May 13, 2021
De parte de La Haine
212 puntos de vista


Los “guardianes de las lagunas” acampan por turnos a 4 mil metros de altura, desaf铆an los vientos y el fr铆o, la represi贸n y a las empresas

Las estructuras del r茅gimen colombiano se quiebran, y las fuerzas pol铆ticas se agitan. Como si se tratara de un poderoso hurac谩n categor铆a cinco, se preparan para una potencia pol铆tica que ya est谩 transform谩ndolo todo, y que devela el hedor de las podridas instituciones colombianas a medida que brota y muestra sus contornos; es el poder del pueblo, el poder popular. La extrema derecha, el centrismo, el liberalismo progresista, le temen a su car谩cter porque es radical, es decir porque va a la ra铆z, y como ya ha quedado claro, y a costa de la decepci贸n de muchos, dicha ra铆z no fue la reforma tributaria.

Ese poder popular, al revelarse, supera las c煤pulas sustitutivas de todo orden, desatando la fuerza creativa de individuos y comunidades, anunci谩ndose como poder social y pol铆tico, lo cual espanta al uribismo y tambi茅n al liberalismo. La multitud de reivindicaciones y cambios estructurales que exige y traza el paro, no son expresi贸n de confusi贸n o ausencia de objetivos, como concluyen algunos dirigentes de izquierda, dicho enfoque caudillista, aunque reconoce el poder popular, en la pr谩ctica lo pretende suplantar.

La multiplicidad de exigencias, reivindicaciones, reformas, y transformaciones que los colombianos movilizados van esbozando, tampoco expresan caos como lo pretende el partido de gobierno, lo 煤nico que demuestra es orden, amplitud y resonancia, y en consecuencia una multiplicidad de objetivos que en medio de la lucha se sincronizan. El fascismo criollo intenta destrozar y aniquilar el paro, porque no pudo controlarlo, y el liberalismo acostumbrado a controlarlo, sobre todo us谩ndolo como mecanismo de presi贸n con prop贸sitos electorales, hoy ha sido incapaz de suplantarlo.

Hace pocos d铆as, algunos sectores, haciendo uso de la adulaci贸n hacia la sociedad movilizada, intentaron convencerle que la reforma tributaria se hab铆a hundido, y que ahora s贸lo faltaba que Carrasquilla renunciara. Al mismo tiempo Gustavo Petro escrib铆a 鈥渘o estamos con la consigna de derribar a Duque鈥 鈥淒uque tiene que terminar su mandato鈥, sin embargo, al siguiente d铆a, el movimiento social en las calles de todo el pa铆s, entonaba con m谩s fuerza 鈥淒uque Chau, chau, chau鈥, y exig铆a la judicializaci贸n y juzgamiento a Uribe V茅lez, Zapateiro, Iv谩n Duque y Diego Molano por cr铆menes de lesa humanidad, en raz贸n a las decenas de muertos, centenares de desaparecidos, heridos y torturados.

Cuando las fuerzas pol铆ticas tradicionales, respaldadas por los falsos titulares de los medios, aseguraban que la reforma tributaria se hab铆a tumbado, hasta el m谩s desprevenido de los manifestantes aclararon, que s贸lo se trataba de un maquillaje, de un enga帽o para retirar al pueblo de las calles. En otros t茅rminos, la ciudadan铆a con hechos y palabras, est谩 realizando una muy importante c谩tedra a la dirigencia pol铆tica de derecha e izquierda tradicionales.

Y es que mientras para la izquierda el retiro de la reforma tributaria es una colosal victoria. Para el movimiento popular es un importante tr谩mite aplazado, ya que como lo demuestra todos d铆as, sus objetivos son m谩s profundos y extensos. Mientras para la dirigencia de importantes fuerzas pol铆ticas, el paro ya debi贸 terminar, para el pueblo movilizado en las calles, y para millones que lo apoyan, el paro acaba de comenzar; el ingreso diario de nuevos sectores sociales as铆 lo demuestran. Es decir, mientras el grueso de la izquierda parlamentaria tartamudea, el pueblo habla claro y se organiza.

Quienes sin lograrlo pretendieron que el paro se desactivar谩 a cuento del supuesto hundimiento de la tributaria, aducen que despu茅s de este hecho ya no existen razones para protestar, eludiendo innumerables causas, m谩s que suficientes como para iniciar un levantamiento popular, como por ejemplo, 6.402 asesinatos extrajudiciales de j贸venes por parte de militares que los hicieron pasar como guerrilleros muertos en combate, m谩s de 900 l铆deres sociales asesinados, 50 billones de pesos perdidos anualmente en corrupci贸n estatal, incumplimiento del acuerdo de paz, un 42.5% de colombianos en condiciones de pobreza; y 7,47 millones en pobreza extrema.

A pesar de esto, la ultraderecha hace uso del discurso difuso de los verdes, del pavor progresista a la suspensi贸n de elecciones, y del terror de los partidos tradicionales a que el r茅gimen se derrumbe. La actual dictadura en desarrollo, se incub贸 en gran medida por estos miedos m谩s que por un pueblo temeroso. Ni las arengas de Zapateiro a la tropa en las calles de Cali, llam谩ndolas a establecer el orden y la 鈥渓impieza鈥, ni las insinuaciones de la Canciller de suspender la permanencia de la misi贸n de la ONU en Colombia, ni la policia uniformada o de civil, asesinando a quemarropa ante las camaras, ni las decenas de desaparecidos, que las cifras m谩s optimistas contabilizan en 168 casos, ni la represi贸n contra el personal m茅dico que atiende los heridos, y que con las manos arriba ruegan a la polic铆a que no los mate, ni los cortes de luz ejecutados por las autoridades para facilitar la violencia estatal que dejan a oscuras a ciudades y barrios, ni el que estaciones de transporte, fincas y puestos de polic铆a hayan sido convertidos en centros improvisados de tortura, ni acciones como la ins贸lita oficina del ej茅rcito en la sede de la defensor铆a del pueblo en Cali, o los medios llamando a la censura, o invitando a abrir fuego contra manifestantes, ni ambulancias que transportan municiones para la Polic铆a, o helic贸pteros militares que sobrevuelan las viviendas del pueblo y aterrizan en sus barrios; han podido menguar este movimiento de paro sotenido y en ascenso.

Ahora pocos quieren arriesgarse a guardar silencio frente a la situaci贸n en Colombia, ni siquiera el Vaticano o Bachelet, porque si Santos cometi贸 el grave error de creer y expresar que 鈥渆l tal paro no existe鈥 en el 2013, hoy, ocho a帽os despu茅s, el uribismo cometi贸 un error m谩s grave a煤n; pretender desconocer un paro que sabe si exist铆a.

Con batucadas en las ciudades, desfiles de tradicionales bandas de pueblo en los municipios, con ollas comunitarias, asambleas, mesas populares, trabajo articulado, se defienden cent铆metro a cent铆metro las calles de la violencia de las hordas fascistas del uribismo, en el contexto de un paro que seg煤n la 煤ltima encuesta de CNC del 10 de mayo, cuenta con el apoyo del 81% de los colombianos.

Por su parte, junto a la violencia policial, militar y paramilitar desplegada, Duque y Uribe, fabrican un 鈥淒ialogo Nacional鈥, que no es m谩s que una peregrinaci贸n hacia la Casa de Nari帽o, encabezada por la 鈥渟ociedad civil鈥, representada por Fenalco, la Andi, las altas cortes, rectores universitarios, la 茅lite eclesi谩stica, algunas Ongs, uno que otro l铆der estudiantil descubierto y proyectado por los medios masivos, y dos candidatos en declive a la presidencia. Claro que, de di谩logos como estos, obviamente solo pueden surgir coaliciones; una para salvar al r茅gimen y otra para frenar el paro.

Y mientras las barras del Cali hoy se abrazan con las del Am茅rica y en Bogot谩 los hinchas est谩n en las calles, ya no viendo un partido que otros juegan por ellos sino en una disputa pol铆tica, de poder, mucho m谩s seria; Duque insiste en realizar la Copa Am茅rica, aferr谩ndose a desgastados mecanismos de distracci贸n y alienaci贸n, inoperantes en situaciones como la actual.

Gran n煤mero de organizaciones sociales manifiestan que no se sienten representadas en el comit茅 de Paro a nivel nacional, y por esa raz贸n se autoconvocan, se organizan en las calles, en los barrios, fortalecen sus lazos, las asambleas, las mingas, los cabildos, son espacios leg铆timos de deliberaci贸n y decisi贸n populares, todos los poderes los tienen y el poder popular no ser谩 la excepci贸n. Al fin y al cabo se trata del constituyente primario, la 煤nica fuerza en capacidad de cambiar de fondo las relaciones de poder en Colombia, en beneficio de las mayor铆as.

CALPU




Fuente: Lahaine.org