November 30, 2020
De parte de La Haine
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Al principio de la noche del domingo se conocieron los resultados de la segunda vuelta para la elecci贸n de alcaldes en 57 municipios brasile帽os, entre capitales provinciales y ciudades con m谩s de 200 mil electores. No hubo sorpresas significativas entre los ganadores, pero lo que llam贸 la atenci贸n de observadores y analistas, adem谩s de los dirigentes partidarios, fue la diferencia de votos entre electos y derrotados, que en casi todos los casos super贸 lo que preve铆an los sondeos de opini贸n realizados dos d铆as antes. Tambi茅n se confirm贸, con una 煤nica y aislada excepci贸n, que los candidatos defendidos por el ultraderechista presidente Jair Bolsonaro tuvieron un desempe帽o m谩s bien descepcionante en las urnas.

Ese dato refuerza el aislamiento del mandatario, cuya imagen negativa creci贸 de manera exponencial en algunas de las capitales m谩s importantes del pa铆s, en especial San Pablo y Salvador de Bah铆a. Otro aspecto que llam贸 la atenci贸n ha sido el surgimiento de al menos dos liderazgos j贸venes que en estas elecciones vieron sus im谩genes extenderse mucho m谩s all谩 de los l铆mites de sus respectivas ciudades o provincias, para insertarse en el escenario nacional.

Un tercer dato se refiere al volumen in茅dito de abstenciones y ausentismo por todo el pa铆s, que en Rio de Janeiro roz贸 el 36 por ciento del electorado. Con eso, si se considera el total de electores aptos para votar, 1.614.343 optaron por abstenerse, un volumen de votos que supera el total de los que optaron por el ex alcalde derechista Eduardo Paes, que alcanz贸 1.600.000 votos v谩lidos (o sea, exceptu谩ndose los nulos, en blanco y abstenciones).

Y el actual alcalde, Marcelo Crivella, un autonombrado obispo de una de las sectas evang茅licas dedicadas a recaudar fondos explotando la fe ajena, tuvo 913.000 votos. Entre los sufragios v谩lidos, casi un 36 por ciento, muy por encima de lo que indicaban los sondeos que le daban menos del treinta en promedio. Crivella cont贸 con el respaldo de Jair Bolsonaro que, acorde a lo previsto, sufri贸 dos espectaculares derrotas en San Pablo (su candidato ni siquiera pas贸 a la segunda vuelta) y Rio, las dos principales ciudades del pa铆s.

El mismo ausentismo se hizo sentir por todos lados, pero el argumento de que se trat贸 de precaverse contra los peligros de la segunda ola del coronavirus (negada, pese a su obviedad, tanto por Bolsonaro como por su gobierno) cae por tierra cuando se observa c贸mo las playas de R铆o y los parques de todas las ciudades brasile帽as estaban copadas por multitudes en b煤squeda de los placeres de un domingo de sol.

El balance de la izquierda

Las dos nuevas figuras que lograron extender sus im谩genes a nivel nacional son Guilherme Boulos, que en San Pablo (ciudad en que el 铆ndice de abstenciones tambi茅n super贸 la casa de los 33 puntos) perdi贸 ante el actual alcalde, el derechista Bruno Covas, y de Manuela D鈥櫭乿ila, que lleg贸 a la segunda vuelta y perdi贸 con el tambi茅n derechista Sebasti茫o Melo la alcald铆a de Porto Alegre. Ninguno de los dos gan贸 la alcald铆a, pero ganaron proyecci贸n nacional.

Boulos disput贸 por el PSOL, nacido de una divergencia interna del PT, y Manuela por el Partido Comunista do Brasil. Ambas agrupaciones tienen un peso muy peque帽o tanto en San Pablo como en Porto Alegre, por no mencionar al resto del pa铆s. El ascenso de los dos, pero especialmente de Boulos, deja clara la perspectiva de la apertura de una renovaci贸n en las corrientes progresistas en Brasil.

En t茅rminos comparativos, de la misma forma que Lula es una figura cuya proyecci贸n excede la de su partido, el PT (aun consider谩ndose que se trata de la mayor agrupaci贸n de izquierda de todo el continente latino-americano), tanto Boulos como Manuela superan, con creces, el peso de sus respectivas siglas.

Hay varios aspectos a considerar con relaci贸n al campo progresista, bajo la turbulencia incesante provocada por los desvar铆os de Bolsonaro y su gobierno tan inerte frente a los grav铆simos problemas enfrentados por Brasil como absolutamente devastador.

Desde el encarcelamiento de Lula da Silva luego de un juicio plagado de manipulaciones e irregularidades comandadas por el ex juez Sergio Moro (quien luego fue 鈥渃ompensado鈥 por Bolsonaro con el cargo de ministro de Justicia, hasta ser defenestrado), la izquierda brasile帽a parece haber perdido el rumbo. Lula fue impedido de disputar las elecciones presidenciales en 2018, y luego de recobrar la libertad no asumi贸, como esperaban sus seguidores, el liderazgo natural de la oposici贸n.

La falta de propuestas concretas y de acciones efectivas para formar un frente amplio de izquierda y centro-izquierda tuvo efectos contundentes. Buen ejemplo de esa situaci贸n es verificar que por primera vez desde la redemocratizaci贸n, o sea, los 煤ltimos 35 a帽os, el PT no logr贸 elegir ni un alcalde de capital provincial en Brasil. La derecha y el centro-derecha, mientras tanto, trataron de rechazar con vehemencia el desequilibrio y el radicalismo de Bolsonaro y sus seguidores m谩s fieles y fan谩ticos, present谩ndose como un factor de moderaci贸n en un pa铆s que asiste perplejo al crecimiento desenfrenado del extremismo.

Habr谩 que ver qu茅 vendr谩 en el conturbado escenario pol铆tico luego de elecciones en que perdi贸 la izquierda, pero mucho m谩s perdi贸 la ultraderecha encarnada por el presidente Bolsonaro.




Fuente: Lahaine.org