June 19, 2021
De parte de La Haine
233 puntos de vista


Este breve escrito gramsciano, recuperado hace poco, fue publicado en ruso algunos d铆as despu茅s de la 芦marcha sobre Roma禄 y traducido del ruso al italiano por Natalia Terekhova.

Introducci贸n por Guido Liguori y Natalia Terekhova

En noviembre de 1922, Gramsci se encuentra en la Rep煤blica de los Soviets, donde lleg贸 a inicios de junio con Amadeo Bordiga y Antonio Graziadei para participar del segundo pleno ampliado del Comit茅 Ejecutivo de la Internacional Comunista. Est谩 all铆 como representante del PCd’I, tanto en el Ejecutivo como en Presidium de la Komintern, concebida entonces como un verdadero partido mundial compuesto de 芦secciones nacionales禄.

Al volver a Italia, Bordiga –que en ese entonces domina el PCd’I con su vigorosa personalidad– le conf铆a al comunista sardo la ingrata tarea de convencer a la Internacional de que acepte la posici贸n de la organizaci贸n nacional respecto a la pol铆tica de 芦frente 煤nico禄, definida por el IIIer Congreso de la Komintern (1921) y las reuniones sucesivas de sus m谩ximos 贸rganos de direcci贸n.

Se supon铆a que Gramsci volver铆a a entrar a Italia a inicios de 1923, luego de haber participado de las actividades del IV掳 Congreso de la Internacional, que comenz贸 el 5 de noviembre en Petrogrado. Cuna de la Revoluci贸n de Octubre, la antigua capital del imperio ruso fue sede de grandes festejos conmemorativos, reuniones multitudinarias y desfiles en las calles y en las plazas, que continuaron en Mosc煤. Con todo, el pedido de captura emitido en Italia impidi贸 el regreso de Gramsci, que logr贸 ingresar al pa铆s reci茅n en 1924 luego de ser elegido diputado y hacer uso de su inmunidad parlamentaria.

Gramsci en Rusia

A fines de junio, Gramsci se involucra en las diversas actividades de la Internacional y del Partido Comunista Ruso, tanto en Mosc煤 como en otras ciudades [2]. Cuando su salud empeora, reposa en un sanatorio del Serebrjanyj bor (芦Bosque de plata禄), en los alrededores de Mosc煤. Con el fin de no interrumpir completamente su actividad pol铆tica, comparte una caba帽a con Clara Zetkin [3]. A mediados de octubre, Gramsci debe retomar su trabajo: se avecina el IV掳 Congreso. El 25 de octubre lo recibe Lenin, ya enfermo: el encuentro dura dos horas [4]. De esto escribe ampliamente Camilla Ravera en una carta dirigida a Giuliano Gramsci del 20 de diciembre de 1972, publicada cuarenta a帽os despu茅s como ap茅ndice a un libro del hijo de Giuliano, Antonio [5]. Ravera, amiga cercana de Gramsci desde los a帽os de Tur铆n y dirigente de primer nivel del PCd’I –donde arrib贸 como delegada al IV掳 Congreso con algo de anticipaci贸n, para participar de una reuni贸n de mujeres comunistas– escucha en Mosc煤 las confidencias de su compa帽ero, entre las que aparece evidentemente la de su encuentro con Lenin. Pero no deja huellas de esto en su autobiograf铆a de comienzos de los a帽os setenta [6], apenas posterior a la carta, aun cuando all铆 se explaya sobre su estad铆a moscovita y sobre la relaci贸n con su viejo amigo de los a帽os de L’Ordine Nuovo [7]. Bordiga –que lleg贸 a Mosc煤 pocos d铆as despu茅s de Ravera– tambi茅n fue recibido por Lenin a comienzos de noviembre y quiso que lo acompa帽e la joven dirigente italiana [8].

Ni Gramsci ni ninguno de los protagonistas de este acontecimiento volvieron a escribir sobre el encuentro con Lenin. No se menciona en 1922, ni en la correspondencia de 1923-1924 entre Gramsci y otros dirigentes comunistas –sobre todo ordenovistas, que empiezan a abordar la formaci贸n del nuevo grupo dirigente del PCd’I [9]–, ni en el curso de la lucha por el establecimiento de la nueva direcci贸n gramsciana apoyada por la Komintern en los a帽os 1925-1926.

Interesantes son las memorias y las opiniones de Camilla Ravera (aunque deben ser sopesadas con prudencia, dado el tiempo transcurrido) contenidas en la carta de 1972, destinada a permanecer durante tantos a帽os en el 谩mbito de su vida privada. En ella Ravera recuerda la preocupaci贸n que le generaban a Gramsci las divergencias entre Bordiga y la Internacional y afirma que el comunista sardo manifest贸 a Lenin su desacuerdo con la posici贸n de Bordiga en varios puntos, entre ellos el an谩lisis del fascismo. En ese momento, Bordiga se hab铆a encargado de llevar a Mosc煤 las recientes y tr谩gicas noticias de la 芦marcha sobre Roma禄. A prop贸sito de esto, la dirigente comunista escribe:

A interrumpir mis charlas con Gramsci, lleg贸 a Mosc煤 la noticia de la denominada 芦marcha sobre Roma禄 y del gobierno instaurado en Italia por Mussolini; Bordiga trajo el testimonio directo. Estos acontecimientos se convirtieron en el tema principal de todas nuestras conversaciones. En torno a ellos se manifest贸 la insuperable diferencia de pensamiento pol铆tico que exist铆a entre Gramsci y Bordiga. Bordiga subestimaba las consecuencias de la llegada del fascismo al poder; preve铆a la posibilidad para el nuevo gobierno de una convergencia socialdem贸crata; y se limitaba a reafirmar la contraposici贸n indistinta y esquem谩tica: Estado burgu茅s-Estado proletario. [10]

El an谩lisis gramsciano del fascismo

Como se sabe, Gramsci fue un atento observador y analista del movimiento fascista desde sus primeras manifestaciones hasta su desarrollo a comienzos de los a帽os veinte. En primer lugar, en el documento Por una renovaci贸n del partido socialista (expl铆citamente elogiado por Lenin durante el II掳 Congreso de la Internacional de 1920), escribi贸:

La fase actual de la lucha de clases en Italia es la fase que precede a la conquista del poder pol铆tico por el proletariado revolucionario, mediante el paso a nuevos modos de producci贸n y de distribuci贸n que permitan una recuperaci贸n de la productividad, o bien a una tremenda reacci贸n de la clase propietaria y de la casta de gobierno. Ninguna violencia dejar谩 de aplicarse para someter al proletariado industrial y agr铆cola a un trabajo de siervos; se intentar谩 quebrar inexorablemente los organismos de lucha pol铆tica de la clase obrera (Partido Socialista) e incorporar los organismos de resistencia econ贸mica (los sindicatos y las cooperativas) a los engranajes del Estado burgu茅s. [11]

Durante los meses siguientes, Gramsci monitorea el fascismo, lo analiza directamente a medida que se desarrolla (cosa muy dif铆cil) en su peri贸dico L’Ordine Nuovo y formula –junto a opiniones que inevitablemente se revelaron equivocadas– algunas definiciones que se volvieron cl谩sicas. Evidentemente, tiene una opini贸n radicalmente negativa de la democracia liberal y giolittiana que existe en Italia, opini贸n que podr铆a conllevar una subestimaci贸n del fen贸meno y que parece confirmada por el acuerdo inicial entre el estadista piamont茅s y el 芦aventurero禄 Mussolini: los Fasci italiani di combattimento –no debemos olvidarlo– fueron integrados en los Blocchi Nazionali, coalici贸n electoral propuesta por Giolitti con ocasi贸n de las elecciones de 1921.

No obstante, Gramsci comprende la novedad del fascismo y articula un an谩lisis en t茅rminos de clase, es decir, marxista, sin caer en una 贸ptica reduccionista ni economicista, que busca identificar la especificidad del fen贸meno. Evoca el 芦pueblo de los simios禄 del Libro de la selva de Kipling para indicar el rol de la 芦peque帽a burgues铆a urbana禄, cuyo 芦proceso de disoluci贸n禄 hab铆a iniciado 芦en la 煤ltima d茅cada del siglo pasado禄, a partir de la cual, 芦con el desarrollo de la gran industria y del capital financiero禄, empez贸 a perder poco a poco 芦toda importancia y dej贸 de cumplir una funci贸n vital en el campo de la producci贸n禄 [12]. Es entonces cuando 芦imita a la clase obrera y desciende a las plazas禄. La desmovilizaci贸n de los oficiales del ej茅rcito [13] est谩 llamada a formar los cuadros de esta 芦rebeli贸n禄 y a dirigirla hacia la 芦defensa directa de la propiedad industrial y agr铆cola ante los asaltos de la clase revolucionaria de los obreros y los campesinos pobres禄.

La afirmaci贸n del squadrismo, no obstante, se debe principalmente a 芦la necesidad de los grandes agricultores de establecer una guardia blanca禄. Gramsci analiza en detalle la contraposici贸n entre el fascismo urbano y el fascismo agrario, que explota con ocasi贸n del 芦pacto de pacificaci贸n禄 sellado entre Mussolini y los socialistas en el verano de 1921. Es cierto que se equivoca al afirmar que el 芦fascismo saldr谩 de la crisis escindi茅ndose禄. Pero la conclusi贸n de que 芦el fascismo, el verdadero禄, el m谩s violento, 芦es el conocen los campesinos y obreros emilianos, venecianos, toscanos禄 y que estaba destinado a continuar a cualquier costo, 芦aunque sea cambiando de nombre禄 –lo que no finalmente no fue necesario–, se revel贸 verdadera.

Entonces, cuando tiene lugar la 芦marcha sobre Roma禄, Gramsci cuenta desde hace tiempo con una idea propia del fascismo, aunque sea provisional y est茅 en desarrollo. No subestima el fen贸meno ni lo simplifica. Obviamente con la 芦marcha sobre Roma禄 (28-30 de octubre de 1922) y el afianzamiento del nuevo gobierno de Mussolini, el an谩lisis precisa ser actualizado.

El n煤mero especial de Pravda

Consideremos ahora el breve art铆culo localizado por Natalia Terekhova, que se presenta aqu铆 por primera vez, y el contexto en que fue publicado. Apareci贸 en el 贸rgano del Comit茅 Central y del Comit茅 de Mosc煤 del Partido Comunista bolchevique —Pravda— el 7 de noviembre de 1922, hecho por s铆 mismo de enorme inter茅s dado su contenido y la particularidad del n煤mero editado durante el quinto aniversario de la Revoluci贸n de Octubre. Que se trata de un n煤mero conmemorativo est谩 claro desde la primera p谩gina, donde se lee un breve saludo escrito por Lenin yuxtapuesto a la consigna del momento, que con letras grandes dice como si gritara: 芦隆Viva el Cuartel General del Octubre mundial, el IV Congreso de la Internacional Comunista!禄, y luego, 芦Saludamos al Occidente obrero: 隆ustedes sostienen la Rep煤blica obrera de Rusia!禄 [14]. En el centro de la p谩gina domina una ilustraci贸n imponente: un pu帽o que quiebra con fuerza el arma de un agresor.

La segunda p谩gina del peri贸dico muestra una cronolog铆a de la victoria del nuevo poder a partir de noviembre de 1917. Ocupan la parte central de la p谩gina noticias del extranjero, entre ellas de Polonia (La lucha de clases en Polonia) y de Italia (Los fascistas al poder). En este 煤ltimo escrito se leen comunicados escuetos, tomados de agencias de prensa francesas y alemanas, que informan las primeras medidas diplom谩ticas de Mussolini, la situaci贸n del partido cat贸lico popular y no mucho m谩s. Lo importante es que no incluye ninguna valoraci贸n, ni negativa ni positiva, del nuevo gobierno instaurado en Italia. Toda la mitad inferior de la p谩gina est谩 dedicada a las operaciones militares del Ej茅rcito Rojo de 1919 a 1922, bajo el llamativo t铆tulo: 芦隆Fuego-sangre-victoria!禄.

La p谩gina siguiente se titula Guiamos al proletariado mundial y contiene escritos de exponentes importantes de la direcci贸n bolchevique. Grigori Zin贸viev firma un art铆culo donde sostiene que 芦la inmortalidad de la revoluci贸n rusa consiste en que es el comienzo de la revoluci贸n mundial禄. Nikol谩i Bujarin remarca en cambio el rol del partido bolchevique en la victoria de la revoluci贸n, que puede parecer 芦un milagro禄. Seg煤n el te贸rico bolchevique, la explicaci贸n es sencilla: este 芦milagro advino gracias a la preparaci贸n marxista del partido, que logr贸 mantenerla firme, viva y apegada a sus principios禄. Luego, Bujarin escribe: 芦Nuestro marxismo fue siempre el arma viva de una praxis. Este marxismo vivo es un marxismo realmente capaz de hacer milagros. De aqu铆 la enorme ductilidad de nuestra praxis禄.

Toda la p谩gina 5 del peri贸dico est谩 dedicada a los problemas de la organizaci贸n cient铆fica del trabajo. Es notable el gran inter茅s que ten铆an los bolcheviques en el m茅todo Taylor aplicado por el industrial estadounidense Henry Ford. Se imprimieron cinco tiradas en tres a帽os de un libro sovi茅tico dedicado al tema. Hasta se tradujo la autobiograf铆a de Ford casi inmediatamente despu茅s de que apareci贸 en ingl茅s y se imprimieron miles de copias en dos tiradas sucesivas. La propaganda que se hizo del m茅todo fordista en el pa铆s de los soviets alcanz贸 magnitudes considerables [15].

En las p谩ginas sucesivas no faltan algunos art铆culos sarc谩sticos sobre los mencheviques [16] ni los versos del poeta m谩s famoso de la 茅poca, Dami谩n Bedny (seud贸nimo que significa 芦pobre禄 en ruso). Tampoco faltan noticias sobre la derrota sufrida por la 芦burgues铆a禄 en el C谩ucaso y en Asia Central.

Llegamos as铆 a la p谩gina 8, donde se encuentra el escrito de Gramsci. En las p谩ginas siguientes no puede menos que sorprender, dado que se trata de una revista comunista, la enorme secci贸n de publicidad (son los a帽os de la NEP), que iguala en volumen toda la parte anterior dedicada a la pol铆tica. Se leen all铆 anuncios comerciales de lo m谩s variados, desde masajes a la cura de enfermedades ven茅reas. Domina la gigantesca publicidad (que ocupa toda la 煤ltima p谩gina) de dos empresas petrol铆feras de Grozni y Bak煤, zonas del C谩ucaso ricas en yacimientos [17].

Si nos concentramos en la octava p谩gina del peri贸dico ruso, notamos al final un peque帽o anuncio pago, contratado por los obreros locales para expresar su alegr铆a con ocasi贸n de la celebraci贸n del aniversario de la Revoluci贸n y saludar a sus vozhdi (l铆der) m谩s queridos. Es sorprendente descubrir que se dirigen personalmente solo a uno de ellos. Los obreros de la gran f谩brica 芦Dinamo禄 lo tratan de 芦t煤禄, como si fuese una persona realmente cercana y amada. No se trata de Lenin, sino del 芦dorogoj tovarishc Trozkij禄, es decir, el querido compa帽ero Trotski.

El escrito de Gramsci

El art铆culo gramsciano recuperado recientemente est谩 firmado solo con el apellido Gramsci, seguido entre par茅ntesis del pa铆s de proveniencia del autor. Se encuentra entre una decena de colaboraciones escritas por representantes de los distintos partidos comunistas, precedidos por la lista de las cincuenta y cinco organizaciones que en esa 茅poca adher铆an a la Komintern. El escrito gramsciano no es largo. La longitud de todos los escritos es equivalente y est谩n impresos en la misma p谩gina bajo el gran t铆tulo estilizado Rost Kominterna (芦El crecimiento de la Komintern禄). La contribuci贸n sobre Italia sigue a los textos firmados por compa帽eros de Alemania, Francia [18] e Inglaterra, y est谩 seguida a su vez por contribuciones de Suiza, Estados Unidos, Hungr铆a [19], Bulgaria, India, etc.

Al igual que el resto de los comunistas extranjeros, Gramsci se dirige al p煤blico ruso, al Partido Comunista Ruso, pero tambi茅n al grupo dirigente de la Komintern. Informa sobre el desarrollo del Partido Comunista Italiano y busca explicar la 芦marcha sobre Roma禄 ocurrida pocos d铆as antes.

En primer lugar, parece dar testimonio de la situaci贸n dif铆cil con la que est谩 destinado a lidiar el PCd’I, que en algunas zonas del pa铆s fue reducido a un movimiento conspirativo. La violencia fascista comenz贸 hace tiempo. La conquista del poder gubernamental y de buena parte del aparato estatal parece autorizar las anticipaciones gramscianas. De hecho, poco tiempo despu茅s, a comienzos de enero, se emitir谩 una orden de captura de todos los dirigentes comunistas, entre ellos Gramsci, que firmaron una declaraci贸n antifascista en el marco del IV Congreso de la Internacional. El 3 de febrero de 1923 arrestar谩n a Bordiga.

En contraste con la subestimaci贸n bordighiana de la 芦marcha sobre Roma禄 y del fascismo en general (de la cual da cuenta Camilla Ravera en el pasaje evocado), Gramsci afirma que 芦en Italia se abre un nuevo per铆odo hist贸rico禄. De esto dar铆a cuenta la p茅rdida de poder de la facci贸n industrial de la burgues铆a capitalista, que cede el poder pol铆tico a los 芦estratos agr铆colas medios y grandes, guiados ideol贸gicamente por la peque帽a burgues铆a urbana禄. Por lo tanto, es la prevalencia del fascismo agrario la que condujo a Mussolini a intentar el golpe de fuerza. Seg煤n Gramsci, esta victoria de los agrarios impulsar谩 芦un per铆odo inmediato de lucha feroz禄, pues es predecible que la burgues铆a industrial no est茅 dispuesta a aceptar la p茅rdida de poder ni a dejarse guiar por ese 芦aventurero禄 de bajo perfil que percibe en la figura de Mussolini.

Pocos d铆as despu茅s, el fascismo ser谩 objeto, si bien no prioritario, del IV掳 Congreso de la Internacional en virtud de dos informes confiados a Karl R谩dek y Amadeo Bordiga. Dijimos antes que los an谩lisis del segundo no convencieron en absoluto a Lenin [20]. En cambio, seg煤n Spriano –autor de la Storia del Partito comunista italiano–, R谩dek 芦busca llegar a una valoraci贸n social m谩s precisa del advenimiento del fascismo y sostiene que su matriz principal est谩 en la inquietud de la peque帽a burgues铆a禄. Por este motivo, 芦es indudable –escribe Spriano– que R谩dek refleja en este informe, aunque sea esquem谩ticamente, las sugerencias y observaciones de Gramsci禄, por ejemplo, en cuanto al rol de la peque帽a burgues铆a y las alusiones a la problem谩tica relaci贸n entre el movimiento obrero y los excombatientes [21]. En el mensaje del Congreso a los trabajadores italianos, a su vez, la opini贸n sobre el fascismo parece recoger el punto de vista del art铆culo gramsciano, sobre todo cuando afirma: 芦Los fascistas son, antes que nada, un arma en manos de los grandes terratenientes. La burgues铆a industrial y comercial sigue con preocupaci贸n este experimento de reacci贸n feroz al que considera como un bolchevismo negro禄 [22].

Como es sabido, el reforzamiento del poder fascista y mussoliniano deber谩 atravesar todav铆a muchas turbulencias antes de establecerse definitivamente. Esto confirma la opini贸n –que no deja de ser demasiado optimista– expresada por Gramsci en el art铆culo del 7 de noviembre. La crisis que abri贸 el asunto Matteotti es el ejemplo m谩s evidente de que la situaci贸n todav铆a no estaba definida. Evidentemente, la afirmaci贸n gramsciana de que en Italia 芦las perspectivas futuras no son particularmente negativas ni para el proletariado ni para su partido禄 prob贸 ser errada. El deseo de Gramsci es que el PCd’I –gracias a la experiencia de la Internacional– sabr谩 adoptar 芦una t谩ctica adecuada a la realidad social italiana禄, con lo cual lograr谩 agravar las contradicciones creadas por el golpe de Estado fascista. El inciso entre par茅ntesis contenido en el art铆culo (芦teniendo en cuenta la experiencia del movimiento comunista internacional禄) parece hacer referencia a la diferencia de posiciones, tanto entre 茅l y Bordiga como entre Lenin, la Komintern y Bordiga. En 煤ltima instancia, se trata de la expectativa de que la Internacional ser谩 capaz de 芦corregir禄 la lectura bordighiana y su subestimaci贸n del fascismo. Sabemos que en el encuentro con Lenin del 25 de octubre se habl贸 del fascismo, de las formas de explicarlo y combatirlo. Y, en efecto, las diferencias entre Bordiga y la Internacional se agravaron con ocasi贸n del IV掳 Congreso, a prop贸sito del tema del 芦frente 煤nico禄, que era en ese momento la pol铆tica de la Komintern y que Bordiga rechazaba. Lo que no significa que Gramsci haya puesto fin en ese momento a su vacilaci贸n y decidido oponerse al dirigente m谩s influyente de su partido (todav铆a no exist铆a la figura de Secretario). Deber谩 pasar m谩s agua bajo el puente antes de que llegue lentamente al redde rationem, entre la segunda mitad de 1923 y la primera de 1924. Sin embargo, el debate da cuenta de que la divisi贸n en torno a la lectura del fen贸meno fascista ser谩 un elemento de peso en el progresivo desacuerdo de los dos dirigentes.

Durante los meses que siguieron al IV掳 Congreso, los comunistas italianos, guiados por Bordiga, ser谩n duramente golpeados por el aparato represivo del Estado italiano. Adem谩s, perder谩n mucha energ铆a en sus intentos de oponerse a la l铆nea pol铆tica no sectaria de la Komintern y evitar la reunificaci贸n con el PSI, que en octubre de 1922, pocos d铆as despu茅s de la 芦marcha sobre Roma禄, hab铆a expulsado al ala reformista dirigida por Filippo Turati y Giacomo Matteotti [23].

Gramsci volver谩 a Italia en abril de 1924 despu茅s de haber pasado algunos meses en Viena. Luego de convertirse, con el apoyo decisivo de la Internacional, en el principal dirigente del PCd’I, deber谩 enfrentar r谩pidamente el asunto Matteotti [24]. Fueron meses durante los cuales el fascismo mussoliniano parec铆a estar a punto de colapsar. Pero esta es otra historia, una situaci贸n muy distinta de aquella que defini贸 el quinto aniversario de la Revoluci贸n de Octubre, la 芦marcha sobre Roma禄 y la posici贸n que Gramsci manifest贸 en Pravda el 7 de noviembre de 1922.

El art铆culo de Gramsci en Pravda del 7 de noviembre de 1922:

La toma del poder por parte de los fascistas reduce la actividad del Partido Comunista Italiano a la de un movimiento puramente conspirativo. En Italia se abre un nuevo per铆odo hist贸rico, que podr铆a ser definido del modo siguiente: el poder pol铆tico, de las manos de la burgues铆a capitalista, est谩 pasando probablemente a los estratos agr铆colas medios y grandes, guiados ideol贸gicamente por una parte de la peque帽a burgues铆a urbana.

Las contradicciones de la sociedad italiana, disfrazadas desde la creaci贸n del Reino unitario surgido de las guerras por la reconstrucci贸n de Italia, quedaron en completa evidencia durante estos 煤ltimos dos a帽os, luego de que el Partido Socialista demostr贸 su incapacidad a la hora de conducir al proletariado al poder.

El resultado fue la victoria de los propietarios agrarios sobre el proletariado y tambi茅n sobre la burgues铆a, debilitada a causa de la crisis financiera e industrial. Es f谩cil predecir que Italia enfrenta un per铆odo inmediato de lucha feroz, pues hasta a la burgues铆a le costar谩 aceptar el dominio duro y tir谩nico de los agrarios y la demagogia irresponsable de un aventurero mediocre como Mussolini. Por lo tanto, a pesar de la gravedad de la situaci贸n actual, las perspectivas futuras no son particularmente negativas ni para el proletariado ni para su partido.

En el curso de los 煤ltimos dos a帽os, el Partido Comunista afront贸 las condiciones de la clandestinidad en casi tres cuartos del territorio nacional y, sin embargo, su membres铆a, que en febrero de 1921, despu茅s de la escisi贸n de Livorno, era de 42 000 afiliados, al momento del golpe de Estado fascista contaba todav铆a con 35 000, sin considerar a cerca de 20 000 j贸venes comunistas. El Partido Socialista, que luego del congreso de Livorno ten铆a 150 000 miembros, durante el mismo per铆odo redujo sus filas hasta llegar a los 32 000 afiliados, que se manifestaron a favor de la Komintern, pero que en realidad no est谩n suficientemente preparados para afrontar los desaf铆os de la clandestinidad.

Si en esta nueva fase el Comit茅 Central del Partido Comunista es capaz (y probablemente lo ser谩, teniendo en cuenta la experiencia del movimiento comunista internacional) de desarrollar una t谩ctica adecuada a la realidad social italiana y de precipitar las contradicciones abiertas por el golpe de Estado fascista, el proletariado volver谩 a ocupar de nuevo con bastante rapidez su posici贸n hist贸rica perdida luego del fracaso de la campa帽a de ocupaciones fabriles de septiembre de 1920.

Gramsci (Italia)

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Notas

[1] Aparecido en Critica Marxista, N掳3, mayo-junio 2021, pp. 46-53.

[2] Sobre su estad铆a, v茅ase el art铆culo de M. L. Righi, 芦”Sulle rive dell’ampia Moscova”: Gramsci nella Russia di Lenin禄, en P. Capuzzo, S. Pons (ed.), Gramsci nel movimiento comunista internazionale, Roma, Carocci, 2019. Cfr. tambi茅n A. Carlucci, C. Balistreri, 芦I primi mesi di Gramsci in Russia. Giugno-agosto 1922禄, en Belfagor, 2011, N掳 6; N. Terekhova, 芦Gramsci e la Russia禄, en Gramsciana, 2015, N掳 1; N. Ghetti, La cartolina di Gramsci. A Mosca, tra amori e pol铆tica, 1922-1924, Roma, Donzelli, 2016.

[3] Clara Zetkin se opuso a la escisi贸n de Livorno y le escribi贸 inmediatamente despu茅s una c茅lebre carta a Lenin donde criticaba la pol铆tica de la Komintern en Italia. La carta fue publicada en alem谩n y en ruso luego del colapso de la URSS, momento hasta el que fue considerada material 芦clasificado禄. No obstante, en el IIIer Congreso, Zetkin cambi贸 de opini贸n. Sobre este per铆odo, v茅ase el recuerdo de A. Gramsci en su carta del 1掳 de marzo de 1924, en A. Gramsci, Lettere 1908-1926, edici贸n de A. A. Santucci, Torino, Einaudi, 1922, p. 262.

[4] Cfr. V. I. Lenin. Biograficheskaya khronika 1870-1924 gg. [Cr贸nica biogr谩fica de V. I. Lenin, 1870-1924], Mosc煤, Politzdat, 1970-1972, vol. XII, p. 435, donde se encontrar谩 un breve informe del encuentro. Sobre el tema tratado, v茅ase N. Terekhova, art. cit., p. 156.

[5] Cfr. A. Gramsci jr., La storia di una famiglia rivoluzionaria, Roma, Editori Riuniti university press, 2014, pp. 122 y ss.

[6] C. Ravera, Diario di trent’anni 1913-1943, Roma, Editori Riuniti, 1973.

[7] Ib铆d., pp. 122 y ss.

[8] Ib铆d., p. 126.

[9] Cfr. P. Togliatti, La formazione del grupo dirigente del Partito comunista italiano nel 1923-1924, Roma Editori Riuniti, 1962.

[10] Camilla Ravera a Giuliano Gramsci, in A. Gramsci jr., La storia di una famiglia rivoluzionaria, ob. cit., p. 196.

[11] Publicado por primera vez en L’Ordine Nuovo, 8 de mayo de 1920. Sobre la preparaci贸n y el desarrollo del II掳 Congreso de la Komintern, v茅ase la contribuci贸n de Alexander Vatlin, basada en las fuentes del archivo de la Komintern accesibles desde 1991: A. Vatlin, Vtoroj kongress Kominterna: tochka otscheta istorii mirovogo kommunisma [El Segundo Congreso de la Komintern: punto de referencia en la historia del comunismo mundial], Mosc煤, Rosspen, 2019.

[12] El art铆culo fue publicado por primera vez en L’Ordine Nuovo, 2 de enero de 1921 bajo el t铆tulo Il popolo delle scimmie.

[13] Gramsci volver谩 a analizar este acontecimiento en 1922, en Le origini del gabinetto Mussolini, en La Correspondance Internationale, 20 de noviembre de 1922: 芦En julio [1920], el Departamento de Guerra, con Bonomi a la cabeza, inici贸 la desmovilizaci贸n de alrededor de 60 000 oficiales del siguiente modo: los oficiales desmovilizados conservaban cuatro quintos de su salario; en su gran mayor铆a, fueron enviados a los centros pol铆ticos m谩s importantes, con la obligaci贸n de adherir a los “Fasci di combattimento”禄 (V. Gerratana y A. A. Santucci, (eds.), Socialismo e fascismo. L’Ordine Nuovo 1921-1922, Torino, Einaudi, 1966, pp. 9 y ss.).

[14] A prop贸sito de la gran solidaridad del proletariado italiano, que forz贸 al gobierno de Francesco Nitti a detener la intervenci贸n italiana durante la guerra civil rusa, v茅ase A. Cernobaev, N. Terekhova, 芦”La nostra amicizia rafforzata dal sangue versato”. Gli italiani e la Guerra civile in Russia禄, en Russia-Italia. Un dialogo accademico, M. Talalay (ed.), San Petersburgo, Aleteya, 2021 (en prensa).

[15] Sobre la fama del fordismo en la Rusia de los soviets, v茅ase N. Terekhova, 芦Togliattigrad. Citt脿-laboratorio del lavoro comunista e del fordismo all’italiana禄, en Citta&Storia, 2017, N掳 1, pp. 89-106.

[16] Sobre los mencheviques, cfr. N. Terekhova 芦Alla riscoperta del 1917. La storiografia post-sovietica sulla rivoluzione d’Ottobre禄, en Nuova Storia Contemporanea, 2016, N掳 2, pp. 113-136.

[17] No pas贸 mucho tiempo hasta que estas regiones pasaron a formar parte de la URSS, constituida el 29 de diciembre de 1922.

[18] El art铆culo titulado Francia est谩 firmado con nombre completo por Boris Souvarine. Poco tiempo despu茅s fue uno los primeros dirigentes comunistas extranjeros que protest贸 contra la represi贸n de la oposici贸n en los debates al interior del partido bolchevique. Apoy贸 abiertamente la posici贸n de Trotski y en 1924 fue expulsado de los 贸rganos de direcci贸n de la Komintern, al igual que del PCF.

[19] El escrito lleva el t铆tulo Hungr铆a y est谩 firmado con las iniciales M. R., que son las de Matias Rakosi, figura bien conocida por los dirigentes del PCd’I dada su actividad de representante de la Komintern en Italia durante el per铆odo 1920-1921. P茅simas fueron las relaciones de los italianos con este miembro h煤ngaro del Ejecutivo de la Komintern, e in煤tiles las quejas y los pedidos enviados a Zinoviev para que lo sustituyera por otro dirigente. A diferencia de Chiarini (Anton Geller), se lo dej贸 trabajar en Italia y fue considerado en la Komintern como el experto m谩s confiable en el pa铆s. Su libro Il fascismo italiano fue editado en 1925 en Leningrado y se imprimi贸 un n煤mero considerable de ejemplares. Para m谩s detalles, v茅ase I. Grigorjeva, 芦Pagine biografiche russe di Antonio Gramsci (1922-1926) nelle carte dell’archivio Comintern禄, en Rusia e Italia. XX secolo, vol. 3. Mosc煤, Nauka, 1998 (la traducci贸n al ingl茅s del art铆culo est谩 en prensa en el Reino Unido).

[20] V茅ase tambi茅n C. Ravera, Diario di trent’anni, ob. cit., pp. 126-127.

[21] Cfr. P. Spriano, Storia del Partito comunista italiano. I. Da Bordiga a Gramsci, Torino, Einaudi, 1967, p. 240. V茅ase tambi茅n A. Gagliardi, 芦Di frronte al fascismo. Gramsci e il dibattio nel movimiento comunista internazionale禄, en P. Capuzzo, S. Pons (eds.), Gramsci nel movimiento comunista internazionale, ob. cit. El car谩cter masivo del fascismo queda tambi茅n en evidencia en un informe escrito por Togliatti sobre el tema redactado para el IV掳 Congreso (aunque no lleg贸 a tiempo). Cfr. P. Togliatti, 芦Rapporto sul fascismo per il IV Congreso dell’Internazionale禄, en Ib铆d., La pol铆tica nel pensiero e nell’azione, M Ciliberto y G. Vacca (eds.), Mil谩n, Bompiani, 2014, pp. 43 y ss.

[22] Citado en P. Spriano, Storia del Partito comunista italiano, ob. cit., p. 239.

[23] Los art铆culos y ensayos publicados recientemente con ocasi贸n del centenario del Congreso de Livorno, que en su mayor铆a intentan responsabilizar a los comunistas por haber debilitado la lucha contra el fascismo con la escisi贸n de 1921, suelen pasar por alto el hecho de que esta divisi贸n entre socialistas (bien recibida hasta por los reformistas turattianos) tuvo lugar justo antes de la 芦marcha sobre Roma禄.

[24] Durante la 芦crisis Matteotti禄 Gramsci tuvo que enfrentar la desafortunada actitud de Yurenev, embajador sovi茅tico en Italia, que durante esos d铆as dram谩ticos invit贸 a Mussolini a un almuerzo oficial en la embajada. Muchas cartas de cr铆tica al comportamiento de los representantes sovi茅ticos en Roma, enviadas al Ejecutivo de la Komintern durante el per铆odo 1923-1924, fueron recopiladas, traducidas y publicadas por Natalia Terekhova en la revista Istoriceskij Arkhiv [Archivo hist贸rico] Mosc煤, 2019, N掳 3, pp. 115-132.

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Fuente: Lahaine.org