January 20, 2021
De parte de La Haine
490 puntos de vista

Introducci贸n

El pr贸ximo 28 de febrero los votantes salvadore帽os repartir谩n las respectivas recompensas y castigos a los partidos pol铆ticos contendientes, en estas elecciones legislativas y edilicias, que terminar谩n de configurar un nuevo mapa pol铆tico y su respectivo bloque de poder, que empez贸 a dibujarse en 2018 y 2019.

En este nuevo mapa pol铆tico, un nuevo actor, el partido Nuevas Ideas vinculado al actual presidente Nayib Bukele, y su ret贸rica confrontativa, pasa a ocupar en el imaginario social un papel determinante, as铆 como un papel hegem贸nico en el dispositivo del poder, mientras que los anteriores pilares del viejo sistema pol铆tico, ARENA y el FMLN, son desplazados a roles secundarios y simb贸licos de legitimaci贸n del sistema.

Cu谩les son los factores que han conducido a este desenlace impensable hasta hace algunos meses del descalabro del actual sistema pol铆tico basado en el bipartidismo y la emergencia de un nuevo sistema pol铆tico conducido por una sola fuerza y su dirigente m谩ximo. 驴Cu谩l es el futuro de la izquierda, en su vertiente pol铆tica y social? A continuaci贸n abordamos estas cruciales tem谩ticas, claramente interconectadas.

I. La pugna entre el viejo orden olig谩rquico y el emergente orden burgu茅s

La crisis del bloque de poder olig谩rquico comprende la crisis de la institucionalidad surgida a partir de los Acuerdos de Paz de enero de 1992. Esta institucionalidad del sistema pol铆tico hoy agonizante, reflej贸 por una parte, un acuerdo pol铆tico negociado luego de un largo conflicto militar (1980-1992) y por la otra, la continuidad del viejo orden socio-econ贸mico olig谩rquico, garantizado por la Constituci贸n contrainsurgente de 1983.

El Acuerdo de Paz de enero de 1992 no debe sobreestimarse ni tampoco subestimarse. No adquiri贸 la altura hist贸rica de la Constituci贸n de 1950, pero si fue una gran reforma pol铆tica. Fue un compromiso necesario ante un conflicto armado que se prolongaba sin un desenlace definitivo a favor de ninguno de los bandos. Fue asimismo un compromiso impuesto sobre sectores de las Fuerzas Armadas y de la Oligarqu铆a por una peculiar alianza f谩ctica entre el FMLN, movimiento popular, y comunidad internacional, incluyendo al gobierno estadounidense del texano George Bush.

Los Acuerdos de Paz cerraron el largo cap铆tulo de la represi贸n pol铆tica, en el marco de la dictadura militar, y que en el 煤ltimo periodo, incluyo crueles masacres como la de El Mozote y el magnicidio de Monse帽or Romero, pero no eliminaron la represi贸n social por parte del Estado, que a煤n sigue vigente, ni tampoco enfrentaron la problem谩tica socio-econ贸mica.

Fue una institucionalidad impuesta que fue gradualmente agot谩ndose, desgast谩ndose, al no lograr garantizar cambios estructurales en el sistema; ni el mejoramiento de las condiciones de vida de los sectores populares y exhibir altos niveles de corrupci贸n y nepotismo.

Las posibilidades -abiertas a partir de 2009 con el triunfo electoral del FMLN- de su ruptura y transformaci贸n, mediante la irrupci贸n de un nuevo bloque de poder, conducido por una alianza entre sectores revolucionarios y democr谩ticos, que rompiera con el modelo neoliberal y originara un nuevo poder, de naturaleza popular, fueron frustradas, ni tan siquiera intentadas.

Y esto origina que el conflicto social se resuelva hoy ya no entre proyectos hist贸ricos antag贸nicos, sino mediante la irrupci贸n de una nueva fuerza pol铆tica, Nuevas Ideas y su m谩ximo dirigente, Nayib Bukele, que asume la representaci贸n y conducci贸n de sectores de la burgues铆a, con un amplio respaldo popular, pero en el marco de una salida burguesa de la crisis, de naturaleza bonapartista, afincado en el mismo sistema y al interior de los sectores dominantes.

Nayib es el resultado de la incapacidad de la izquierda de constituirse como alternativa real de poder, por lo que hoy la disputa se da entre la fracci贸n olig谩rquica y la fracci贸n burguesa de las clases dominantes, mientras la izquierda tendr谩 que reinventarse para ser de nuevo alternativa real de poder en un futuro indeterminado. Y en el caso de Bukele, de no romper con el modelo neoliberal, ser谩 triturado m谩s temprano que tarde por el viejo orden olig谩rquico que continuara al acecho de recuperar su poder.

Un nuevo bloque de poder victorioso

El elemento constitutivo inicial de fuerza pol铆tica de Nuevas Ideas y de su l铆der Nayib Bukele fue la voluntad y el deseo de los sectores populares de rechazar las opciones pol铆ticas de ARENA y FMLN. La gente se cans贸 de la corrupci贸n de ARENA y de la indecisi贸n del FMLN y pas贸 factura electoral en 2018 y 2019, y la pasar谩 seguramente este 28 de febrero de 2021.[1]

A partir de este primer momento del proceso es que se va constituyendo un nuevo discurso del orden burgu茅s, un dispositivo de poder, de trasformaci贸n de la fuerza en pilares de poder, que incluye sucesivamente la conquista de la presidencia en 2019, y desde ah铆 la construcci贸n del partido Nuevas Ideas, el aseguramiento de las Fuerzas Armadas y de la Polic铆a Nacional Civil, el poderoso respaldo del gobierno de Trump, de un sector del movimiento popular y sindical, y pr贸ximamente el control de importantes ciudades y de la Asamblea Legislativa, as铆 como la abierta disputa de los medios de comunicaci贸n olig谩rquicos, con el peri贸dico El Salvador y la televisi贸n estatal, ya que el nuevo bloque de poder necesitar谩 legitimarse como expresi贸n de la b煤squeda de los intereses nacionales, y la coyuntura sanitaria del Covid-19 le servir谩 “como anillo en trompa de cuche” para avanzar en sus planes. De todos estos elementos, el 煤nico que ser谩 modificado ser谩 el relacionado con la administraci贸n estadounidense y el nuevo gobierno Biden.

La instauraci贸n de un nuevo orden pol铆tico – de naturaleza bonapartista, autoritaria y burguesa- que presenciamos y que ser谩 macerada electoralmente el 28 de febrero e institucionalmente el 1 de mayo, obedece a m煤ltiples factores.

Entre estos el profundo desgaste sufrido por el sistema pol铆tico en su conjunto, surgido a ra铆z de los Acuerdos de Paz de enero de 1992, que en 30 a帽os no logr贸 garantizar una situaci贸n de mejora significativa de los niveles de vida de los sectores populares, ya que abraz贸 a nivel econ贸mico un modelo -neoliberal- que 煤nicamente favoreci贸 al capital transnacional y olig谩rquico pero golpe贸 fuertemente los dispositivos de protecci贸n social del Estado; mientras que en el plano pol铆tico origin贸 una gesti贸n marcada por la incapacidad y la corrupci贸n.

Por su parte, los partidos pol铆ticos, como pilares fundamentales del sistema, se encargaron sistem谩ticamente de evidenciar p煤blicamente -con sus actuaciones en defensa de sus intereses elitistas- el fracaso de un modelo que no logr贸 cumplir su tarea de defender la vida -salud, educaci贸n, vivienda, seguridad- amenazada de su ciudadan铆a, lo que abri贸 una brecha entre la vieja clase pol铆tica – incluyendo al FMLN- y amplios sectores populares.

La continuidad y consolidaci贸n del ascendente orden burgu茅s va depender asimismo de la capacidad de Nuevas Ideas de elaborar una nueva narrativa, que garantice su continuidad en un nuevo sistema pol铆tico, con sus respectivos rituales de agresi贸n hacia los sectores pol铆ticos desplazados del poder y de seducci贸n permanente hacia sus bases sociales y aliados, lo cual incluye el espect谩culo como mecanismo id贸neo para cautivar la atenci贸n y el apoyo, desde la imaginaci贸n, desde los sentidos y fundamentalmente por medio de las redes sociales. Bukele necesita asegurar y reproducir el poder mediante la raz贸n y las emociones, mediante la justificaci贸n y el embellecimiento.

Una derecha derrotada pero en pie de lucha

El orden olig谩rquico no ceder谩 f谩cilmente su dominaci贸n bicentenaria (1821-2021). Cuenta con recursos y experiencia para revertir la derrota, o para en dado caso, lograr un arreglo acomodaticio con el nuevo poder. Presenciamos el primer momento, de medici贸n de fuerzas, el momento de la pugna interna entre bloques al interior de las clases dominantes.

Y en esta fase inicial, la derecha pol铆tica y medi谩tica ha tenido la capacidad de arrastrar al FMLN en su cruzada por la defensa de la Constituci贸n y de la democracia del orden liberal-olig谩rquico, por la “unidad” de la naci贸n, por los Acuerdos de Paz de 1992 y contra la evidente corrupci贸n del nuevo r茅gimen. Pero no solo al FMLN sino incluso a otras instituciones de antiguas y respetables credenciales democr谩ticas, que hoy aparecen p煤blicamente como parte del engranaje de una clara estrategia de frente 煤nico contra la “dictadura.”

La derecha olig谩rquica y el establishment arenero conf铆a todav铆a en que puede recomponerse pol铆tica y electoralmente y le apuesta a diversos escenarios que le favorezcan, muchas veces confundiendo deseos y fantas铆as con realidades, entre estos est谩n los siguientes: a que como resultado de la sistem谩tica campa帽a de denuncia de la “corrupci贸n” e “incapacidad” de la “dictadura”, la gente reaccione y modere, reduzca su respaldo electoral a Nuevas Ideas, y el resultado electoral de febrero 28 sea equitativo y no pierdan la mayor铆a calificada; e incluso quien quita que haya la posibilidad que la gente “despierte” , los “perdone” y los resultados les favorezcan.

Otra posibilidad so帽ada es que el actual sistema electoral los beneficie con su compleja estructura de cocientes y residuos. Asimismo, la derecha olig谩rquica conf铆a en que a futuro se abran brechas y conflictos entre los diversos componentes de Nuevas Ideas e incluso al interior de las Fuerzas Armadas y la PNC, surjan problemas vinculados a ascensos, y en definitiva que se desarrollen contradicciones al interior del nuevo bloque de poder.

Y finalmente existe la ilusi贸n, nacional e internacionalmente [2], que con la llegada de la nueva administraci贸n dem贸crata de Joe Biden a la Casa Blanca, de los globalistas, el pr贸ximo 20 de enero, el nivel de presi贸n aumente significativamente, lo que obligar谩 seg煤n esta tesis, a la administraci贸n Bukele a obedientemente moderar su conducta pol铆tica, y esto beneficiara a la derecha olig谩rquica. Esto no pasa de ser una posibilidad.

II. El desaf铆o de garantizar la continuidad de la izquierda salvadore帽a

Antecedentes

Uno de los errores principales de la izquierda salvadore帽a en este 煤ltimo periodo, ha sido su “miop铆a kelseniana”, la ingenua pretensi贸n de identificar democracia con este modelo de democracia liberal, nacida de la Constituci贸n contrainsurgente de 1983 y reforzada con los Acuerdos de Paz de enero de 1992.

Algunos pretenden convertir este modelo hist贸rico en el non plus ultra de la emancipaci贸n social, en un abierto rechazo de la necesidad de transformar esta sociedad y este sistema capitalista. Lo ir贸nico del caso es que fue precisamente por esta visi贸n reformista que fueron expulsados del FMLN hace un par de d茅cadas los principales dirigentes del ERP y de la RN, incluyendo a los entonces “comandantes” Joaqu铆n Villalobos y Ferm谩n Cienfuegos. Ten铆a raz贸n Marx, la historia se repite primero como tragedia, y despu茅s como farsa.

Esta defensa firme y abnegada de la Constituci贸n y el sagrado “estado de derecho”, este fetichismo constitucional, pretende encubrir la incapacidad como izquierda durante el ejercicio de la presidencia, durante diez a帽os, 2009 al 2019, de revertir el modelo neoliberal, lo cual fue mimetizado mediante el despliegue de pol铆ticas asistencialistas, analg茅sicas, sugeridas incluso por el mismo Banco Mundial y FMI para paliar las consecuencias nefastas del modelo.

El principal alegato esgrimido para no realizar las transformaciones fue el de no tener la mayor铆a legislativa. En realidad, no hubo la voluntad de radicalizar el proceso, por el temor de un golpe de estado y en un claro acomodamiento a las reglas de la democracia liberal. Y la gente lo entendi贸 y hoy cobra esa factura hist贸rica.

El proceso de so帽ar y trabajar por una nueva izquierda

Es en este complejo marco que est谩 planteado el desaf铆o de garantizar la continuidad de la izquierda, en lo pol铆tico y en lo social. Hay que aclarar que en este asunto no debemos ni podemos partir de cero, y hablar de la construcci贸n en abstracto de una nueva izquierda, pero tampoco podemos negar la necesidad de una fuerza de izquierda que rebase las fronteras de la actual izquierda electoral, aglutinada en el FMLN.

Y este proceso pasa necesariamente por el resultado del evento electoral, que nos permitir谩 medir donde estamos; por las propuestas a futuro de las actuales tendencias -dentro y fuera del FMLN- y por la apertura hacia una nueva propuesta organizativa de ampliaci贸n de fuerzas as铆 como de un necesario y perentorio periodo de debate sobre nuestro horizonte de lucha.

En este in茅dito proceso existen dos visiones extremas y dogm谩ticas, que amenazan con descarrilar este esfuerzo: los que creen que el instrumento FMLN es un fin en s铆 mismo y no puede ni debe surgir otro y los que consideran que el instrumento FMLN esta ya agotado e ideol贸gicamente est谩 en el campo de la derecha. Ambas visiones no contribuyen al esfuerzo de una izquierda renovada.

Pero, independientemente de los resultados electorales, la izquierda pol铆tica, el instrumento FMLN, atraviesa por una profunda crisis, derivada del agotamiento de su participaci贸n electoral ya por 25 a帽os, que le ha permitido acumular una valiosa experiencia de su militancia en campa帽as electorales y en la gesti贸n del estado, pero a la vez le ha acarreado fuertes niveles de acomodamiento al sistema, y la impensable perdida de la confianza popular, particularmente por su gesti贸n en la presidencia.

Y esto 煤ltimo es altamente delicado y preocupante porque se trata de una derrota que no es electoral, ni tan siquiera pol铆tica, sino 茅tica, que es la peor de las derrotas y la m谩s dif铆cil de superar. Esto explica la presencia en los candidatos de izquierda de audaces acrobacias crom谩ticas en sus actuales campa帽as. La astucia radica -seg煤n ellos-en separarse del rojo.

Ante esta situaci贸n de la izquierda, que incluye diversos elementos, crisis de identidad, ideol贸gica, org谩nica, de proyecto pol铆tico, de respaldo popular, y otros, los desaf铆os son m煤ltiples y la necesidad del debate es urgente.

Y este debate debe incluir la necesidad de clarificar nuestra posici贸n y actitud ante la democracia liberal; ante la socialdemocracia como corriente pol铆tica y su visi贸n de conciliaci贸n de clases (unidad nacional) y de paz social, y nuestra visi贸n opuesta de confrontaci贸n social y lucha de clases. Pienso que la izquierda no debe contribuir a la tranquilidad olig谩rquica, sino debe ser siempre el partido de la rebeli贸n y no de la paz social. Corresponde a la izquierda la defensa de sus tradiciones de lucha, de su memoria hist贸rica, como parte estrat茅gica de la construcci贸n de una nueva alternativa de poder.

Por lo que uno de los desaf铆os para la izquierda es el de construir una visi贸n alternativa de democracia que comprenda las elecciones, pero que no gire alrededor de estas, como el n煤cleo principal, y que tenga como eje b谩sico la participaci贸n popular y social, la movilizaci贸n y la lucha popular. Y cuidarnos en la gesti贸n p煤blica, del peligro del clientelismo, ya que la derecha tiene la experiencia y capacidad de disputarnos los clientes con mejores ofertas.

Sobre h茅roes y villanos

Cada fuerza social con su respectiva visi贸n ideol贸gica, define y construye acorde a sus intereses y agendas, sus propios h茅roes y villanos hist贸ricos. Agust铆n Farabundo Mart铆 y Schafik Handal son los h茅roes supremos de la izquierda salvadore帽a, y contrario sensu, el General Maximiliano Mart铆nez y Roberto D’Aubuisson, lo son de la derecha.

Otras figuras en ambos campos han ido siendo tambi茅n desplazadas o resignificadas. En el caso de Monse帽or Romero la Iglesia Cat贸lica Romana astutamente opt贸 por recuperarlo institucionalmente por medio de su santificaci贸n. En el caso del democristiano Jos茅 Napole贸n Duarte, su memoria se va extinguiendo inexorablemente. En el caso de Anastasio Aquino, Francisco Moraz谩n, Gerardo Barrios, Roque Dalton, Feliciano Ama, Fabio Castillo y Prudencia Ayala, sus figuras crecen con el paso del tiempo.

Sobre acontecimientos y visiones

El fugaz levantamiento de enero de 1932 junto con la prolongada Guerra Popular Revolucionaria (1980-1992) constituyen las dos narrativas 茅picas supremas de la izquierda salvadore帽a, con sus m谩rtires y h茅roes. La derecha cuenta con sus propias matrices narrativas, que incluyen la victoria sobre “el comunismo” en 1932 y en los a帽os 80s con la creaci贸n del partido ARENA, que iniciaba simb贸licamente sus campa帽as electorales en Izalco, para conmemorar la efem茅ride para ellos tambi茅n “gloriosa” en sentido inverso, de enero de 1932. Nosotros celebramos el levantamiento y ellos su aplastamiento a sangre y fuego.

Cada fuerza pol铆tica que asume la conducci贸n del pa铆s construye su propia tradici贸n hist贸rica. En los a帽os cincuenta del siglo pasado, los prudistas celebraban cada 14 de diciembre como el d铆a de la revoluci贸n, pensando en la gesta de 1948. Cuando triunf贸 el PCN, esta conmemoraci贸n fue interrumpida, porque inventaron sus propias tradiciones. Y lo mismo hizo el PDC de Duarte en los a帽os ochenta con sus reformas, ARENA con su “pr铆ncipe de la paz” y el FMLN en sus dos gestiones de gobierno.

A principios de los a帽os setenta, recuerdo que como PCS celebr谩bamos en marzo la victoria de la Comuna de Paris de 1871, en noviembre el triunfo de la Revoluci贸n de Octubre en Rusia, el ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio, as铆 como los 煤nicos m谩rtires eran entonces los dirigentes obreros Sa煤l Santiago Contreras y Oscar Gilberto Mart铆nez, asesinados en 1968.

En el caso de los Acuerdos de Paz de enero de 1992, estos fueron el resultado de la incapacidad de tomar el poder por la fuerza de las armas, y constituyeron un compromiso, un acuerdo negociado que le puso fin a la guerra mediante una reforma pol铆tica, que asegur贸 libertades civiles y pol铆ticas, y traslad贸 el conflicto militar al terreno electoral, sin afectar el modelo capitalista ni la institucionalidad olig谩rquica, pero s铆 eliminando la dictadura militar y fundamentalmente garantizando la libertad de organizaci贸n y expresi贸n de las ideas de izquierda.

El FMLN entreg贸 las armas, los militares regresaron a sus cuarteles, EEUU apoyo el “proceso de paz”, el movimiento popular fue paralizado, mientras la oligarqu铆a se transnacionaliz贸 y obtuvo mayores ganancias y el modelo neoliberal se entroniz贸 en el pa铆s.

Hoy nos encontramos frente a una transici贸n hacia un nuevo modelo pol铆tico, que seguramente con Nuevas Ideas como eje conductor, construir谩 sus propias tradiciones, sus nuevas y propias narrativas, incluyendo probablemente la derrota electoral de ARENA y el FMLN como su 茅pica principal, as铆 como desmontar谩 las tradiciones anteriores, incluyendo la vinculada a unos ya para las nuevas generaciones, m铆ticos Acuerdos de Paz.

Y por supuesto, que aprovechando el Bicentenario de la Independencia, el proyecto pol铆tico de Nuevas Ideas edificar谩 y refrendar谩 su v铆nculo con los pr贸ceres de la independencia, en concordancia con una visi贸n autoritaria del dispositivo democr谩tico liberal, incluyendo la divisi贸n de poderes, ciudadan铆a, Constituci贸n, libertad de prensa, transparencia, etc.

Conclusiones

Cuando se pierde el rumbo, recomendaba un argentino defensor de los derechos humanos, lo m谩s conveniente es regresar al lugar de d贸nde venimos. Y en nuestro caso, como izquierda salvadore帽a, este locus es el de la lucha popular por la democracia y el socialismo. Ah铆 no hay donde perderse.

No obstante esto, es indudable que la recreaci贸n org谩nica de la izquierda y su reformulaci贸n program谩tica ser谩n procesos prolongados y complejos, con avances y retrocesos, con vac铆os e incertidumbres, y vinculados -como siempre ha sido- a las din谩micas latinoamericanas de edificaci贸n de alternativas tanto en el plano de la teor铆a como de construcci贸n de poder popular, de hegemon铆a emancipadora.

Lo importante es tener una visi贸n de apertura hacia lo nuevo, hacia la renovaci贸n, a la vez que de afianzamiento de principios, de fronteras ideol贸gicas claras y definidas, que son rasgos de identidad como izquierda, tales -entre otros- como el antiimperialismo ( sea ante Trump o ante Biden), la lucha contra el patriarcado y el racismo, la utop铆a de una nueva sociedad y a nivel organizativo, una visi贸n y pr谩ctica democr谩tica, individual y colectiva, horizontal, sin caudillos ni iluminados.

Los desaf铆os de la realidad y particularmente de este nuevo modelo pol铆tico, autoritario y populista, simbolizado por el partido Nuevas Ideas y su l铆der m谩ximo Nayib Bukele, exigen que nos aboquemos en varias direcciones de manera simult谩nea: por una parte, a la construcci贸n de una nueva izquierda, plural, democr谩tica y combativa, as铆 como a fortalecer el movimiento popular y social fundado en una racionalidad cr铆tica, emancipatoria y democr谩tica, que privilegie la diversidad y que sirva de sustento a esta nueva izquierda pol铆tica .

Y por otra parte, descodificar el proyecto de Nuevas Ideas, identificar sus grietas, descartar descalificaciones electorales que no acumulan sino dividen al respecto de sus seguidores, los cuales son parte de ese n煤cleo popular que con sus luchas contribuir谩 seguramente a la construcci贸n de un nuevo El Salvador.

En esta visi贸n de acumulaci贸n de fuerzas, de construcci贸n de poder popular, debemos de entender la crisis provocada por la pandemia del coronavirus como clara expresi贸n de la crisis de la modernidad y del progreso indefinido, pero a la vez como una oportunidad de promover la organizaci贸n y la lucha por el derecho a la salud, y la necesidad de una cultura democr谩tica del cuido, opuesta a una visi贸n disciplinaria, pan贸ptica, derivada de un modelo individualista y autoritario.

Y por 煤ltimo que como izquierda, confiemos en las sabias palabras del poeta espa帽ol: caminante, no hay camino, se hace camino al luchar.

Notas:

1 Ver Pineda, Roberto. El Salvador: horizonte electoral 2021. https://www.alainet.org/es/articulo/208702

2 https://www.elsalvador.com/eldiariodehoy/jose-miguel-vivanco-derechos-hu

Alai




Fuente: Lahaine.org