November 8, 2022
De parte de Briega
184 puntos de vista

El de la abolici贸n o legalizaci贸n de la prostituci贸n es un debate instalado en el seno del movimiento feminista y del conjunto de la sociedad, en el que con tono agrio muchas veces, los argumentos se repiten eternamente y se echa en falta m谩s que nada el aire nuevo de experiencias esclarecedoras en uno u otro sentido.

Trabajo sexual con derechos (Virus, 2022) realiza una aportaci贸n importante a la discusi贸n a trav茅s de una aproximaci贸n rigurosa al caso de Nueva Zelanda, pa铆s donde el trabajo sexual lleva despenalizado casi veinte a帽os y las prostitutas gozan de derechos sindicales.

Un aspecto que conviene aclarar es la diferencia entre pol铆ticas regulacionistas, como las de Holanda o Alemania, y la despenalizaci贸n promovida en Nueva Zelanda. En las primeras, la prostituci贸n no se libra del estigma, al ser 鈥渢olerada鈥 s贸lo en 谩mbitos concretos y con una reglamentaci贸n muy estricta que da al estado gran poder sobre las trabajadoras. En la segunda, se rechaza que la prestaci贸n de servicios sexuales sea en s铆 un delito, con lo que ni las que los prestan ni sus clientes son criminalizados. Esta esfera de actividad se convierte as铆 en un trabajo como cualquier otro, m谩s all谩 de un puritanismo perverso y ofuscador.

Las autoras del libro son Gillian Abel (1960), catedr谩tica y directora del Dpto. de Salud P煤blica de la Universidad de Otago y Lynzi Armstrong (1948), profesora de criminolog铆a en la Universidad Victoria de Wellington. Adem谩s de ellas, en la elaboraci贸n de los diversos cap铆tulos han intervenido un buen n煤mero de investigadores y activistas del trabajo sexual en Nueva Zelanda. El volumen viene profusamente anotado a pie de p谩gina, lo que permite conocer las fuentes de todos los aspectos tratados, y trae un 铆ndice onom谩stico y una amplia bibliograf铆a. La traducci贸n la ha realizado Ana Useros.

Paula S谩nchez Perera repasa en el pr贸logo de la obra la discusi贸n existente dentro del feminismo espa帽ol entre las tendencias abolicionistas, dominantes en el terreno pol铆tico institucional, y las regulacionistas o pro-derechos, muy activas en los movimientos sociales. Describe luego la situaci贸n legal de la prostituci贸n en Espa帽a, que tras la prohibici贸n decretada por Francisco Franco en 1956, se debate en la actualidad entre la permisividad con propietarios de clubs y burdeles y la represi贸n m谩s o menos virulenta de trabajadoras y clientes. S谩nchez Perera concluye que la aplicaci贸n del modelo de despenalizaci贸n neozeland茅s en Espa帽a aportar铆a protecci贸n jur铆dica al colectivo y lo dotar铆a de herramientas para denunciar los abusos y la explotaci贸n, al tiempo que le facilitar铆a el acceso a la sanidad y la vivienda. De esta forma s铆 que ser铆a posible acabar con la trata, pues el abolicionismo, con su perversa ecuaci贸n: prostituci贸n = trata y su negativa a conceder derechos a las trabajadoras, s贸lo consigue en la pr谩ctica dejar a 茅stas inermes frente a las mafias.

Aspectos hist贸ricos y legales

La del trabajo sexual en Nueva Zelanda es una cr贸nica de ultrajes y represi贸n legal y policial, que sus v铆ctimas decidieron combatir a trav茅s de la constituci贸n en 1987 del Colectivo de Prostitutas de Nueva Zelanda (CPNZ). Tres miembros de esta asociaci贸n analizan en un cap铆tulo c贸mo 茅sta consigui贸 concienciar a la poblaci贸n y sus esfuerzos culminaron en 2003 con la aprobaci贸n por la C谩mara de Representantes de la Ley de Reforma de la Prostituci贸n (LRP). Esta norma consagra la prohibici贸n de las relaciones sexuales sin consentimiento, al tiempo que concede a las trabajadoras plenos derechos laborales.

La entrada en vigor de la LRP dio lugar a avances significativos y no gener贸 tensiones, aunque unos pocos gobiernos locales optaron por introducir ordenanzas para restringir las 谩reas donde se permit铆an burdeles o hacer la calle. En resumen puede decirse que lo que se ha conseguido con el cambio legal es homologar el trabajo sexual como una forma m谩s de prestaci贸n de servicios. El progreso se materializa tambi茅n en un vuelco en la visi贸n del sistema judicial y los agentes de polic铆a por parte de las prostitutas. 脡stos han pasado de represores a defensores y en consecuencia los abusos son denunciados sin los recelos que antes exist铆an. Se anotan sin embargo algunas 鈥淓speranzas para el futuro鈥, relativas por ejemplo a acabar con la discriminaci贸n que todav铆a sufren las migrantes, perseguidas en virtud de una enmienda introducida en la LRP contra el criterio del CPNZ. En el caso de las personas trans, se constata la mejora en las condiciones de trabajo en la calle, aunque es necesario avanzar a煤n mucho en las relaciones con la polic铆a de este colectivo, especialmente maltratado.

A vueltas con el trabajo sexual

Es interesante la exploraci贸n que se realiza de la percepci贸n social del trabajo sexual, una actividad vilipendiada que ha sufrido reiteradamente prohibiciones e intentos de abolici贸n por parte de poderes religiosos o pol铆ticos e incluso de sectores del feminismo. Un recorrido por los medios de comunicaci贸n neozelandeses despu茅s de la despenalizaci贸n muestra curiosamente la pervivencia del estigma, pero s贸lo para las prostitutas de los ambientes m谩s pobres. Las cortesanas de la alta sociedad son celebradas y envidiadas, como lo han sido en muchas culturas desde la 茅poca cl谩sica. Otra marca del rechazo sigue siendo la resistencia de algunas trabajadoras a confesar su oficio, lo que las obliga a llevar una doble vida. Se observa sin embargo una disminuci贸n de estos conflictos con la nueva legislaci贸n.

La impresi贸n que provoca la prostituci贸n es diferente en los distintos espacios urbanos. No suele haber problemas en los abigarrados centros de las ciudades, pero s铆 que los ha habido en los barrios. Si surgen tensiones, la experiencia demuestra que el di谩logo y la b煤squeda de consenso son las mejores v铆as, y se citan dos casos concretos, en Auckland y Christchurch, en que sin recurrir a ordenanzas represivas ha sido posible compatibilizar los derechos de los vecinos con los de unas trabajadoras que ahora disponen de una norma que garantiza su libertad para ejercer su oficio.

Respecto a los clientes, una docena de entrevistas muestra c贸mo 茅stos no han reaccionado mal al nuevo contexto legal en el que las mujeres llevan el control en los encuentros. La LRP establece que las relaciones deben basarse en el consentimiento, y esto es algo que los que contratan servicios tienen que tener muy en cuenta. Se concluye que: 鈥淟a despenalizaci贸n del trabajo sexual en Nueva Zelanda podr铆a haber creado un entorno que fomenta entre los clientes un mayor respeto hacia las trabajadoras y sus derechos.鈥

En su secci贸n de agradecimientos, Abel y Armstrong reconocen su deuda con el CPNZ, por su gu铆a y generosidad, y tambi茅n con el Colectivo de Prostitutas de Sevilla, por haber hecho posible la versi贸n castellana del libro y haber redactado su ep铆logo, un canto a la autoorganizaci贸n y lucha por sus derechos de las trabajadoras sexuales. Frente a los que impiden a 茅stas expresarse y hacer valer su criterio, es conveniente resaltar que lo que se ha conseguido en Nueva Zelanda se debe en gran parte a la trascendencia que la cultura maor铆 otorga a la reciprocidad y al respeto, en todos los asuntos, a las opiniones de las personas implicadas. Lamentablemente, lo que vemos en Europa est谩 muchas veces en las ant铆podas de esto.

* Blog del autor: http://www.jesusaller.com/. En 茅l puede descargarse ya su 煤ltimo poemario: Los libros muertos.




Fuente: Briega.org