June 24, 2021
De parte de Kurdistan America Latina
211 puntos de vista

La carrera del nuevo presidente electo de Ir├ín, Ebrahim Rais├ş, que tomar├í posesi├│n en agosto, se ha caracterizado por una consistente obediencia a sus superiores, y en los ├║ltimos a├▒os en concreto al l├şder espiritual Ali Khamenei, quien le ha dado el impulso necesario para vencer en las elecciones celebradas el pasado viernes.

Para numerosos analistas, la presidencia del pa├şs es la ├║ltima etapa que le aguarda a Rais├ş antes de convertirse en el pr├│ximo l├şder espiritual de la revoluci├│n isl├ímica en sustituci├│n de Khamenei, que tiene 82 a├▒os, cuando llegue el momento oportuno.

Naturalmente, la cuesti├│n central en este momento son las negociaciones sobre el programa nuclear que se desarrollan en Viena con la vista puesta en la restauraci├│n del acuerdo que firm├│ Barack Obama en 2015 y que dos a├▒os despu├ęs abandon├│ unilateralmente Donald Trump.

El acuerdo fue aceptado universalmente con la excepci├│n de Israel. El entonces primer ministro Benjam├şn Netanyahu se enfrent├│ abiertamente a Obama y prohibi├│ a todos sus ministros y altos funcionarios que hablaran de esta cuesti├│n con sus interlocutores estadounidenses, una prohibici├│n que este fin de semana ha cancelado el nuevo primer ministro Naftal├ş Bennett.

Aunque no est├í clara la posici├│n de Rais├ş en esta cuesti├│n, lo previsible es que siga las instrucciones del ayatol├í Khamenei, lo que significa que no habr├í cambios sustanciales en las negociaciones salvo que los americanos, por alg├║n motivo, modifiquen sus planteamientos, algo que en estos momentos no parece probable.

En cualquier caso, el gobierno saliente de Hassan Rouhani seguir├í negociando en Viena durante las pr├│ximas semanas, y algunos expertos se├▒alan que existen muchas posibilidades de lograr un acuerdo antes de agosto, cuando Rais├ş asumir├í formalmente la presidencia.

Rais├ş, de 60 a├▒os, a quien, a diferencia del moderado Rouhani, se considera un conservador riguroso, tendr├í que dise├▒ar una pol├ştica exterior que tendr├í una gran influencia en los acontecimientos de Oriente Pr├│ximo en los pr├│ximos a├▒os.

En la regi├│n existen divergencias en cuanto a c├│mo ser├í esa pol├ştica. Mientras algunos expertos indican que necesariamente constituir├í un endurecimiento de su implicaci├│n en distintos conflictos, desde Siria a Yemen, otros consideran que la pol├ştica de Teher├ín se mantendr├í como hasta ahora dado que seguir├í estando dise├▒ada por Khamenei, y Rais├ş, cuyo cargo es principalmente simb├│lico, tendr├í que obedecer sus directrices.

Israel continuar├í fomentando la discordia, pero existen dos elementos novedosos respecto a la ├║ltima d├ęcada. Por un lado, el cambio de gobierno en Israel y por otro lado el reciente cambio de administraci├│n en Washington. Pa├şses como Arabia Saud├ş y los Emiratos ├ürabes Unidos, que han buscado el enfrentamiento con Ir├ín a la sombra de Israel, parecen haber entendido que el nuevo inquilino de la Casa Blanca quiere reconducir la situaci├│n.

Hay que se├▒alar que Rais├ş ha sido elegido en las elecciones que han tenido una menor participaci├│n desde que se estableci├│ la rep├║blica isl├ímica en 1979, un hecho significativo que muchos atribuyen a las dificultades que han tenido algunos precandidatos moderados que han sido apartados de la carrera electoral.

Tambi├ęn hay que consignar que los iran├şes han comprobado que no existe ninguna diferencia entre la elecci├│n de un presidente moderado como Rouhani, o la elecci├│n de un presidente radical. En ambos casos, Occidente se comporta de la misma manera, de modo que pocos iran├şes esperan que las duras sanciones econ├│micas impuestas por Trump y que est├í pagando el conjunto de la poblaci├│n, desaparezcan por arte de magia de la noche a la ma├▒ana.

Es posible que la victoria de Rais├ş, y el relevo de Rouhani, refleje el cansancio de Khamenei con un Occidente del que no puede esperar nada bueno, o que tenga que ver con el deseo de erradicar o controlar la influencia de Occidente en una sociedad encorsetada por el peso de la religi├│n oficial, una circunstancia que no todos los iran├şes aceptan de buen grado.

Las relaciones con Irak, un pa├şs de mayor├şa chi├ş al igual que Ir├ín, son cruciales para Teher├ín, y no se espera que haya cambios sustanciales. Irak es uno de los principales socios comerciales de Ir├ín, pero adem├ís existe una amplia sinton├şa en cuestiones pol├şticas a pesar de la injerencia de Estados Unidos, especialmente durante la ├ępoca de Trump.

En cuanto a Siria, Rais├ş ha expresado en m├ís de una ocasi├│n su opini├│n de que el gobierno del presidente Bashar al Assad es uno de los principales aliados de Ir├ín, y es necesario sostenerlo frente a los grupos rebeldes que han contado y cuentan con el apoyo de los enemigos de Ir├ín. No sorprende por lo tanto que el primer l├şder en felicitar a Rais├ş por su victoria fuera Assad.

Una ca├şda de Damasco representar├şa un duro golpe en s├ş mismo y tambi├ęn porque Siria es un apoyo esencial para el frente que las milicias libanesas chi├şes de Hezbol├í tienen abierto con Israel. Algunos observadores estiman que Ir├ín ha invertido 16.000 millones de d├│lares en Siria, y no solo en el ├írea militar, desde el inicio de la guerra civil en 2011.

La pol├ştica iran├ş que han declarado sus l├şderes tradicionalmente no contempla la injerencia en los asuntos internos de los pa├şses de la regi├│n, incluido Yemen, pero s├ş prev├ę la defensa de las bolsas de minor├şas chi├şes hist├│ricamente marginadas, puesto que esto se considera en Teher├ín pol├ştica interna, especialmente debido al aislamiento internacional que sufre el pa├şs.

FUENTE: Eugenio Garc├şa Gasc├│n / P├║blico

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org