March 30, 2021
De parte de SAS Madrid
312 puntos de vista

┬źSiempre he defendido que [la vivienda] es un derecho, pero no ignoro que es un bien de mercado tambi├ęn┬╗, aseguraba a finales de febrero el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana Jos├ę Luis ├übalos. Un mes despu├ęs, un grupo de vecinos y vecinas de Madrid han querido demostrarle que existe otra forma de hacer las cosas. Y tiene nombre: Las Carolinas, el primer edificio de vivienda colaborativa en derecho de uso de la ciudad de Madrid, impulsado por la cooperativa Entrepatios.

Un modelo que entiende la vivienda como un bien de uso y no de mercado. No hay personas propietarias de las viviendas, sino usufructuarias. Lo explica Ane Varela Mateos, una de las vecinas de la cooperativa: ┬źEn Entrepatios, las vecinas pueden disfrutar de una vivienda durante un tiempo indefinido y participar en la toma de decisiones sobre su dise├▒o y su posterior vida, pero sin llegar a adquirirla en propiedad. La propiedad es colectiva, de la cooperativa, no de cada una de las personas que habitan las casas┬╗.

En total, 53 personas, que van desde menores hasta mayores, disfrutan ya de este proyecto no tan ut├│pico formado por 17 viviendas ubicadas en el barrio de Usera. La iniciativa se ha financiado mediante fondos procedentes de la denominada banca ├ętica, en concreto, Fiare y Triodos Bank.

Compromiso con el clima

Este edificio se ha construido en un contexto de crisis econ├│mica y sanitaria, pero tambi├ęn teniendo presente otro gran problema: la crisis clim├ítica. Por eso, la infraestructura ha sido construida seg├║n el est├índar Passivhaus, ┬źun tipo de construcci├│n que persigue que la demanda de energ├şa sea la menor posible, de consumo casi nulo, evitando las p├ęrdidas de calor y de fr├şo mediante un alto grado de aislamiento y estanqueidad del edificio┬╗, detallan desde la cooperativa. Para minimizar su impacto en la construcci├│n, se ha empleado madera, un material que captura CO2, renovable y certificado FSC.

Asimismo, las viviendas se han dise├▒ado para que no tengan ninguna emisi├│n de CO2 en el uso, ya que est├í 100% electrificado, genera 32 kW de energ├şa fotovoltaica in situ y tiene un contrato con una comercializadora de energ├şa 100 % renovable, la Sociedad Cooperativa el├ęctrica La Corriente. Cada familia paga de media 20 euros mensuales por toda la energ├şa.

El edificio no emitir├í di├│xido de carbono en su uso salvo aquellas emisiones asociadas a las renovables, que son m├şnimas: no hay ning├║n elemento de combusti├│n, ni en climatizaci├│n ni en cocinas de gas. Por tanto, el impacto en t├ęrminos de CO2 est├í en lo que se gener├│ durante el proceso de construcci├│n. ┬źDesde la fase de dise├▒o, calculamos y redujimos al m├íximo la huella de carbono del edificio, en este caso, con un impacto de 1.300 toneladas. Estas emisiones se han compensado con tres programas, uno de reforestaci├│n en Guadalajara, otro de energ├şas renovables en Namibia y otro de biodiversidad en Kenia┬╗, narra I├▒aki Alonso Echeverr├şa, vecino de la cooperativa y arquitecto al frente de sAtt Triple Balance, el estudio de arquitectura que ha llevado a cabo el proyecto.

Compensar emisiones es una t├ęcnica mal entendida por empresas y gobiernos, que creen que pueden emitir cuanto deseen si luego compensan esas emisiones. As├ş lo ve Alonso Echeverr├şa: ┬źCompensar no supone barra libre para contaminar, al contrario, significa que nos responsabilizamos de las emisiones generadas por nuestra actividad. Sumado a lo anterior, logramos un edificio con certificado CO2nulo┬╗.

Entre los objetivos de la comunidad de vecinos tambi├ęn est├í reciclar el agua de la lluvia y reutilizar las aguas grises, con una estimaci├│n de ahorro de 750.000 litros cada a├▒o, detallan.

De lo personal a a lo com├║n

La pandemia ha dejado patente la necesidad del apoyo mutuo en los momentos dif├şciles. Si bien cada persona mantiene la privacidad en su casa, se comparten servicios e infraestructuras, como las zonas comunes, un taller y una lavander├şa. Asimismo, todas las unidades familiares participan en un grupo de consumo que apoya la producci├│n agroecol├│gica y de proximidad.

Tambi├ęn comparten los cuidados, como sucedi├│ durante la hist├│rica nevada ocasionada por Filomena: ┬źLas familias se organizaron para cuidar de las ni├▒as y ni├▒os que no tuvieron cole durante esos d├şas. Tambi├ęn hemos atendido las necesidades de las personas que han tenido que guardar cuarentenas por la pandemia de COVIDÔÇŁ, cuenta Natividad Garc├şa Padilla, vecina de Las Carolinas.

Desde el dise├▒o y la distribuci├│n de los espacios a las decisiones de convivencia que se toman en la actualidad, los vecinos y vecinas participan de forma asamblearia en todos los procesos de toma de decisiones.

De la excepci├│n a la norma

Este proyecto, que naci├│ en 2011, no ser├í una an├ęcdota. Entrepatios cuenta en Madrid con otras tres promociones: una en Vallecas, que se encuentra en el proceso de construcci├│n del edificio, as├ş como La Tercera y La Manzana, a la b├║squeda de solar.

A nivel estatal, existe una red de vivienda en cesi├│n de uso con m├ís de 40 iniciativas. En total, seg├║n Entrepatios, apenas hay 200 viviendas integradas en cooperativas en cesi├│n de uso, lo que refleja que se trata de un modelo a├║n desconocido en Espa├▒a. No as├ş en otros pa├şses como Dinamarca, Uruguay y Canad├í. En este ├║ltimo, en la ciudad de Qu├ębec, existen 30.000 viviendas asequibles repartidas en 1.300 cooperativas. Y en Uruguay, otras 30.000 que representan el 2,58% de toda la vivienda del pa├şs, explican desde la cooperativa.

La cooperativa, que pertenece al grupo de vivienda colaborativa en cesi├│n de uso de la Red de Econom├şa Alternativa y Solidaria (REAS), ya ha demostrado que otro modelo es posible. Ahora piden a las administraciones p├║blicas el apoyo para replicarlo en otras zonas. Por ejemplo, con la generaci├│n de derechos de superficie sobre suelo p├║blico (como est├í sucediendo ya en ciudades como Barcelona, cuentan), medidas econ├│micas y fiscalidad verde.

ÔÇťAdem├ís de la cesi├│n de uso, apoyamos medidas como una Ley de Vivienda que garantice el acceso a la vivienda digna, asequible y accesible, que se paren los desahucios de personas vulnerables, se promuevan alquileres sociales o se regule su precio┬╗, recalca Ane Varela, vecina de Entrepatios.

Enlace relacionado Climatica.LaMarea.com (24/03/2021)




Fuente: Sasmadrid.org