February 10, 2022
De parte de La Peste
411 puntos de vista

驴C贸mo arroj谩s un ladrillo por la ventana de un banco si no pod茅s levantarte de la cama?禄 Esta pregunta, formulada por Johanna Hedva en 鈥Teor铆a de la mujer enferma鈥, ha estado conmigo desde hace bastante tiempo. No he podido quit谩rmela de la cabeza. 驴Por qu茅? Porque apunta a una situaci贸n conocida por muchos de nosotros (pero 驴Qui茅n es ese 鈥渘osotros鈥?): una situaci贸n caracterizada por la desesperaci贸n y la depresi贸n. Una situaci贸n en la que realmente no hay manera de levantarse de la cama. Esta situaci贸n tambi茅n est谩, en la mayor铆a de los casos, saturada por la pol铆tica y la econom铆a. Contrariamente al discurso psicol贸gico y psiqui谩trico convencional, la raz贸n por la que uno no puede levantarse de la cama no es porque tenga una mala predisposici贸n, una mentalidad negativa o porque de alguna manera haya elegido su propia infelicidad. Tampoco se trata nada m谩s que de una cuesti贸n de qu铆mica y biolog铆a, un desequilibrio en el cerebro, una disposici贸n gen茅tica desafortunada o niveles bajos de serotonina. La mayor铆a de las veces se trata del mundo en el que vivimos, el trabajo que odiamos o el trabajo que acabamos de perder, las deudas que acechan nuestro futuro, o el hecho de que el futuro del planeta est谩 amenazado y se va, cada vez m谩s r谩pido. por el sumidero.

Este art铆culo es un intento, basado en una disertaci贸n y alguna experiencia personal -tuve un proceso depresivo en 2013/2014- para pensar en la depresi贸n y la pol铆tica; pensar en la econom铆a pol铆tica y las psicopatolog铆as del presente. Est谩 animado por un hecho, una afirmaci贸n y una llamada. Primero, el hecho: como deja en claro la Fundaci贸n Danesa de Salud Mental, cada vez m谩s personas en Dinamarca son diagnosticadas con depresi贸n. En un momento determinado, del cuatro al cinco por ciento de la poblaci贸n se encuentra deprimida o, m谩s exactamente, se la diagnostica como tal. De hecho, seg煤n la Autoridad Sanitaria Danesa, m谩s de 450.000 daneses compraron antidepresivos en 2011, una cifra que casi se ha duplicado durante la 煤ltima d茅cada. Esta tendencia se puede observar en todo el mundo occidental. El Instituto Nacional de Salud Mental de los EE. UU. estima que el 7,1 por ciento de la poblaci贸n estadounidense adulta (17,3 millones de personas) padece depresi贸n. Otros datos sugieren que la depresi贸n afecta a uno de cada cinco estadounidenses.

Estos n煤meros han llevado a la Organizaci贸n Mundial de la Salud a concluir que la depresi贸n es el trastorno mental m谩s com煤n y la principal causa de discapacidad y suicidio, que afecta a alrededor de 350 millones de personas en todo el mundo. No es de extra帽ar, entonces, que el consumo global de antidepresivos ISRS se haya disparado con ventas que ahora se acercan a los 14 mil millones de d贸lares anuales, seg煤n la firma de investigaci贸n de mercado alliedmarketresearch, que tambi茅n, en una prosa muy torpe, se帽ala que 鈥渁qu铆 existen muchas causas, incluidos los genes, factores como el estr茅s y la qu铆mica cerebral que podr铆an conducir a la depresi贸n禄.

La afirmaci贸n: la depresi贸n pone de manifiesto la alienaci贸n del sujeto contempor谩neo, en su forma m谩s extrema y patol贸gica. Como tal, la psicopatolog铆a necesita estar relacionada con el mundo del realismo capitalista, donde realmente no hay alternativa, como Margaret Thatcher declar贸 triunfalmente [芦there is no alternative禄], y el futuro parece congelado de una vez y para siempre. La crisis encarnada por la depresi贸n se convierte as铆 en el s铆ntoma de una crisis hist贸rica y capitalista del futuro. Es una especie de estructura del sentimiento, como dir铆a Raymond Williams. En consecuencia, cualquier cura al problema de la depresi贸n tiene que adoptar alguna forma pol铆tica colectiva en lugar de individualizar el problema de la enfermedad mental. Es imperativo empezar a problematizar la individualizaci贸n de la enfermedad mental. El llamado es para que las personas de izquierda, por estas razones espec铆ficas, se tome en serio la cuesti贸n de las enfermedades y los trastornos mentales. Enfrentar la depresi贸n -y otras formas de psicopatolog铆a- no es solo una parte, sino una condici贸n de posibilidad para un proyecto emancipatorio en la actualidad. Antes de que podamos tirar ladrillos a trav茅s de las ventanas, debemos poder levantarnos de la cama.

El mejor pensador pol铆tico de la depresi贸n sigue siendo el fallecido Mark Fisher, que la padeci贸, y al final se quit贸 la vida a causa de la depresi贸n. Toda su obra es una meditaci贸n permanente sobre la depresi贸n como experiencia personal, social y pol铆tica. En el libro Realismo capitalista de 2009, relacion贸 la depresi贸n con lo que ya he llamado realismo capitalista: 鈥渓a sensaci贸n generalizada de que no solo el capitalismo es el 煤nico sistema pol铆tico y econ贸mico viable, sino tambi茅n de que ahora es imposible siquiera imaginar un alternativa coherente禄. En este libro, la depresi贸n se convierte en un caso paradigm谩tico de c贸mo opera el realismo capitalista, un s铆ntoma de nuestra situaci贸n hist贸rica bloqueada y sombr铆a. En el ensayo 芦La privatizaci贸n del estr茅s禄 de 2011, posteriormente reimpreso en K-Punk: The Collected and Unpublished Writings of Mark Fisher (2004-2016) de 2018, Fisher escribi贸 que una diferencia entre la tristeza y la depresi贸n es que 芦mientras que la tristeza capta en s铆 misma un estado de cosas contingentes y temporales, la depresi贸n se presenta como necesaria e interminable: las superficies glaciales del mundo del depresivo se extienden a todos los horizontes imaginables鈥. Por eso, debido a esa caracter铆stica espec铆fica de la depresi贸n, existe una extra帽a resonancia entre 芦el aparente 鈥榬ealismo鈥 de los depresivos, con sus expectativas radicalmente reducidas, y el realismo capitalista禄.

Y en el texto Good for Nothing (芦Bueno para nada禄), de 2014, Fisher afirm贸 que su depresi贸n siempre involucr贸 la convicci贸n profunda e irreversible de que 茅l era literalmente 芦bueno para nada禄. Escribi贸 que ofreci贸 sus propias experiencias de angustia mental no porque pensara que hab铆a algo especial o 煤nico en ellas, sino 鈥渆n apoyo de la afirmaci贸n de que m煤ltiples formas de depresi贸n se comprenden mejor y se combaten mejor a trav茅s de marcos impersonales y pol铆ticos en lugar de individuales y psicol贸gicos鈥. No se puede subestimar la importancia de llegar a una comprensi贸n pol铆tica de la depresi贸n. La depresi贸n tiene un conjunto de causas y un contexto concreto que trasciende cualquier manual de diagn贸stico, as铆 como la ideolog铆a neoliberal de enfocarse en sujetos, no en estructuras; responsabilidades personales, no colectivas; qu铆mica, no capital.

Sin embargo, entender la depresi贸n a trav茅s de marcos pol铆ticos no significa que el problema de la depresi贸n pueda resolverse inmediatamente por medios pol铆ticos. Hay algo terrible en la depresi贸n que no puede ni debe trasladarse demasiado r谩pido al 谩mbito de la pol铆tica, independientemente de nuestras aspiraciones cr铆ticas y revolucionarias. Como sabe cualquiera que haya estado deprimido, o haya estado cerca de alguien que la haya padecido, la depresi贸n es, literalmente, el infierno en la tierra. El dolor es insoportable, tu cuerpo est谩 inerte y se siente demasiado fatigado, tu mente no funciona, y no pod茅s escapar de la sensaci贸n de estar atascado, estancado, y que el presente -que es el infierno- es todo lo que existe y todo lo que se puede imaginar que sea. Ser铆a ofensivo decir: 芦bueno, es solo pol铆tica禄. Del mismo modo, no hay absolutamente ninguna necesidad de romantizar lo que se ha dado a conocer como 芦realismo depresivo禄, ya que ese 芦realismo禄 solo se expresa junto con el realismo del capitalismo y lo afirma: que no hay alternativas, que realmente no hay nada que hacer sobre la situaci贸n actual. Tampoco olvidemos que la depresi贸n es la principal causa de las muertes por suicidio, cerca de 800.000 por a帽o seg煤n un informe reciente de la OMS.

Una tercera y 煤ltima cosa a considerar es que, de hecho, es dif铆cil escribir sobre la depresi贸n. Con esto no solo quiero decir que es dif铆cil escribir sobre nuestra propia depresi贸n. Tambi茅n es dif铆cil escribir sobre el inmenso sufrimiento y al mismo tiempo encontrar una posici贸n en relaci贸n con la depresi贸n o desarrollar un discurso sobre la depresi贸n que no sea en s铆 mismo completamente deprimente. Sobre todo despu茅s de la tr谩gica muerte de Mark Fisher.

Tenemos muchos datos sobre la depresi贸n, pero los hechos no hablan por s铆 mismos. La venta de antidepresivos no se corresponde exactamente con los casos de depresi贸n, ya que los ISRS no se usan exclusivamente para tratar la depresi贸n, sino que tambi茅n se utilizan para tratar otras enfermedades mentales. La frecuencia de los diagn贸sticos no refleja necesariamente la frecuencia de las depresiones y, por lo tanto, el aumento de los diagn贸sticos podr铆a dar testimonio de un n煤mero creciente de personas deprimidas o de una tendencia creciente a patologizar algunos afectos comunes y 芦normales禄, como la tristeza, traduci茅ndolos en el diagn贸stico en la categor铆a de 芦depresi贸n禄 (el 煤ltimo ejemplo de esta tendencia es la inclusi贸n del duelo en las nuevas ediciones de manuales de diagn贸stico como el DSM y el ICD). Tambi茅n debemos preguntarnos: 驴Por qu茅 parece haber tanto consuelo en los diagn贸sticos psiqui谩tricos? Porque hay bastante consuelo en el diagn贸stico de depresi贸n. 芦隆Por eso me siento tan mal! 隆Depresi贸n! 隆Un desequilibrio qu铆mico en el cerebro!禄. De esta manera, el diagn贸stico proporciona un significado moment谩neo a la miseria sin sentido que padecemos. El sufrimiento recibe un nombre y una causa: la falta de serotonina. Pero esta causa tiene, a su vez, otras causas que en el sistema de diagn贸stico, y en el mundo capitalista en su conjunto, permanecen sin diagnosticar y sin ser manifestadas.

Como escribe Mark Fisher en Realismo capitalista:

No tendr铆a sentido repetir que todas las enfermedades mentales tienen una instancia neurol贸gica, pero esto no dice nada sobre su causa. Es verdad que la depresi贸n se constituye en el nivel neuroqu铆mico por niveles bajos de serotonina, pero lo que a煤n necesita explicaci贸n es por qu茅 determinados individuos tienen niveles bajos de serotonina. Esto requiere una explicaci贸n social y pol铆tica y la tarea de repolitizar el 谩mbito de la salud mental es urgente si es que la izquierda quiere ser capaz de desafiar al realismo capitalista.禄

Sin embargo, antes de entrar en la causalidad de la depresi贸n, perm铆tanme describir que tipo de moralidad rodea a la depresi贸n. Tomemos, como ejemplo, un video de autoayuda, 芦驴Por qu茅 estoy deprimido?芦, realizado por un hombre llamado Leo Gura. 脡l es, seg煤n su perfil de Twitter, 芦un adicto al autodesarrollo profesional, coaching, bloguero de videos, emprendedor y buen orador禄, que ayuda a 芦las personas a dise帽ar vidas maravillosas禄.

Gura, un hombre calvo con perilla y fundador de actualized.org, comienza el video diciendo que quiere responder a la pregunta del t铆tulo, 芦驴Por qu茅 yo -t煤- (levantando las cejas, mientras forma con las manos un par茅ntesis en el aire como si estuviera alrededor de la palabra) estoy deprimido?禄. Y la respuesta es simple: est谩s deprimido porque tu psicolog铆a apesta. Cabe se帽alar que este es tambi茅n el t铆tulo de un trabajo en video del d煤o de artistas Claire Fontaine, quien en su video Untitled (Why Your Psychology Sucks) de 2015 muestra a una actriz afroamericana interpretando una copia literal casi exacta de la charla de Gura, y desarrolla una cr铆tica mordaz y bastante c贸mica de la personalizaci贸n ideol贸gica de la depresi贸n, de la industria de la autoayuda neoliberal, y la responsabilizaci贸n generalizada del sujeto como tal. Claire Fontaine ha trabajado de forma concentrada y coherente el problema de la depresi贸n. En su trabajo, la depresi贸n siempre es pol铆tica y debe entenderse en relaci贸n con su base real en los conflictos sociales dentro de una econom铆a capitalista de deuda y especulaci贸n financiera.

Volviendo al video original, hay una secuencia intermitente de frases clave, o palabras clave, que sigue a los comentarios introductorios de Gura. En un orden dado, las palabras son: 鈥渆xito, felicidad, autorrealizaci贸n, prop贸sito de vida, motivaci贸n, productividad, rendimiento m谩ximo, expresi贸n creativa, independencia financiera, inteligencia emocional, psicolog铆a positiva, conciencia, rendimiento m谩ximo, poder personal, sabidur铆a禄 (aparentemente, el concepto de 鈥渞endimiento m谩ximo鈥 es tan importante que debe repetirse). Luego, Gura entrega su mensaje, su impactante verdad: 鈥淎qu铆 est谩 el trato. Voy a ser franco con vos, porque la conclusi贸n es que la raz贸n por la que est谩s deprimido es porque tu psicolog铆a apesta. Ten茅s una psicolog铆a de mierda. No te estoy culpando, te estoy mostrando un hecho禄. Contin煤a aclarando que no est谩 hablando de personas que est谩n 芦cl铆nicamente deprimidas禄 y que, por lo tanto, tienen una depresi贸n 芦leg铆tima禄. Est谩 hablando del resto de nosotros, la mayor铆a a los que les diagnostica depresi贸n. El video dura un poco m谩s de veinte minutos, y en un momento Leo Gura declara audaz y sin rodeos: 芦Est谩s causando tu propia depresi贸n. Hay algo mal en tu aparato mental y cognitivo, tu psicolog铆a es una mierda. 隆Dej谩 de ser una v铆ctima y hac茅te cargo de tu psicolog铆a!禄. 隆M谩ximo rendimiento!

Es f谩cil re铆rse del video y burlarse de su l贸gica, pero su l贸gica es la dominante en el mundo de hoy, incluso si a veces se articula de manera m谩s moderada. Y tiene efectos concretos. La l贸gica es esta: la gente crea su propia realidad. Los pensamientos por s铆 solos pueden cambiar las cosas. Esto significa que vos mismo tej茅s el hilo de tu propio destino, no hay circunstancias externas, y tampoco excusas.
Una soci贸loga danesa con un nombre casi real, Emilia van Hauen, expresa la misma l贸gica cuando escribe en su p谩gina web que 芦la felicidad es una elecci贸n, tu elecci贸n禄, y su compa帽era terapeuta danesa, Eva Christensen, canta (de nuevo en mi propia traducci贸n):

La felicidad es una responsabilidad personal. La felicidad no es algo que puedas esperar conseguir de los dem谩s. Todos tienen la clave de su propia felicidad. Y de ah铆 tambi茅n la responsabilidad de poner la llave en la cerradura correcta. La felicidad se crea desde adentro, no es responsabilidad de otras personas hacernos felices, es nuestra propia responsabilidad. No podemos cambiar a otras personas, solo a nosotros mismos.禄

Si el individuo es el 煤nico responsable de su propia felicidad, tambi茅n es el 煤nico responsable de su propia infelicidad. Si las llaves est谩n en nuestras propias manos, cada uno de nosotros es personalmente responsable de casi todo. El 茅xito o el fracaso, la salud o la enfermedad son una cuesti贸n de fuerza de voluntad subjetiva, estilo de vida y elecci贸n, 煤nicamente. Si bien es posible que no seamos capaces de cambiar a otras personas, o al mundo, para el caso, ciertamente podemos trabajar para cambiarnos a nosotros mismos. El cambio estructural, un cambio del sistema, se abandona en favor del cambio subjetivo, un cambio del yo. Todo problema, ya sea de naturaleza social, pol铆tica o econ贸mica, es personalizado e incluso criminalizado, el sujeto es responsabilizado de su propia infelicidad, y se le hace sufrir solo y sentirse culpable, al mismo tiempo, tanto de sentirse infeliz como de no ser feliz. De no ser un ciudadano bueno y productivo por no ir a trabajar, por no levantarse de la cama.

Estos procesos de personalizaci贸n y responsabilizaci贸n que conllevan la psicolog铆a positiva y el imperativo de la felicidad, van de la mano. Mark Fisher estaba en sinton铆a con esta l贸gica, o deber铆amos decir ideolog铆a. Se anima a las personas deprimidas a que sientan y crean que su depresi贸n es culpa de ellos y solo de ellos. 芦Los individuos se culpar谩n a s铆 mismos en lugar de las estructuras sociales, las que, por otro lado, se les ha inducido a creer que realmente no existen禄, como escribi贸 en 芦Good for Nothing芦, haciendo referencia impl铆cita a otra de las afirmaciones de Thatcher: que la sociedad no existe. Aqu铆 es donde el problema de la depresi贸n alimenta un problema m谩s general: el modelo de subjetividad defendido en el video original de autoayuda de Leo Gura es id茅ntico al modelo del individuo aut贸nomo, autodeterminado y competitivo, la ficci贸n de la subjetividad capitalista. En el video, 鈥渆l espectador鈥 (el 鈥渢煤鈥), es la causa de su propia depresi贸n y, en consecuencia, tambi茅n la 煤nica cura. Lo que el video quiere hacer es ense帽arte c贸mo 芦dominar tu psicolog铆a禄 y, finalmente, ponerte en un estado de 芦dicha y felicidad total禄. Es un mensaje profundamente moral. No ser feliz es, simplemente, inmoral. Si sos una persona tan inmoral y maligna que te has vuelto infeliz o deprimido, sos vos, y solo vos, el culpable. Este es el culto culpabilizador del capitalismo contempor谩neo: est谩s causando tu propia depresi贸n, incluso cuando evidentemente no sea as铆.

El capitalismo, en otras palabras, inflige un doble da帽o a las personas deprimidas. Primero, causa o contribuye al estado de depresi贸n. En segundo lugar, borra cualquier forma de causalidad e individualiza la enfermedad, de modo que parece como si la depresi贸n en cuesti贸n fuera un problema personal (o algo propio). Si hubieras vivido una vida mejor y m谩s activa, si hubieras tomado otras decisiones, si hubieras tenido una mentalidad m谩s positiva, etc茅tera, entonces no estar铆as deprimido. Esta es la canci贸n que cantan psic贸logos, coachings y terapeutas de todo el mundo: la felicidad es tu elecci贸n y tu responsabilidad. Lo mismo ocurre con la infelicidad y la depresi贸n. El capitalismo nos hace sentir mal y luego, como si fuera poco, nos hace sentir mal por sentirnos mal.

Por mi propia experiencia con la depresi贸n -excepto que no es realmente 芦mi propia禄 experiencia-, y por haber escrito una disertaci贸n sobre el tema, creo que est谩 fuera de toda duda que necesitamos otro an谩lisis de la depresi贸n y, tambi茅n, otro tipo de cura. La personalizaci贸n de la depresi贸n debe ser respondida por una politizaci贸n de la depresi贸n. A nivel de an谩lisis y causalidad social, el fen贸meno de la depresi贸n debe estar relacionado, por ejemplo, con cuestiones laborales y con el desempleo, ya que las estad铆sticas muestran que las personas desempleadas son m谩s susceptibles a deprimirse que las personas con trabajo, independientemente de cu谩nto detesten estas personas a su trabajo. Deber铆a estar vinculada a nuestra cultura brutal de la competencia y a la ideolog铆a concomitante de la felicidad, que nos obliga a todos a sonre铆r y ser felices sin parar, incluso, o especialmente, cuando estamos luchando para llegar a fin de mes y sobrevivir un d铆a m谩s. La depresi贸n deber铆a estar relacionada con el 谩mbito de la educaci贸n: para m铆 es obvio que muchos de los estudiantes de la Universidad de Copenhague, donde trabajo y ense帽o, est谩n luchando contra innumerables enfermedades mentales. Ni siquiera puedo empezar a imaginar c贸mo debe ser en el Reino Unido o en los Estados Unidos, donde los estudiantes no se benefician de la educaci贸n gratuita como es el caso de Dinamarca, y se ven empujados cada vez m谩s hacia una espiral de deudas. No importa d贸nde miremos, los estudiantes est谩n deprimidos, ansiosos, estresados, agotados.

A ra铆z de la crisis econ贸mica, una gran cantidad de estudios han examinado las consecuencias psicopatol贸gicas de la deuda. En 2012, el economista John Gathergood public贸 un estudio que mostraba que las personas inmersas en un mar de deudas experimentan y presentan una variedad de problemas mentales, incluida la depresi贸n. Seg煤n todos los informes, parece que estar endeudado puede conducir, y de hecho lo hace, a un mayor riesgo, no solo de depresi贸n, sino tambi茅n de suicidio. Otro estudio encontr贸 que 芦los endeudados ten铆an el doble de probabilidades de pensar en el suicidio, despu茅s de analizar los factores sociodemogr谩ficos, econ贸micos, sociales y de estilo de vida禄. Y en The Body Economic: Why Austerity Kills, David Stuckler y Sanjay Basu han llevado a cabo un proyecto de investigaci贸n epidemiol贸gica que demuestra que las pol铆ticas de austeridad, adem谩s de la recesi贸n como tal, tienen consecuencias desastrosas para el estado de la salud p煤blica y privada. En una parte de su libro, Stuckler y Basu se refieren a un estudio particular de estadounidenses mayores de 50 a帽os que encontr贸 鈥渜ue entre 2006 y 2008, las personas que se atrasaban en los pagos de su hipoteca ten铆an nueve veces m谩s probabilidades de desarrollar s铆ntomas depresivos.禄 Su sombr铆a conclusi贸n es que la austeridad no solo duele, sino que mata, ejemplificado por el tr谩gico caso del griego Dimitris Christoulas, quien el 4 de abril de 2012, se puso un arma en la cabeza frente al parlamento griego y declar贸: 芦Yo no me suicido, me est谩n matando禄 y luego apret贸 el gatillo.

Evidentemente, las causas son muchas y complejas. Pero los s铆ntomas de la depresi贸n tambi茅n son s铆ntomas de otra cosa. Y el hecho es que la econom铆a de la deuda causa una gran angustia ya que las personas endeudadas, los estudiantes y otros, se ven obligados a empe帽ar su propio futuro. Sin embargo, el discurso psiqui谩trico y p煤blico sigue empe帽ado en tratar la depresi贸n como un problema personal desprovisto de contexto. En ninguna parte esto es m谩s claro que en el discurso de los manuales de diagn贸stico, un discurso que domina cada vez m谩s la opini贸n p煤blica, donde las enfermedades mentales se abordan 煤nicamente en t茅rminos de s铆ntomas, sin tener en cuenta el contexto hist贸rico, social y econ贸mico de la persona que sufre. Una tarea importante, entonces, para un an谩lisis del presente es no solo insistir en el contexto sino tambi茅n, y quiz谩s sobre todo, insistir, con Hedva, en que 鈥渆s el mundo mismo el que nos enferma y nos mantiene enfermos鈥. No el mundo en sentido abstracto, sino el mundo capitalista concreto en el que vivimos. Esta es la raz贸n por la que muchos de nosotros nos acostamos en la cama y no podemos salir de ella. O como sostiene la te贸rica queer Ann Cvetkovich en su libro Depression: A Public Feeling:

Las epidemias de depresi贸n pueden estar relacionadas (como s铆ntoma y como aturdimiento) con historias de violencia a largo plazo que tienen impactos continuos en el nivel de la experiencia emocional cotidiana. [鈥 Lo que se llama depresi贸n en la esfera dom茅stica es un registro afectivo de estos problemas sociales que a menudo mantiene a las personas en silencio, cansadas y demasiado entumecidas para notar realmente las fuentes de su infelicidad.禄

La historia de la depresi贸n es la historia del mundo capitalista contempor谩neo y tambi茅n, en palabras de Cvetkovich, una historia de violencia: la violencia que las personas de color, las personas LGBT o los refugiados experimentan a diario, una violencia tanto f铆sica como ps铆quica. Los datos son, nuevamente, abrumadores en este punto, pero es suficiente con mencionar que 芦el treinta y ocho por ciento de las madres de bajos ingresos y las madres de color desarrollan depresi贸n posparto禄, citando el libro Full Surrogacy Now de Sophie Lewis; la mitad de las personas LGBT han experimentado depresi贸n en el 煤ltimo a帽o, y el sesenta y uno por ciento de todos los ni帽os en Sj忙lsmark Udrejsecenter, un campo similar a una prisi贸n para refugiados rechazados en Dinamarca, cumplir铆an los criterios para un diagn贸stico psiqui谩trico. En muchos casos, la depresi贸n lleva la marca de tal violencia y vulnerabilidad, aunque lamentablemente no es el 煤nico problema de salud mental en juego.

Hasta este momento no he mencionado la crisis clim谩tica, pero a partir de la evidencia de lo que se ha dicho hasta ahora, no es exagerado pensar que la ecolog铆a y la salud mental est谩n en 铆ntima relaci贸n. Esto dicho no para descuidar la realidad material, sino para insinuar los profundos efectos ps铆quicos de las p茅rdidas ecol贸gicas y el calentamiento global. Una vez m谩s, vale la pena mencionar a la generaci贸n joven de hoy, a veces llamada la 芦generaci贸n jodida禄 [fucked-up generation]. Phil Neel escribe sobre esta generaci贸n, 芦la primera en un gran desfile de los sin futuro禄, en su brillante libro Hinterland. Viven en un mundo en el que el ma帽ana probablemente ser谩 peor que el de hoy, donde realmente no hay alternativas ni futuro, sobre todo por la forma en que la crisis clim谩tica aniquila literalmente el futuro como tal. 驴Qui茅n puede culparlos por estar deprimidos?

Todo esto para decir que la actual crisis social, pol铆tica, econ贸mica, ecol贸gica es, por tanto, tambi茅n una crisis de salud mental. El perpetuum mobile del capitalismo y su agotamiento de recursos tambi茅n incluye a los recursos mentales. Lo econ贸mico y lo psicol贸gico parecen haberse vuelto indistinguibles entre s铆, como tambi茅n sugerir铆an el doble significado de la depresi贸n. Naturalmente, no estamos todos en el mismo barco, ni en la misma cama. No todos estamos deprimidos (y aquellos de nosotros que lo estamos, no lo hacemos de la misma manera, o por las mismas razones). No estamos igualmente jodidos. Algunos estratos de la sociedad tienen acceso al futuro de una manera que otros no, algunos soportan la carga m谩s que otros y algunos simplemente mueren antes que otros. Las personas en Grecia, durante la crisis del euro y las personas en el sistema de educaci贸n superior de EE. UU. no est谩n endeudadas ni deprimidas de la misma manera. Como se muestra arriba, la violencia y el sufrimiento social se distribuyen diferencialmente a lo largo del eje de clase, g茅nero y raza; tambi茅n lo est谩 la crisis clim谩tica, en la medida en que los ciudadanos de Copenhague no sienten el peso devastador de la misma como los habitantes de Chittagong.

Cuando se insiste en lo pol铆tico de la enfermedad, la salud mental y la depresi贸n, es fundamental tener presentes esas diferencias locales y globales. Sin embargo, esto no deber铆a conducir a una competencia sobre el sufrimiento social. La competencia es precisamente de lo que se trata el capitalismo, y busca intensificarse, de modo que estemos, simult谩neamente, solos en nuestro sufrimiento y luchando entre nosotros, los mismos que sufrimos. Pero deber铆a conducir al reconocimiento de que una cr铆tica del capitalismo deber谩 tener en cuenta la psicopatolog铆a contextualizada de la depresi贸n, as铆 como otras enfermedades mentales. Adem谩s, nos da la idea de una posible 鈥渃ura鈥, de lo que hay que hacer, de c贸mo nos levantamos de la cama (o quiz谩s, por qu茅 incluso alguna vez queramos levantarnos de la cama).

Lo primero que hay que tener en cuenta es que un diagn贸stico adecuado de depresi贸n, y de su contexto, no es suficiente en s铆 mismo. Es sabido que el diagn贸stico no implica necesariamente la cura. El hecho de que sepamos lo que est谩 mal no significa que seremos capaces de solucionarlo. Por el contrario, uno de los principales s铆ntomas de la depresi贸n es que lo que debes hacer es precisamente lo que no puedes hacer, al menos no solo y por tu cuenta. O, en las sencillas palabras de Ann Cvetkovich: 芦Decir que el capitalismo (o el colonialismo, o el racismo) es el problema no me ayuda a levantarme por la ma帽ana禄. Adem谩s, no hay raz贸n para creer que abolir la propiedad privada, o realizar una cancelaci贸n global y absoluta de la deuda privada, aliviar谩 el sufrimiento de las personas deprimidas de un solo golpe, como por arte de magia. Pero, en un acto de extrema especulaci贸n, me siento tentado a decir que la revoluci贸n, hacer un mundo mejor, es el mejor antidepresivo que existe. Pero, 隆ay !, para hacer la revoluci贸n, tenemos que levantarnos de la cama. Una verdadera trampa dial茅ctica de la depresi贸n.

Entonces, tal vez un buen lugar para comenzar, con respecto a la pol铆tica de la depresi贸n, sea colectivizar el sufrimiento, externalizar la culpa, comunizar el cuidado. En este punto, la cuesti贸n de la responsabilidad regresa con toda su fuerza. La responsabilizaci贸n neoliberal del sujeto deprimido tiene que ser rechazada y, adem谩s, reemplazada por la idea de responsabilidad colectiva. Lo mismo ocurre con cualquier tipo de proyecto terap茅utico, y el pensador italiano Franco 鈥淏ifo鈥 Berardi -que, sin duda, es un poco relajado y descuidado cuando se trata de precisi贸n en el vocabulario cl铆nico- puede tener raz贸n cuando afirma que 鈥渆n los d铆as en el futuro, la pol铆tica y la terapia ser谩n lo mismo禄. La terapia como resistencia, no como obediencia reaccionaria a la orden dada. La terapia como proyecto colectivo, no individual. La terapia como superaci贸n de la alienaci贸n.

驴C贸mo ser铆a esa 鈥渢erapia鈥 colectiva y emancipadora? Tenemos un archivo de proyectos feministas y art铆sticos sobre el cuidado, el autocuidado y el cuidado colectivo desde Audre Lorde hasta Claire Fontaine y, m谩s recientemente, el artista y activista dan茅s Jakob Jakobsen y el Hospital for Self Medication que inici贸 despu茅s de una depresi贸n severa y varios meses de hospitalizaci贸n. Necesitamos un lenguaje que una este archivo a un movimiento y lo separe de la psiquiatr铆a institucional, las terapias neoliberales y la b煤squeda capitalista del lucro. Esta es una atenci贸n que trasciende al hospital, la cl铆nica, la familia, el Estado, la compa帽铆a de seguros. Este es el cuidado que, basado en una comprensi贸n politizada de la enfermedad mental, va m谩s all谩 del cuidado en su forma mercantilizada y capitalista. Cuando los cuerpos se cuidan unos a otros, cuando se redistribuye la responsabilidad y los colapsos individuales se transforman en intimidades colectivas, el futuro puede (re) construirse en nombre de uno comunista, compartido y sostenible. Como escribe la poeta Wendy Trevi帽o:

No podemos 芦ganar禄 individualmente en este mundo / & simult谩neamente crear otro / Juntos.禄

Esta ser铆a una forma de imaginar una 芦cura禄 para la depresi贸n sin reforzar la conformidad y el statu quo. Lo cierto es que cualquier pol铆tica de izquierda digna de su nombre debe ir m谩s all谩 de decir que el capitalismo es el problema (aunque seguramente lo sea) y enfrentarse a la cuesti贸n de c贸mo levantarse por la ma帽ana. Este problema es tan pr谩ctico como revolucionario. Por supuesto, a veces quedarse en la cama puede ser un acto revolucionario en s铆 mismo, una especie de huelga, la personificaci贸n de un No, no puedo exhausto y negativo en un mundo que gira cada vez m谩s en torno a un 芦si puedo禄 enf谩tico y positivo. Pero tambi茅n hay personas que encuentran nuevas formas de levantarse de la cama: solo mencionar茅 de pasada, como una se帽al alentadora, que hay grietas en el edificio del realismo capitalista que Mark Fisher no vivi贸 para ver.

Por supuesto, el punto no es salir de la depresi贸n para que podamos volver al mundo del trabajo que caus贸 la depresi贸n. El punto debe ser, m谩s bien, destruir las condiciones materiales que nos enferman, el sistema capitalista que destruye la vida de las personas, las desigualdades que matan. As铆, creando otro mundo juntos. Pero para hacer eso, para llegar a donde sea posible, lo que se requiere no es competencia entre los enfermos, sino alianzas de cuidado que har谩n que las personas se sientan menos solas y menos responsables moralmente de su enfermedad. En alianza entre ellas, las personas podr铆an eventualmente levantarse y arrojar algunos ladrillos.

Mikkel Krause Frantzen

Adaptado del libro Going Nowhere, Slow, Zero Books, noviembre de 2019.

Publicado en ingl茅s en lareviewofbooks. La traducci贸n al castellano para Comunizar es de Catrina Jaramillo.

Fuente: http://comunizar.com.ar


Autogesti贸n de nuestra salud mental

Liberar del Estado la salud p煤blica: Soluciones anarquistas en la era de COVID

Peter Pal Pelbart: C贸mo vivir solos. Filosof铆a de la deserci贸n

A. M. Bonanno: Enfermedad y capital




Fuente: Lapeste.org