June 15, 2021
De parte de Indymedia Argentina
354 puntos de vista


Los infortunados dichos del Presidente Alberto Fern谩ndez negando las ra铆ces ind铆genas de nuestro pa铆s pusieron de nuevo este urgente tema sobre la mesa. Nos debemos un debate sobre nuestra demograf铆a, nuestra identidad y, m谩s que nada, sobre la realidad actual de los pueblos originarios en nuestro pa铆s, cuyos derechos contin煤an siendo sistem谩ticamente vulnerados.


Solo por dar un burdo ejemplo: mientras el COVID-19 afecta al mundo, el efecto es mucho mayor sobre las comunidades ind铆genas que sufren falta de agua estructural, especialmente en la regi贸n conocida como 脕rea Gran Toba en la Provincia del Chaco. Al describir el racismo aun existente, uno de los miembros de la comunidad declar贸: 鈥淣os tratan como salvajes. Pero, adem谩s, no nos escuchan. La gente dice que no respetamos el protocolo sanitario, que ni siquiera usamos m谩scaras鈥. Pero 驴alguien nos ha preguntado si podemos permitirnos comprarlas?

La negaci贸n de las ra铆ces ind铆genas y la vulneraci贸n de sus derechos no es un problema exclusivo de la Argentina. Sin embargo, hay algunos pa铆ses que si han logrado avanzar m谩s en el reconocimiento de los genocidios originarios en que se fundaron nuestras naciones. En Australia y Canad谩 se crearon comisiones de la verdad ind铆gena que, a煤n con sus much铆simos problemas, lograron dar un debate, disculpas por parte de los gobernantes y mecanismos de reparaci贸n hist贸rica. M谩s all谩 de los efectos materiales imprescindibles, las comisiones de la verdad han resultado globalmente claves en sentar las bases para un 鈥済iro narrativo鈥. 驴De qu茅 se trata esto? En la b煤squeda de una historia fidedigna sobre nuestras ra铆ces que se sostienen en procesos de memoria colectiva y que terminan por dar fundamento a nuestra identidad y a los intereses de la naci贸n. El giro narrativo implica un nuevo acuerdo social sobre el qu茅 y el porqu茅 del pasado, el presente y el futuro que, cuando alcanza un cierto nivel de consenso, puede servir como un impulso para la justicia, la reparaci贸n y la no repetici贸n.

Argentina fue pionera en materia de comisiones de la verdad. La CONADEP, la comisi贸n de la verdad que expuso las violaciones de derechos humanos cometidas en Argentina durante la 煤ltima dictadura (1976-1983), fue la primera en el mundo y clave en generar un 鈥済iro narrativo鈥. En un contexto en el que el saliente gobierno c铆vico-religioso-militar sosten铆a que lxs detenidxs-desaparecidxs estaban paseando en Europa, que lxs fusiladxs hab铆an sido abatidxs en 鈥榚nfrentamientos鈥 y que las Juntas hab铆an salvado al pa铆s del terrorismo, el informe final de la CONADEP logr贸 desmantelar estas falsedades y dar lugar a una nueva narrativa bajo el prisma de respeto por los derechos humanos. Ello se hizo sobre la base de evidencia concreta basada en testimonios de sobrevivientes y familiares que lograron dar cuenta de, al menos, 8,960 casos de detenciones-desapariciones forzadas sobre un universo estimado de 30,000, de la apropiaci贸n de 500 ni帽xs y de la existencia de 340 centros de detenci贸n clandestinos donde los militares practicaron sistem谩ticamente el secuestro, la tortura y el asesinato. El informe tambi茅n aclar贸 la existencia de un pacto de silencio entre los funcionarios de alto rango para no revelar nada sobre los cr铆menes perpetrados y as铆 perpetuar la falsa narrativa de la guerra contra la subversi贸n.

En fin, la CONADEP se benefici贸 enormemente del compromiso de las organizaciones de v铆ctimas, lo que ayud贸 a construir una base s贸lida sobre lo que hab铆a sucedido, en un momento en que muchxs argentinxs a煤n no estaban al tanto. Los militares hab铆an esparcido narrativas falsas entre parte de la poblaci贸n civil que afirmaba que por 鈥減or algo ser谩鈥 como una explicaci贸n que justificaba por qu茅 algunas personas eran secuestradas, detenidas-desaparecidas y asesinadas. Como se帽al谩bamos, muchas v铆ctimas fueron asesinadas a tiros en las calles, pero estos actos fueron caracterizados por el gobierno militar y los principales medios de comunicaci贸n como 鈥榚nfrentamientos鈥, lo que suger铆a que los militares se ve铆an pr谩cticamente obligados a usar la violencia letal al enfrentarse a los grupos armados en las calles. Descubrir el alcance real de los cr铆menes de la dictadura demostr贸 que los supuestos enfrentamientos eran en realidad ejecuciones extrajudiciales. En general, el trabajo de CONADEP, junto con el compromiso de las organizaciones de v铆ctimas, ayud贸 a falsificar la narrativa militar y aclarar que el pa铆s no hab铆a experimentado ning煤n tipo de 鈥済uerra sucia鈥, sino violaciones graves y sistem谩ticas de los derechos humanos perpetradas por la dictadura.

Ese 鈥済iro narrativo鈥 en relaci贸n a los pueblos originarios es una deuda pendiente en la Argentina, tal como qued贸 demostrado en los dichos de un presidente que, lejos de ser una figura neoliberal o racista, defiende una agenda progresista y de derechos humanos. Una comisi贸n de la verdad con liderazgo de las comunidades ind铆genas en Argentina puede servir de plaf贸n para que el pa铆s haga suyos datos hist贸ricos incontrastables que a煤n son desconocidos, negados o ignorados. La colonizaci贸n europea inicial de la Patria Grande (colonizaci贸n y no 鈥渄escubrimiento鈥) fue catastr贸fica para los pueblos que, s贸lo durante los primeros cincuenta a帽os de conquista, vieron reducida su poblaci贸n al 25%.

El proceso de independencia de la de Argentina perpetu贸 la estigmatizaci贸n y persecuci贸n de los pueblos, quienes continuaron siendo percibidos como obst谩culos al progreso. Los sucesivos gobiernos de la naciente rep煤blica tuvieron actitudes disimiles pero que persistieron en el tratamiento peyorativo y estigmatizador de las comunidades ind铆genas, priorizando la re-poblaci贸n del territorio por inmigrantes europeos que llevar铆an la auspiciada civilizaci贸n a las nuevas tierras. El ej茅rcito argentino dirigido por el coronel Julio A. Roca dirigi贸 campa帽as militares financiadas por 50 corporaciones brit谩nicas, incluida la Compa帽铆a de Tierras del Sur de Argentina a cambio de grandes parcelas de propiedad. Estas corporaciones extranjeras se alineaban con los propios criollos, nucleados en la recientemente fundada Sociedad Rural Argentina, entre otros organismos, y propulsores de la construcci贸n ideol贸gica e identitaria de la 鈥淎rgentina blanca鈥.

El encuadre para este proceso de despojo de la tierra y negaci贸n de la cultura ind铆gena fue claramente articulado por Domingo Sarmiento, quien fue presidente entre 1868 y 1874 y aun hoy es considerado como un h茅roe nacional. Sarmiento argument贸 que el mayor desaf铆o para definir el destino del pa铆s era entre 鈥渓a barbarie [representada por la poblaci贸n local que resultaba de la mezcla de ind铆genas, espa帽oles y africanos] y la civilizaci贸n [representada por el liderazgo pol铆tico blanco originario de Europa]鈥. El primer grupo se distingu铆a, seg煤n dice Sarmiento en el Facundo, 鈥減or su amor a la ociosidad y la incapacidad industrial; no pueden participar en un trabajo duro y continuo鈥.

Sin perjuicio de la persistencia de masacres estatales tales como El Zapallar, Napalp铆 y La Bomba, en el marco de pr谩cticas de despojo violento como continuidad de la l贸gica de la conquista inicial, un cambio oper贸 entrado el siglo XX. Al igual que las experiencias de Australia y Canad谩, el nuevo siglo atestigu贸 el abandono de las campa帽as militares como principal estrategia de gobernabilidad de los pueblos ind铆genas. La nueva herramienta hegem贸nica de dominaci贸n vir贸 hacia estrategias de asimilaci贸n y exclusi贸n que continuaron esta l贸gica de 鈥榗ivilizaci贸n vs. barbarie鈥 que niega el papel de pueblos ind铆genas en la identidad y la cultura nacional, a la vez que perpet煤a su ostracismo y exclusi贸n socioecon贸mica.

Es m谩s, la exclusi贸n identitaria se evidencia en el hecho de que, sintom谩ticamente, los censos nacionales no consideraron a la poblaci贸n ind铆gena hasta 2001, cuando se incluy贸 la pregunta sobre la identidad ind铆gena basada en criterios de auto-identificaci贸n. El censo revel贸 que 281,959 hogares contaban con una o m谩s personas que se identificaban como ind铆genas. El 煤ltimo censo nacional en 2010 evidenci贸 un aumento de la poblaci贸n ind铆gena no vinculada a un incremento poblacional entre las comunidades ind铆genas, sino a la mayor cantidad de personas que encontraron las condiciones de posibilidad para reconocerse como tales en la 煤ltima d茅cada. En n煤meros, el censo de 2010 arroj贸 que la poblaci贸n ind铆gena total estaba compuesta por 955,032 individuos, lo que representaba el 2.38% de la poblaci贸n nacional. Se trata de 31 pueblos ind铆genas distribuidos por todo el pa铆s (Atacama, Ava Guaran铆, Aymara, Chan茅, Charr煤a, Chorote, Chulupi, Comeching贸n, Diaguita-Calchaqu铆, Guaran铆, Huarpe, Kolla, Lule, Maimar谩, Mapuche, Mby谩, Guaran铆, Mocov铆, Mocov铆, Omaguaca, Ona, Pampa, Pilag谩, Quechua, Rankulche, Sanavir贸n, Tapiete, Tehuelche, Toba (Qom), Tonocote, Tup铆 Guaran铆, Vilela y Wich铆, entre otros).

La situaci贸n es incluso m谩s gravosa porque a la exclusi贸n identitaria y socioecon贸mica y al racismo estructural, se agreg贸, particularmente durante el gobierno neoliberal que gobern贸 en Argentina de 2015 a 2019, la sobre-criminalizaci贸n como otra herramienta de opresi贸n moderna as铆 como la deslegitimaci贸n de sus demandas etiquetadas como 鈥渧iolentas鈥 e 鈥渋legales鈥. En fin, la radiograf铆a nacional muestra que los pueblos ind铆genas en Argentina han sido y contin煤an siendo v铆ctimas de violaciones de los derechos humanos, incluido el exterminio y el desplazamiento forzado, mientras sufren altos niveles de pobreza, despojo, pol铆ticas y pr谩cticas asimilacionistas y sobre-criminalizaci贸n.

Ante tremenda desolaci贸n, el requisito de un giro narrativo es solo el comienzo de un largo camino hacia la plena aplicaci贸n de los derechos ind铆genas, pero aun as铆 aparece como un paso necesario y clave. Argentina ya ha experimentado, despu茅s de la 煤ltima dictadura, cu谩n crucial es este giro narrativo鈥 para aclarar el papel de los perpetradores, sobrevivientes, v铆ctimas y familiares. El desaf铆o ahora est谩 pendiente de asumir con relaci贸n a una narrativa clara sobre los pueblos ind铆genas. 驴Podr铆a una CONADEP ind铆gena hacer el trabajo?

11 de junio de 2021

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/347610-una-conadep-indigena




Fuente: Argentina.indymedia.org