November 27, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
185 puntos de vista


Fernando Peinado

Que una persona muera en las calles de Madrid por disparos de polic铆as es un suceso muy poco frecuente, pero pas贸 el 5 de noviembre y la Polic铆a Nacional reaccion贸 con extra帽o silencio. Este cuerpo env铆a notas de prensa casi a diario, a veces sobre intervenciones menores como arrestos de ladrones en las taquillas de un gimnasio, pero no consider贸 necesario hacer lo propio en este caso. Tampoco se public贸 nada en las redes oficiales donde s铆 se inform贸 ese mismo d铆a del rescate de varios camellos que se hab铆an escapado de un circo.

Y 18 d铆as despu茅s contin煤a la falta de informaci贸n en torno a este episodio. Los portavoces de la Jefatura Superior de Madrid s铆 han respondido escuetamente a preguntas de los periodistas que se han interesado, pero han ocultado detalles clave: han dicho que el fallecido se abalanz贸 sobre un agente con un 鈥渃uchillo de cocina de grandes dimensiones鈥, pero no han compartido im谩genes del arma blanca o caracter铆sticas m谩s concretas. Tampoco han precisado cu谩ntas veces dispararon ni han querido que se conozca la identidad del fallecido del que han dicho que 鈥渘o tienen el nombre completo鈥. Han informado de que se llama Issa M., que era subsahariano y que ten铆a unos 40 a帽os. Tampoco hay fotos de 茅l.

El fallecido es Issa Munkaila, seg煤n le dice a este peri贸dico la Embajada de su pa铆s, Ghana. A la escasa atenci贸n sobre su muerte ha contribuido que no han hablado por 茅l familiares suyos y que el suceso se produjo en un barrio muy pobre del sur de la capital de Espa帽a, San Crist贸bal. Llevaba un tiempo viviendo en las calles y ten铆a problemas mentales. La polic铆a lo sab铆a porque, seg煤n un portavoz, el fallecido ten铆a antecedentes por cuatro atentados contra agentes de la autoridad en los 煤ltimos dos a帽os. Seg煤n un vecino, en una ocasi贸n le dieron una paliza y lo dejaron tirado en el suelo.

Lo que s铆 se ha conocido sobre el suceso es un v铆deo captado desde un balc贸n. La grabaci贸n comienza en el momento del 煤ltimo disparo, de modo que no se aprecian los instantes anteriores, claves para conocer si el uso de fuego en defensa propia estaba justificado. Pero la escena contiene indicios de que los polic铆as se pusieron en peligro innecesariamente.

Los hechos son los siguientes, seg煤n la breve descripci贸n que los portavoces de la Jefatura Superior de Polic铆a Nacional de Madrid leen a los medios que se interesan: el viernes 5 de noviembre antes de las 10.00, varios vecinos del barrio de San Crist贸bal, en el sur de la capital, llamaron al 091 alertando de que hab铆an recibido amenazas de un hombre que se paseaba alterado con un cuchillo de cocina de grandes dimensiones en torno a un centro de salud. Seg煤n los portavoces policiales, tras la llegada de cuatro agentes en dos coches patrulla, esta persona se abalanz贸 sobre un agente que le dispar贸 en leg铆tima defensa. Los otros tres compa帽eros respondieron con tiros ante la insistencia del agresor.

Cuatro balas impactaron en el fallecido. Otras quedaron incrustadas en un Mazda rojo, un BMW gris y en un par de contenedores de residuos.

Seg煤n se ve en el v铆deo tomado desde el balc贸n, cuando Munkaila recibi贸 los disparos se encontraba en un tramo muy estrecho de la calle Rocafort, a la altura del n煤mero 92, en la parte posterior del centro de salud. No se ven peatones en toda esa v铆a.

Aun reconociendo que la secuencia es incompleta, un experto en t谩ctica policial consultado por EL PA脥S, Antonio Coque, cree que hay elementos para valorar que la manera de aproximarse al sujeto pudo ser m谩s cauta. Coque, un ex guardia civil con 39 a帽os de experiencia, da cursos de formaci贸n continua sobre operativa policial.

En el momento de los disparos en San Crist贸bal, dice Coque, no se aprecia que la vida de terceros corra peligro ni cabe la posibilidad de que alguien desprevenido aparezca en escena. El centro de salud tiene una puerta trasera pero est谩 inhabilitada y el edificio de viviendas de la acera de enfrente no tiene puertas en todo ese tramo. 鈥溌縉o era mejor hacer un cerco?, 驴negociar con 茅l?, 驴se agotaron todas las opciones?鈥, se pregunta Coque.

Por otro lado, la forma de acercarse de los cuatro agentes no es la m谩s recomendable, a su modo de ver. Ten铆an superioridad num茅rica y todos portaban sus pistolas a la vista, lo que pudo provocar una reacci贸n de p谩nico en el sujeto, que se sinti贸 amenazado: 鈥淓n una situaci贸n as铆 el individuo va a tener dos respuestas: huir o luchar. Lo que yo ense帽o en mis cursos es que el primer agente se acerque con las manos abiertas, que los dos siguientes vayan con bastones y que el cuarto sea el que desenfunde el arma de fuego鈥, dice Coque, que dirige el Defensa Verbal Institute.

Otro polic铆a, el director de la academia Depol, Andr茅s Ramos, se帽ala que faltan elementos para hacer un juicio de la intervenci贸n. 鈥淣o es f谩cil hacer una valoraci贸n. Estamos hablando de un individuo que estaba fuera de sus cabales y que no responder铆a a una persuasi贸n normal鈥, opina.

En el v铆deo se escuchan improperios de un agente durante los 23 segundos posteriores a los disparos, mientras Munkaila yace inm贸vil en el suelo: 鈥淢e cago en tu puta madre鈥, 鈥渃abr贸n鈥, 鈥渢e mato鈥. Coque cree que podr铆an ser constitutivos de un delito de vejaciones. Un abogado que ha defendido casos de polic铆as investigados, Jos茅 Luis Fuertes, no aprecia ning煤n indicio de delito tras ver el v铆deo. Sobre los insultos, Fuertes observa que cuestionan la profesionalidad del agente pero cree relevante que 鈥渇ueron proferidos en el calor del momento, tras un momento de peligro para su vida鈥.

En el v铆deo, los agentes piden de inmediato por la radio policial el env铆o de sanitarios. 鈥淪amur, Samur urgente鈥, clama un polic铆a. 鈥淎l ambulatorio. Ha sido pistola. H50鈥, dice usando el c贸digo policial para la sala donde atienden los telefonistas del 091.

A los 26 segundos llegan refuerzos de Polic铆a Nacional y Municipal: 鈥溌縀st谩is bien compa帽eros?鈥. Pronto hay en la escena nueve efectivos. En el segundo 44 se escucha a un agente decir: 鈥溌asi me revienta la cabeza!鈥.

Un portavoz policial de la Jefatura de Madrid le dijo a eldiario.es que el fallecido hab铆a acorralado a un polic铆a y que este hab铆a disparado despu茅s de que le hiriera en la mano con el cuchillo. Pero ni en ese v铆deo ni en otro grabado por los vecinos que ha obtenido EL PA脥S se aprecia a ning煤n agente herido.

Varios vecinos han aparecido en medios de comunicaci贸n para negar que Munkaila amenazara a nadie. Iba deambulando por el barrio, dicen. Seg煤n una auxiliar del centro de salud, se qued贸 parado balanceando el cuchillo en la rampa de entrada. Luego, seg煤n los testigos, dio la vuelta al edificio y all铆 fue donde los polic铆as dieron con 茅l. La jueza de instrucci贸n Mar铆a Bel茅n S谩nchez levant贸 el cad谩ver y tiene ahora en sus manos la averiguaci贸n de los hechos.

Uso de las pistolas

Los agentes espa帽oles estudian en la Escuela de Polic铆a de 脕vila los tres principios que rigen el uso de la fuerza: oportunidad (necesidad de usar la fuerza), congruencia (medio m谩s adecuado para usarla) y proporcionalidad (intensidad de su uso). Pero a diferencia de otros pa铆ses, la Polic铆a Nacional tiene poco reglamentada su actuaci贸n y no existen protocolos tasados para cada situaci贸n de peligro, seg煤n varios formadores policiales consultados. Tampoco se celebran sesiones de v铆deo para extraer lecciones de intervenciones pasadas. La necesidad de mayor formaci贸n continua sobre t谩cticas y operaciones es un reclamo generalizado de los sindicatos.

Los sindicatos han defendido un谩nimemente la actuaci贸n de los agentes en San Crist贸bal. Lo com煤n es que haya una solidaridad generalizada entre quienes en su servicio al p煤blico se juegan la vida y el pan de sus hijos. En redes sociales, algunos agentes propon铆an medallas y otros recordaban el caso de un compa帽ero ca铆do en acto de servicio en una situaci贸n parecida, cuando una persona sin techo apu帽al贸 a un agente en Fuengirola en 2014.

Pero otros que han visto el v铆deo creen que Munkaila es una 鈥渘ueva v铆ctima de abuso policial鈥. La asociaci贸n SOS Racismo Madrid difundi贸 el lunes 8 un comunicado considerando que la polic铆a actu贸 desproporcionadamente porque Munkaila era una persona negra: 鈥淣o hace falta mirar a Estados Unidos; aqu铆, en casa, la Polic铆a Nacional mata a las personas racializadas, y acto seguido miran hacia otro lado como si nada hubiese pasado. 驴Por qu茅 nuestras vidas no importan?鈥.

Consultada por el asunto, otra asociaci贸n de derechos, Rights International Spain, pide una investigaci贸n judicial rigurosa y exhaustiva: 鈥淕uardando todas las cautelas debido a que no se ve toda la escena, la muerte de un individuo por disparos policiales tiene que ser indagada, escuchando a testigos y solicitando las c谩maras de seguridad para tener el m谩ximo de informaci贸n posible de la secuencia completa鈥, reclama Patricia Goicoechea, directora de la asociaci贸n. 鈥淓sto parece una enorme obviedad, pero no hay que olvidar que Espa帽a tiene m谩s de una docena de condenas del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo por falta de investigaci贸n suficiente de las denuncias de extralimitaci贸n en el uso de la fuerza por parte de la polic铆a鈥.

Sobre la vida de Munkaila se sabe poco m谩s. Amigos suyos de origen subsahariano dicen que llevaba una temporada viviendo en las calles de San Crist贸bal, movi茅ndose de un rinc贸n a otro 鈥渂uscando el sol鈥.

Fernando Peinado

Es reportero de la secci贸n de Madrid desde 2018. Antes pas贸 ocho a帽os en Estados Unidos donde trabaj贸 para Univision, BBC, AP y The Miami Herald. Es autor de Trumpistas (Editorial Fuera de Ruta).


El Pa铆s




Fuente: Grupotortuga.com