February 16, 2021
De parte de Amor Y Rabia
310 puntos de vista


por 脕lvaro Gir贸n Sierra (Derivas de Darwin. Cultura y pol铆tica en clave biol贸gica, 2010)

Es un hecho conocido que Piotr Kropotkin (1842-1921) fue uno de los l铆deres y te贸ricos anarquistas m谩s importantes del periodo que va desde finales de los a帽os 1870 a comienzos de la Gran Guerra. Tambi茅n es sabido que fue un eminente ge贸grafo, pero su memoria ha perdurado, entre otras cosas, por haber publicado en 1902 un libro 鈥Mutual Aid. A Factor of Evolution鈥 que no pocos ha visto como el ejemplo cl谩sico de refutaci贸n de ese dudoso artefacto que hemos convenido en llamar darwinismo social. Pero Kropotkin no s贸lo escribi贸 sobre darwinismo. Una vida especialmente agitada no impidi贸 que abordara una tem谩tica ampl铆sima en sus escritos: urbanismo, teor铆a del valor, revoluci贸n francesa, glaciaci贸n, estructura de las cordilleras y mesetas del este de Asia, literatura rusa, y 茅tica. De hecho, fue esta 煤ltima el gran motor de su obra, si no de su entera biograf铆a. Y esto lo hac铆a en una 茅poca en que los debates sobre evolucionismo y 茅tica no eran precisamente infrecuentes.

Evidentemente, evolucionismo, 茅tica y eugenesia tienen no pocos puntos de contacto. Sin embargo, por lo que sabemos hasta ahora, Kropotkin s贸lo se pronunci贸 sobre la eugenesia p煤blicamente en contad铆simas ocasiones y su correspondencia privada indica que en la m谩s importante de ellas 鈥攅l Congreso Internacional de Eugenesia celebrado en Londres en 1912鈥 no lo hizo de manera especialmente premeditada, llegando a decir privadamente: 芦tal vez dar茅 una vuelta por el Congreso禄. Sin embargo, a tenor del contenido de su intervenci贸n all铆, ser铆a poco inteligente no intentar dejar constancia de lo que dijo, as铆 como intentar indagar cu谩les eran las posibles razones subyacentes de sus argumentos. 脡sta es la materia misma de esta contribuci贸n, aunque en el resbaladizo terreno de los porqu茅s, es necesario decir que todav铆a se est谩 en una fase meramente prospectiva.

S谩tira antieugen茅sica

Kropotkin 鈥攁 la altura de julio de 1912 acababa de cumplir 70 a帽os鈥 era un anciano cuyas severas enfermedades cr贸nicas le hab铆an obligado a abandonar su respetable vida suburbial en Londres e invernar en Italia y Suiza, vigilado por sus amigos m茅dicos. Aunque probablemente era el anarquista con m谩s influencia te贸rica dentro y fuera del movimiento libertario, su papel como l铆der organizador hab铆a entrado en declive, en un momento en que 鈥榓narcosindicalismo鈥 era la palabra de moda entre los j贸venes anarquistas. Sin embargo, hay que tener muy en cuenta que Kropotkin hab铆an tambi茅n adquirido un aura de respetabilidad personal, intelectual 鈥攜 para pocos cient铆fica鈥 completamente ins贸litas para un libertario. Ello se materializ贸, entre otras cosas, en que este miembro de la Royal Geographical Society, colaborador habitual de Nature, la Enciclopedia Brit谩nica y The Times 鈥攅ntre otras muchas organizaciones cient铆ficas y publicaciones鈥 ten铆a acceso a audiencias normalmente vetadas para cualquier otro l铆der libertario. No resulta extra帽o, pues, que su corta pero enjundiosa intervenci贸n en el Congreso de Londres fuera reflejada en un peri贸dico de irreprochable pedigr铆 conservador como The Times. Dicho de otra forma: no es descabellado pensar que lo que dijera Kropotkin sobre la eugenesia, como sobre otras muchas cosas, ser铆a tomado en serio por un p煤blico que trascend铆a las filas 谩cratas.

Entremos en concreto en la intervenci贸n de Kropotkin. El 29 de julio de 1912, en la Universidad de Londres, y presidido por Leonard Darwin, se dio continuidad a las sesiones del Congreso Eug茅nico Internacional que hab铆an comenzado el 25 de julio. A lo largo de ese d铆a intervinieron, entre otros, Alfredo Niceforo cuya intervenci贸n 鈥攕ignificativamente鈥 versaba sobre la 芦Causa de la Inferioridad de los caracteres f铆sicos y mentales de las clases sociales inferiores禄 y Achile Loria, quien disert贸 sobre la 茅lite psicosocial y la 茅lite econ贸mica. Kropotkin, por su parte, aprovech贸 a fondo los siete minutos concedidos a aquellos que no hab铆an enviado por escrito y con anterioridad papers u observaciones sobre el orden del d铆a. El ruso comenz贸 agradeciendo a Achile Loria y al entom贸logo y bi贸logo evolucionista Vernon Kellogg el haber ensanchado la cuesti贸n en un Congreso que en su opini贸n no hab铆a tenido en cuenta hasta entonces las amplias zonas de contacto que exist铆an entre eugenesia e higiene social. De hecho, lleg贸 a criticar abiertamente al presidente de las sesiones 鈥攕eguramente Leonard Darwin鈥 que al parecer hab铆a indicado la necesidad de concentrarse en los aspectos puramente hereditarios de la Higiene Social. Kropotkin afirm贸, con cierta sorna, que el Congreso con ello corr铆a el riesgo de esterilizar sus propios debates, ya que al ignorarse las consideraciones sobre la influencia del medio en aquello que es transmitido hereditariamente 鈥攜 aqu铆 asoma claramente la posici贸n neolamarckiana de Kropotkin鈥 se estaba ofreciendo una imagen tanto de la Gen茅tica como de la propia Eugenesia totalmente falsa. Para 茅l, la separaci贸n entre herencia y medio era totalmente absurda.

Programa del 29 de julio de 1912 del I Congreso Eugen茅sico

Ahora bien, para Kropotkin, como para otros muchos, la verdadera pi猫ce de r茅sistance del Congreso fue el tema de las esterilizaciones. Ello debe ser entendido en el contexto de una Gran Breta帽a donde se estaba en proceso de aprobar la legislaci贸n orientada a impedir el matrimonio entre los llamados d茅biles mentales: The Mental Deficiency Act. Kropotkin estaba convencido de que 茅ste era el asunto principal que se iba a abordar en el Congreso. Dos semanas antes de su celebraci贸n comentaba en una carta a su amiga Marie Goldsmith que estaba convencido que all铆, fundamentalmente, se hablar铆a 芦de la interrupci贸n generacional, me refiero a los descendientes de todos los 鈥歠eeble-minded鈥, a los cuales, de acuerdo con el borrador de la Ley de McKenna, pertenecen todos aquellos que 鈥歯o son capaces de ganarse la vida鈥, a excepci贸n, claro est谩, de los miembros de la Familia Real, funcionarios y 鈥榟erederos鈥櫬.

No le faltaba raz贸n. El pretexto para atacar el asunto en el Congreso lo ofreci贸 la intervenci贸n de Bleecker Van Wagenen, representando al Committee of the Eugenic Section of the American Breeder鈥檚 Association. En dicha alocuci贸n se informaba sobre los resultados de las leyes autorizando o recomendando la esterilizaci贸n de ciertas clases de individuos defectuosos, degenerados y criminales en 8 estados de los Estados Unidos. Un a帽o despu茅s, y con triste iron铆a, el pr铆ncipe anarquista manifestaba que sobre los resultados fisiol贸gicos de tales esterilizaciones dicho informe no dec铆a absolutamente nada, afirm谩ndose 鈥攅so s铆鈥 que muchos de los esterilizados estaban encantados.

A la luz de todo ello se entienden mejor las razones de por qu茅 Kropotkin declar贸 abiertamente en el Congreso que era verdaderamente lamentable que se abogara por los certificados matrimoniales, el maltusianismo, la notificaci贸n de las enfermedades contagiosas y 鈥攅specialmente鈥 la esterilizaci贸n de aquellos que eran considerados como indeseables. Entre otras cosas porque, seg煤n 茅l, se estaban sacando conclusiones de orden pr谩ctico de una supuesta ciencia 鈥攍a eugenesia鈥 que no ten铆a todav铆a fundamentos s贸lidos y que en un sentido estricto no exist铆a todav铆a como tal. Le parec铆a especialmente chocante que se propusieran medidas que, adem谩s, iban en contra de la naturaleza misma del ser humano. Para Kropotkin, la opini贸n cient铆fica mayoritaria del momento no consideraba que lo que se deb铆a hacer fuera, por un lado, rendir un homenaje meramente verbal a la parte de nuestra naturaleza que nos impulsa a tomar partido por los d茅biles, y luego, por el otro, actuar en una direcci贸n francamente opuesta. Entre otras cosas 鈥攜 aqu铆 asomo parte del argumento b谩sico que Kropotkin hab铆a desplegado en su Mutual Aid鈥 porque los actos de apoyo mutuo o incluso de altruismo mencionados por Charles Darwin en The Descent of Man son fundamentales en la preservaci贸n de la raza, alimentando esos actos de benevolencia el instinto de sociabilidad sin el que ninguna especie podr铆a sobrevivir en la lucha que sostiene contra las fuerzas hostiles de la naturaleza. Adem谩s se pregunt贸, contando al parecer con la aprobaci贸n ruidosa de parte de los asistentes, qui茅nes eran aquellos indeseables a quienes se quer铆a esterilizar:

芦驴A los trabajadores o a los indolentes? 驴A las mujeres de las clases trabajadoras que amamantan a sus hijos o las mujeres de las clases superiores que al negarse a hacerlo muestran su ineptitud para la maternidad? 驴Aquellos que producen degenerados en los barrios degradados o aquellos que lo hacen en los palacios?禄.

Cartel del II Congreso Eugen茅sico de 1921

Con igual vehemencia carg贸 contra la parte del informe de la American Breeder鈥檚 Association que abogaba por la esterilizaci贸n como elemento disuasorio contra los cr铆menes de car谩cter sexual. Kropotkin respondi贸 como ya hab铆a hecho hace m谩s de veinte a帽os antes en su libro Las Prisiones, cuando ironizaba con respecto a la teor铆a del 芦criminal nato禄, pregunt谩ndose ret贸ricamente si lo que se heredaba era una joroba de criminalidad. El criminal era, para 茅l, un producto manufacturado por la sociedad misma, y 茅sa 鈥攜 no otra鈥 era la conclusi贸n de la ciencia moderna. Insisti贸 en lo que ya se帽alaba sobre el efecto corruptor de las prisiones (茅l propon铆a su abolici贸n pura y dura). A esto a帽adi贸 que las aberraciones sexuales 鈥攃itando expresamente a Krafft-Ebing鈥 eran frecuentemente el efecto de la influencia del ambiente carcelario, y que en el caso de que el germen de este tipo de desviaciones estuviera presente en algunos prisioneros, el encarcelamiento no har铆a sino agravarlas. La esterilizaci贸n, en estos casos, no s贸lo ser铆a in煤til, sino tambi茅n inmoral. Crear o agravar este tipo de perversiones en las c谩rceles para luego castigarlas con las medidas propuestas en el Congreso, era, seg煤n 茅l, un gran crimen. Eliminaba adem谩s la fe en la Justicia, destru铆a el sentido de mutua obligaci贸n entre sociedad e individuo, y sobre todo, atacaba la solidaridad de la raza humana (su mejor arma en la lucha por la existencia).

Finalmente, se preguntaba si antes de garantizar a la sociedad el derecho de esterilizar a personas afectadas por enfermedades, d茅biles mentales, individuos que han tenido poco 茅xito en la vida o simplemente epil茅pticos (mencionaba como uno de ellos, no sin cierta iron铆a, al admirado Dostoievski) no ser铆a un deber sagrado el abordar el estudio detallado de las ra铆ces sociales de tales enfermedades. Y siendo, seg煤n su criterio, causas sociales las que estaban detr谩s de todos esos males, las soluciones l贸gicamente tambi茅n deb铆an ser sociales, aunque 茅stas se quedaran en los l铆mites 鈥攏ecesariamente insatisfactorios para un anarquista como Kropotkin鈥 del 芦Municipal Socialism禄 tan en boga en aquellos a帽os en la Gran Breta帽a. Y ese cambio, como buen neolamarckiano, Kropotkin pensaba que habr铆a de afectar necesariamente al material hereditario de grandes poblaciones, siendo por ello una alternativa infinitamente m谩s beneficiosa que la esterilizaci贸n de linajes humanos concretos:

芦Destruid los barrios degradados, construid viviendas saludables, abolid la promiscuidad entre ni帽os y adultos, y, no se asusten, como tan frecuentemente lo hacen ahora, de ‘hacer socialismo’; recuerden que pavimentar las calles, traer suministro de agua a las ciudades, es lo que ya comienzan a llamar ‘hacer socialismo’ y entonces habr谩 mejorado el plasma germinal de la siguiente generaci贸n mucho m谩s de lo que hubiera hecho cualquier dosis de esterilizaci贸n禄.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com