September 5, 2022
De parte de Indymedia Argentina
79 puntos de vista

El intento de asesinato de Cristina es un hecho grav铆simo que no se zanja con simples comunicados de repudio.

Foto: Nicolas Solo ((i))

Hay que registrar la terrible dimensi贸n de este acontecimiento, frente a todas las maniobras para minimizar, banalizar o despolitizar lo ocurrido.

No fue un loco suelto haciendo barbaridades. Ya se sabe que posa con tatuajes derechistas y expuso furibundas diatribas contra los piqueteros. Aunque haya actuado s贸lo, transit贸 por la misma avenida de los sicarios que pretendieron ultimar a Maduro o a Evo Morales. Conviene recordar que tambi茅n los asaltantes del Capitolio parec铆an desvariados delirantes, cuando actuaron bajo la directa instigaci贸n de Trump.

Es importante registrar el trasfondo del intento de magnicidio, puesto que gran parte del periodismo se concentra en indagar las fallas de la custodia o las caracter铆sticas del arma. Pretenden transformar un traum谩tico evento pol铆tico en un mero hecho policial.

No es cierto que 鈥渢odo el espectro pol铆tico es culpable鈥 de lo sucedido por haber 鈥渁hondado la grieta鈥. Con esa 贸ptica de los dos demonios se diluyen las responsabilidades efectivas. El atentado contra Cristina coron贸 una escalada derechista, que incluy贸 todos los ingredientes de los golpes medi谩tico-judiciales. En forma muy acertada se ha se帽alado que ese operativo incit贸 al odio, cre贸 el marco propicio de la agresi贸n y abri贸 las compuertas para un intento criminal.

El frustrado crimen fue la gota final de la escalada precipitada por un juicio infame. Ese espect谩culo fue montado a partir de una causa fraguada, que carece de indicios incriminatorios de la vicepresidenta. El pa铆s estuvo al borde de una tragedia por un operativo fraudulento, con varios elementos semejantes a la emboscada que desplaz贸 a Dilma del gobierno brasile帽o.

El fallido disparo agreg贸 dramatismo al aluvi贸n de violencia, que motoriz贸 Larreta con sus vallados, sus esp铆as y sus carros hidrantes. Esas agresiones incluyeron incre铆bles insultos a los legisladores, emitidos por polic铆as sacados que portaban balas de plomo. Esa provocaci贸n fue gestada para exhibir la represi贸n que desatar铆a un eventual gobierno del PRO. El frustrado homicida fue tambi茅n motivado por la interminable campa帽a de mentiras que propagan los medios hegem贸nicos.

Es importante subrayar estas responsabilidades, en un momento de reiteradas convocatorias a diluir culpas, en el gran disolvente denominado unidad nacional. Con rituales mensajes de 鈥渞epudio a la violencia鈥, muchos derechistas atemperan lo sucedido para garantizar que todo siga igual. Buscan preservar su descarado dominio del poder econ贸mico, judicial, medi谩tico y policial. Manteniendo ese control, podr谩n reprogramar otras conspiraciones y otros acechos destituyentes. Los sectores m谩s extremos ya preparan alguna andanada y por eso Bullrich y Milei desmerecen el atentado y eluden su condena, en llamativa sinton铆a con su reivindicaci贸n de la libre portaci贸n de armas. Es el momento de evitar esa contraofensiva con dr谩sticas iniciativas de simple justicia.

Oportunidad de conquistas

El movimiento popular cuenta con una extraordinaria oportunidad para doblegar a los derechistas, que ya afrontaron varios fracasos. La farsa del fiscal qued贸 demolida y Larreta debi贸 retirar los vallados. En Juntos por el Cambio reina la divisi贸n y un pase de facturas por el boomerang, que s煤bitamente coloc贸 a la coalici贸n opositora en una posici贸n defensiva.

La derecha esperaba consumar un golpe demoledor contra Cristina y qued贸 desconcertada por la renovada centralidad de la vicepresidenta. Ya no dan por descontado el triunfo electoral en el 2023 y deben registrar que ese retorno conservador contrastar铆a con el nuevo escenario latinoamericano. Esa adversidad les impide repetir un lawfare que ya fue demolido en Brasil. Tampoco pueden emular la provocaci贸n callejero-golpista que fall贸 en Venezuela, en un marco de gran cuestionamiento a los modelos neoliberales de Chile, Per煤 y Colombia.

En las 煤ltimas semanas despunt贸 una gran reacci贸n espont谩nea contra el imp煤dico poder de los magistrados y sus c贸mplices medi谩ticos. Existe un perceptible fastidio con la utilizaci贸n del poder judicial para perseguir adversarios pol铆ticos. La respuesta democr谩tica de la 煤ltima quincena ilustra el hartazgo con ese tipo de operaciones. Ha comenzado a emerger un escenario contrapuesto al 2015. El fiscal Luciani es un clon de Nisman, que repite el mismo montaje de causas, con el mismo sost茅n de la elite de millonarios macristas. Pero ese tipo de farsas ha perdido credibilidad y acompa帽amiento. El declive del impostor Moro se extiende a la Argentina.

Nadie sabe cu谩l ser谩 el alcance de la respuesta democr谩tica que irrumpe desde abajo. Hay controvertidas comparaciones con el 17 de octubre y con el clima imperante durante el Bicentenario. Pero en cualquier escenario ya se verifica un punto de inflexi贸n y es muy visible la posibilidad de conseguir una victoria semejante al 鈥渄os por uno鈥. Ese 茅xito empalmar铆a con los juicios a los golpistas en Bolivia, con los avances democr谩ticos en Chile y Colombia y con el esperado triunfo de Lula en Brasil.

Para alcanzar esos logros hay que exponer y popularizar demandas concretas. La sanci贸n de todos los responsables de los vallados socavar铆a el proyecto represivo de Cambiemos, laanulaci贸n del juicio de Vialidad golpear铆a el lawfare y abrir铆a el camino para depurar Comodoro PRO o para desplazar a los cortesanos. Frente a la renovada indignaci贸n que genera la desinformaci贸n del periodismo hegem贸nico, lleg贸 la hora de reinstalar el debate sobre la ley de Medios.

Varios frentes de un mismo proyecto

La batalla democr谩tica en curso coexiste con un brutal recorte de los ingresos populares, implementado por el gobierno y monitoreado por el FMI. Desde el desembarco de Massa, ese ajuste se procesa a un paso redoblado. Ya sancion贸 una poda de 128.000 millones de pesos del presupuesto de vivienda, educaci贸n y salud, congel贸 los ingresos al estado, lic煤a las jubilaciones, achica los planes sociales y en vez de auditar la deuda externa inspecciona las cooperativas.

Massa efectiviza la cirug铆a que pospusieron Guzm谩n y Batakis. Puso en marcha un tarifazo que es la ant铆tesis de la redistribuci贸n de ingresos, reaviv贸 el negocio especulativo de la deuda p煤blica en pesos y sin definir una devaluaci贸n en regla, ya empuj贸 la inflaci贸n cerca de los tres d铆gitos. Hay una tremenda p茅rdida del salario, mientras toda la recuperaci贸n econ贸mica del 2021 fue embolsada por los capitalistas. Las ganancias r茅cord de las grandes empresas contrastan con el mill贸n de ni帽os que debi贸 renunciar a la ingesti贸n de una comida.

Es importante denunciar esta dram谩tica realidad social, convalidada por el mismo gobierno que acecha la derecha. La firme denuncia de la persecuci贸n judicial no debe ocultar el ajuste que suscriben los mismos funcionarios que acosan los tribunales del macrismo. No hay que encubrir esta realidad con llamados a doblegar s贸lo (o primero) a los perseguidores de Cristina. Son dos luchas simult谩neas que se desenvuelven al mismo tiempo. No existe ninguna contraposici贸n entre rechazar la agresi贸n que padece la vicepresidenta y resistir el ajuste que implementa Massa con el aval de CFK.

Hay que poner fin al juicio de Vialidad y anular el acuerdo con el FMI. En esta doble acci贸n se pueden construir los puentes entre el kirchnerismo cr铆tico y la izquierda, que permitir铆an resistir el ajuste y doblegar los atropellos judiciales.

La ausencia del FIT en la gran movilizaci贸n del viernes 2 obstruye esa convergencia. Constituy贸 un error por parte de los sectores de izquierda, que correctamente objetan la miope equiparaci贸n de CFK con los jueces. Han destacado acertadamente c贸mo la falta de imparcialidad del juicio impide dirimir las responsabilidades de la corrupci贸n y han resaltado que bajo la pantalla de pomposos alegatos subyace una vulgar persecuci贸n. El resultado de ese atropello no es indiferente a la izquierda, puesto que la penalizaci贸n de Cristina constituir铆a un anticipo de mayores agresiones contra los militantes populares.

De estos correctos se帽alamientos se deduce la presencia en las movilizaciones contra el acoso a CFK, puesto que s贸lo en la calle se podr谩 derrotar esa arbitrariedad. La ausencia en la Plaza de Mayo contradice esa conclusi贸n. Se argument贸 que esa manifestaci贸n fue convocada por el gobierno con falaces consignas de armon铆a social. Pero ese llamado no justifica el faltazo. El contenido de una movilizaci贸n nunca est谩 determinado s贸lo por los t茅rminos de su convocatoria.

Con gran frecuencia la izquierda concurre a marchas sindicales o pol铆ticas que son organizadas con planteos inapropiados. Participa all铆 con sus propias columnas y banderas. Esta vez olvid贸 que era prioritario repudiar el atentado y exigir su esclarecimiento, en la 煤nica y masiva concentraci贸n convocada para concretar ese rechazo. Esa presencia no es incompatible con la denuncia de la 鈥減az social鈥, que en la coyuntura actual significa agachar la cabeza frente al empobrecimiento que genera la subordinaci贸n del oficialismo al FMI.

Resulta imprescindible afinar todas las decisiones pol铆ticas, en la nueva coyuntura abierta por el atentado. Esta agresi贸n suscit贸 una gran conmoci贸n internacional, entre mandatarios, personalidades y medios de comunicaci贸n de la regi贸n y del mundo. Todos quedaron impactados por lo ocurrido. Saben que en Argentina se libra una disputa de gran relevancia geopol铆tica por la renovada gravitaci贸n que tiene un pa铆s con cuantiosos recursos naturales. Los cereales, el gas y el litio est谩n en la mira de las grandes empresas y constituyen el apetecido bot铆n de las principales potencias.

Por esa raz贸n, abundan las evaluaciones para dilucidar qui茅n gobernar谩 a la Argentina en los pr贸ximos a帽os. El embajador Stanley ya expuso la demanda estadounidense de control de los gigantescos negocios en juego. Acompa帽贸 su exigencia de un gobierno de coalici贸n apadrinado por Washington, con presiones para mantener la vergonzosa incautaci贸n del avi贸n venezolano. Hizo hacer valer la voz del imperio, frente a la total pasividad y sumisi贸n del gobierno.

La batalla popular contra la persecuci贸n pol铆tica y el ajuste tiene proyecciones en numerosos terrenos. Argentina qued贸 situada nuevamente en el centro de varias tormentas. Actuar con inteligencia, definir estrategias y priorizar la movilizaci贸n son tres claves esenciales para conseguir victorias y construir un proyecto emancipador

Claudio Katz es economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su p谩gina web es: www.lahaine.org/katz




Fuente: Argentina.indymedia.org