer que toda una comunidad gitana pague por lo que ha hecho uno de sus miembros no es una novedad en Andaluc铆a; fue en Ja茅n, en Martos en 1986, donde ocurri贸 el primer pogromo antigitano que conocemos desde la muerte del dictador de cuyo nombre no queremos acordarnos. Alrededor de un centenar de marte帽os, jaleados por centenares de manifestantes que exig铆an a las autoridades la expulsi贸n de toda la comunidad gitana del pueblo, incendiaron una treintena de casas de familias gitanas. El origen de esta barbarie tuvo lugar en la agresi贸n de un joven gitano a otro joven que no lo era. Esto supuso la huida de alrededor de un centenar de personas gitanas hacia otros lugares de la geograf铆a espa帽ola. Tras el juicio, en el que solo hubo dos procesados, los lugare帽os repet铆an de forma conjunta que quien hab铆a quemado las casas hab铆a sido 芦el pueblo禄, en respuesta a la b煤squeda de culpables por parte de la justicia.

Cinco a帽os despu茅s, en el tambi茅n jienense Mancha Real, el asesinato de un vecino a manos de un joven gitano desat贸 un tumulto que exig铆a la expulsi贸n de la comunidad gitana de la zona. Las viviendas de las familias gitanas de la localidad quedaron destrozadas por unos cuantos, con el apoyo de todo el pueblo. Estas familias tampoco pudieron rehacer su vida en su pueblo. Los intentos de algunas de ellas por regresar quedaron frustrados cuando alrededor de doscientas madres boicotearon cuatro meses despu茅s, a gritos de 芦asesinos, asesinos禄, la vuelta al colegio de los ni帽os y ni帽as gitanas de entre seis y diez a帽os, quienes tuvieron que ser escoltados por la Guardia Civil. Al d铆a siguiente, la escuela amaneci贸 vac铆a porque los padres y madres de los cerca de 1.400 alumnos/as del colegio se negaron a que sus hijes compartieran aula con alumnado gitano.

Este verano, hemos podido comprobar como el fuego del antigitanismo en Andaluc铆a sigue quemando. Continuos ataques hacia familias gitanas de la localidad jienense de Peal de Becerro han sido objeto de debate nacional despu茅s del asesinato de un vecino a manos de unos j贸venes gitanos tras una pelea (que no reyerta, que vende m谩s). Una multitud saque贸 y quem贸 las casas de familias gitanas que no ten铆an siquiera parentesco ni relaci贸n con los homicidas, los cuales se encuentran hoy en prisi贸n. Tambi茅n marcaron sus fachadas con 芦gitanos fuera禄. Las familias no han podido volver a su pueblo.

Un mes despu茅s, ocurri贸 en 脥llora, Granada. Tras el asesinato de un joven de 19 por un joven gitano de 23, centenares de vecines asaltaron seis casas de familiares del homicida y tapiaron sus puertas, adem谩s de quemar sus coches e incluso las bicicletas de los peque帽os de las familias. El homicida est谩 en la c谩rcel desde agosto, aunque el pueblo sigue manifest谩ndose dos meses despu茅s pidiendo justicia (supongo que, para ellos, una condena a prisi贸n no es suficiente castigo si se trata de un gitano).

La convivencia inter茅tnica que ha sido destrozada en todos estos casos que acabo de exponer sigue un patr贸n con siglos a sus espaldas: castigar a un grupo por lo que hace uno de sus miembros en un claro intento de tomarse la justicia por su mano cuando el presunto culpable es una persona de etnia gitana, algo que en ning煤n caso ocurre cuando en casos similares no lo son. Todas estas familias han tenido que huir de sus pueblos en busca de su derecho a vivir. 

Los discursos de odio, especialmente los antigitanos en torno a estos hechos, vienen a reforzar que el m贸vil de las agresiones en estos casos es la indeseable generalizaci贸n, la estigmatizaci贸n y la deshumanizaci贸n de una etnia, alimentado por una discriminaci贸n, persecuci贸n e intento de exterminio hist贸rico desde las propias instituciones en todo el pa铆s (y en todo el continente Europeo).

En un documento del 12 de enero de 1425, figura la llegada a Zaragoza de un grupo de n贸madas gitanos procedentes de Francia. Esto se consagra en la primera prueba documental de la presencia de gitanos en la pen铆nsula.

Los Reyes Cat贸licos tardaron muy poco en buscar la 芦homogeneidad cultural禄 en sus dominios. As铆 fue como en 1499 nace la primera de cientas de pragm谩ticas antigitanas en la pen铆nsula que firmaron Isabel y Fernando, como dice el Lebrijano, sin temblarles las manos, cuya finalidad era el exterminio y destierro de nuestra lengua, nuestra cultura, nuestra rromipen (gitanidad) y de nosotras mismas: 芦Mandamos a los egipcianos que andan vagando por nuestros reinos y se帽or铆os con sus mujeres e hijos, que del d铆a que esta ley fuera notificada y pregonada en nuestra corte [鈥 salgan de nuestros reinos y no vuelvan a ellos en manera alguna, so pena de que si en ellos fueren hallados o tomados sin oficios o sin se帽ores juntos, pasados los dichos d铆as, que den a cada uno cien azotes por la primera vez, y los destierren perpetuamente destos reinos; y por la segunda vez, que les corten las orejas, y est茅n sesenta d铆as en las cadenas, y los tornen a desterrar, como dicho es, y por la tercera vez, que sean cautivos de los que los tomasen por toda la vida禄. 

En 1749, durante el reinado de Fernando VI, tuvo lugar lo que payamente se conoce como La Gran Redada, a la que yo prefiero llamar prisi贸n general de gitanos, donde se mand贸 capturar a toda la comunidad gitana: 芦Por los graves motivos, que ha hecho muy notorios el atrevimiento de los que se llaman Gitanos, pues con la insolencia de sus perversas inclinaciones, [鈥 resolvi贸 la piadosa justificaci贸n de Su Majestad as铆 por el alivio de sus Pueblos, como por contener, y enmendar de una vez a esta multitud de gente infame y nociva, el que se recogiesen cuantos habitaban en estos Dominios con el nombre y opini贸n com煤n de Gitanos鈥β.

La estela de la persecuci贸n en Europa es tan antigua como la de nuestra propia presencia. En 1439 fueron expulsados de Par铆s. En 1944 tuvo lugar la matanza de alrededor de 4.300 gitanos y gitanas la noche del 1 al 2 de agosto en Auschwitz. Se calcula que en los territorios bajo el dominio de la Alemania nazi, desde 1938, fueron asesinados alrededor de 500.000 personas gitanas en los campos de concentraci贸n, lo que conocemos en el pueblo gitano como Porrajmos o Samudaripen (el Holocausto Gitano). De toda Suiza, en 1471. De Alemania en 1500 y en Inglaterra en 1514 鈥攃on pena de muerte a los que se quedaron鈥. La venta de esclavos rroma perdur贸 en Ruman铆a hasta 1864. Incluso en la Ruman铆a postcomunista quemaron, entre 1991 y 1993, es decir, antes de ayer, veinticuatro poblados gitanos.

Estos son solo algunos ejemplos puntuales del control, deportaci贸n, esclavizaci贸n y exterminio de las rroma en Europa, que dar铆a para otro art铆culo si mis compa帽eras de El Topo Tabernario me lo piden.

Pero volvamos a Andaluc铆a. Uno de los hechos recientes m谩s traum谩ticos es la expulsi贸n de las familias gitanas de Triana en los 50 para condenarlas a la periferia hasta la construcci贸n de las 3.000 viviendas. Entre esas familias estaba la m铆a. Pero mi abuelo Paco Carb贸n no fue 芦reubicado禄 como dicen los que pretenden blanquear esta barbarie antigitana. Fue fusilado. Sus hijes fueron enviados a internados cristianos para despojarles de toda su rromipen. Cuando pudieron salir, mi padre y mis siete t铆os y t铆as pudieron volver a los 煤ltimos corralones de Pelay Correa, a donde pertenec铆an y a donde les llamaba la sangre. Pero su historia, como la de otras tantas familias gitanas de esta tierra, qued贸 marcada para siempre; mi padre tuvo que meterse a monaguillo para poder comer. Mis t铆as a limpiar las casas de los se帽oritos. Me pregunto c贸mo ser铆a la vida de mi padre ahora si hubiera tenido la oportunidad de desarrollar y expresar el arte pl谩stico y de la escritura que le corre por las venas.

Las gitanas de Espa帽a tuvimos que esperar a la Constituci贸n de 1978, en cuya redacci贸n se encuentra la firma del t铆o Juan de Dios Ram铆rez Heredia, aunque en los libros de historia no aparezca, para ver la eliminaci贸n de las 煤ltimas normas discriminatorias con el pueblo gitano, y hasta 2022 no se ha incluido en el C贸digo Penal el antigitanismo como delito de odio.

Nuestra mera existencia es pura resistencia.




Fuente: Eltopo.org