January 24, 2023
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
200 puntos de vista

Pedro 脕gueda

En su delirio, Diego pensaba que la polic铆a le iba a matar. La madrugada del 27 de septiembre de 2020, esos confusos temores se hicieron realidad. Diagnosticado con un trastorno psiqui谩trico, el joven de 26 a帽os falleci贸 en Manzanares el Real, en la sierra de Madrid, por los dos disparos que recibi贸 de uno de los 12 guardias civiles que acudieron a sofocar de madrugada el estado de alteraci贸n en el que se encontraba. Diego bland铆a una navaja multiusos y otra de extensi贸n similar en plena calle. El agente que alcanz贸 al chico se sentar谩 en el banquillo acusado de un delito de homicidio imprudente.

La familia de Diego cree que un n煤mero tan elevado de agentes pod铆an haberle reducido sin necesidad de disparar contra 茅l. Sus padres ejercen la acusaci贸n particular y piden cuatro a帽os de c谩rcel para el guardia que dispar贸. El acusado alega que Diego se abalanz贸 contra 茅l sosteniendo los cuchillos en ambas manos, pero los an谩lisis de Criminal铆stica ofrecen conclusiones provisionales que ponen en cuesti贸n la versi贸n de los agentes. La 鈥渘avaja multifunci贸n鈥 ten铆a una hoja de seis cent铆metros; el segundo cuchillo med铆a seis cent铆metros y medio.

El titular del Juzgado de Instrucci贸n n煤mero 2 de Colmenar Viejo, Gonzalo Mart铆n V谩zquez, archiv贸 la causa en dos ocasiones por considerar que estaba acreditado que los agentes hicieron un uso proporcional de la fuerza. Sin embargo, la Audiencia Provincial de Madrid le ha obligado a reabrir el caso en dos ocasiones. En la 煤ltima, la Secci贸n 30陋 ha ordenado al instructor que env铆e a juicio al guardia civil, tal y como le ped铆an la acusaci贸n particular y la Fiscal铆a.

En un auto del pasado siete de noviembre, los integrantes de la esta Secci贸n de la Audiencia de Madrid atienden a la existencia de 鈥渧ersiones contradictorias鈥 que impiden eximir plenamente de responsabilidad al guardia y que 茅stas deben resolverse 鈥渆n el marco del juicio oral鈥.

Diego comenz贸 a sentirse mal en la adolescencia a ra铆z de una enfermedad que super贸, pero que le marc贸 psicol贸gicamente. Los ingresos hospitalarios se suced铆an y a los 19 a帽os fue detenido por malos tratos. Seis a帽os despu茅s, un juzgado de Madrid dict贸 una orden de alejamiento respecto de una chica con la que hab铆a mantenido una relaci贸n. Su enfermedad hac铆a imposible que encontrara trabajo pese al talento que demostraba en el dise帽o gr谩fico.

La noche de los hechos estaba en la localidad madrile帽a de Manzanares el Real. Como hac铆a a menudo, Diego deambulaba de un sitio para otro y dorm铆a en pensiones, pese a no proceder de un ambiente desfavorecido. Su familia se volcaba en que tomase la medicaci贸n pero, por temporadas, el control de Diego, mayor de edad, se tornaba imposible.

Alrededor de las tres de la ma帽ana, una patrulla de la Polic铆a Municipal encontr贸 a Diego en la plaza del Ayuntamiento de Manzanares. Acud铆an a dejar el veh铆culo en las dependencias que tienen para ello y conminaron al joven para que se pusiera la mascarilla. Diego comenz贸 a gritar, afirmando que le quer铆an matar. Dec铆a que no llevaba documentaci贸n. Los polic铆as locales pensaron que su presencia le estaba alterando y se marcharon sin m谩s, lo que pareci贸 calmar al chico.

Para entonces un vecino ya hab铆a llamado al 112 asegurando que el joven portaba dos cuchillos, seg煤n recoge el atestado de la Guardia Civil incorporado a la causa. Los primeros en llegar fueron una pareja de guardias civiles de Cereceda, quienes, ante el estado de alteraci贸n de Diego, optaron por refugiarse en su veh铆culo y pedir refuerzos especializados en seguridad ciudadana.

La central comunic贸 a los agentes que los especialistas estaban interviniendo lejos de all铆, en Rivas, pero que llegar铆an otras patrullas de refuerzo. Los efectivos policiales terminaron siendo una docena, seis parejas, con un sargento al mando. Diego gritaba que le quer铆an matar mientras efectuaba llamadas y videollamadas, si bien no ha sido posible recuperar con qui茅n contact贸 porque el tel茅fono, a falta de la clave de acceso del fallecido, no ha podido ser analizado.

El mando orden贸 que los veh铆culos de los guardias rodearan a Diego en semic铆rculo. El testigo que alert贸 al 112 asegura que el joven llam贸 a alguien y le dijo que 鈥渋ba a morir matando polic铆as鈥. Diego logr贸 escapar al cerco por un lateral. El siguiente escenario es otra plaza pr贸xima del pueblo. En ese segundo y definitivo escenario aparece el joven y seis de los guardias. Los agentes aseguran que Diego les atac贸 y que el suboficial tuvo que realizar tres disparos al aire. Siempre seg煤n su versi贸n, hubo una segunda embestida del joven, que provoc贸 un cuarto disparo al aire de otro agente.

El atestado de la Polic铆a Judicial de la Guardia Civil relata el desenlace de la siguiente forma: 鈥淓n un momento dado, Diego, con las dos navajas, se acerc贸 a una distancia m铆nima de uno de los guardias civiles de Miraflores, el cual, para evitar ser alcanzado, efectu贸 dos disparos con el arma hacia abajo y apuntando a los miembros inferiores (lo que se conoce en general como zonas no vitales del cuerpo), alcanzado, parece ser uno de ellos a Diego鈥.

La distancia de los disparos, clave en las versiones

En julio de 2021, la representaci贸n legal de la familia recurri贸 el primer archivo de la causa y el fiscal se adhiri贸 a la petici贸n de la acusaci贸n particular. En su escrito, el Ministerio P煤blico plantea interrogantes sobre la versi贸n de los guardias subrayando la necesidad de establecer correctamente la distancia a la que se realizaron los dos disparos mortales.

La secci贸n de Qu铆mica del Laboratorio de Criminal铆stica analiz贸 los residuos en los orificios en los pantalones de Diego concluyendo que al menos uno de los disparos pudo hacerse a 150 cent铆metros 鈥渃omo m谩ximo鈥. Un segundo informe, de bal铆stica, dice que a Diego pudieron dispararle a 2,6 metros de distancia, lo que dif铆cilmente concuerda con la versi贸n del agente.

El guardia civil imputado, de 25 a帽os en el momento de los hechos, realiz贸 una declaraci贸n ante sus compa帽eros de la Polic铆a Judicial que estos recogen en su informe: 鈥淓n un preciso momento, estando el declarante junto al sargento, el individuo se abalanz贸 sobre el declarante con la intenci贸n inequ铆voca de lesionar con los cuchillos, estando a una distancia inferior a metro y medio, momento en el cual el declarante efectu贸 dos disparos a una zona no vital. Afirma el declarante que temi贸 por su propia vida y esa distancia tan corta fue lo que provoc贸 el disparo鈥.

Aquella madrugada del 27 de septiembre de 2020 son贸 el tel茅fono del padre de Diego. El sargento al mando del dispositivo dijo al progenitor que su hijo hab铆a recibido un disparo pero que las heridas 鈥渘o eran de importancia鈥. La muerte de Diego fue certificada dos d铆as despu茅s en el hospital La Paz de Madrid despu茅s de que los m茅dicos comprobaran que el coma era irreversible.

El relato que hace la acusaci贸n particular, en representaci贸n de los padres de Diego, difiere sustancialmente de la versi贸n de los agentes. La familia toma como referente las afirmaciones de dos testigos que fueron descartados desde el principio por el juez por considerarlos beligerantes contra la Polic铆a. Los testigos niegan que Diego atacara a los agentes y le describen huyendo hasta el primer disparo disuasorio.

La acusaci贸n cree que Diego se qued贸 paralizado al o铆r el tiro al aire y que a continuaci贸n fue abatido. 鈥淯n coche se coloc贸 sobre el cuerpo de Diego mientras 茅ste gritaba que no le hicieran da帽o, hasta que un guardia civil le quit贸 de un pisot贸n una de las navajas que ten铆a agarrada y la lanz贸 con el pie de una patada a varios metros de distancia del cuerpo de la v铆ctima. El veh铆culo se retir贸 unos metros con las luces encendidas y comenzaron las maniobras de torniquete sobre el muslo que sangraba con gran profusi贸n鈥, describe la abogada.

A continuaci贸n, de acuerdo a los dos testigos, el escrito de la acusaci贸n recoge: 鈥淒os guardias civiles se quedaron discutiendo por qu茅 uno de ellos hab铆a disparado y otros cinco se quedaron en otra zona de la explanada. Los dem谩s estaban atendiendo a Diego o en los veh铆culos patrulla. A Diego le hicieron un torniquete con la propia chaqueta de la v铆ctima鈥.

鈥淣adie llam贸 a un dispositivo de salud mental鈥

La acusaci贸n insiste en una actuaci贸n policial que denota 鈥渇alta de congruencia鈥 al utilizar las armas de fuego cuando hab铆a doce agentes con defensas extensibles que podr铆an haber utilizado para desarmar a Diego. 鈥淣adie llam贸 a un dispositivo de salud mental pese a la evidencia de encontrarse ante un enfermo con un brote psic贸tico鈥, recoge el escrito.

Seg煤n la familia, la actuaci贸n de los guardias solo empeor贸 el estado de agitaci贸n de Diego, en contraposici贸n a lo que hab铆an hecho antes los polic铆as municipales, quienes ponderaron la situaci贸n de forma distinta, pese a recibir las mismas amenazas de Diego. 鈥淣o se produjo por parte de la v铆ctima un solo rasgu帽o o contacto a los doce guardias civiles que le cercaron y le persiguieron, siendo navajas peque帽as, que portaba la v铆ctima, mostrada como armas de defensa鈥, a帽ade.

Los agentes llegan a describir h谩biles y amenazantes movimientos de Diego, que identifican como propios de alguien que conoce las artes marciales. La familia asegura que el joven jam谩s practic贸 ese tipo de deportes. 鈥淗ay un absoluto desprecio a la v铆ctima cuya enfermedad mental era patente y notoria y al que se trat贸 como si fuera el m谩s peligroso delincuente鈥, dice el escrito de acusaci贸n.

Y a帽ade: 鈥淓l despliegue, inadecuado y absurdo para contener a un enfermo mental, fue una aut茅ntica provocaci贸n dado el brote psic贸tico en el que se encontraba la v铆ctima, enfermedad que fue absolutamente despreciada por los agentes鈥. La acusaci贸n particular, que ejercen los padres de Diego, pide cuatro a帽os de prisi贸n para el agente por homicidio imprudente e inhabilitaci贸n de seis a帽os.

Por su parte, la defensa del guardia civil, que ejerce la Abogac铆a del Estado, recuerda que en el sumario aparecen las llamadas al servicio de emergencias que realizaron los guardias y que los facultativos no llegaron antes de los disparos. La abogada del Estado defiende que deb铆an haber sido un m茅dico quien evaluara si Diego era un enfermo mental y si necesitaba asistencia psiqui谩trica, y nunca los agentes.

鈥淧or el contrario, lo que s铆 ha quedado acreditado es que la v铆ctima portaba dos armas blancas en las manos que permanecieron en todo momento en alto y que se encontraba en una actitud agresiva que, en lugar de cesar, fue in crescendo al llegar a materializar las amenazas que profer铆a鈥, a帽ade la abogada del Estado.

En el juicio declarar谩n los doce guardias civiles que participaron en el operativo. El juez que cerr贸 el caso dos veces solo tom贸 declaraci贸n al imputado y al jefe del dispositivo.

59 fallecidos durante 鈥渞educciones鈥 en siete a帽os

Las intervenciones de Polic铆a Nacional y Guardia Civil para 鈥渞educir鈥 a personas que supon铆an una amenaza ha provocado la muerte de 47 de ellas en los 煤ltimos siete a帽os y medio. El pasado 2022, quince ciudadanos murieron en Espa帽a a manos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El a帽o en que falleci贸 Diego, 2020, se produjeron 9 muertes; 7 en 2019, 5 en 2017; otros tantos en 2016; y cinco tambi茅n pero en los ocho meses que incluye un informe que adjunta el Ministerio del Interior a una respuesta parlamentaria del diputado de EH Bildu Jon I帽arritu, y que adelant贸 la agencia Colpisa.

Cuando los fallecimientos se producen por arma de fuego los agentes suelen resultar imputados al tener que abrirse una causa judicial. Sin embargo, la mayor parte de los casos se archivan sin consecuencias para los autores de los disparos. No ha sido as铆, al menos hasta ahora, en el caso de Kebyn Brayan Peralta Asencio, que muri贸 el 26 de noviembre de 2021 en el rellano de su casa de Vallecas v铆ctima de los disparos de tres polic铆as nacionales, seg煤n desvel贸 elDiario.es. Los agentes ser谩n juzgados por un tribunal acusados de homicidio.

Uno de los casos que m谩s repercusi贸n ha tenido en los 煤ltimos tiempos es el de Carlos, un vecino de Mairena de Aljarafe (Sevilla), de 37 a帽os. Su padre grab贸 la detenci贸n y difundi贸 el v铆deo en Twitter con el objetivo de denunciar la 鈥渂rutalidad鈥 de los agentes. Carlos muri贸 dos semanas despu茅s en un hospital. Interior calific贸 el suceso de 鈥渕uerte natural鈥 y remarc贸 que el fallecido recibi贸 a los agentes a martillazos. Un juzgado de Sevilla mantiene abierta una causa.

El Diario




Fuente: Grupotortuga.com