June 5, 2022
De parte de Lecturas Anarquicas
176 puntos de vista

En estos d铆as, entre los c铆rculos anarquistas se habla mucho de privilegios. El 鈥減rivilegio masculino鈥, el 鈥減rivilegio de la piel blanca鈥, el 鈥減rivilegio del primer mundo鈥 y frases similares aparecen regularmente en las discusiones, pero sin un an谩lisis real que las respalde, como si todos entendieran exactamente lo que significan. De hecho, no es tan dif铆cil entender el significado de estas frases. Su clara implicaci贸n es que si la opresi贸n y explotaci贸n que se experimenta en esta sociedad no es tan intensa como la que otra persona sufre, entonces se tiene un privilegio en relaci贸n con esa otra persona. Pero tal concepci贸n de privilegio es in煤til desde una perspectiva anarquista y revolucionaria. Solo tiene significado en relaci贸n con el concepto reformista de igualdad ante la ley, que es siempre igualdad de explotaci贸n y opresi贸n. Para quienes no tenemos ning煤n inter茅s en los derechos, sino que queremos la libertad de determinar nuestras propias vidas y, por lo tanto, encontrar la 煤nica igualdad que merece la pena perseguir -que es la igualdad de acceso a todo lo que es necesario para determinar las condiciones de nuestra existencia- es decir, para quienes la destrucci贸n del orden social y la transformaci贸n revolucionaria de la realidad son los primeros pasos esenciales para apropiarnos de nuestras vidas, debe desarrollarse un concepto de privilegio muy diferente.

Vivimos en una sociedad de clases. Esto ha sido as铆 porque la acumulaci贸n de riqueza y poder en unas cuantas manos ha dado lugar al Estado y al Capital. Los pocos que gobiernan determinan las condiciones bajo las cuales todo existe, institucionalizando relaciones sociales que mantienen y expanden su control sobre la riqueza y el poder. La clase gobernante estructura estas relaciones de tal manera que la supervivencia de las clases explotadas depende de que contin煤en participando en la reproducci贸n de estas relaciones, garantizando as铆 la continuidad de la sociedad de clases. Por lo tanto, se puede decir que la clase gobernante estructura las relaciones sociales de tal manera que la reproducci贸n continua de la sociedad siempre privilegiar谩 a la clase dominante y a sus necesidades. En cualquier sociedad de clases, es decir, en cualquier sociedad en la que existan el Estado y la econom铆a, realmente solo la clase dominante tiene privilegios.

Pero la clase dominante no se impone a una poblaci贸n pasiva. La historia de la sociedad de clases es siempre la historia de la lucha entre clases, la historia de los explotados que intentan ganar su vida y las condiciones sociales para determinarse a s铆 mismos. Por lo tanto, est谩 en el inter茅s de la clase dominante el estructurar las relaciones sociales de tal manera que se creen divisiones dentro de la clase explotada nublando su comprensi贸n de la naturaleza de su lucha y de su enemigo. La clase dominante logra esto a trav茅s de varias instituciones, identidades e ideolog铆as como naci贸n, raza, g茅nero, ocupaci贸n, sexo, etc. No es dif铆cil ver c贸mo la clase dominante usa estas estructuras para sus propios fines. Impone a la gente categor铆as sociales espec铆ficas, determinando 鈥減rivilegios鈥 definidos en t茅rminos de tales categor铆as. Quienes otorgan una categor铆a definen sus vidas en sus t茅rminos, que no es lo mismo a tener privilegios. Esto se vuelve especialmente claro cuando alguien que no pertenece a la clase dominante rebasa sus l铆mites. Sus supuestos privilegios pueden desaparecer instant谩neamente. Adem谩s, estos 鈥減rivilegios鈥 otorgados por el orden imperante, a trav茅s de categor铆as sociales, a las personas explotadas en realidad no son m谩s que la disminuci贸n en la intensidad de explotaci贸n y opresi贸n experimentadas por estas personas. Por ello, es menos probable que los hombres sean acosados sexualmente que las mujeres, adem谩s tienden a recibir mayor compensaci贸n monetaria por el mismo nivel de explotaci贸n laboral. Los blancos son menos propensos a ser acosados por la polic铆a, tambi茅n es menos probable que se les apliquen largas condenas en prisi贸n como a las personas no blancas, incuso les resulta m谩s f谩cil conseguir un empleo. Los heterosexuales generalmente no tienen que preocuparse por golpizas, o ser excluidos, a causa de su atracci贸n sexual. La lista podr铆a continuar, pero creo que el punto est谩 claro. Todos estos supuestos privilegios no son m谩s que una relajaci贸n m铆nima de las condiciones de explotaci贸n experimentadas en estas categor铆as sociales espec铆ficas. Su intenci贸n es convencer a las personas que tienen m谩s en com煤n con los explotadores que con aquellos que no poseen sus mismos privilegios, o sea, persuadir que el verdadero enemigo no es la clase dominante, sino quien tiene un nivel de explotaci贸n menos intenso.

Bajo esta luz, que los moralistas reconozcan el privilegio propio y renuncien a 茅l no tiene sentido. No sirve para nada en la implementaci贸n de un proyecto revolucionario dirigido a destruir toda norma. Como hemos visto, los denominados privilegios, enumerados por radicales en su mea culpa, no son m谩s que medios para construir identidades sociales que sirven a la clase hegem贸nica para producir divisiones artificiales entre quienes explota. Entonces, si deseamos echar a andar un proyecto revolucionario que destruya toda norma y privilegio, nuestra tarea no ser谩 renunciar a alg煤n privilegio fantasma que nunca ha sido realmente nuestro, sino exponer y accionar m谩s all谩 de las identidades artificiales que sofocan nuestra individualidad y nos paralizan en la batalla contra el orden establecido. Como en realidad la clase dominante es la 煤nica que tiene privilegios, la destrucci贸n de privilegios solo ocurrir谩 cuando destruyamos toda norma.

Wolfi Landstreicher




Fuente: Oscurodeseo.blackblogs.org