April 1, 2023
De parte de Nodo50
40 puntos de vista

El lunes 27 de marzo una mega-huelga (como la ha denominado la prensa) paraliz贸 todo el transporte en Alemania. Desde los a帽os 90 no se produc铆a una huelga de esta intensidad en el servicio ferroviario y el transporte p煤blico alem谩n. El sindicato de servicios Ver.di (con casi 2 millones de miembros) hab铆a llegado a un acuerdo con el sindicato de transportes EVG (alrededor de 200.000) para hacer esta huelga el primer d铆a del comienzo de la tercera ronda de negociaciones del convenio colectivo del sector p煤blico para municipios y la administraci贸n federal (las regiones lo negociar谩n por separado en oto帽o). Tradicionalmente, en Alemania este convenio se negocia en tres rondas y suele llegarse a un acuerdo en la tercera.  Este a帽o, a diferencia del anterior, en 2020, no ha sido as铆. La huelga del lunes 27 de marzo ten铆a un solo objetivo por parte de los sindicatos: decirle a la patronal y al gobierno que van muy en serio. Fue una pura demostraci贸n de poder de clase.

Aguantar la posici贸n
Al igual que el sindicato de transportes (que est谩 demandando una subida del salario de 650鈧 o un 12%), Ver.di ha planteado sus demandas de forma intransigente en torno a una subida lineal de 500 鈧 como demanda central y, adem谩s, un 10,5% de aumento salarial. Se exige incluso una subida de 200 鈧 para las personas con contratos de formaci贸n. Y todo con validez por y dentro de un a帽o, no en diferido. Pero los jefes de las empresas del sector p煤blico y los politicos de las administraciones locales y federal no han cedido. A diferencia del sindicato del metal -IG Metall-, Ver.di no ha aceptado la propuesta patronal de un solo pago y una subida salarial -no lineal y por debajo de la inflaci贸n- repartida en los dos pr贸ximos a帽os. 驴Por qu茅 Ver.di est谩 teniendo una posici贸n tan dura? El sindicalismo alem谩n se caracteriza por su tradicional disposici贸n al di谩logo social, el pactismo de sus dirigentes y el rechazo de la radicalidad. Es posible que si no se alcanza un acuerdo aceptable tras el periodo de conciliaci贸n en esta tercera ronda, se convoque incluso una huelga general indefinida del sector p煤blico. Con este escenario est谩 trabajando ya el sindicato, algo que s贸lo ha ocurrido en 1974 y 1992. En 1974 el Gobierno de Willy Brandt cedi贸 otorgando un 11% de subida salarial tras tres d铆as de huelga general (los sindicatos ped铆an un 15% y el Gobierno ofrec铆a el 9,5%). En 1992 la huelga se cerr贸 tras 12 d铆as de considerable disrupci贸n productiva con un acuerdo de subida de un 5,4% (con el 55% de las bases sindicales votando en contra del acuerdo). Estas convocatorias tienen un impacto muy considerable, pues adem谩s del transporte ferroviario, aeropuertos, carreteras y transporte municipal, servicios b谩sicos como la recogida de basuras o los hospitales estar谩n llamados a la huelga.

Lo que nos permite entender la posici贸n de Ver.di en esta negociaci贸n, adem谩s del impacto de la inflaci贸n (de las m谩s altas de Europa), es su estrategia de fondo, que desde hace pocos a帽os consiste en poner en pr谩ctica -incluso experimentar- medidas para frenar la p茅rdida de afiliaci贸n. A veces, no siempre, esto implica posiciones m谩s comprometidas de lucha y la utilizaci贸n de metodolog铆as de organizing. Ver.di puede aguantar la posici贸n negociadora en el sector p煤blico y decir no a la propuesta de la otra parte porque ha llevado a su afiliaci贸n y a su entorno a una disposici贸n de lucha inaudita en la historia reciente del sindicalismo alem谩n. Pero esta din谩mica no es puramente de arriba hacia abajo. Ha sido la respuesta de las bases a esta estrategia lo que ha colocado a las direcciones sindicales en un camino de no retorno hacia el conflicto. Entre enero y marzo de 2023 el sindicato ha ganado 70.000 nuevos miembros (12.000 vienen de la lucha de correos, que pertenece al sector privado). Activistas involucrados en las masivas campa帽as telef贸nicas que realiza el sindicato para esta campa帽a describen un patr贸n que se repite en afiliados y afiliadas hasta ahora desencantados con la organizaci贸n: 鈥淓sta vez Ver.di se lo est谩 tomando en serio y vamos a luchar鈥. Este ambiente se ha logrado a trav茅s de una preparaci贸n minuciosa del conflicto, con muchos meses de trabajo, propuestas ambiciosas y movilizaci贸n de muchos recursos a disposici贸n de estrategias de base. Tener un buen plan en la lucha sindical puede marcar radicalmente la diferencia, sobre todo respecto a c贸mo se han comportado los otros sindicatos alemanes frente a la inflaci贸n o la actitud cl谩sica de nuestros sindicatos mayoritarios en el Estado espa帽ol. Merece la pena entrar en algunos detalles sobre esta preparaci贸n, que comenz贸 ya antes del verano de 2022, m谩s de nueve meses antes del inicio de esta tercera ronda de negociaciones.

El plan
En la primavera de 2022 la direcci贸n del sindicato prepar贸 un plan estrat茅gico a desarrollar por fases hasta la primavera de 2023. El plan estaba orientado a activar al m谩ximo n煤mero de miembros y no miembros del sindicato en el sector p煤blico. Una de las piedras angulares del plan estrat茅gico era la realizaci贸n de una encuesta a los empleados y empleadas p煤blicas sobre sus propias demandas. Esta encuesta fue utilizada para estructurar un proceso democr谩tico posterior, que permiti贸 elaborar el elenco de reclamos que forman la posici贸n del sindicato en la negociaci贸n actual. La realizaci贸n de la encuesta era un objetivo y una herramienta al mismo tiempo. Por una parte, permiti贸 conocer de primera mano el estado de 谩nimo de las plantillas, su sentido de lo que era justo pedir y, hasta d贸nde, como colectivo, se estaba dispuesto a luchar. Esta encuesta arroj贸 resultados sorprendentes que mostraban que los y las empleadas, frente a demandas ambiciosas (al menos igualar la inflaci贸n en el nuevo convenio) estaban dispuestas a ir a la huelga y m谩s all谩. Esta encuesta se realiz贸 de forma digital pero tambi茅n en papel, f铆sicamente, de forma que su distribuci贸n y la obtenci贸n del compromiso de miembros del sindicato para llevarlas a cabo entre sus colegas (afiliados o no a Ver.di), sirvi贸 para levantar un cuerpo de activistas sindicales dedicado desde entonces a promover una negociaci贸n al alza del convenio.

En paralelo, para seguir fortaleciendo ese cuerpo de activistas, se realiz贸 una acci贸n telef贸nica de masas. En la encuesta, opcionalmente, pod铆a dejarse el n煤mero de tel茅fono. De esta forma, el sindicato se dot贸 de miles de n煤meros de tel茅fono de personas no afiliadas a los que llam贸, una por una, durante todos los meses posteriores. El resultado de las llamadas daba una idea de la disposici贸n a luchar: el 70% se comprometi贸 a seguir difundiendo la encuesta f铆sicamente en sus centros de trabajo.

A la realizaci贸n de la encuesta y la destilaci贸n de las demandas en un proceso estructurado con delegados y delegadas sigui贸, al final del verano de 2022, una serie de asambleas en los centros de trabajo, donde se presentaban los resultados y se empezaba a preparar la firma de peticiones. Estas peticiones -recogidas de firmas- son algo muy com煤n en la cultura pol铆tica anglosajona y en el 谩mbito sindical centro europeo. El plan estrat茅gico del sindicato seleccionaba una decena de grandes centros p煤blicos de trabajo en cada una de las 60 regiones en las que el sindicato divide su estructura (como el Charit茅 de Berlin, el hospital m谩s grande de Europa) y establec铆a el objetivo de conseguir m谩s del 50% de las firmas del conjunto de la plantilla en cada uno de estos centros (objetivo que se consigui贸) apoyando las demandas salidas de la encuesta. En cada una de estas 60 regiones se intent贸 conseguir el m谩ximo n煤mero de firmas, en total m谩s de 350.000. Despu茅s, se realizaron actos p煤blicos por toda Alemania, con presencia de la prensa, donde se entregaban las firmas a los jefes (directores, alcaldes, ministros, etc.) por parte de cortejos masivos de empleados. Una y otra vez, en cada acci贸n, se fortalec铆a la confianza de las plantillas en la acci贸n colectiva. Este proceso ocup贸 desde octubre hasta final de a帽o y los actos p煤blicos se realizaron a partir de diciembre.

Tanto las acciones en torno a la encuesta como las peticiones representan en la jerga del organizing lo que se denomina test de estructura. Estos test normalmente se realizan a nivel de empresa o ciudad y aqu铆 es la primera vez que se ha hecho algo parecido a nivel estatal. El objetivo es medir constantemente el nivel de compromiso de las plantillas a las que se va a llamar potencialmente a la huelga. Ir escalando poco a poco las acciones, al tiempo que se expande la red de personas involucradas activamente en el proceso. El objetivo es llegar al momento en el que hay que votar ir a la huelga con las plantillas lo m谩s cohesionadas posible en torno al s铆.

Peque帽as huelgas
Tras la primera ronda de negociaci贸n del convenio a finales de enero, el plan del sindicato incluy贸 lo que han denominado peque帽as huelgas. Legalmente no es posible realizar huelgas antes del fin de esta primera ronda. As铆 que una vez acabada, el sindicato puso en pr谩ctica un uso muy novedoso, original e imaginativo de la huelga. El sindicato convoc贸 peque帽as huelgas acordando, centro a centro y persona a persona (afiliadas), qui茅n ir铆a a la huelga. Estas personas (hablamos de miles) utilizar铆an estos d铆as para colarse en los centros de trabajo o hacer llamadas a compa帽eros y compa帽eras, agitando para las convocatorias reales a la huelga que vendr铆an despu茅s. Esta acci贸n tambi茅n fue un 茅xito: utilizar peque帽as huelgas para liberar miles de horas de activistas ad hoc que promovieron los grandes paros. 隆La distancia con una concepci贸n burocr谩tica y formal del sindicalismo no puede ser mayor!

Como resultado de todo este proceso y del enorme plan desplegado por el sindicato, todas las huelgas convocadas en el marco de la negociaci贸n de este convenio est谩n contando con un seguimiento masivo. La combatividad y la participaci贸n dejan atr谩s cualquier comparaci贸n con negociaciones previas, y es esto lo que habilita a los y las negociadoras sindicales a mantener posiciones fuertes.

Por ahora las negociaciones del sector p煤blico est谩n totalmente rotas y es posible que se llegue a la convocatoria de una huelga general indefinida del sector p煤blico, si la mediaci贸n a la que obliga la ley no resuelve el conflicto. Esta periodo de mediaci贸n de tres semanas que acaba de empezar a finales de marzo est谩 claramente destinado a enfriar el 谩nimo de las plantillas. Pero el sindicato sigue teniendo un plan. La idea es ir preparando, a partir de ahora, la votaci贸n en cada centro de trabajo sobre esta huelga indefinida (votaci贸n obligatoria por ley). A trav茅s de otra acci贸n telef贸nica de masas se aspira a conseguir que uno de cada 20 afiliados (de los 400.000 que se tienen en este sector p煤blico municipal y federal) se convierta en activista voluntario en su centro de trabajo para promover el s铆 a la huelga indefinida. Las llamadas ya han empezado鈥

El di谩logo social no funciona
El giro de algunos sectores de la direcci贸n de Ver.di hacia este tipo de estrategias se apoya en un an谩lisis fr铆o de la evoluci贸n de los sindicatos europeos en los 煤ltimos treinta a帽os. La p茅rdida de afiliaci贸n sindical que ha acompa帽ado a la orientaci贸n de sindicatos de servicios y el di谩logo social (lo que en Europa se generaliza bajo el t茅rmino de social partnership) ha conducido a una debacle imparable del poder de los sindicatos y su capacidad para mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. Por tanto, se est谩n ampliando  algunas fisuras en el enfoque burocr谩tico hacia los conflictos sindicales dentro de Ver.di. Tambi茅n es llamativa la nueva orientaci贸n de poner a disposici贸n de los movimientos sociales el poder estructural de sus afiliados y afiliadas en algunos sectores estrat茅gicos. En este proceso del convenio del sector p煤blico, han sido clave las huelgas del transporte -reales, con muchas horas de trabajo perdidas- convocadas con el apoyo del movimiento Fridays for Future el 3 de marzo. Incluyeron las demandas ecol贸gicas en las negociaciones (respecto a la expansi贸n del transporte p煤blico, por ejemplo) y abrieron los piquetes a la participaci贸n de activistas ambientales. Algo muy parecido se repiti贸 el 8 de marzo con el movimiento feminista. Esta orientaci贸n cambia la percepci贸n social de los sindicatos, especialmente entra la juventud organizada, y permite la creaci贸n de vasos comunicantes ideol贸gicos entre la afiliaci贸n sindical y otros sectores en lucha. En gran medida el impulso de esta nueva orientaci贸n sindical se debe a la participaci贸n dentro del sindicato de muchas personas pertenecientes a organizaciones de la izquierda, que de una forma u otra forman parte de una estrategia de presi贸n coordinada.

No sabemos si la actual campa帽a por el nuevo convenio del sector p煤blico acabar谩 en victoria para los empleados y empleadas. En cualquier caso, todo lo hecho hasta ahora supone una lecci贸n central de la que el sindicalismo burocr谩tico deber铆a aprender, aunque s贸lo sea en pos de su propia supervivencia.

Miguel Sanz Alc谩ntara es militante de Anticapitalistas.

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Fuente: Vientosur.info