March 22, 2021
De parte de La Haine
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Brasil vive una situaci贸n ins贸lita, retrato perfecto del caos imperante: el r茅gimen del ultraderechista Jair Bolsonaro cuenta con dos ministros de Salud

Enmedio de la tragedia que produce el mayor n煤mero de muertes diarias por el coronavirus en todo el mundo 鈥搒on casi dos fallecimientos por minuto en los pasados 15 d铆as鈥, Brasil vive una situaci贸n ins贸lita, retrato perfecto del caos imperante: el gobierno genocida del ultraderechista Jair Bolsonaro cuenta con dos ministros de Salud.

Uno, que sigue trabajando, el general en activo Eduardo Pazuello, y otro, ya elegido y anunciado, el cardi贸logo Marcelo Queiroga. Dos ministros y ning煤n programa efectivo de coordinaci贸n nacional, mientras los cad谩veres se apilan cada d铆a, los hospitales p煤blicos y privados se acercan al colapso, se agotan medicamentos esenciales para combatir el Covid-19, en casi todo el pa铆s tambi茅n el ox铆geno se acerca al agotamiento y las vacunas no llegan.

El general permanece en el puesto mientras Bolsonaro trata de encontrarle otro ministerio, o al menos alg煤n puesto con grado ministerial, para asegurarle protecci贸n constitucional e impedir que los juicios e investigaciones policiales sean enviados a la justicia com煤n.

Ya el cardi贸logo anunci贸 cu谩l ser谩 su primera iniciativa tan pronto asuma el puesto: visitar hospitales en varias partes del pa铆s.

No se trata, sin embargo, de buscar una acci贸n coordinada para evitar el colapso generalizado de las unidades de terapia intensiva. Queiroga quiere verificar personalmente si 茅stas se encuentran efectivamente ocupadas y si los decesos por Covid-19 no ocurrieron a causa de otra enfermedad.

M谩s que absurdo, el anuncio del futuro ministro es buen reflejo de la crueldad imperante en el gobierno a partir del propio Bolsonaro, cada vez m谩s descontrolado y sin otro rumbo que atacar con furia a alcaldes y gobernadores que decretan medidas m谩s radicales 鈥損ero a煤n absolutamente inferiores a lo que ser铆a necesario para intentar impedir que la ola de infecciones siga creciendo, de acuerdo con la inmensa mayor铆a de m茅dicos y especialistas鈥 de aislamiento social.

Las escenas registradas en todo el pa铆s son de tragedia. Enfermos muriendo en pasillos de hospitales sin haber sido llevados a una cama, hijos enterrando a padres y madres por falta de profesionales en cementerios, sin que se conmueva el presidente, que niega las dimensiones del horror.

Un dato concreto en los vuelcos de Bolsonaro ha sido la suspensi贸n de las condenas aplicadas al ex presidente Lula da Silva por el manipulador y entonces juez Sergio Moro.

El duro pronunciamiento de Lula al recuperar sus derechos pol铆ticos sac贸 a Bolsonaro y a los militares que lo rodean de su rumbo, y coincidi贸 con una acentuada baja en la aprobaci贸n del actual presidente en la opini贸n p煤blica, mientras la del ex mandatario ascend铆a r谩pidamente.

La repercusi贸n de que Lula vuelva a ser elegible coincide con el creciente aislamiento mundial de Brasil, ahora considerado una amenaza global, algo concreto que el actual mandatario trata de desmentir.

Adem谩s de reincidir en muestras de descontrol, Bolsonaro decidi贸 una vez m谩s amenazar con medidas de fuerza.

El viernes por la ma帽ana, al peque帽o grupo de seguidores reunidos a la salida del palacio presidencial para cantarle himnos evang茅licos y tomarse fotos a su lado, Bolsonaro dijo, en tono agresivo, que pese a ser contrario a actitudes extremistas, ve铆a con preocupaci贸n que se acerca la hora de decretar el estado de sitio en el pa铆s, para asegurar al pueblo el derecho de circular y trabajar.

La declaraci贸n motiv贸 una llamada telef贸nica de Luiz Fux, presidente del Supremo Tribunal Federal, instancia m谩xima de la justicia en Brasil. Cuando le preguntaron con insistencia sobre lo que hab铆a dicho, Bolsonaro, una vez m谩s, reconsider贸 y dijo que no pensaba adoptar tal medida que, adem谩s, necesitar铆a ser aprobada por el Congreso y el mismo Supremo.

A la vez, su ministro de Justicia decidi贸 movilizar a la polic铆a federal contra periodistas, profesores universitarios, abogados e intelectuales, con base en la Ley de Seguridad Nacional heredada de la dictadura militar (1964-1985), por cr铆ticas que hicieron al presidente.

Al menos hasta ahora, esas acciones, que consistieron en obligar a los denunciados a presentar declaraciones en comisar铆as, fueron anuladas por la justicia. Ya en las redes sociales los grupos bolsonaristas triplicaron sus denuncias sobre los que critican al presidente y su gobierno.

Mientras Bolsonaro ataca a alcaldes y gobernadores que imponen el toque de queda y el cierre del comercio que no sea considerado esencial, la decisi贸n de suspender actividades lleg贸 a la iniciativa privada.

El mismo viernes, la Volkswagen anunci贸 la paralizaci贸n, por 12 d铆as, de toda su l铆nea de montaje, y determin贸 que los funcionarios se quedaran en sus casas. Esta vez, sin embargo, Bolsonaro no calific贸 la decisi贸n como algo t铆pico de dictadores comunistas.

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Fuente: Lahaine.org