March 1, 2023
De parte de Lobo Suelto
840 puntos de vista

Presentadora: 鈥 Pablo le puso como t铆tulo a este encuentro 鈥淯n nosotros sin identidad鈥 Guau, qu茅 t铆tulo, Pablo. Vas a tener que dar cuenta de esto. Y adem谩s va a hablar de posibilidades en la incerteza. Pablo tiene pensamientos creativos originales que nos cuestionan. Pablo Hupert es licenciado, es historiador, ensayista y docente. Public贸 varios libros. Yo voy a nombrar dos que me parecen que conozco y que me parecieron muy importantes: El estado posnacional y El bienestar en la cultura. Tiene otros libros. Pablo, es un gusto tenerte, te damos la palabra somos todo o铆do y bueno, escuchamos.

PH: -Gracias Juana. Quiero comentar que ahora est谩 en prensa un libro nuevo que se llama 鈥淓sto no es una representaci贸n鈥  

-Ah鈥 casi nada eh

-Si, me las veo con el tema de las im谩genes contempor谩neas, a las que no considero representacionales. Esta charla se llama 鈥淯n nosotros sin identidad, posibilidades en la incerteza鈥. La incerteza es la de nuestro tiempo fluido y precario, y las posibilidades en la incerteza las constituye el nosotros este del que voy a hablar. Hoy esta charla es un poquito distinta a las que vengo acostumbrando porque yo suelo hablar de la segunda fluidez, de la din谩mica dominante en la segunda fluidez.

Hoy voy a hablar de algunos movimientos colectivos que conoc铆. En uno particip茅 varios a帽os. Son movimientos colectivos que me parecen potentes para nuestras circunstancias. S铆 es la circunstancia de la segunda fluidez, pero no voy a hablar de la din谩mica dominante sino de estos colectivos que presentan algo distinto a lo dominante de la 茅poca. Y voy a recurrir al relato. No voy a hacer una exposici贸n conceptual como suelo hacer, pero s铆 voy a terminar preguntando qu茅 tipo de relaci贸n se da en estos colectivos. En estos colectivos suelen llamarse 鈥渃ompa鈥 entre sus integrantes. Compa, de compa帽ero. Pero ah铆 hay un afecto y un tipo de relaci贸n que no se capta si se dice simplemente 鈥渃ompa帽ero鈥 o 鈥済rupo鈥. Entonces, la pregunta ser铆a 驴Qu茅 quiere decir compa帽ero, si no es compartir un trabajo ni una militancia? 驴si no es compartir una afiliaci贸n y una identidad? Al mismo tiempo, 驴qu茅 quiere decir 鈥渃olectivo鈥 si no quiere decir 鈥済rupo鈥 ni 鈥渕asa鈥? Voy a proponer la hip贸tesis que alguna vez le escuch茅 al pasar a L贸pez Petit de que en un movimiento colectivo se da una intimidad p煤blica. Pero primero paso al relato y despu茅s terminar茅 con algunas reflexiones conceptuales.

Huerta en Berazategui 鈥淧ampa y las v铆as鈥.

Les cuento primero de una huerta de Berazategui, en el conurbano, que se llama Pampa y Las V铆as. Es una huerta que sostienen algunes vecines, que empez贸 hace unos a帽os. All铆 los vecinos, como en casi todos los lugares del mundo, podemos decir, viv铆an encerrados en sus casas. Ah铆 es un barrio de casas bajas con jard铆n. Ten铆an rejas y cercos. Pero hab铆a una casa que ten铆a una huerta y no ten铆a cerco. Los vecinos todo el tiempo le preguntaban a esta mujer, extra帽ados: 驴C贸mo es que no le vandalizaban la huerta? Entonces a Claudia se le ocurri贸 proponerles a sus vecinos hacer una huerta enfrente (por enfrente pasan las v铆as del tren, lo que deja un espacio verde entre las mismas y la calle). Les estaba proponiendo aprovechar un poco de espacio verde que hab铆a entre las v铆as y la calle y empezaron a hacer una huerta vecinal. A la huerta la llamaron 鈥淧ampa y las v铆as鈥, jugando con la expresi贸n coloquial porte帽a, 鈥淧ampa y la v铆a鈥. Ella, cuando me contaba esto, me dec铆a 鈥淗ay mucho m谩s que r煤cula y zapallitos. Hay v铆nculos muy intensos que han hecho, por ejemplo, que una chica, una adolescente de la cuadra que ten铆a pensamientos suicidas ahora est茅 mucho mejor y bueno, ya no los tenga.鈥

Tambi茅n me cont贸 que una se帽ora mayor que viv铆a sola se la pasaba trabajando en la huerta y ahora que se enferm贸 va a la huerta a cebarles mate a los compa帽eros. No pueda ya trabajar la huerta, pero quiere estar todo el tiempo ah铆. Bien, entonces esta huerta colectiva que tiene el objetivo expl铆cito de hacer crecer r煤cula y tomates tiene un efecto sobre les vecines que hacen crecer r煤cula y tomates y otras yerbas, efecto sobre, digamos, los mismos horticultores. El efecto lo constituyen estos afectos que llegan a sacar a una piba de una depresi贸n y le dan sentido vital a una anciana.

Colectivo 鈥淧aren de matar a nuestros pibes鈥.

-Les cuento de otro colectivo. Un colectivo de docentes que se llam贸 鈥淧aren de matar a nuestros pibes鈥. En 2014, si ustedes recuerdan, hubo una ola de linchamientos que se transmit铆an por TV (y eso ahora incluye viralizaci贸n por YouTube). Esto empez贸 con un linchamiento en Rosario, donde unos 鈥渧ecinos鈥 de un barrio, el barrio Azcu茅naga, mataron a un pibe que se llamaba David Moreira. David y otro muchacho presuntamente hab铆an robado a uno de estos vecinos de su mismo barrio. Y, cuando se escapaban en la moto, los agarraron, los tiraron de la moto, el compa帽ero de David se escap贸 y a David lo mataron a patadas en la cabeza. La prensa por supuesto hablaba de David llam谩ndolo 鈥渕otochorro鈥. Eso fue muy cerca de la escuela primaria a donde fue David. Y David ten铆a 18 a帽os 鈥搖n dato importante. O sea, no hab铆a pasado tanto tiempo desde que hab铆a salido de la escuela. Y ten铆a dos hermanos que todav铆a iban a la primaria. Al ocurrir el linchamiento dejan de ir, pues la madre deja de mandarlos. Y los docentes estaban muy muy impresionados con este asesinato de un ex alumno suyo. Se acordaban bien de David, y contaba el vice director de esa escuela, Adri谩n G贸mez, que se les ocurri贸, a 茅l y les docentes de la escuela, hacer una 鈥渂iograf铆a escolar鈥 de David鈥 porque en las charlas entre docentes empezaban a surgir escenas donde David hab铆a participado de la escuela. Una biograf铆a escolar de David. Y empez贸 a aparecer un David que no era un motochorro o un pibe abandonado por la madre. Ustedes vieron que la prensa suele decir, como pontificando, 鈥溌縟贸nde estaba la madre cuando ese ladr贸n era ni帽o?鈥 Se acordaban, estos docentes, de que la madre estaba siempre a la salida de la escuela. Tambi茅n recordaron a David recitando una poes铆a, venciendo su timidez y recitando el poema para su grado. Lo recordaban tambi茅n sonriendo t铆mido.

Se arm贸 entonces una biograf铆a que presentaron en la entrada de los tribunales cuando empez贸 el juicio a los linchadores. Y fue tan importante esto que siguieron haci茅ndolo con otros pibes. Porque es un barrio perif茅rico, el barrio Azcu茅naga, un barrio donde hay narcos y bandas, y mueren bastantes adolescentes de los que la prensa siempre dice 鈥渕uri贸 en un ajuste de cuentas鈥, 鈥渕uri贸 en una pelea entre bandas鈥, y as铆: frases-clich茅 para hablar como si se supiera de sujetos de los que no se sabe casi nada. Se los entierra en esas frases, desconociendo la complejidad de sus vidas. As铆 estos docentes  empezaron a hacer biograf铆as escolares de estos pibes.

Bien, el objetivo expl铆cito de estos docentes era devolverles su humanidad a los pibes. Una humanidad que perd铆an en las noticias de la prensa. Pero hab铆a un efecto sobre los docentes, leo yo, interpreto yo. Que era restablecer, dig谩moslo as铆, el rol docente, 驴no? Y no mostrarlo ausente como lo mostraba la prensa. Se me olvid贸 comentar que, cuando la mam谩 de David se enter贸 de esta biograf铆a escolar, volvi贸 a enviar a sus hijos menores a la primaria. Ella hab铆a dejado de enviarlos porque pensaba que los maestros pensaban igual que la prensa, es decir que condenaban a David tach谩ndolo de 鈥渕otochorro鈥. La prensa, al mencionar a los pibes tach谩ndolos, tambi茅n menciona tach谩ndolos a sus educadores, sean madres y padres o docentes.

Por eso insisto, lo m谩s importante me parece el efecto de validaci贸n sobre los mismos docentes que hacen las biograf铆as escolares.

Madres de la Esperanza.

Voy a pasar a otro colectivo, que se llam贸 鈥淢adres de la esperanza鈥 que funcion贸 hasta que lleg贸 la pandemia. Es un colectivo especial o singular, como todos estos colectivos, porque surge en un juzgado de menores que hay en la provincia de Buenos Aires, en el partido de Moreno. All铆, la jueza atend铆a o atiende casos de adolescentes en problemas con la ley. Menores de 18, se entiende. Y se encontraba la jueza con un par de problemas serios. Uno era que la sentencia de ella no alcanzaba para, dig谩moslo as铆, reinsertar en la sociedad a estos chicos. Otro era que no hab铆a una sociedad que los estuviera esperando para que se inserten. Y otro problema, se dio cuenta con el tiempo, era que las madres tampoco (los padres estaban bastante ausentes, raramente hab铆a un padre). Las madres no estaban en condiciones de hacerse cargo de estos pibes y le sol铆an decir 鈥淣o entiendo por qu茅 actu贸 tan mal鈥. A veces ese 鈥渁ctu贸 mal鈥 era un robo, pero muchas veces era un asesinato. 鈥淣o entiendo por qu茅 actu贸 tan mal si siempre le di todo, nunca le dije que no a nada,鈥 sol铆an decir estas madres. Entonces hay un problema en la sociedad, pero hab铆a tambi茅n un problema en la familia. Y a la jueza lo 煤nico que se le ocurri贸 fue juntar a las madres de estos pibes a los que hab铆an encerrado. Las madres empezaron a reunirse, a veces iban juntas a visitar a los hijos de alguna, pero empezaron a tomar fuerza en los relatos. Empezaron a tomar fuerza para empezar a decirles que no a sus hijos. Les doy un ejemplo de un 鈥渘o鈥. Sabr谩n ustedes que, como son menores de edad, en la provincia de Buenos Aires no van a la c谩rcel, van a unos centros para menores. A veces, un no de las madres era decirles a sus hijos: 鈥渧enir hasta ac谩 significa perder un d铆a de trabajo, significa gastar un dineral en vi谩ticos鈥︹

As铆 las madres empezaron a plant谩rseles a estos hijos, tanto cuando los visitaban como cuando, cumplida la condena, los recib铆an en su casa nuevamente, y tambi茅n comenzaron a plantarse frente a les hermanes de los pibes, que les dec铆an a las madres qu茅 malas que se hab铆an vuelto, que por qu茅 les echaban en cara cosas a los hijos encerrados.

Entonces, de nuevo, ac谩 hay un objetivo m谩s o menos claro de este grupo de madres que tiene que ver con acompa帽ar a los pibes y acompa帽arse entre ellas, y el efecto que tiene para ellas, el efecto de empoderamiento o de autorizaci贸n de su lugar de madre, 驴no?, que pudieran empezar a maternar o incluso a paternar de otra manera.

CFP 24.

Voy a pasar a otro colectivo, que es el Centro Formaci贸n Profesional N掳24, una escuela de oficios del barrio de Flores. Los centros de formaci贸n profesional empezaron a abrirse en la d茅cada de 1940; son escuelas para adultos donde se hacen cursos de alba帽iler铆a, plomer铆a, herrer铆a鈥 Cursos que en la d茅cada del 40, del 50, cuando hab铆a una industria argentina, estaban orientados justamente a formar mano de obra especializada para la industria argentina en desarrollo. En ese momento, un centro de formaci贸n profesional ten铆a un sentido claro que era la inserci贸n de los estudiantes en el mundo del trabajo. Cuando llega el siglo XXI, ese mundo del trabajo se ha desdibujado. Argentina ha sufrido un proceso de descentralizaci贸n desde la Dictadura. Ah铆 toman la direcci贸n del CFP24 un nuevo director que se llama Sergio Lesbegueris y otres. Y dicen bueno, como no hay ya mundo del trabajo como lo conocimos en el siglo XX, tenemos que investigar qu茅 es ser una escuela que forma trabajadores. Ya no podemos ser una escuela cuyo sentido est谩 en insertar a sus alumnos en el mundo del trabajo fabril.

Aqu铆 empieza una forma de ser escuela que es una investigaci贸n de c贸mo ser escuela. Entonces por ejemplo hacen una milonga en la que abren la escuela al barrio una vez por mes. Tambi茅n hacen una feria; al principio se hac铆a en el patio de la escuela y hace ya varios a帽os se hace en la calle Mor贸n donde est谩 la escuela, en el barrio de Flores de la Ciudad de Buenos Aires. (Me doy cuenta que este relato de distintos colectivos tambi茅n va por distintas geograf铆as: Berazategui en el conurbano, Azcu茅naga en Rosario, Flores en CABA; despu茅s viene uno de Villa Soldati鈥)

Volviendo a Flores, dicen que en la Feria 鈥揹onde vienen emprendedores o artesanos del barrio, o de la misma escuela鈥 investigan qu茅 puede ser el mundo del trabajo hoy; entonces investigan d贸nde se inserta la escuela. Pero ya no se trata, este mundo del trabajo, de algo que est谩 despu茅s de la escuela, sino que est谩 durante la escuela. De esta forma, cambia tambi茅n la escuela, pues si est谩 durante el trabajo, deja de estar antes, y experimenta una imbricaci贸n compleja con el trabajo (que por lo tanto deja de ser un 鈥渕undo鈥 aparte). Siguiendo el relato: aparece tambi茅n una cooperativa de analistas de sistemas, de programadores inform谩ticos, que le propone a la escuela hacer un portal de emprendedores, una bolsa de trabajo 鈥揹ici茅ndolo mal y pronto鈥 para alumnos y ex alumnos de la Escuela. Y nuevamente la relaci贸n con la cooperativa se convierte en una relaci贸n donde experimentar las relaciones que se dan en el mundo del trabajo. Aparece tambi茅n en otro momento una biblioteca de viejos socialistas, biblioteca de principios del siglo XX, a la que ya no acud铆a nadie. Se acercan los viejos a ofrecerle a la escuela la biblioteca, para que la usen para aulas. La escuela, los profes, en vez de decir simplemente 鈥減ongamos m谩s aulas,鈥 dicen 鈥渉agamos que entren distintos colectivos as铆 seguimos investigando, en las relaciones que se dan con estos colectivos, qu茅 es el trabajo y qu茅 es ser escuela鈥. Y aparece un grupo de tejedoras, aparece un grupo de documentalistas, aparece un grupo de teatro鈥 Y tambi茅n se dan cursos, los cursos del centro de formaci贸n profesional. Y hoy es un lugar donde se dan distintas actividades culturales que se llama La Casona de Flores. Y as铆, despu茅s en la Escuela se va escuchando (o mejor dicho, en el proceso, en la imbricaci贸n, se va escuchando) un relato, y es que las trayectorias individuales devienen trayectorias colectivas. As铆, les docentes empiezan a trabajar m谩s en relaci贸n con otres docentes de otros cursos o m谩s en relaci贸n con los alumnos. Una docente que ven铆a de ense帽ar en la Universidad de Arquitectura dec铆a 鈥渕e encuentro con un lugar donde ense帽o sin estar en la tarima, un lugar donde puedo decir 鈥榥o s茅鈥 y puedo no saber junto con los estudiantes鈥. Una estudiante tambi茅n, que hab铆a entrado a la escuela para buscar trabajo, decidi贸 que (no s茅 cu谩nto tiempo dur贸 esta decisi贸n, pero decidi贸 que) no iba a buscar trabajo y que iba a mantener sus relaciones cooperativas con sus compa帽eros de taller. Todo esto tiene efectos digamos as铆, estad铆sticos: es una escuela que tiene 1500 alumnos, porque la gente hace cursos y quiere quedarse en la escuela. No es que hacen un curso y se van al 鈥渕undo del trabajo鈥; terminan su capacitaci贸n y vuelven a inscribirse en otra que desean o en otra donde haya lugar si la que deseaban estaba llena. Se inscriben en cualquier otra con tal de seguir en la escuela; as铆 esta escuela genera trabajadores-estudiantes o estudiantes-trabajadores, que tambi茅n son 鈥渉abitu茅s鈥 y compa帽eros. Pero tenemos todo esto, que ser铆a lo que ven los funcionarios municipales, que es que hay muches inscriptes, tiene un efecto sobre la escuela misma, sobre les docentes, sobre les estudiantes, que es que el colectivo escolar deviene un sost茅n donde experimentar en un mundo donde no hay un mundo del trabajo sino una dispersi贸n de 鈥渓aburitos鈥. Y todos estos proyectos diversos que les fui contando y muchos otros que no les llego a contar, no son dirigidos por este director que les mencion茅, cada proyecto tiene su propia autogesti贸n. Entonces la escuela deviene una forma de鈥 perd贸n, un sost茅n, para experimentar un funcionamiento sin centro. Elles dicen que son 鈥渦n centro ex-c茅ntrico鈥.

BP Sol del Sur.

Bien, paso a otro colectivo que es el colectivo Sol del Sur, que es un bachillerato popular en el barrio de Soldati en CABA. En 茅ste estuve cinco a帽os como docente de historia porque mi t铆tulo es el de historiador. Ah铆 hubo un diagn贸stico, es un diagn贸stico que pertenece a la educaci贸n popular de toda Argentina, que es que hay muchos adultos sin secundaria. En el censo de 2010, no s茅 en el del 煤ltimo a帽o, en el censo de 2010 m谩s de la mitad de los adultes no hab铆a hecho la secundaria. Entonces un grupo de docentes fuimos a Villa Soldati, donde tampoco hab铆a una oferta de escuelas secundarias para adultos, a abrir este bachillerato popular para j贸venes y adultos. Ah铆, bueno, la escuela logr贸 funcionar, para m铆 es muy interesante que a 15, 20 profes, se les ocurra abrir una escuela secundaria y que esa escuela no venga decretada por el Ministerio de Educaci贸n: es un caso de autogesti贸n. Pero bueno, lo primero que tengo para decir es que la escuela funcion贸, desde 2014; hace ocho a帽os que est谩 funcionando. Tuvo ya varias camadas de egresados, con un mont贸n de dificultades; cursa gente que tiene un mont贸n de dificultades para sostener la regularidad de ir al colegio o de estudiar en la casa. Bien, pero nuevamente lo importante no es el objetivo expl铆cito. No para m铆.

Si queremos pensar lo colectivo, lo importante es el efecto sobre los mismos profes que autogestionaban esta escuela o la autogestionan todav铆a 鈥搎uiz谩s digo 鈥渁utogestionaban鈥 porque yo ya no soy profe de esta escuela. Ah铆 la habitual soledad del profesor, que entra a un aula y se va y est谩 solo frente al curso, es una soledad que se ve acompa帽ada porque all铆 se ense帽a en parejas pedag贸gicas. Se intenta en estas escuelas de que haya dos profes frente a cada curso, en cada materia. Por esa misma pareja y por la imprevisibilidad que ten铆an el grupo de estudiantes el yo de cada uno se ve铆a desbordado, hab铆a una desidentificaci贸n. Al mismo tiempo, uno se sent铆a parte de algo sin que hubiera un rol, digo un rol fijo. Uno o una era parte, pero el todo no le

asignaba una parte fija, porque en las asambleas mensuales donde se reun铆an todos los profes hab铆a muchas veces una reasignaci贸n de materias que se charlaba seg煤n si hace falta una pareja pedag贸gica en primer a帽o, en que era m谩s importante que en el 煤ltimo a帽o (el bachillerato duraba tres a帽os y no cinco). Entonces, para no dejar solo a un profe frente a primero, una profe iba hacia all铆 desde otro a帽o o desde otra materia. Ahh, un par茅ntesis: 驴saben? Yo sobre casi todos estos colectivos escrib铆 algo espec铆fico y separado que est谩 en mi blog. Les dejo aqu铆 la lista:

Texto sobre las Madres de la Esperanza: http://www.pablohupert.com.ar/index.php/las-madres-de-la-esperanza-y-la-autorizacion-ignorante/

Testimonio de un docente del colectivo 鈥淧aren de matar a nuestros pibes鈥: http://www.pablohupert.com.ar/wp-content/uploads/2016/10/3.mp3
Texto sobre los comunes consorciales: http://www.pablohupert.com.ar/index.php/un-comun-consorcio-nada-comun/

Texto de mi experiencia en el bachillerato popular: http://www.pablohupert.com.ar/index.php/balance-para-hacer-experiencia-de-una-experiencia-de-bachi/

Texto sobre el CFP 24: http://www.pablohupert.com.ar/index.php/una-escuela-que-fuga-de-sus-modos-de-el-modo-y-del-mercado-el-cfp-24/

Vuelvo. Estaba diciendo que en el bachillerato popular Sol del sur aparece tambi茅n una afecto entre les compa帽eres que nos llam谩bamos entre nosotros 鈥渃ompa鈥. 驴Qu茅 quiere decir en esta situaci贸n compa? Porque por ah铆 no 茅ramos amigos, por ah铆 tampoco ten铆amos las mismas ideas pol铆ticas, por ah铆 tampoco ten铆amos las mismas ideas ni siquiera sobre qu茅 deb铆a hacer la educaci贸n popular en Villa Soldati, y sin embargo 茅ramos compa帽eros: 茅ramos compa帽eros de una tarea, de un hacer, de una actividad.

Ac谩 lo com煤n, como en todos estos colectivos, se sostiene en una actividad, y no en una instituci贸n. Bien, me quedar铆a hablar de un colectivo y hacer unas reflexiones.

Asociaci贸n civil Insitu.

Bueno, voy a hablar de una Organizaci贸n No Gubernamental, una ONG, que se constituy贸 como Asociaci贸n civil y se define como socioambiental. Su nombre propio es Insitu. Pero les cuento lo que hace en un municipio del pa铆s (no puedo decir cu谩l es). El municipio entrega vivienda social para gente que viv铆a en villas. Y esta vivienda social es propiedad horizontal, o sea edificios. Cuando en Argentina uno vive en propiedad horizontal uno debe, por ley, formar un consorcio, pero, 驴c贸mo formar un consorcio cuando viviste toda tu vida en un barrio precario? All铆 el estado contrata a esta ONG para que acompa帽e a las vecinas en la conformaci贸n de los consorcios. Nuevamente tenemos un objetivo expl铆cito, que es la conformaci贸n del consorcio, que el consorcio pueda recaudar expensas, administrarlas y mantener los espacios comunes, pero Insitu en ese proceso busca que pase algo m谩s que la simple observaci贸n de la normativa de los consorcios de propiedad horizontal, algo m谩s que la simple administraci贸n de los dineros del consorcio. Y es que se forme un com煤n, que se produzca un sentimiento colectivo. Entonces doy un ejemplo de una cosa que hacen. 驴Vieron que en los consorcios se convoca asamblea en primera convocatoria y en segunda convocatoria? La segunda convocatoria no tiene que tener qu贸rum, la primera s铆. Entonces Insitu lo que hace es siempre llamar en primera convocatoria: si no hay qu贸rum se suspende la asamblea y se pone otra fecha, para que haya participaci贸n, para que el consorcio no sea una cosa de dos o tres vecines. As铆, a unas administradoras (los administradores de consorcio suelen ser administradoras) les preocupaba que hubiera baja participaci贸n en las asambleas, y se les ocurri贸 embellecer los espacios comunes, embellecerlos poni茅ndoles 鈥渧erde鈥, o sea plantas y c茅sped.

As铆 lograron que participe gente que no participaba habitualmente de las asambleas regulares y participaron en la limpieza de los espacios comunes que en la vivienda social era un p谩ramo desierto y quiz谩s semicubierto de trastos viejos; hicieron una canchita, hicieron un jard铆n, pusieron enredaderas, sacaron y tiraron basura. Entonces el espacio com煤n dej贸 de ser un espacio de tr谩nsito o de dep贸sito y pas贸 a ser un lugar habitable. Y empez贸 a haber ah铆 un 鈥渘osotros鈥 que habitaba lo com煤n. Entonces nuevamente se da esto, que se da en todos estos relatos, que es que hay un efecto expl铆cito de armar algo, en este caso un consorcio, y un efecto sobre les vecines que es que aparece un com煤n donde no lo hab铆a, donde cada vecina, cada vecino, viv铆a recluido en su departamento y con desconfianza hacia los otros vecinos. Empieza a haber la posibilidad de decir vecino en el sentido que mis viejos llamaban vecinos a los vecinos: alguien con el que se puede contar, alguien a quien le pod茅s pedir una tasa de az煤car si te falta para el bizcochuelo. Pero tambi茅n 鈥渧ecino鈥 en un sentido que no empleaban mis padres: alguien que te brinda algo que no ped铆as ni esperabas 颅鈥搗ecino como exceso, quiz谩s, sobre la acepci贸n usual, desconfiada, de 鈥渧ecino鈥.

Reflexiones

Quiero hacer entonces algunas reflexiones generales sobre lo colectivo en estos relatos.

Insisto con la afirmaci贸n m谩s general. Que hay objetivos declarados del colectivo, como devolverle su humanidad a David en Rosario, o producir alimentos en Berazategui o armar un consorcio en este otro lugar donde trabaja Insitu. Esos son los objetivos declarados 鈥搚 alcanzados鈥, pero est谩n los efectos sobre el mismo colectivo, efectos sobre lo colectivo mismo; son efectos de la actividad, no son efectos de los objetivos declarados.

Otra afirmaci贸n general. Estos colectivos se dan entre iguales y no entre pares porque para hablar de pares hay que hablar de un tercero respecto del cual dos pares somos pares. Estos colectivos, estos nosotros, no tienen un tercero que sea referente o un tercero que sea el Estado que los mande a organizarse y hacer.

Vuelvo a decir otro concepto que dije antes, que un nosotros de estos no es una identidad sino una actividad. Miren lo que me dec铆a una integrante de Pampa y las v铆as, la huerta de Berazategui: 鈥渆s dif铆cil buscar un denominador com煤n entre un guardavidas, una profesora de profesores, un m茅dico, jubilado de la vieja guardia comunista devenido en kirchnerista que pas贸 despu茅s a descreer de todo, una bailarina, un conspiranoico antivacuna, el aut茅ntico ni帽o que todo lo sabe, el viejo que cree saber que todo lo sabe, una cocinera, una costurera, etc茅tera鈥. Todos estos son miembros de del colectivo, y ella me dec铆a: 鈥渘o hay un denominador com煤n, nos une el trabajo y las ganas de encontrar un sentido a algo. La tierra ense帽a mucho, comparte. Y nosotros tambi茅n compartimos鈥.

Despu茅s otra cosa que hay que decir de estos nosotros es que son nosotros precarios; son colectivos precarios porque no son instituciones, no son una certeza, ni siquiera una vez que se dio y que comenz贸 a andar. Una vez que comenz贸 a andar el nosotros sigue siendo una posibilidad. Ariel Pennisi en su libro Nuevas instituciones (del com煤n) habla de unas nuevas instituciones,  como unas instituciones que no se repiten, sino que est谩n siempre comenzando de nuevo. Quiz谩s estos colectivos son nuevas instituciones: una duraci贸n incierta, una incerteza promisoria.

Pero la tesis m谩s fuerte sobre estos colectivos que quiero decirles es que crean una intimidad p煤blica, Fran莽ois Jullien, el famoso sin贸logo franc茅s, en 2016 public贸 en Argentina un libro que se llama Lo 铆ntimo, donde no hace sinolog铆a, sino que desarrolla una singular 鈥搚 utilizable para nosotrxs鈥 idea de lo 铆ntimo. Cuenta de una novela de Simenon donde una pareja se conoce el d铆a de la invasi贸n de los nazis a Francia, en 1940. Ese d铆a empieza un 茅xodo de franceses hacia el norte, por un lado se suben los ni帽os y mujeres, por otro, separados f铆sicamente, los hombres. As铆, el protagonista de la novela de Simenon queda separado de su esposa y sus hijos, pero, en un momento, en el vag贸n donde 茅l va, se sube una mujer. Con esa mujer empieza una conversaci贸n y a la noche en el vag贸n atestado se acuestan, como pueden, y para dormir y terminan teniendo relaciones sexuales. Jullien dice m谩s o menos: en ese momento se crea una intimidad entre ellos, en medio del anonimato de ese vag贸n, donde nadie se conoce y d贸nde van todos atestados. 驴Y qu茅 quiere decir que se cree una intimidad? 脡l dice que es que se crea un interior. Donde hay puro exterior, crea la posibilidad de un retiro relacionado con un compartir. Es decir, estos dos se retiran de la pura exterioridad o de la pura intemperie que hab铆a en ese vag贸n y aparece un compartir. Ese 铆ntimo crea la posibilidad de compartir, sin homogeneizaci贸n previa. En lo 铆ntimo, mi interioridad est谩 en el otro y su otredad est谩 en m铆, dice Jullien.

Jullien propone lo 铆ntimo para la relaci贸n entre dos, pero aqu铆 propongo 鈥揾aci茅ndome eco de un texto de Insitu que habla sobre consorcios[2] y yo extiendo a otros colectivos sin tercero y sin instituci贸n鈥 que en estos colectivos hay una intimidad p煤blica. Propongo forzar un poquito el concepto de lo 铆ntimo para llevarlo a lo colectivo. Pensar que la interioridad de cada une est谩 en les otres del nosotros. Les cuento que era muy habitual en los actos de fin de a帽o del bachillerato popular que hici茅ramos repasos, v铆deos con repasos, con las fotos que hab铆amos ido tomando durante el a帽o con las distintas actividades. En algunas fotos estaba yo y en muchas no estaba yo, y sin embargo sent铆a que en las fotos donde no estaba yo tambi茅n estaba yo. As铆 que tuve un sentimiento muy patente de que mi interioridad estuviera en los otros, y tambi茅n de esto de compartir sin que haya homogeneizaci贸n previa.

Esta forma de concebir lo 铆ntimo permite tambi茅n pensar en un compartir que no es una complementaci贸n, sino una suplementaci贸n. Porque lo que tengo en m铆 del otro es un suplemento, no es algo que me completa y me hace uno autosuficiente. Ahora bien, es interesante como define el compartir lo 铆ntimo Jullien, les voy a leer unas l铆neas de su libro: 鈥淐ompartir es dividir partes, donde cada cual tendr谩 la suya solo para s铆, como se reparte una torta. Pero compartir tambi茅n es tomar parte en algo, ya no estar m谩s solo y participar. Comparto un pastel o bien comparto sentimientos o ideas. De tal modo que ser 铆ntimo es compartir un mismo espacio interior 鈥揺spacio de intencionalidad, de pensamiento, de sue帽o, de sentimiento鈥 sin que ya nos preguntemos a qui茅nes pertenecen estos 煤ltimos.鈥 (Lo 铆ntimo, p. 24)

Redondeo entonces. En una intimidad p煤blica, lo que compartimos, digamos la huerta de Berazategui, compart铆a los frutos de la tierra y se compart铆an a s铆 mismos. Me dec铆a esta mujer: 鈥淓so compartido ya no es de cada uno, no se sabe de qui茅n es.鈥 Esa es la intimidad de la interioridad que generamos en el colectivo.

Bien, un desaf铆o para estos colectivos, y con esto termino, es lograr representarse lo com煤n que crean. Porque est谩n muy pendientes de los objetivos expl铆citos y quiz谩s pierden todo lo que producen de efecto impl铆cito, presente en acto.

Bien鈥racias por su tiempo.

Preguntas de les asistentes.

Juana: -Abrimos el intercambio.

Elvira: -Podr铆as, Pablo鈥  驴podr铆as explicar un poco m谩s estas 煤ltimas cosas que estabas desarrollando? Sobre la intimidad p煤blica鈥

PH: -La verdad que no lo puedo desarrollar m谩s. Voy a intentar decirlo con otras palabras. Es una linda experiencia para hacer, esto de sentir que la propia interioridad est谩 en los otros, pero no solamente con mi pareja, donde despu茅s de todo se espera que haya intimidad鈥 la pareja parece ser del mundo privado. Se da una intimidad tambi茅n en lo p煤blico, un p煤blico que no es estatal, un p煤blico que es colectivo. Ese p煤blico donde compartimos problemas y, como dec铆a Jullien, tambi茅n compartimos sentimientos, ideas鈥 Qu茅 s茅 yo, cuando se recibieron en el bachillerato, cuando se recibieron los primeros egresados despu茅s de tres a帽os de funcionamiento (pues es un formato de secundaria en tres a帽os), todes llor谩bamos. Est谩bamos muy muy emocionados, y eso es un sentimiento compartido que le pertenec铆a a cada uno; sin embargo, era 铆ntimo del bachillerato, 铆ntimo del colectivo. Y sin embargo, esa intimidad p煤blica no es una recinto retirado, porque la invitaci贸n del bachillerato es una invitaci贸n abierta, como la invitaci贸n de la huerta de Berazategui, es una invitaci贸n abierta a les vecines que quieran sumarse. De hecho, ahora se suman m谩s vecinos y est谩n extendiendo la huerta con 谩rboles frutales.

Eduardo: -Cuando te referiste a los efectos sobre el mismo colectivo, hablaste en un momento de que era entre pares, o no entre pares, esta parte no me qued贸 clara, 驴podr铆as aclarar por favor? 驴Qu茅 era esto de entre pares o no?

PH: -Claro, claro. Esto me di cuenta preparando el punteo para la misma charla, as铆 que lo tengo como en borrador, pero a m铆 me parece que, digamos, si recordamos La psicolog铆a de las masas de Freud, los pares se definen como pares en relaci贸n al 鈥渃audillo鈥 o l铆der de la masa, sea esta masa una masa 鈥渆spont谩nea鈥 o una 鈥渁rtificial鈥, que ya ser铆a una instituci贸n como el ej茅rcito o la iglesia. Freud dice que es respecto del l铆der que los pares son pares y se reconocen entre s铆 como tales: Freud dec铆a 鈥渟e aman entre s铆 en la medida en que el caudillo o l铆der los ama a ellos鈥. En cambio, en estos colectivos que les cont茅 no hay un l铆der, hay momentos en que uno u otro toma la iniciativa, pero no hay un referente al que todos est茅n siguiendo, no hay alguien que mande, para decirlo claramente. Por eso digo que no son pares, que son iguales, son鈥 dir铆a, dir铆amos, co-operarios de una tarea, cooperantes en una tarea. Y esa tarea es la que teje la igualdad y lo que le da cohesi贸n al colectivo, un colectivo que no se define por una identidad sino por una actividad, por una tarea en com煤n. Por supuesto esa tarea al desarrollarse puede generar un territorio, un territorio que no es el territorio objetivo geogr谩fico, un territorio que es un haz de relaciones, una red de relaciones, como la que se genera, por ejemplo, al hacer embellecer el espacio com煤n en un consorcio. Esos espacios comunes, cuando estaban llenos de basura arrumbada, no eran espacios comunes, no eran territorio. S贸lo formalmente eran espacios comunes.

Juana: 鈥 Una preguntita鈥 A m铆 me parece muy interesante el concepto que vos desarrollaste en todo tu planteo; hablabas de un colectivo no institucionalizado. Pensaba: es un colectivo que se sostiene en base a una situaci贸n. La huerta, la administraci贸n del consorcio鈥 en este planteo que vos haces, si bien no hay una instituci贸n, me parece que el lazo que se crea en la libertad de participar ( porque a la huerta va al que quiere), no hay autoridad me parec铆a a m铆. Es un colectivo que de alguna manera se sostiene igual que las madres de los chicos que tuvieron alg煤n delito y crean, yo te dir铆a, un v铆nculo muy importante de sost茅n en la diferencia. No s茅 c贸mo lo pensas vos, me parece que es un tema muy importante tambi茅n para trabajar con los grupos, 驴no? Pens谩bamos muchos de los temas que vos tocabas con los grupos de adolescentes, 驴no? Que se forman, de alguna manera, espont谩neamente, sin autoridad, y que tienen un funcionamiento que es creado por ellos mismos.  Muchas veces nos encontramos con que la din谩mica de los grupos adolescentes tiene un formato original en cada caso, 驴no? Funciona en relaci贸n a los integrantes y a veces ni siquiera tiene un objetivo, es un encuentro dir铆a yo鈥 驴c贸mo ves vos esto? Los ejemplos que vos traes son muy claros donde lo institucional no es lo importante, sino que lo que se crea a partir de un encuentro entre gente con una necesidad a la que se hace un lugar y no es la misma necesidad, no importa qu茅 necesidad lleva a cada uno a juntarse鈥  a la granja, por ejemplo. Es interesante porque en Estados Unidos, la plaza de Washington est谩 dividida en lotes para que cada uno cultive. Pero no s茅 si hay, no conozco la din谩mica de ese grupo, si hay alg煤n contacto o hay algo de lo que vos propones que favorece鈥 ah铆 me parece que es un proyecto individual, dentro de una zona p煤blica. Ni idea, no conozco mucho鈥

PH: -Interesante鈥 no ten铆a idea de esos cultivos en Washington. En cuanto a los adolescentes, lo tomo; por supuesto que no soy especialista en adolescentes. Lo que me parece importante aclarar es que, si bien no son instituciones en el sentido cl谩sico, formal, s铆 hay en algunos casos una relaci贸n con lo institucional, donde la instituci贸n se usa como plataforma para que aparezca una vitalidad, vitalidad que en las instituciones cl谩sicas no hay, porque no estamos en tiempo de instituciones cl谩sicas, estamos en tiempos fluidos. La escuela del CFP 24 ser铆a el caso m谩s claro donde la instituci贸n sostiene de alguna manera algo, pero donde la vitalidad colectiva va mucho m谩s all谩 de lo meramente formal. Y creo que quiz谩s en los adolescentes, que muchas veces se hacen amigos a partir de la escuela, tambi茅n hay una relaci贸n con lo institucional que ellos superan con su propia vitalidad, en horarios fuera de clase.

Para m铆 lo interesante de lo colectivo es justamente las vitalidades que se desarrollan, las vitalidades colectivas y la posibilidad de experimentar esto que es no ser un yo, esto de tener la propia intimidad en el otro, o la ajenidad de los otros en m铆. As铆 que s铆, absolutamente, estos colectivos son un trabajo de la diferencia, o un trabajo en la diferencia.

Patricia: -Pablo, porque reci茅n justamente dec铆as esto de que no hay un yo, y pensaba si la idea del nosotros puede estar dentro de la l贸gica del yo. Es decir, 驴hay una diferencia entre el nosotros y el entre? Porque hay algo del nosotros que a m铆 me suena todav铆a dentro de la l贸gica del yo. Porque, entonces, 驴qu茅 es la paridad de La psicolog铆a de las masas y an谩lisis del yo? No s茅, es un interrogante que tengo, no s茅 si es as铆鈥

PH: -Est谩 muy bien, porque es un cuestionamiento que obliga a seguir pensando. Yo le digo 鈥渘osotros鈥 porque Ignacio Lewkowicz habl贸 de 鈥渘osotros鈥 para la crisis de 2001鈥 Yo me form茅 con Ignacio y me quedo llamar nosotros a estos colectivos鈥 Pero estos nosotros, insisto, no tienen identidad. No son grupos en el sentido cl谩sico鈥 en el 2001 eran asambleas o empresas recuperadas. Lo que pasa, cambio importante que debemos anotar, es que las asambleas fueron fugaces y los nosotros que yo les cont茅 eso son colectivos que duraron o vienen durando varios a帽os. Pero es verdad, tenemos que tener cuidado porque si al nosotros lo entendemos como una identidad, como un grupo con representaciones establecidas sobre s铆 mismo, con una instituci贸n que le da un marco, digo, si entendemos a nosotros como un grupo cl谩sico de la psicolog铆a social, como un grupo de la solidez, cada integrante va a ser un yo. En ese punto es muy importante el se帽alamiento de Patricia, de mostrar complementarios al nosotros cl谩sico, s贸lido, y al yo. Pero si el nosotros es un nosotros m谩s precario, m谩s de nuestros tiempos, si es una invitaci贸n abierta, si la tarea no es 煤nica y fija sino que se multiplica en nuevas tareas, la intimidad es p煤blica. Y la intimidad p煤blica tiene algo de desborde del yo. Nuevamente, la relaci贸n es problem谩tica. No es verdad que el yo se deshaga del todo, pero s铆 que se ve desbordado algo colectivo que le pertenece y lo abre a la vez, y se ve trabajado en su apertura por la relaci贸n con les otres. Y creo que eso es lo interesante de participar de estos colectivos, 驴no? ver un poquito c贸mo uno se despersonaliza, como uno se des-identifica, sin sentir que eso es una zozobra, pues hay un sost茅n colectivo.

Juana: -Exacto.

Patricia: -Son colectivos que destotalizan, desacomodan.

PH: -S铆, desacomodan. Los mismos colectivos no son un todo como era el grupo s贸lido. Cada colectivo de estos no es un todo y destotaliza al yo. Por supuesto, estos colectivos son dif铆ciles de encontrar, no es lo que pasa en la mayor铆a de los casos.

Patricia: -En un momento dijiste que tambi茅n hay como una necesidad de que el hacer, el hacer del colectivo sea llevado a una representaci贸n鈥 驴Puede ser que dijiste algo as铆? 驴Y por qu茅?

PH: -Es dif铆cil esta cuesti贸n. Es dif铆cil porque si hablamos, qu茅 s茅 yo, del club y decimos 鈥測o pertenezco a River鈥, bueno River va a ser una representaci贸n instituida y ah铆 esa representaci贸n no me destotaliza; al contrario, me identifica claramente. En estos colectivos hay veces que los objetivos expl铆citos, supongamos, que se reciban muchos estudiantes en el bachillerato popular, o conseguir que les paguen salarios a los docentes, no son alcanzados. No son alcanzados muchos objetivos expl铆citos, o son alcanzados parcialmente. Y eso trae desaz贸n. Y yo creo que est谩 bueno tener registro de la intimidad p煤blica que construimos al desempe帽ar la tarea. La vida es lo que te pasa cuando est谩s ocupado haciendo otros planes, cantaba John Lennon. Cuando dije 鈥渉ay que representar lo com煤n de alguna manera鈥 me refiero a tener ese registro de lo que nos pasa mientras perseguimos los objetivos expl铆citos. Un registro que por ah铆 es pintar un mural鈥 en Sol del Sur casi se hac铆a un mural por a帽o con les estudiantes, en el mismo bachillerato. En la huerta de Berazategui, es la misma huerta digamos la representaci贸n clara de lo com煤n y tambi茅n es una representaci贸n de lo com煤n cuando se juntan con otras huertas de otras partes del conurbano.

Lo que quer铆a plantear cuando planteaba que lo com煤n necesita expresiones es que, si no las tiene, suele perderse esa dimensi贸n de exceso sobre el yo y sobre el grupo que lo com煤n es. Y, en cambio, si logramos expresarlo, logramos darle una duraci贸n m谩s (que siga comenzando), y hacerlo producir m谩s efectos excedentarios, destotalizadores. Esta charla de hoy quiere ser uno de esos registros, una de esas expresiones. Se expresa lo com煤n pero no se lo reifica como identidad grupal.

[1] Presentado en el ciclo 2022 del dpto. de Familia y Pareja de Apdeba, 鈥淐l铆nica Vincular. Incertezas y posibilidades鈥 24/11/22. Grabaci贸n disponible en https://www.youtube.com/watch?v=GP6xYsrHjuk.

[2] Brutto, Demoy y Jorge, 鈥淰ariaciones sobre el afecto. Afectos y emociones en el proceso de organizaci贸n consorcial en conjuntos habitacionales,鈥 en Revista Territorios n掳 6 (2022). Disponible en https://publicaciones.unpaz.edu.ar/OJS/index.php/ts/article/view/1340




Fuente: Lobosuelto.com