March 23, 2022
De parte de SAS Madrid
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Por primera vez, dos implantes en el cerebro, con 96 electrodos cada uno, han logrado identificar la actividad de las neuronas de un joven de 34 años, cuyo cuerpo está ahora totalmente inmovilizado debido a la enfermedad de ELA.

Y, tras un periodo de prueba de unos 100 días, este joven ha sido capaz de utilizar sólo sus ondas cerebrales para poder seleccionar de forma mental las letras y signos en un teclado virtual.

Y de este todo, este paciente de ELA que ya ni siquiera puede mover sus ojos ha sido capaz de nuevo de decir su nombre, en un hospital de Alemania donde ha recibido este tratamiento experimental, según los resultados de esta investigación pionera que publica la revista Nature.

Este nuevo avance tecnológico ha sido liderado por el Centro Wyss Center de Neuroingeniería (Suiza) y la Universidad de Tübingen (Alemania) y ha consistido en implantar este dispositivo cerebral en un paciente que sufre una fase muy avanzada de ELA, la esclerosis lateral amiotrófica.

El paciente ha logrado ya enviar señales cerebrales a este interfaz cerebro-ordenador, llamado “BCI” (por sus siglas en inglés) y éste las decodifica para formar letras, en un proceso que los expertos denominan “sistema auditivo de neurorretroalimentación”.

Nuevo avance

Hasta ahora ya habían desarrollado dispositivos similares para permitir a personas con ELA “hablar” a través del movimiento de los ojos o músculos faciales, pero esta es la primera vez que lo logra un paciente que ha perdido ya todo su control muscular y que ya no es capaz de comunicarse de esta manera, como lo hacía, por ejemplo, el famoso científico británico Stephen Hawking.

Para poder superar este problema, el equipo liderado por Jonas Zimmermann, neurocientífico del Centro Wyss de Ginebra, recurrió a este tipo de BCI de retroalimentación auditiva (neurofeedback), que consiste de dos microelectrodos intracorticales implantados quirúrgicamente en la corteza motora.

Durante dos años de trabajo, este paciente de ELA ha aprendido a generar actividad cerebral probando diferentes movimientos y estas señales cerebrales son detectadas por los microelectrodos y después descodificadas por un modelo de aprendizaje automático en tiempo real.

Esta herramienta de inteligencia artificial “mapea” las señales para atribuirles un significado de “sí” o “no” y, para descifrar lo que el participante quiere comunicar, un programa de deletreo enuncia en alto las letras del alfabeto.

Aprendizaje

Y aquí entra en juego el “neurofeedback auditivo”, pues el sujeto es capaz de elegir, tras identificar el tono y la frecuencia del “feedback”, entre el “sí” o el “no” para confirmar o descartar una letra, hasta formar palabras y frases completas a una velocidad de en torno a un carácter por minuto.

“Creemos que nuestro estudio es el primero que logra una comunicación en sujetos que han perdido toda la capacidad de movimiento y, por tanto, este BCI es su único medio de comunicación”, ha destacado el investigador Jonas Zimmermann, que ha dirigido este proyecto científico.

Enlace relacionado CadenaSer.com (22/03/2022).




Fuente: Sasmadrid.org