September 16, 2021
De parte de Briega
298 puntos de vista


Un lugar para sentirnos a salvo: casas de cuidados para las crisis en salud mental

 

En la atenci贸n a la salud mental y el sufrimiento ps铆quico, 驴existe la posibilidad de poder pasar nuestras crisis en casas de cuidados, lejos de unidades de psiquiatr铆a y hospitales que mantienen el modelo manicomial y sus violencias?

 

 

 

 

 

 

Ilustradora: Carol Caicedo Esquivias

 

La idea de 鈥casa鈥 se alza en nuestro imaginario como un espacio seguro donde estar a salvo, en el que descansar. De peques decir 鈥渃asa鈥 jugando al pillapilla significaba precisamente eso: ponernos a salvo de ser atrapadas. Con esta idea podemos asociar recuperar la calma o el bienestar perdido, curar heridas, reconectar con nuestras necesidades, reconstruir el v铆nculo vital y los lazos afectivos鈥 En la atenci贸n a la salud mental y el sufrimiento ps铆quico, 驴existe la posibilidad de poder pasar nuestras crisis en casas de cuidados, lejos de unidades de psiquiatr铆a y hospitales que mantienen el modelo manicomial y sus violencias?

La respuesta es afirmativa y con buenos resultados. Aunque en nuestro territorio estos proyectos suenan a煤n novedosos y vanguardistas (o se tildan de irreales o ut贸picos), en otros pa铆ses hace a帽os que hay casas de cuidados para personas en crisis. Muchas las impulsan compa帽eras con experiencia de psiquiatrizaci贸n en primera persona, sin tener necesariamente lo que entendemos por profesionales de salud mental (psiquiatras, psic贸logas, enfermeras鈥) en el equipo. En ellas la voluntariedad es clave y la elecci贸n del tratamiento puede o no incluir psicof谩rmacos.

En Estados Unidos, por ejemplo, hay diversas peer respite houses, hogares de respiro y descanso llevados por iguales, 鈥減ares鈥 o personas expertas por experiencia vivencial (antes que por formaci贸n acad茅mica o pr谩ctica profesional). Es el caso de Afiya, la Serenoa House o de Alyssum.

En Europa, dos ejemplos con d茅cadas de historia son la Weglafhaus (Berl铆n) y la Casa de Crisis para Mujeres de Drayton Park (Londres). La primera se define a s铆 misma como proyecto antipsiqui谩trico, funciona ininterrumpidamente desde 1996 y en su d茅cimo quinto aniversario m谩s de 700 personas hab铆an pasado por la casa, tanto en momentos de crisis como para ser apoyadas en sus procesos de retirada o discontinuaci贸n de psicof谩rmacos. La segunda es un recurso integrado dentro del NHS, el sistema p煤blico de salud ingl茅s, que funciona desde 1995 y que, adem谩s de ser una alternativa respetuosa frente a la hospitalizaci贸n psiqui谩trica, tiene una marcada perspectiva feminista. Su equipo lo componen 煤nicamente mujeres y atienden tambi茅n solo a mujeres, trabajando desde un enfoque con conciencia del trauma y entendiendo que gran parte de nuestro sufrimiento ps铆quico est谩 a menudo relacionado con violencias patriarcales, por lo que muchas mujeres necesitan un espacio no mixto para poder recuperarse de sus crisis.

Shirley McNicholas, ligada al proyecto de Drayton Park desde hace m谩s de 20 a帽os, estuvo en la primavera de 2018 en Madrid para hablar de los logros de este modelo. 鈥淵o trabajaba en un hospital p煤blico, en la planta de salud mental. Ve铆a c贸mo ataban a las pacientes y las medicaban sin preguntarles qu茅 les ocurr铆a realmente. Estaba muy involucrada en el movimiento feminista y ve铆a que las mujeres de mi alrededor hab铆an sufrido violaciones, abuso sexual, violencia f铆sica y psicol贸gica por parte de sus parejas鈥 Nos reunimos durante un a帽o y recibimos una subvenci贸n del Gobierno para poner esto en marcha. Dise帽amos un sistema diferente para acompa帽ar a mujeres a quienes el simple hecho de que el profesional del hospital fuese un hombre ya las aterraba por todo el maltrato que hab铆an sufrido por parte de hombres a lo largo de su vida鈥, explicaba McNicholas en un art铆culo firmado por Noem铆 L贸pez Trujillo.

Y en nuestro territorio estatal, 驴tenemos casas cuidados con esta filosof铆a respetuosa y alejada de toda coerci贸n? Deber铆an estar caracterizadas por su voluntariedad y puertas abiertas; por la escucha, los pactos, el di谩logo; por la elecci贸n de ritmos, de horarios, de alimentaci贸n; por el fomento real de la autonom铆a, la autogesti贸n de la salud, la construcci贸n de herramientas tanto individuales como colectivas y por el desarrollo de pr谩cticas y estrategias de cuidado y autocuidado personalizadas. Y todo esto en un lugar que se viva como espacio seguro, acogedor y amable, en un entorno no medicalizado, no cl铆nico.

La Casa Polar es un ejemplo en construcci贸n que nombra todas esas caracter铆sticas como rasgos propios. Proyectada en territorio catal谩n, lleva cocin谩ndose a fuego lento varios a帽os. Ver贸nica Gonz谩lez Moreno, su principal impulsora, marca sus propios ingresos entre 2010 y 2013 como las primeras ocasiones en que supo que, si no exist铆a una alternativa a las plantas de psiquiatr铆a que hab铆a conocido, tendr铆an que inventarla. 鈥En 2015, vivir la experiencia como acompa帽ante de un ser querido y no en primera persona me vuelve a generar un dolor muy profundo y la idea deja de ser una idea para convertirse en una determinaci贸n鈥, recuerda. La Casa Polar, a煤n sin espacio f铆sico pero m谩s cerca de conseguirlo, est谩 ya constituida como asociaci贸n y tiene un equipo promotor de siete personas. Se re煤nen online al menos dos veces por semana y dedican muchas de sus energ铆as a detallar el plan econ贸mico y financiero y a ultimar la campa帽a de financiaci贸n, comunicaci贸n y difusi贸n del proyecto. En paralelo tejen redes m谩s amplias con la ayuda de asesoramientos externos y de personas y colectivos con los que comparten inquietudes e intercambian informaci贸n, contactos鈥Navegamos entre el equilibrio de dar vida al grupo, delegar tareas, crear intimidad y v铆nculos entre nosotras, y ampliar las fronteras en nuestros encuentros鈥, cuenta Gonz谩lez Moreno.

Es esperanzadora la capacidad que tienen unos proyectos de ser ejemplo para otros, apoyarse en el proceso, ser altavoz rec铆proco, crecer juntos y compartir herramientas y aprendizajes. 鈥淣os inspiramos y somos inspiraci贸n. Desde el principio, siempre que hemos sabido de alguien con una idea similar, con un proyecto en marcha o con ganas de empezar, hemos valorado y promovido el contacto, la comunicaci贸n y las ganas de compartir momentos, informaci贸n y dudas. Es nuestro deseo que la posibilidad de vivir una crisis de la forma que planteamos exista lo antes posible. Que sea en La Casa Polar o en otro proyecto de los que se est谩n gestando no es lo m谩s importante, desde luego. Adem谩s, creemos que quien empiece har谩 de disparador para el resto y eso tiene que ser bueno s铆 o s铆鈥, explican desde La Casa Polar.

Mientras, en Madrid se trabaja en La Casa Abierta, proyecto de casa de cuidados para mujeres en crisis inspirado en el modelo de Drayton Park. En oto帽o de 2018 empezaron a reunirse mensualmente en un colectivo abierto a que se sumen m谩s mujeres interesadas en hacer realidad este espacio. 鈥La Casa Abierta que queremos hacer realidad es una casa para acompa帽ar a mujeres en crisis por sufrimiento ps铆quico, alternativa al ingreso hospitalario. De puertas abiertas, voluntaria, con acompa帽amiento 24 horas鈥, explican en su web. Tanto en el nombre como en la descripci贸n del proyecto nos remiten a la idea de hogar y de espacio seguro. La Casa Abierta existir铆a, cuentan, 鈥para que las mujeres puedan encontrar un espacio seguro donde ser acompa帽adas durante una crisis, desde una alternativa de cuidados respetuosa, sin coerci贸n, basada en la toma de decisiones compartida, en un ambiente hogare帽o, que tenga en cuenta la biograf铆a de cada mujer y sus experiencias de trauma, as铆 como los determinantes sociales de su salud, incluyendo aspectos relacionados con el g茅nero, en un espacio para mujeres atendido por un equipo de mujeres y orientado a la comunidad.

Otro proyecto madurando en Catalunya es la Casa Soteria que intenta impulsar Daniel 脕lvarez Rossell, quien vivi贸 tambi茅n malas experiencias en el 谩mbito de la atenci贸n a la salud mental. Est谩n perfilando sus caracter铆sticas y la f贸rmula jur铆dica que adoptar谩n, as铆 como la viabilidad econ贸mica. 鈥La idea es recibir el apoyo de la Administraci贸n. Es nuestra primera l铆nea de abordaje, creemos que la Generalitat debe empezar a tomar conciencia de la situaci贸n鈥, cuenta 脕lvarez.

Las Casas Soteria, de la que esta ser铆a el primer ejemplo en nuestro territorio, son otro modelo replicado en distintos pa铆ses desde que surgieran las primeras en Estados Unidos en los a帽os 70. Se centran mayoritariamente en el acompa帽amiento de psicosis, delirios y sintomatolog铆as que son habitualmente etiquetadas dentro del caj贸n 鈥esquizofrenia鈥. Comparten una concepci贸n distinta de la psiquiatr铆a tradicional en cuanto a los diagn贸sticos y a c贸mo acompa帽ar las crisis. Por ejemplo, 鈥en Soteria las medicaciones son una herramienta m谩s, no la herramienta. No se concibe el trastorno como un desorden bioqu铆mico o gen茅tico que pueda corregirse con f谩rmacos. Los f谩rmacos son soportes que se pueden ofrecer para ayudar a gestionar los momentos de crisis. Es una concepci贸n totalmente distinta, que huye de lacras como 鈥榗ronicidad鈥, 鈥榤edicaci贸n de por vida鈥 o 鈥榲as a estar siempre enfermo鈥, devastadoras para quien sufre la crisis. Es otro mundo鈥, se帽ala 脕lvarez. Y a帽ade: 鈥Soteria, principalmente, sirve para tratar brotes psic贸ticos, generalmente primeros o segundos episodios, en un entorno residencial comunitario y con un uso selectivo y discreto de medicaci贸n. Lo m谩s importante creo que es la implicaci贸n y el compromiso de un equipo competente y dispuesto a trabajar para ayudar de verdad a las personas, esa es mi visi贸n. Me imagino un peque帽o jard铆n donde dos o tres habitantes puedan tomarse una taza de caf茅 y charlar, todav铆a despeinados y sin asear, mientras el sol empieza a levantarse. Esa visi贸n me gusta. Espero que a partir de 2021 se pueda empezar a concretarse el proyecto, comenzar a construir equipo humano de manera seria y tener ya identificadas las ubicaciones potenciales m谩s id贸neas鈥.

驴Pacientes o habitantes?

Quienes hemos vivido ingresos en unidades de psiquiatr铆a a menudo hemos escuchado all铆 frases como 鈥Esto no es un hotel鈥, en referencia a no esperar comodidades (a veces, una simple manta) durante nuestro ingreso. Radicalmente alejados de esa idea est谩n estos otros proyectos concebidos como hogar y casa, como espacios seguros donde sentirnos a salvo y poder recuperar nuestro bienestar perdido. Que Daniel 脕lvarez haya utilizado la palabra habitante en vez de paciente al pensar en la futura Casa Soteria no es casual y marca un posicionamiento. La Casa Polar se presenta tambi茅n como un hogar para quienes se queden en ella: una alternativa de acompa帽amiento y cuidados respetuosos para atravesar las crisis que actualmente llevan a tantas personas a ingresos en plantas de psiquiatr铆a donde las violencias y vulneraciones de nuestros derechos m谩s b谩sicos son cotidianas. 鈥Estamos hablando de un acompa帽amiento con otra perspectiva que rechaza todo lo que tenga que ver con la imposici贸n de tratamientos involuntarios, violentos y en muchas ocasiones m谩s da帽inos de lo que la propia crisis podr铆a resultar. Nos imaginamos un espacio vivo y cuidadoso, donde unas personas van a convivir en un momento muy importante de su vida con otras personas que est谩n pasando situaciones vitales similares. Se organizar谩 alrededor de la vida de una casa: los ritmos de descanso, alimentaci贸n, organizaci贸n del hogar, y se adaptar谩 a las personas que est茅n en ese momento conviviendo, a sus necesidades y ritmos, con el objetivo de atravesar un momento cr铆tico acompa帽ado como cada persona necesite. Mucha presencia y comunicaci贸n. Mucha escucha, mucho cuidado鈥, avanzan desde su equipo.

Termino este texto con la urgencia de que estas alternativas sean ya realidades palpables. 2021 puede ser el a帽o en que (ojal谩) alguno de estos proyectos abra sus puertas. Entre los retos presentes: dar a conocer estas alternativas que ya son casos de 茅xito en numerosas latitudes, ganando credibilidad frente al modelo de asistencia tradicional, opaco y violento, cuyas vulneraciones de derechos humanos a menudo no son conocidas p煤blicamente y que cuenta con la fuerza de la farmaindustria para lavar la cara. Tambi茅n contar con financiaci贸n que permita que el coste de la estancia no recaiga sobre las personas que necesiten ser atendidas, lo que impedir铆a el acceso a las m谩s precarias. Y, c贸mo no, seguir construyendo colectivamente; compartiendo herramientas, aprendizajes y saberes; sumando nuestros poquitos para que estas realidades se materialicen; tejiendo siempre redes en salud mental y m谩s all谩. Tengamos una certeza: estamos andando y, sin duda, construyendo al andar.

PROYECTOS MENCIONADOS Y CONTACTO EN CONSTRUCCI脫N EN TERRITORIO ESTATAL:
La Casa Abierta: casaabierta.0@gmail.com
La Casa Polar: lacasapolar@gmail.com
Casa Soteria / Xarxa Soteria Catalunya

EN MARCHA EN OTROS TERRITORIOS:
Afiya (Massachusetts)
Serenoa House (Florida)
Alyssum (Vermont)
Drayton Park Crisis House (Londres)
Weglaufhaus (Berl铆n)
Anima Home (Atenas)

14/09/2021




Fuente: Briega.org