August 1, 2022
De parte de SAS Madrid
109 puntos de vista

Hace unas semanas, el Consejo General de Trabajo Social presentaba el IV Informe sobre los Servicios Sociales en Espa帽a y la profesi贸n del Trabajo Social (ISSE IV) realizado en colaboraci贸n con la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la cooperativa INDAGA. El estudio pretend铆a dibujar una panor谩mica del estado actual de la profesi贸n a nivel nacional, y las conclusiones han sido claras: es un sector fundamentalmente feminizado, donde cada vez trabajan m谩s personas j贸venes y se va incrementando el nivel de precarizaci贸n, con poca estabilidad en los contratos, mucha externalizaci贸n y pr谩cticas que convierten la atenci贸n social, especialmente el campo de la dependencia, en un 谩mbito lucrativo para grandes fondos de inversi贸n y empresas privadas.

Christian Orgaz, miembro de INDAGA 鈥攍a cooperativa que ha elaborado el estudio junto a la UCM鈥, incide en lo representativo de la muestra 鈥1.600 trabajadores y trabajadoras sociales distribuidos por todas las comunidades鈥 que convierte el estudio 鈥渆n un estudio pionero a nivel mundial鈥 del que se derivan importantes resultados 鈥渆nfocados a saber cu谩l es el impacto de que la Administraci贸n externalice servicios a empresas lucrativas u organizaciones del tercer sector y se ha incidido mucho no tanto solo en hablar de los servicios sociales, sino tambi茅n de la profesi贸n del trabajo social鈥, un aspecto novedoso con respecto a ediciones anterior del ISSE. 

De este an谩lisis de la profesi贸n en s铆 se resuelve que es un colectivo muy feminizado (89%), 鈥渟obre todo en las posiciones m谩s precarias y m谩s j贸venes, mientras que los puestos de m谩s poder son ocupados por hombres鈥, expresa el soci贸logo. De hecho, en el estudio se puede observar c贸mo la edad media de los y las trabajadores sociales colegiadas se ha incrementado ligeramente con respecto a la primera edici贸n de 2013 鈥攁hora la media est谩 en 42,9 a帽os鈥, pero la tasa de feminizaci贸n en la profesi贸n es m谩s elevada en el primer rango de edad, de los 20 a los 30 a帽os, 鈥減recisamente en los segmentos que est谩n m谩s expuestos a los procesos de precarizaci贸n en el campo del trabajo social鈥 mientras los 鈥渉ombres mayores de 61 a帽os [son] los que concentran en la muestra la mayor proporci贸n de cargos directivos o posiciones acomodadas en el funcionariado menos propensas a la jubilaci贸n鈥, tal y como detalla el texto.

M谩s all谩 del escaso poder de negociaci贸n de 鈥攅specialmente鈥 las mujeres j贸venes que se incorporan a este trabajo, tienen que hacer frente a otro problema: la desprofesionalizaci贸n, un aspecto en el que inciden los autores del estudio. 鈥淪e da la paradoja que, en el momento en el que los 谩mbitos de desempe帽o del trabajo social son m谩s necesarios que nunca y se cuenta con alto grado de institucionalizaci贸n nacional e internacional, se enfrentan a un proceso de desregulaci贸n, externalizaci贸n y privatizaci贸n de los 谩mbitos del trabajo social por la aguda transformaci贸n del campo de lo social, en la conexi贸n dependiente de la evoluci贸n de la pol铆tica social con el trabajo social鈥.

Mientras se desglosa la tendencia general al aumento de los sectores privados 鈥攅n 2018 el 84% de las entidades pertenec铆an a la Administraci贸n p煤blica y el 16% restante pertenec铆a al segundo y tercer sector; tendencia que en 2022 ha quedado invertida descendiendo la primera cifra al 61% e increment谩ndose la segunda al 39%鈥, la distribuci贸n territorial de trabajadores sociales p煤blicos 鈥擝aleares, Castilla La Mancha y Extemadura donde m谩s; La Rioja, Arag贸n, Madrid y Euskadi las que menos鈥. Que haya menos entidades p煤blicas no quiere decir que los fondos dejen de serlo: 鈥淪e da la situaci贸n de que, siendo el sector p煤blico el 61%, la financiaci贸n mayoritariamente p煤blica o totalmente p煤blica asciende al 86% lo que evidencia la dependencia del sector privado de estos recursos p煤blicos y, al mismo tiempo, el alto grado de externalizaci贸n que adquiere en las diferentes comunidades aut贸nomas鈥.

De la investigaci贸n tambi茅n se deriva que tres de cada diez trabajadoras sociales que ejercen en el 谩mbito privado lucrativo no tienen reconocida contractualmente su figura profesional, de nuevo siendo m谩s acusada esta situaci贸n entre los m谩s j贸venes. La mitad de las trabajadoras sociales tienen contratos inestables y a tiempo parcial, y en esta situaci贸n, reiteran los investigadores, 鈥渋nfluye que el sector p煤blico aglutina a cada vez mayor n煤mero de profesionales en situaciones de interinidad y que las profesionales del Tercer Sector (23%) y de la empresa privada (31%) poseen formas contractuales precarizadas鈥. Seis de cada diez profesionales menores de 35 a帽os est谩 en situaci贸n de inseguridad laboral. 

En cuanto a los 谩mbitos de actuaci贸n de los profesionales, los resultados de las encuestas revelan que la mayor parte se concentra en las 谩reas de servicios sociales (23%), dependencia (17%), familia (11%), discapacidad (9%), salud (6%), salud mental (5,5%) y g茅nero e inmigraci贸n (ambas con el 5%), habiendo diferencia entre el sector p煤blico y privado, ya que este segundo tiene mayor peso en el 谩mbito de la dependencia y la discapacidad. 鈥淢uchas veces son trabajadoras sociales contratadas por empresas o el tercer sector para desarrollar un servicio que ha sido externalizado y que est谩n subcontratadas y funcionan con l贸gicas muy capitalistas porque tienen que sobrevivir con subvenciones y contratos鈥, explica Orgaz.

Esta situaci贸n, sumada a la inadecuaci贸n de funciones, y cruzada por factores territorial o de cargos en la empresa hace que tres de cada diez personas empleadas en el sector remitan s铆ntomas de burnout, a pesar de que en general es una profesi贸n donde la mayor铆a considera que su trabajo es importante (75%) y se sienten orgullosas (70%). Sin embargo, otro de los aspectos llamativos del estudio y sobre el que sus autores llama la atenci贸n son los propios cambios en el perfil de personas usuarias y de c贸mo la pandemia ha contribuido en saturar los servicios sociales: mientras el perfil mayoritario es el de nacionalidad espa帽ola, mujer, edad adulta, sin discapacidad y sin estudios, en los 煤ltimos tiempos se ha incrementado el n煤mero de personas no binarias y tambi茅n el de personas con estudios superiores que han recurrido a los servicios sociales, adem谩s del de personas que s铆 tienen trabajo pero cuyo empleo resulta altamente precario. 鈥淟a aparici贸n de estos nuevos perfiles informa de la gravedad y la profundidad de la crisis social que la pandemia ha agudizado鈥, se concluye en el estudio.

Como soluciones, la investigaci贸n expresa la 鈥渦rgencia de reforzar y consolidar el sistema p煤blico de Servicios Sociales鈥 argumentando que 鈥渄esestructurarlo a trav茅s de una progresiva mercantilizaci贸n, cuando hay otra crisis que est谩 en marcha, tendr谩 efectos muy negativos para la ciudadan铆a y la cohesi贸n social鈥 y recoge que el 84% de las trabajadoras sociales 鈥渟e muestra muy de acuerdo con la aprobaci贸n de la Ley Marco Estatal de Servicios Sociales鈥 como estrategia para tratar de atajar las hist贸ricas desigualdades que impregnan el sistema de Servicios Sociales y con el fin de blindar lo p煤blico.

Enlace relacionado ElSaltoDiario.com (31/07/2022).




Fuente: Sasmadrid.org