December 26, 2020
De parte de Nodo50
275 puntos de vista

Tras la aprobaci贸n administrativa del Plan Madrid Nuevo Norte (MNN) sobre el que reposa la ya envejecida Operaci贸n Chamart铆n, 驴todo est谩 consumado?; 驴ya no hay nada que hacer?; o en t茅rminos m谩s castizos, 驴est谩 ya todo el 鈥pescao鈥 vendido?

Una machacona publicidad ha conseguido inculcar en una buena parte de la opini贸n p煤blica la idea de que todo est谩 perdido. En lo que sigue tendremos ocasi贸n de exponer suficientes argumentos para concluir si no lo contrario, al menos s铆 para desmentirlo y para fortalecer la confianza en que hay por delante suficiente margen con el que evitar que el da帽o se consume y para poner en pie una soluci贸n alternativa.

Hace ahora siete a帽os de la publicaci贸n de una cr贸nica 鈥損rolija y aleccionadora鈥 sobre el largo proceso de gestaci贸n de la Operaci贸n Chamart铆n. A esa primera entrega va a seguirle dentro de poco su continuaci贸n y puesta al d铆a 鈥搎ue me anticipo a recomendar igualmente鈥, en donde su autor propone una interesante analog铆a al invitarnos a contemplar dicha Operaci贸n como una pel铆cula, o m谩s bien como una serie televisiva de muchos episodios, poblados de personajes que permanecen, o entran y salen de la escena, jalonados en discontinuas temporadas salpicadas durante un cuarto de siglo largo.

Esa analog铆a arranca a partir de algunas reglas comunes a las que se sujetan tantos guiones cinematogr谩ficos, seg煤n el c茅lebre manual 鈥Salva el gato鈥, de Blake Snyder. Es lo que en 茅l se denomina 鈥渕omento de todo est谩 perdido鈥. Corresponde a una situaci贸n para cuyo desenlace, despu茅s de muchos desgraciados acontecimientos que anticipan la cat谩strofe, se acude al deus ex machina, recurso que el autor aludido en primer lugar nos desvela de modo erudito y divertido.

Pues bien, seg煤n nos muestra, la Operaci贸n Chamart铆n est谩 jalonada en su desarrollo por m煤ltiples momentos 鈥渢odo est谩 perdido鈥 y otras tantas comparecencias del 鈥deus ex machina鈥. Hasta su 煤ltimo 鈥渇inal feliz鈥 con la aprobaci贸n un谩nime del Plan MNN en la pasada primavera pand茅mica鈥

Sin embargo, en este caso es probable que ese remate 鈥揺n realidad triste desenlace鈥 corresponda tan solo al uso de otro recurso tambi茅n empleado a veces en los desarrollos dram谩ticos y en particular en la m煤sica : 鈥el falso finale鈥.

Quienes nos hemos venido oponiendo con firmeza y de modo consecuente a esta Operaci贸n, ahora, con la entrada de 茅sta en el campo donde se administra la justicia, 鈥揺n nuestro caso en la jurisdicci贸n contencioso administrativa鈥, creemos que es l铆cito acudir a otro recurso narrativo diferente y m谩s veros铆mil: el planting y pay-off ; un elemento o personaje que actuando esta vez en sentido inverso al que lo ha hecho hasta ahora el 鈥deus ex machina鈥, nos libere de ese 鈥渢odo est谩 perdido鈥 que, para buena parte de la opini贸n p煤blica, supuso la aprobaci贸n definitiva de MNN.

En este caso ser铆an Themis o Iustitia, antiguas diosas de la justicia, las que vendr铆an a reparar el 鈥falso final鈥 desgraciado para culminarlo con un jubiloso happy end.

Degradaci贸n del Urbanismo

Dado el deterioro que ha ido experimentando el urbanismo 鈥搚, dentro de 茅l, el planeamiento urban铆stico鈥, es en los tribunales donde por fortuna se est谩n reparando algunos de los no pocos desmanes apadrinados por las administraciones p煤blicas. Desafueros invariablemente originados por la propensi贸n que 茅stas muestran en favorecer los intereses particulares y privados sobre el inter茅s general y sobre el inter茅s p煤blico.

Sin embargo, ese desviado comportamiento, tan frecuente y generalizado, entra帽a notorias contradicciones que se manifiestan cuando una autoridad independiente y ajena al proceso seguido ha de examinarlo desde el prisma del Derecho.

Es lo que viene acaeciendo, y puede ahora volver a pasar, con ocasi贸n de tener que resolver y dar respuesta en v铆a judicial a lo solicitado en una reclamaci贸n razonada. Tal cual ocurre en el presente caso, al cuestionar y poner en evidencia un apartamiento o un desajuste flagrante de una actuaci贸n administrativa con respecto a la legalidad a que ha de sujetarse, y a cuyo respeto ha de atenerse dicha autoridad en tanto encargada de velar por su cumplimiento.

Sucede as铆 cuando concurre el requisito de imparcialidad, pese al sesgo conservador de  la mayor铆a de los magistrados. No basta entonces con la presi贸n que sobre ellos se ejerce desde otros poderes e instituciones, tantas veces acompa帽ada del chantaje que suponen los hechos consumados. Tal es la raz贸n por la que vienen siendo frecuentes 鈥揺n particular en Madrid鈥, los revolcones que sufren, en los tribunales, muchas de esas iniciativas urban铆sticas, orientadas por la consecuci贸n del lucro y concebidas a despecho de la legalidad o sobre un endeble fundamento en la misma. 

Y esto ocurre en el momento en que, tras un proceloso trayecto por las burocracias administrativas y un triunfal remate institucional, esos planes entran en campo judicial; y es ah铆 donde al incorporar adem谩s, en la fase del pleito, una defensa letrada a menudo m谩s bien indolente, las mencionadas iniciativas acaban teniendo un desenlace tan inesperado como desdichado para algunos de quienes las promovieron.

Ese es, precisamente, el punto del camino reci茅n iniciado al haberse formalizado ya las demandas en distintos recursos contencioso-administrativos interpuestos ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), por varias entidades ciudadanas y en concreto por el Club de Debates Urbanos CDU).  

Una Operaci贸n guiada y movida por el lucro privado 

En materia de urbanismo desde hace ya tiempo ha venido arraigando con intensidad creciente una concepci贸n del suelo de la ciudad como 鈥f谩brica de moneda鈥 y tambi茅n 鈥揺n 茅poca ya m谩s reciente de predominio del capital financiero鈥 como 鈥渋m谩n鈥 y al tiempo 鈥渃aja fuerte鈥 para atraer dinero y atesorar bienes en espera de incesantes revalorizaciones. 

Es esa una visi贸n que se inspira, deriva y se corresponde con una actitud extractiva tanto de la naturaleza como de la ciudad; de la primera en tanto manantial inagotable de recursos y materias primas que de por s铆 son, por el contrario, finitos e irremplazables; y otro tanto de la segunda, como fuente supuestamente inacabable de rentas de las que apropiarse, en disputa, en forma de ganancias. 

Sobre ese extractivismo rentista reposa uno de los fetiches predilectos de una ideolog铆a urban铆stica que ha conseguido convertirse actualmente en dominante tanto en la pr谩ctica como en la doctrina: el suelo y su propiedad como 鈥済eneradores鈥 de edificabilidad o, lo que es lo mismo, la creencia de que 茅sta no es sino un atributo natural que 鈥渂rota鈥 de aqu茅l. 

Y es ese fetiche el que impide ver la realidad que se esconde tras 茅l y que no es otra cosa que la capacidad y la facultad que los poderes p煤blicos ostentan para determinar y asignar lo que se puede edificar en cada lugar de un territorio cuyos diferentes grados de atractivo 鈥搚 por tanto de potencial rentabilidad diferencial鈥 son asimismo una consecuencia social e hist贸ricamente determinada y por consiguiente ajena e independiente tanto del suelo materialmente considerado como de la propiedad sobre el mismo.

Poderes p煤blicos que tienen atribuida en nombre de la sociedad la facultad de proceder a la racional organizaci贸n y ordenaci贸n del territorio, tanto del espacio susceptible de ser ocupado por la edificaci贸n (privada o p煤blica), como el de los 鈥榲ac铆os鈥 que hayan de mantener ese car谩cter, bien sea como suelo r煤stico, o transformados para conformar el espacio libre p煤blico. Para lo cual han de afanarse al mismo tiempo por establecer las complejas reglas a las que habr谩n de sujetarse la disposici贸n y el car谩cter de los edificios, la consideraci贸n de  las mutuas externalidades tanto negativas como positivas (sinergias) de sus diferentes usos o destinos, y el aseguramiento o protecci贸n de aquellos que de otro modo, pese a ser 煤tiles y socialmente necesarios, pueden verse desplazados por din谩micas de rentabilidad exclusivamente monetaria y de obtenci贸n de lucro privado, Es misi贸n del planeamiento urban铆stico expresar todo ello, entre otros extremos, mediante par谩metros de 铆ndole urban铆stica. 

Sin embargo, a partir de esa supercher铆a seg煤n la cual la capacidad de edificar en un lugar, expresada como 鈥渆dificabilidad, ser铆a un atributo objetivo del suelo, los poderes antes aludidos parecen proceder a la inversa, es decir adoptan 茅sta como una variable independiente, ex贸gena, y se limitan a aplicarla sobre el territorio de la ciudad, contemplado como 鈥測acimiento鈥 de suelos de los que brotar铆an los correspondientes 铆ndices.

La forma de proceder a partir de esa espuria concepci贸n consiste en determinar a priori, o desde exigencias externas ajenas a la l贸gica y a la racionalidad urban铆sticas, la cantidad de moneda a fabricar con esa m谩quina de la que dispone la administraci贸n, para a continuaci贸n, una vez traducida aqu茅lla en ese 铆ndice de edificabilidad, rellenar con 茅sta el territorio elegido, con independencia de las limitaciones y condicionantes de variada 铆ndole que presente el mismo 鈥揷omo 鈥渓ugar鈥 o parte de la ciudad a la que pertenece鈥 respecto a ese prop贸sito de saturaci贸n.  

鈥淟a comunidad participar谩 en las plusval铆as que genere la acci贸n urban铆stica de los entes p煤blicos鈥( art铆culo 47, in fine, de la Constituci贸n )

Un torcido entendimiento del tan piadoso como desafortunado enunciado que el art铆culo 47 de la Constituci贸n contiene a prop贸sito de las denominadas plusval铆as urban铆sticas ha terminado por interpretarse o traducirse en la pr谩ctica como una licencia, incitaci贸n y legitimaci贸n dirigidas u otorgadas a los 鈥渆ntes p煤blicos鈥 para participar en el negocio que la apropiaci贸n de plusval铆as suscita.

Tal es la consecuencia de no haber identificado con precisi贸n las causas que originan aqu茅llas, que no son otras que la acci贸n conjunta de la sociedad y la historia junto con la de los poderes p煤blicos que, al ejercitar las facultades arriba descritas actuando por delegaci贸n de aqu茅lla 鈥揺n tanto comunidad concreta鈥, sientan las bases materiales para la generaci贸n y distribuci贸n de tales plusval铆as.

Tras ello, tendr铆a en consecuencia que haberse determinado el grado 鈥搊 los l铆mites鈥 de restituci贸n de las mismas a esa comunidad que en 煤ltimo t茅rmino las origina, sustray茅ndolas en la correspondiente proporci贸n del campo de juego del mercado en donde, en un contexto de reconocimiento del r茅gimen de propiedad privada sobre el suelo, las distintas fuerzas podr铆an disputar por la apropiaci贸n del resto.

Al no hacerse as铆, los 鈥渆ntes p煤blicos鈥 han terminado por impregnarse de una l贸gica id茅ntica a la que de modo predominante 鈥損or no decir exclusivo鈥 gu铆a la acci贸n de la iniciativa privada en el mercado, y m谩s en concreto en el de suelo: la maximizaci贸n de beneficios, entendidos restrictiva y exclusivamente en t茅rminos de ganancia monetaria.

Esa adopci贸n como propia de una l贸gica ajena ha tenido una doble y nefasta consecuencia en el comportamiento de quienes ostentan la representaci贸n de lo p煤blico: por un lado, han colocado en posici贸n secundaria, hasta arrinconarlos, los principios y objetivos que por ser los propios deber铆an presidir sus acciones; y por otro lado, han suplantado la atribuci贸n que la sociedad les otorga como defensores de lo com煤n y del inter茅s general, por un sentido patrimonialista de los bienes que custodian y administran 鈥揹e modo condicionado y por delegaci贸n鈥, incluso de aqu茅llos que por su naturaleza demanial tendr铆an que gozar de m谩xima protecci贸n. 

Desde la p茅rdida de identidad en esa trastocada confusi贸n de papeles, las f贸rmulas m谩gicas de colaboraci贸n p煤blico-privado que se reeditan cada tanto como expresi贸n de impotencia, y que en el futuro m谩s inmediato parece que se volver谩n a invocar hasta la saciedad, acaban por traducirse como siempre y de modo irremediable, en una supeditaci贸n o sometimiento de lo primero respecto a lo segundo: lo p煤blico al servicio de lo privado.

Lo que mal empieza , mal acaba

La persecuci贸n del m谩ximo lucro para intereses privados ha estado y sigue estando presente en esta funesta Operaci贸n y resulta bien visible al examinarla desde su m谩s remoto origen. Baste como ejemplo elocuente recordar cu谩les fueron las bases esenciales sobre las que fue concebido y resuelto el concurso que Renfe convoc贸 en 1993 para otorgar una concesi贸n administrativa para los terrenos a cambio de financiar  las obras de modernizaci贸n de las instalaciones ferroviarias en Chamart铆n.

La raz贸n y finalidad de aquel concurso, seg煤n consta literalmente en su convocatoria, era enajenar 鈥渓os derechos o facultades de propiedad, uso, disfrute o aprovechamiento, de que RENFE dispone sobre los terrenos鈥. En aquellos momentos, vigente el Plan General de 1985 (PG85), eso se concretaba en un 谩mbito de poco m谩s de 60 hect谩reas en las que dicho Plan permit铆a construir hasta 187.358 m2 de uso ferroviario (y complementario). 

Junto a ello al ganador se le encomendaba una importante y no menos ins贸lita misi贸n: negociar y gestionar ante la autoridad urban铆stica la mejora de esas posibilidades edificatorias. 

La adjudicaci贸n del concurso, y con ello el encargo, recay贸 en uno de los cuatro  aspirantes: el que agrupaba una peque帽a inmobiliaria sin experiencia 鈥揢nitarias S.A鈥, dependiente de un gran banco por entonces p煤blico 鈥揂rgentaria鈥 m谩s una constructora  como socio minoritario, San Jos茅[1].

La motivaci贸n que daba origen a tal concurso era la b煤squeda de un agente externo que aportara la capacidad de financiaci贸n de la que Renfe dec铆a carecer para acometer unas obras de acondicionamiento y modernizaci贸n de sus instalaciones ferroviarias, a fin de mejorar la prestaci贸n del servicio p煤blico que ten铆a encomendado. 

Quiz谩s alguien lleg贸 a pensar en que el hecho de que el adjudicatario tuviese como n煤cleo duro una banca p煤blica, pod铆a presentarse ante el p煤blico 鈥搊 ante el electorado del partido que, por estar en el gobierno del Estado, promov铆a la actuaci贸n-鈥 como una mejor garant铆a no solo de solvencia econ贸mica, sino de prevalencia del inter茅s p煤blico en la Operaci贸n a dise帽ar.

En el devenir 鈥搚 no tardando[2]鈥 ese banco p煤blico mut贸 en privado 鈥揃BVA鈥 y lo que en origen era una concesi贸n a cambio de financiaci贸n de obras por el adjudicatario termin贸 siendo, con los a帽os, una enajenaci贸n en todas regla mediante compra-venta, eso s铆 con pago aplazado al comprador durante 20 a帽os. Es decir, una transacci贸n en la que el vendedor y primitivo propietario de terrenos 鈥揜enfe鈥 acababa de ese modo financiando una colosal operaci贸n inmobiliaria a uno de los dos mayores bancos del pa铆s[3].

Claro est谩 que, entre medias, la segunda parte del encargo, es decir la mejora de las condiciones urban铆sticas para la optimizaci贸n de los derechos sobre los terrenos finalmente enajenados por Renfe, se acabar铆a cumpliendo exitosamente y con creces, bien es verdad que no sin grandes y reiterados sobresaltos. Como resumen que ilustra de modo inmejorable el exitoso final de aquella misi贸n, cabe se帽alar que aquellas 60 hect谩reas de terrenos con su modesto potencial edificatorio ferroviario han terminado por quintuplicarse en superficie 鈥搈谩s de 300 hect谩reas鈥, alcanzando al tiempo una superficie de m谩s de dos millones y medio de metros cuadrados de edificaci贸n para uso residencial y a煤n en mayor proporci贸n de uso comercial y de oficinas prime del m谩s alto nivel y valor inmobiliario.

Ello a pesar de que todas las circunstancias que han de concurrir para que una actuaci贸n urban铆stica sea concebida, pilotada y protagonizada por los 鈥渆ntes p煤blicos鈥, como m谩xima garant铆a de satisfacci贸n del inter茅s general, se daban y siguen d谩ndose en el presente caso:

鈥 un periodo dilatad铆simo de desarrollo y ejecuci贸n que se estima en 25 a帽os o m谩s, en el que lo 煤nico cierto es que surgir谩n todo tipo de factores y circunstancias hoy impredecibles, un cuadro de fuerte incertidumbre y volatilidad, sobre todo en el orden financiero, y con al menos una o dos crisis m谩s que probables, de mayor  o menor calado, de  por medio; ante todo lo cual lo prudente es no 鈥渃onsolidar derechos鈥 de modo irreversible y mantener el control desde los poderes p煤blicos por lo dem谩s imprescindible para no favorecer posiciones particulares de monopolio;    

鈥 una posici贸n urbana clave para implementar pol铆ticas de reequilibrio territorial y pol铆ticas sectoriales con ellas relacionadas, de las que tan necesitada est谩 una ciudad como Madrid, aquejada de una hist贸rica y profunda brecha entre el norte y el sur;  

鈥 la disponibilidad de una m谩xima proporci贸n de suelo ya p煤blico (casi el 80%) con el que dar respuesta en primer lugar a necesidades de vivienda cuya satisfacci贸n constituye un mandato constitucional para los poderes p煤blicos y cuya 煤nica soluci贸n estable y duradera pasa por proceder cuanto antes a la formaci贸n de un consistente parque de vivienda p煤blica en alquiler[4];

鈥 una oportunidad 煤nica de cubrir y complementar graves carencias del entorno 鈥揺l de Fuencarral, con su viejo casco鈥 y de aprovechar al tiempo el alto potencial  paisaj铆stico de un 鈥渧ac铆o鈥 con el terreno natural m谩s adecuado para la implantaci贸n de un verdadero Parque en el norte de la ciudad;

鈥 una posibilidad real de emprender una actuaci贸n rehabilitadora y de compleci贸n de un tejido industrial existente 鈥損ol铆gono Malmea鈥 que pese a su origen y formaci贸n 鈥渆spont谩neos鈥 y sus consiguientes carencias infraestructurales y de ordenaci贸n, agravadas por la prolongada incuria municipal, ha conseguido reunir elementos de dinamismo y vitalidad suficientes para propiciar su conservaci贸n y desarrollo, en vez de su desmantelamiento (o su a煤n m谩s probable abandono, ante las dificultades de aqu茅l) ;

鈥 el reacondicionamiento de las actuales instalaciones de EMT en Chamart铆n 鈥搒obre suelo municipal鈥, que est谩n en perfecto estado f铆sico, un digno ambiente muy probablemente un eficaz funcionamiento de cocheras y talleres[5]. Tampoco en este caso hay, por tanto, raz贸n alguna para desmantelarlas[6];

鈥 en urbanismo y una ordenaci贸n alternativas frente a clich茅s de falsa y caduca modernidad. Para ello se tendr铆a que haber comenzado por entender bien c贸mo es y c贸mo puede leerse este enorme e importante vac铆o que, a modo de cu帽a, penetra desde el norte, en el municipio, en una parte de la ciudad en creciente consolidaci贸n. Cu谩les son sus caracter铆sticas morfol贸gicas y paisaj铆sticas; cu谩les los condicionantes que no cabe eludir; c贸mo son hoy las actividades e instalaciones existentes y sus disfunciones; y cu谩les pueden ser en un futuro en veloz y al mismo tiempo incierta transformaci贸n, particularmente en el campo de la movilidad. Y, m谩s all谩 incluso de todo ello, qu茅 supone y qu茅 puede representar no ya solo en el espacio comprendido en un distrito, ni tampoco exclusivamente en el interior del per铆metro municipal, sino en y para esta regi贸n netamente metropolitana que es hoy Madrid.

Sin embargo se ha optado por renunciar a todo ello para hacer entrega, como si de un coto privado se tratase, de ese important铆simo sector de la ciudad, a la m谩s cabal y genuina representaci贸n de un capital financiero cuya mayor especializaci贸n, lejos de ser la ciudad y su construcci贸n, no es otra que la especulaci贸n sobre la misma y, adem谩s en este caso, en condiciones de oligopolio al menos durante el pr贸ximo cuarto de siglo.

Los motivos  de la demanda 

El recurso interpuesto ahora 鈥揷omo ya lo fue el alegato presentado en su d铆a como alegaci贸n del Club de Debates Urbanos (CDU) durante la fase de informaci贸n p煤blica鈥, supone una enmienda a la totalidad al Plan aprobado. Su objetivo no puede ser otro que una anulaci贸n del mismo que sea irreparable, esto es irreproducible en t茅rminos similares a como ha sido planteada esta Operaci贸n. Enmienda y petici贸n de anulaci贸n centradas en esta ocasi贸n en estrictos argumentos de incumplimiento de la legalidad, m谩s all谩 de motivaciones de 铆ndole urban铆stica o de otro orden que, aun siendo tan importantes o m谩s, no es el momento ni el lugar en donde hacerlas valer de nuevo.

La petici贸n de nulidad del planeamiento aprobado se desarrolla en ocho apartados de la demanda en los que bajo un com煤n ep铆grafe 鈥揌echos鈥 se exponen de modo razonado y detallado cada uno de los distintos extremos de incumplimiento de la vigente legalidad urban铆stica en que ha incurrido dicho planeamiento. Cada uno de ellos de por s铆 es causa de anulaci贸n y con mayor motivo lo es su conjunto. Y todos ellos est谩n relacionados entre s铆 por la primordial, permanente y casi 煤nica finalidad real de esta Operaci贸n: maximizar el negocio y las ganancias sobre todo las del principal operador privado: DCN[7].

Esos motivos de nulidad radical en que incurre dicho planeamiento est谩n apoyados en abundante jurisprudencia y est谩n interconectados por una exclusiva finalidad que no es sino el desmedido af谩n de lucro que esta Operaci贸n persigue, a expensas del inter茅s general:

鈥 Desde la clasificaci贸n urban铆stica del suelo, hasta el flagrante incumplimiento de las reservas exigibles por ley para hacer efectivo el derecho a la vivienda constitucionalmente reconocido y amparado;

鈥 desde el car谩cter ficticio en la determinaci贸n y asignaci贸n de abusivas edificabilidades 鈥搃ncongruentes con las de su inmediato entorno鈥, hasta la transgresi贸n de los principios legales de equidistribuci贸n interna entre las diferentes 谩reas y propietarios; 

鈥 desde la ausencia de verdadero inter茅s p煤blico, a la espuria utilizaci贸n de previos y vinculantes acuerdos urban铆sticos con los particulares 鈥揷onformados o no como 鈥榗onvenios鈥欌 vetados en todo caso por ley en la determinaci贸n de los par谩metros b谩sicos del planeamiento;

鈥 o, por 煤ltimo,  el incumplimiento de est谩ndares dotacionales, escamoteados con la creaci贸n de un parque artificial 鈥搒obre una gigantesca losa de hormig贸n鈥 para poder as铆 dedicar el terreno natural de mayor valor paisaj铆stico y de posici贸n  a colmar hasta la saturaci贸n una edificabilidad a todas luces desproporcionada respecto a la superficie de terreno materialmente apto y disponible para acogerla. 

El futuro de la actuaci贸n

Los promotores privados 鈥搚 a煤n m谩s los institucionales鈥 han incurrido en notoria temeridad en su intento de llevar adelante una Operaci贸n que, pese a su paso triunfal por la esfera administrativa, estaba abocada 鈥損or desgracia y pese las reiteradas advertencias al respecto鈥 a recalar irremisiblemente en el incierto campo de los tribunales, con la consiguiente inseguridad jur铆dica derivada de una probable anulaci贸n. Ello vendr谩 a sumarse a los m煤ltiples obst谩culos de otra 铆ndole que lastrar谩n en adelante su ejecuci贸n. 

Empezando por aquellos que sin duda surgir谩n en los m谩s que problem谩ticos procesos de gesti贸n, condicionantes y previos a cualquier obra y ausentes por completo en el relato publicitario:

鈥 la constituci贸n de Juntas de Compensaci贸n y aprobaci贸n de los oportunos proyectos;

鈥 la acreditaci贸n y formalizaci贸n de los t铆tulos de propiedad, antiguos y nuevos;

鈥 los convenios entre las diferentes administraciones responsables de infraestructuras, base de cuantiosas inversiones p煤blicas en un marco de reforzada incertidumbre y de redefinici贸n de prioridades; 

鈥 el desmantelamiento de las instalaciones de la EMT en perfecto funcionamiento con sus equipamientos asociados;

鈥 las reclamaciones pendientes sobre derechos que enga帽osamente se han dado ya por resueltas;

鈥 la 鈥 inexplicable鈥 intenci贸n de comenzar las obras con precipitaci贸n y contra toda l贸gica por el lugar m谩s costoso e innecesario: los 200.000 m2 de placa de hormig贸n para cubrir las v铆as.

Pero por encima de todo ello est谩 la sobrevenida pandemia, cuyos efectos han venido ya a remover 鈥搚 a煤n seguir谩n haci茅ndolo鈥 los cimientos materiales de una Operaci贸n dimensionada por exceso, sobre la base de una m谩s que improbable demanda de espacio para oficinas. Oficinas cuyo futuro se ver谩 trastocado en profundidad por la irreversible implantaci贸n de unos modos de trabajo 鈥搕eletrabajo鈥 asociados a necesidades de espacio  menores y sobre todo muy distintas a las que se supuso antes de la pandemia. 

Y junto a lo anteriormente indicado, las tres instituciones (Estado, Comunidad y Ayuntamiento) titulares de la mayor parte del suelo de esta Operaci贸n parecen seguir bajo el embrujo del negocio que les puede procurar la entrega de ese patrimonio a los designios del capital financiero.

Actitud esta de especial gravedad frente a  una crisis cada vez m谩s profunda en la (in) satisfacci贸n del derecho a la vivienda y frente a la cual los poderes p煤blicos estar铆an obligados a dedicar todo el patrimonio de suelo p煤blico que administran a una necesidad, que no es otra que la prioritaria formaci贸n de un consistente parque p煤blico de vivienda en alquiler.

Cuando Eduardo Mangada, en un art铆culo reciente, afirma y enfatiza ya desde su mismo t铆tulo que 鈥淩escatar Chamart铆n a煤n es posible y necesario鈥, me parece que est谩 obedeciendo a un versado convencimiento 鈥揳rgumentado en ese texto con magisterio鈥, que nace 鈥損or as铆 decir鈥 de una raz贸n ilustrada a la que apela: ese Rescate es posible porque es necesario.

Esa misma posibilidad es a la que responde la referida demanda judicial, aunque cabr铆a enunciarla de modo an谩logo pero algo distinto: hacer lo necesario para que ese urbanismo 鈥揺l de la Operaci贸n Chamart铆n鈥 sea imposible.

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Jes煤s Gago es arquitecto por la ETSAM en 1969. Socio del Club de Debates Urbanos de Madrid, desde su fundaci贸n en 1993, ha participado activamente en toda la labor desplegada por dicho club en torno a la Operaci贸n Chamart铆n.

Notas:

1. El grupo ganador pas贸 a denominarse DUCH . Construcciones San Jos茅 con el tiempo tras muchos avatares  llegar铆a a ser el Grupo de empresas con esa misma denominaci贸n. Muy  recientemente mediante la adquisicI贸n de un paquete de acciones se incorpor贸  Merlin Properties, una SOCIMI que opera en el mercado de fondos financieros.

2. Apenas 3 a帽os despu茅s, con el Partido Popular ya en el gobierno, se aceler贸 el proceso de privatizaci贸n de Argentaria ya iniciado sigilosamente a帽os antes del concurso bajo el gobierno socialista de Felipe Gonz谩lez y que culminar铆a en pocos a帽os, al finalizar la d茅cada, con su  completa privatizaci贸n al fundirse en una nueva entidad, el BBVA.

3. De ese modo el BBV, el banco que como concursante no tuvo en 1993 la fortuna de franquear con 茅xito la puerta de la adjudicaci贸n , consigui贸 con el tiempo penetrar por diversas  鈥榲entanas de oportunidad鈥 para hacerse con las riendas de esta Operaci贸n. 

4. De ese modo el BBV, el banco que como concursante no tuvo en 1993 la fortuna de franquear con 茅xito la puerta de la adjudicaci贸n , consigui贸 con el tiempo penetrar por diversas  鈥榲entanas de oportunidad鈥 para hacerse con las riendas de esta Operaci贸n. 

5. Complementado con un campo de deportes, un gimnasio y un teatro, todo ello en el mismo espacio, con manifiesto potencial como equipamientos, no solo para los empleados, sino para quienes viven en sus cercan铆as.

6. Deber铆an permanecer en su forma y funci贸n donde ahora est谩n, mientras no se demuestre que el nuevo destino del suelo que pasar铆an a ocupar tras su eventual traslado, es m谩s adecuado que el actual para prestar el mejor servicio a los madrile帽os. En tal supuesto resultar铆a adem谩s obligado prever y se帽alar el nuevo lugar de destino tras ese traslado de las instalaciones, acreditando previamente la mayor eficiencia en su funcionamiento, la mayor calidad en las condiciones de trabajo de sus operarios y el m谩ximo respeto a su entorno, as铆 como la cuant铆a y financiaci贸n de los costes de dicho traslado.

7.  Integrado hasta hace poco por un gran banco – el BBVA- y un grupo empresarial -San Jos茅- ,expandido a partir de la constructora del mismo nombre, a los que hace poco se ha sumado la socimi Merlin Properties, asumiendo un papel protagonista en la publicidad de la operaci贸n en su nueva andadura tras la aprobaci贸n del planeamiento.




Fuente: Ctxt.es