December 2, 2020
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
165 puntos de vista

La sentencia alega que la suboficial no fue hostigada por su orientaci贸n sexual sino por rivalidad profesional.

Miguel Gonz谩lez

Los comentarios despectivos sobre S. comenzaron antes de su incorporaci贸n al Regimiento de Artiller铆a de Campa帽a (RACA 93) de Tenerife, en mayo de 2015. 鈥淰a a llegar una sargento lesbiana y gandula鈥, 鈥渧a a venir una sargento a la que le gustan m谩s los chochos y las tetas que a Rub茅n鈥, se coment贸 en la cantina de mandos, seg煤n relataron varios testigos, que ante el juez no se pusieron de acuerdo en qui茅n lo dijo.

El ambiente de menosprecio hacia ella era 鈥済eneralizado鈥 en la unidad, admite la sentencia que dict贸 el 30 de octubre el Tribunal Militar Territorial Quinto, con sede en Tenerife. Lo propiciaban cinco sargentos, cuatro hombres y una mujer, que se burlaban de ella en p煤blico, tach谩ndola de 鈥済andula鈥, 鈥渉ombre frustrado con cuerpo de mujer鈥, 鈥渕inion鈥 (por el personaje de la pel铆cula de animaci贸n Gru, mi villano favorito) o 鈥渞ata鈥, adem谩s de 鈥渆nana鈥 y 鈥渓esbiana鈥, con tono despectivo. Lo hac铆an siempre a sus espaldas, pero esos comentarios llegaban a sus o铆dos.

Los dem谩s sargentos le hac铆an el vac铆o a S. y solo se dirig铆an a ella cuando no ten铆an m谩s remedio. A la menor ocasi贸n, menospreciaban su profesionalidad y val铆a. En un enero de 2016, durante un ejercicio de instrucci贸n en una bater铆a, se vio desbordada por la gran cantidad de trazas que le enviaban sus compa帽eros. Un brigada, que la encontr贸 鈥渘erviosa y abatida鈥, recrimin贸 a los sargentos que hubieran 鈥渄isfrutado鈥 a costa de ella.

Incluso la humillaban delante de los soldados que ten铆a a sus 贸rdenes. En oto帽o del mismo a帽o, en una pr谩ctica de tiro, S estaba dando instrucciones a la tropa sobre c贸mo realizarlo cuando se acercaron dos sargentos y uno la apart贸 diciendo: 鈥淎hora mando yo鈥. Meses despu茅s, como responsable de armamento, envi贸 a un soldado a por material, liber谩ndole de la formaci贸n. Otro sargento cuestion贸 la orden delante de todos los presentes y se encar贸 con ella, llam谩ndola 鈥渓oca鈥 y girando su dedo 铆ndice apoyado en la sien.

S. recurri贸 al teniente para quejarse y explicarle que 鈥渘o aguantaba m谩s鈥; pero este, dice la sentencia en tono exculpatorio, 鈥渄ebido a su inexperiencia y a su reciente incorporaci贸n a la unidad, no valor贸 convenientemente la situaci贸n鈥 y se limit贸 a recomendarle que 鈥渟olucionara los problemas鈥 con sus acosadores. En el IPEC o informe personal de S., el teniente escribi贸 que esta 鈥渘o se relacionaba con sus compa帽eros, no se enteraba de las cosas ni se las hac铆a llegar a 茅l, a diferencia de otros suboficiales鈥.

La situaci贸n de S. 鈥渆ra manifiesta y conocida por el resto de miembros de la unidad鈥, pero solo un capit谩n intervino y orden贸 a un sargento que se hab铆a re铆do de ella en plena formaci贸n que le pidiera disculpas. Ella 鈥渓e contest贸 que no se las aceptaba porque no era la primera vez鈥.

S. nunca denunci贸 el hostigamiento que sufr铆a. En marzo de 2017, cuando estaba declarando como testigo en otro procedimiento, relat贸 algunas de las vejaciones de las que hab铆a sido v铆ctima y el juez orden贸 la apertura de diligencias previas, en las que inicialmente ella ni siquiera quiso personarse.

En mayo de 2018, el mismo tribunal militar de Tenerife acord贸 el sobreseimiento definitivo de la causa, en la que ya hab铆an sido procesados los cinco sargentos compa帽eros de S., pero la Sala Quinta del Tribunal Supremo le orden贸 reabrirla y celebrar el juicio.

El fiscal pidi贸 un a帽o de c谩rcel para cada uno de los cinco procesados por un delito de acoso profesional y una indemnizaci贸n de 3.000 euros; mientras que la acusaci贸n particular reclam贸 dos a帽os a cada uno por el mismo delito y otros cuatro por un delito de odio, adem谩s de 50.000 euros. La defensa pidi贸 la absoluci贸n.

La acusaci贸n particular bas贸 la imputaci贸n del delito de odio en que 鈥渇ue la condici贸n de homosexual de la sargento la que motiv贸 la hostilidad y el hostigamiento contra ella鈥. Sin embargo, el tribunal cree que el acoso 鈥渘o se inicia, ni se contin煤a ni se centra en su condici贸n de homosexual鈥, sino que el elemento principal fue 鈥渓a rivalidad profesional y una insana competici贸n鈥.

Admite la sentencia que 鈥渟u condici贸n sexual es un aspecto que tambi茅n genera alg煤n comentario [vejatorio], pero no con el protagonismo requerido para que pudi茅semos considerar que la conducta se origina por una situaci贸n de incitaci贸n al odio hacia este tipo de personas鈥.

El tribunal tampoco aprecia acoso profesional. El hecho de que los sargentos 鈥渘o realizaran los comentarios y bromas peyorativos directamente鈥 a ella, sino a sus espaldas; y que estos tuvieran, 鈥渆n principio, un car谩cter nimio, aunque acabaran resultando pesados por su reiteraci贸n鈥, sirve a los jueces militares para concluir que no tuvieron 鈥渆ntidad suficiente鈥 para ser delito.

La sentencia habla de 鈥渄esconsideraci贸n, mal compa帽erismo y burla鈥, pero sin capacidad de generar 鈥渦n sentimiento de humillaci贸n, vejaci贸n y temor鈥; solo 鈥渋ncomodidad鈥, especialmente por la 鈥渋ncomprensi贸n鈥 de algunos mandos a los que pidi贸 ayuda. Tras concluir que no hubo 鈥渕enoscabo grave de la dignidad personal鈥 de S. ni result贸 鈥渆specialmente afectada la disciplina鈥; absuelve a los cinco suboficiales, aunque advierte de que pueden ser castigados por una falta disciplinaria muy grave.

La sentencia a煤n no es firme, pero el defensor de los suboficiales, Antonio Su谩rez-Vald茅s, se felicita de que se haya demostrado que solo existi贸 鈥渦na rivalidad profesional entre suboficiales, pero en ning煤n caso una persecuci贸n hacia uno de ellos y mucho menos por motivo de su orientaci贸n sexual鈥.


El Pa铆s




Fuente: Grupotortuga.com