June 7, 2022
De parte de A Las Barricadas
206 puntos de vista

De la pluma del compa A. nos llegan otro par de traducciones “antiguas” de la publicaci√≥n Avis de Temp√™tes #18 (2019), que  pueden aportar elementos para una cr√≠tica radical de la necesidad de energ√≠a y del mundo que la requiere (capitalista, tecno-industrial, b√©lico…).

| Una cuestión enérgica |

No es fácil abordar el tema de la energía, o más bien los recursos energéticos de los que dependen el buen funcionamiento de la explotación capitalista y el poder estatal. Especialmente si no se trata de hacer una lista de datos técnicos sobre esta o aquella fuente de energía, de enumerar las nocividades causadas por la voracidad energética del sistema industrial, la devastación que conlleva a nivel ambiental. Lo que queremos proponer aquí es un análisis más amplio y profundo de lo que significa la energía en este mundo. Es difícil evitar que quede incompleto, pero el objetivo es llegar a una comprensión general de la importancia de la cuestión energética.

Comencemos con una simple observación: durante varias décadas, con la imposición masiva de energía nuclear por parte del Estado y el crecimiento exponencial de las necesidades energéticas de la producción industrial, la guerra y el modelo de sociedad de consumo masivo, numerosos conflictos están vinculados a los recursos energéticos, a la producción y transporte de energía. Por un lado, vemos cómo los estados han desatado guerras sangrientas para conquistar ciertos recursos, como las minas de petróleo o uranio, por poner un ejemplo evidente, o para asegurar un suministro continuo. Por otro lado, también ha habido muchos conflictos que decimos sociales, a veces más ecológicos, a veces radicalmente anticapitalistas, a veces rechazando una mayor destrucción del territorio o negándose a la imposición de ciertas relaciones sociales resultantes de estos proyectos: oposición a la explotación de una mina, a la construcción de una central nuclear, a la nocividad causada por una central eléctrica a carbón. La larga lista de luchas y guerras ya nos da una idea de la importancia de la energía, su producción y su control.

Hoy, en momentos en que toda perspectiva revolucionaria de transformaci√≥n total de las relaciones existentes, de destrucci√≥n de la dominaci√≥n, parece casi haber desaparecido al menos en los pa√≠ses europeos, sigue habiendo muchos conflictos y luchas para oponerse a las infraestructuras energ√©ticas. Pensemos en la gigantesca mina a cielo abierto de lignito en Hambach, Alemania, donde la lucha contra su extensi√≥n est√° marcada por diversos y variados sabotajes que bloquean el funcionamiento de la mina existente; en la lucha contra la construcci√≥n del gasoducto TAP, que se encuentra con una oposici√≥n en el sur de Italia; en las luchas aqu√≠ en Francia que tu¬≠vieron lugar contra la construcci√≥n de nuevas l√≠neas de alta tensi√≥n en Durance (para aumentar la capacidad de exportaci√≥n de electricidad nuclear francesa) o Normand√≠a (para conectar la nueva central nuclear de Flamanville a la red); sin olvidar a quienes est√°n en contra de la instalaci√≥n de nuevas turbinas e√≥licas o en contra de la exploraci√≥n y explotaci√≥n del gas de esquisto … Por su¬≠pues¬≠to, todos estos conflictos no siem¬≠pre denotan as¬≠pira¬≠ciones revo¬≠lu¬≠cio¬≠na¬≠rias, y a menudo en su seno no solo encontramos ciuda¬≠da¬≠nismo, ecologismo cogestionario, la b√ļs¬≠queda del di√°logo (y, por lo tanto, el reconocimiento) con las instituciones, pero tambi√©n una confusi√≥n molesta ‚Äď en el mejor de los casos ‚Äď, o un oportunismo pol√≠tico ‚Äď en el peor ‚Äď, por parte de los auto proclamados radicales. En el modelo, por ejemplo, de c√≥mo los comit√©s invisibles y los estrategas de servicio populistas teorizan en forma de estrategias de composici√≥n, o para reunir todo lo que es incompatible bajo la direcci√≥n de un alto mando pol√≠tico que buscan imponer con m√°s o menos √©xito. Pero no entramos en este tema que ya se hemos abordado en anteriores n√ļmeros de la publicaci√≥n.

Lo que todas estas luchas nos podrían permitir a los anarquistas y a los antiautoritarios que estamos siempre atentos al horizonte para descubrir signos de descontento y posibles desbordamientos insurreccionales, con demasiada frecuencia olvidando que es sobre todo una cuestión de actuar de primera mano, sobre la base de las propias ideas y tensiones: es desarrollar un proyecto de lucha , no por fuerza nuevo, pero en cualquier caso relativamente ausente por un tiempo, que propone cortar la energía a este mundo, ya sea nuclear, térmica, solar o eólica.

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¬ę El diablo se ha mudado a un nuevo hogar. Y aunque no podamos sacarlo de su guarida de la noche a la ma√Īana, al menos debemos saber d√≥nde se esconde y d√≥nde podemos hacerlo salir, no para luchar contra √©l en un rinc√≥n donde no se refugia desde hace mucho tiempo ‚Äď y para que no se burle de nosotros en la habitaci√≥n de al lado ¬Ľ‚Ä®

G√ľnther Anders

Entonces, ¬Ņqu√© es la energ√≠a de la que hablamos? Se trata de un t√©rmino que proviene del l√©xico de las ciencias f√≠sicas, para medir y cuantificar ciertos procesos, como el calor (que se puede medir en temperatura pero, tomando el enfoque energ√©tico, tambi√©n en energ√≠a que el calor libera para girar, por ejemplo, una turbina). En general, sin embargo, tendemos a asociar la energ√≠a con la vida. Sin energ√≠a, no hay vida. Sin energ√≠a, sin movimiento. Si se trata de una visi√≥n hist√≥rica, desarrollada durante siglos de ciencia y capitalismo, es demasiado obvio. Hoy, el discurso sobre la energ√≠a ha penetrado en todas partes, incluso donde en el pasado se distingu√≠a, no sin raz√≥n, de los procesos vitales. Para determinar la vida, medirla y cartografiarla, medimos, por ejemplo, la energ√≠a qu√≠mica de las c√©lulas ‚Äď base de la vida biol√≥gica ‚Äď, y as√≠ es como la conciencia de que la vida es mucho m√°s que una serie de datos qu√≠micos o una cadena de ADN tiende a desvanecerse r√°pidamente. No olvidemos que lo que no es cuantificable no representa posibilidades de acumulaci√≥n. Entonces la calidad, como la experiencia singular, las pasiones, las sensaciones, en resumen, todo lo que constituye la poes√≠a de la vida, no pueden medirse y convertirse f√°cilmente en mercanc√≠a. Por lo tanto, la energ√≠a es un t√©rmino derivado de las ciencias f√≠sicas, no un simple sin√≥nimo de vida. La distinci√≥n puede parecer un poco rid√≠cula, un poco superflua, pero no lo es: si proponemos cortar la energ√≠a a este mundo, esta distinci√≥n que sugerimos como preliminar tendr√° toda su importancia.

Cuando hablamos de energ√≠a, recursos energ√©ticos, debemos entendernos. No es, como se suele decir en el lenguaje hablado, que ¬ę el humano libera energ√≠a ¬Ľ contenida en el √°tomo, en el aceite, en el aceite de colza, en el gas o en el viento. No, es a trav√©s de instrumentos, estructuras, procesos y m√°quinas que la energ√≠a se mide, produce, genera, convierte, acumula, almacena y transporta. El soplo del viento no es simplemente ¬ę energ√≠a cin√©tica ¬Ľ En s√≠ mismo, es inutilizable para el capital y el Estado: se necesitan turbinas e√≥licas, turbinas, cables para transformarlo en electricidad y hacer que otras m√°quinas funcionen. Tambi√©n habr√≠a mucho que decir sobre esta misma idea de convertir recursos en electricidad para uso industrial o dom√©stico, por ejemplo sobre el rendimiento de estas conversiones. Basta con pensar en cu√°ntos litros de aceite se necesitan para producir un kilo de trigo, que a su vez podr√≠a cuantificarse en t√©rminos de energ√≠a (calor√≠as), para ver en qu√© medida el rendimiento de la agricultura industrial basada en el petr√≥leo no es tan racional como generalmente se cree. Pero esto nos distanciar√≠a de nuestro tema y correr√≠amos el riesgo de quedarnos estancados endebates t√©cnicos.

Retomemos el hilo: cuando hablamos de energ√≠a, hablamos aqu√≠ de todos los procesos, hoy en d√≠a casi todos industrializados, para convertir algo en fuerza motriz, en energ√≠a el√©ctrica… Se diga lo que se diga, estos diferentes procesos desarrollados a lo largo de la historia no son el resultado de un simple deseo de racionalizar, y obviamente a√ļn menos de una preocupaci√≥n √©tica o ambiental como se jacta hoy el dominio, que invierte masivamente en la explotaci√≥n de otros recursos como las llamadas energ√≠as renovables. Como la energ√≠a es poder, estos procesos sonestrategias. La generalizaci√≥n del uso del petr√≥leo como combustible es instructiva a este respecto. El peligro representado por una fuerte dependencia de la explotaci√≥n del carb√≥n fue aprovechado por algunas grandes potencias, en particular por los Estados Unidos. Al necesitar estructuras que concentren a miles de proletarios en el mismo lugar para extraer carb√≥n, dando lugar a poderosos movimientos de trabajadores a veces subversivos, el carb√≥n es un gran riesgo, inaceptable para el Estado, el ver su producci√≥n paralizada por grandes movimientos de huelga. Lapetrolizaci√≥n del mundo fue en gran parte una respuesta, y no solo como medida preventiva, a los movimientos revolucionarios de los trabajadores que se desarrollaron masivamente en el origen de la reproducci√≥n del capitalismo. Dado que aunque la explotaci√≥n del petr√≥leo obviamente tambi√©n requiere mano de obra, los pozos no requieren tanta como una mina de carb√≥n. Pensemos en los vastos campos petroleros de Texas, donde miles de m√°quinas extraen hasta donde alcanza la vista, sin ninguna intervenci√≥n humana que no sea para mantenimiento t√©cnico, lo que hace que este mundo funcione. Las concentraciones peligrosas de proletarios han terminado cuando un n√ļmero mucho menor de t√©cnicos, trabajadores calificados y oficiales de seguridad son suficientes para garantizar un flujo continuo. A su vez, la nuclearizaci√≥n del mundo deriva mucho menos de una b√ļsqueda de la famosa ¬ę independencia energ√©tica ¬Ľ de los estados, especialmente tras la crisis del petr√≥leo de 1973, que del sometimiento y el mayor control de la poblaci√≥n. Con la energ√≠a nuclear, la organizaci√≥n jer√°rquica se ha vuelto t√©cnicamente inevitable, presentando grandes obst√°culos para cualquier horizonte revolucionario de destrucci√≥n de lo existente. En resumen, la explotaci√≥n de dicha fuente de energ√≠a sigue los dise√Īos del dominio.

‚Ä®Pero entonces, ¬Ņlas energ√≠as renovables de hoy, en cuyo nombre se est√°n cubriendo monta√Īas, p√°ramos y mares de turbinas e√≥licas, campos y desiertos de paneles fotovoltaicos, los valles inundados y el curso y caudal de r√≠os modificado y regulado? ¬ŅUna preocupaci√≥n ambiental? Por supuesto que no, o s√≠, si consideramos la expansi√≥n de estas energ√≠as renovables como la continuaci√≥n del mismo mundo industrial y productivista por otros medios. La devastaci√≥n irreversible y la contaminaci√≥n que nos han dejado dos siglos de industrialismo capitalista y estatal hoy empujan al dominio a buscar mejoras y nuevas soluciones para reducir la contaminaci√≥n y el envenenamiento. Que sean fantasmas o posibilidades reales, en el fondo no cambia nada: en cualquier caso, es la perpetuaci√≥n del mismo dominio que queremos abatir.

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¬ę El s√≠ncope es una suspensi√≥n temporal de la actividad cardiovascular y cerebral que causa una p√©rdida repentina y transitoria de la conciencia. Los efectos pueden ser irrelevantes, una molestia moment√°nea, pero a veces pueden llegar a ser m√°s graves. En algunos casos, si la interrupci√≥n del flujo sangu√≠neo en el organismo humano se prolonga m√°s all√° de ciertos l√≠mites, se produce la muerte. Entre todos, el ¬ę s√≠ncope oscuro ¬Ľ, es decir, que carece de causas l√≥gicas identificadas, se considera el m√°s peligroso. Porque no permite que intervengan m√©dicos, t√©cnicos del cuerpo.

El funcionamiento del organismo social tambi√©n est√° garantizado por un conjunto de flujos. Flujos de mercanc√≠as, personas, datos y energ√≠a. Flujos que pueden verse suspendidos por una variedad de razones. Una falla t√©cnica, por ejemplo. O un robo de material. Quiz√°s un sabotaje ¬Ľ.

Syncopes (2013)

‚Ä®‚Ä®Las energ√≠as renovables hoy intentan mitigar un riesgo importante. Es decir, para hacer frente a las necesidades energ√©ticas exponenciales y una dependencia cada vez mayor de un suministro el√©ctrico estable de sectores enteros de la econom√≠a, la administraci√≥n estatal o el horizonte cibern√©tico que se afianza a una velocidad y con un poder imposible de sobrestimar, el dominio no solo debe multiplicarse, sino tambi√©n diversificar los procesos para generar electricidad. Incluso todas las centrales nucleares francesas no puede hacer frente a los ¬ę picos de consumo ¬Ľ por razones t√©cnicas, por eso nunca se han abandonado las centrales el√©ctricas convencionales. Dado que los avances t√©cnicos de hoy permiten un mayor rendimiento (aunque, dado que el viento no siempre sopla y no es tan fuerte, por ejemplo, las palas de las turbinas e√≥licas tienen un factor de capacidad muy bajo de alrededor del 20%, el sistema se ha embarcado en esta diversificaci√≥n energ√©tica permitida por las llamadas energ√≠as renovables. No se trata una transici√≥n energ√©tica ‚Äď nunca las ha habido en la historia ‚Äď, sino de una adici√≥n, como se demostr√≥ no solo por el hecho de que las centrales nucleares o convencionales no est√©n cerradas (su producci√≥n en ning√ļn caso podr√≠a ser reemplazada solo por energ√≠a renovable), sino tambi√©n por el hecho de que se siguen construyendoy desarrollando nuevas plantas (EPR u otros) , que otras fuentes de energ√≠a son exploradas, probadas y utilizadas, como las plantas de biomasa (dif√≠cil definirlas como ¬ę renovables ¬Ľ incluso en el lenguaje de la energ√≠a, ya que su perspectiva es principalmente quemar plantas gen√©ticamente modificadas), o Uno de los tres principales programas de investigaci√≥n financiados por la Uni√≥n Europea es el transporte de electricidad para intentar, especialmente a trav√©s del uso de nanomateriales, reducir la p√©rdida de calor en las l√≠neas a un porcentaje m√≠nimo.


En general, las energías renovables hacen posible aumentar lo que ahora se llama resiliencia del suministro eléctrico, es decir, su capacidad para continuar funcionando en caso de problemas, ya sea una tormenta, un corte accidental o un sabotaje. Este deseo de resiliencia también empuja hacia una disminución de la centralización de la red eléctrica en la medida de lo posible. Pero no confundamos sus palabras con nuestras apreciaciones, porque la centralización actual de la red eléctrica ya significa que estamos frente a una red con estructuras atacables dispersas por todo el territorio. El uso de electricidad de acuerdo con el uso actual de la empresa industrial seguirá siendo dependiente durante mucho tiempo de una vasta red de transporte y distribución.

No sorprender√° a ning√ļn enemigo de la autoridad que las infraestructuras energ√©ticas, por lo tanto, sean clasificadas por la Uni√≥n Europea (as√≠ como por casi todos los Estados del mundo) con el elegante eufemismo de ¬ę infraestructuras cr√≠ticas ¬Ľ; obviamente una planta de energ√≠a lo es, pero tambi√©n un gasoducto, una l√≠nea de alta tensi√≥n, transformadores el√©ctricos, una turbina e√≥lica o un campo de paneles fotovoltaicos. En el informe anual de 2017 de la Agencia para la observaci√≥n de las tensiones pol√≠ticas y sociales en el mundo (subvencionada por los gigantes de seguros mundiales), se pod√≠a leer que deltotal de ataques y sabotajes contabilizados como tales en el mundo y perpetrados por actores ¬ę no estatales ¬Ľ, de todas las tendencias e inspiraciones, nada menos que el 70% fueron contra infraestructuras energ√©ticas y log√≠sticas (es decir: torres, transformadores, oleoductos y gasoductos, antenas de transmisi√≥n, l√≠neas el√©ctricas, dep√≥sitos de combustible, minas y ferrocarriles). Aqu√≠ la cuesti√≥n no es si las razones detr√°s de todos estos sabotajes nos satisfacen o no. Lo que podr√≠amos reflexionar ‚Äď ya que la energ√≠a es un eje de dominaci√≥n en el sentido de que es necesaria para su reproducci√≥n en tanto que somete y hace dependientes a los dominados ‚Äď es saber si es posible desarrollar una proyectualidad anarquista en este campo.Dicho de otro modo, ¬Ņdisponemos de suficientes an√°lisis para comprender el papel que desempe√Īa la energ√≠a, para comprender la importancia de los nuevos proyectos energ√©ticos? y ¬Ņes posible desarrollar y proponer un m√©todo de lucha basado en la acci√≥n directa, el conflicto permanente y la autoorganizaci√≥n contra las infraestructuras que permiten que este mundo se alimente de energ√≠a? ¬ŅPodemos prever, imaginar y elaborar un proyecto capaz de llevarnos m√°s all√° de las oportunidades que presenta la agenda de la actualidad, determinando por nosotros mismos los tiempos y √°ngulos? Llegando al final de este art√≠culo, se hace necesario un peque√Īo esfuerzo extra de atenci√≥n. Ahora voy a hacer una peque√Īa digresi√≥n, porque todo esto de la energ√≠a al final no es mas que una posibilidad, un potencial, nada mas. Lo que me interesa, lo que considero que merece la atenci√≥n de los distintos compa√Īeros, es lo que a menudo se denomina, a falta de un t√©rmino mejor ‚Äď y a veces err√≥neamente, como suele ocurrir con los anarquistas, amantes empedernidos del caos y el desorden, incluso en lo que respecta a t√©rminos m√°s o menos precisos ‚Äď, con el t√©rmino ¬ę proyectualidad ¬Ľ. No huyas todav√≠a, a√ļn no.

La pregunta no es necesariamente tan desalentadora como parece. En mi opini√≥n, los anarquistas no deber√≠an correr tras los acontecimientos (incluso cuando nos presentan situaciones divertidas como enfrentamientos con la polic√≠a y destrucci√≥n), sino que deber√≠an intentar crear los eventos ellos mismos. No seguir la iniciativa de otros, sino tomar la iniciativa. No para seguir el curso de las cosas, sino para ir contra la corriente, para avivar nuestra corriente en el r√≠o de la guerra social. De ah√≠ podr√≠amos, deber√≠amos ‚Äď si me lo permit√≠s ‚Äďpartir: de un proyecto aut√≥nomo propio, que intervenga en una realidad que nos rodea y engloba, un proyecto que haga posible la acci√≥n. No puede ser realidad lo que intervenga en nosotros, nos sugierau aconseje sobre las cosas que hacer. Precisamente para avanzar en esta direcci√≥n creo que es necesaria una proyectualidadanarquista: proyectarnos en la realidad de la guerra social con objetivos en mente, con m√©todos y propuestas en el bolsillo, con an√°lisis para intentar captar los movimientos del enemigo. ¬ŅNo es este el coraz√≥n del anarquismo aut√≥nomo e informal, el de nuestro anarquismo? Ya est√° bien de correr detr√°s de otros solo porque es la situaci√≥n del momento o el tema pol√≠tico del d√≠a (es decir, sin otra idea en mente que participar). Si hablamos con otros, es porque tenemos algo que decir, proponer y sugerir. Si analizamos los conflictos que ocurren a nuestro alrededor, no es para perder la br√ļjula en la admiraci√≥n o el disgusto por lo que hacen o dejan de hacer los dem√°s. Si abandonamos los escenarios de protesta administrada es para abrir terrenos de lucha y combate sobre bases muy diferentes. Por supuesto, s√© que no es demasiado dif√≠cil estar de acuerdo con las frases anteriores. Lo que es m√°s dif√≠cil, es ir m√°s all√° y agarrar al toro por los cuernos: desarrollar una proyectualidad que nos permita actuar en perspectiva, algo que hemos creado, que nos pertenece, que apreciamos, que profundizamos, sin estar limitados por lo que ha pasado cerca de nosotros, por lo que se dice en las redes sociales o en las webs del movimiento, por lo que los telediarios bombardean como tema del que hablar sin parar, todo cosas que a fin de cuentas padecemos. Sin planificaci√≥n, es dif√≠cil llegar a alg√ļn lado, acabamosagitados y dej√°ndonos agitar sin ning√ļn horizonte.

¬ę La destrucci√≥n requiere ‚Äď adem√°s del conocimiento elemental del enemigo, sus logros y sus proyectos ‚Äď, un conocimiento y una disponibilidad de medios de destrucci√≥n. Este es el aspecto constructivo que mencion√°bamos; investigar, experimentar y luego compartir las formas de atacar a la bestia tecnol√≥gica, a sus unidades de producci√≥n y a sus laboratorios, a sus antenas de telecomunicaciones y a sus infraestructuras de energ√≠a, a sus herramientas de propaganda y a sus fibras √≥pticas. Lo que necesitar√≠amos es una nueva cartograf√≠a, una cartograf√≠a del enemigo que no solo mencione las estaciones de polic√≠a, los bancos, las oficinas de partidos y sindicatos, las instituciones, sino que tambi√©n podamos leer todo lo que alimenta la explotaci√≥n y el dominio, todo lo que nos encadena a este mundo. Tal cartograf√≠a puede armarnos en cualquier situaci√≥n. Ya sea en presencia de una calma total o de un movimiento de revuelta, bien estemos involucrados en una lucha espec√≠fica o bien intervengamos para sabotear una nueva fase en las guerras llevadas a cabo por los Estados, servir√° para mirar mejor, para definir mejor nuestras posibilidades de acci√≥n. Ante un movimiento contra una reestructuraci√≥n de la explotaci√≥n no se dice que sea imposible se√Īalar las antenas de telefon√≠a m√≥vil como infraestructuras necesarias para la flexibilizaci√≥n del trabajo; como tampocose dice que el enfrentamiento entre enojados y los polic√≠as en un vecindario no pueda extenderse al sabotaje de la infraestructura energ√©tica. ¬ę Abandonartodo modelo para estudiar las posibilidades ¬Ľ,dijo el poeta ingl√©s, abandonar los modelos obsoletos de confrontaci√≥n sim√©trica, abandonar toda mediaci√≥n pol√≠tica o sindical, para estudiar las posibilidades de llevar el conflicto a lugares donde las autoridades no quieren que se produzca.‚Ä® ¬Ľ

Les cha√ģnes technologiques d’aujourd’hui et de demain (2016)

Ahora volvamos a este famoso problema energ√©tico: desarrollar un proyecto sobre esta base podr√≠a resultar muy interesante. Porque, si esta sociedad tit√°nica se dirige efectivamente hacia el naufragio, destruyendo en el proceso toda vida aut√≥noma, toda vida interior, cada experiencia singular, asolando la tierra, envenenando el aire, contaminando el agua, mutilando las c√©lulas, realmente pensamos que ¬Ņpensamos realmente que estar√≠a fuera de lugar o ser√≠a demasiado arriesgado sugerir que para socavar el dominio, tener alguna esperanza de abrir horizontes desconocidos, dar espacio a una libertad desenfrenada, sin medida, no ser√≠a preciosa la sugerencia de socavar sus fundamentos energ√©ticos?

Tal proyectualidadapuntar√≠a claramente a un eje fundamental de la reproducci√≥n del dominio, la energ√≠a, incluso si es cierto que hasta que se intenta, no sabemos lo que su desarticulaci√≥n o paralizaci√≥n podr√≠a generar en t√©rminos de transformaci√≥n social, lo que no impide que, de todos modos, sepamos que es necesario al menos que la m√°quina se detenga para que pueda surgir algo m√°s. Adem√°s, ya existen muchos conflictos en curso o emergentes, que pueden permitir desbordamientos insurreccionales en el contexto de luchas espec√≠ficas contra un objetivo concreto, como una nueva central nuclear, una mina, un parque e√≥lico o una l√≠nea de alta tensi√≥n. Pero a√ļn m√°s profundamente, y aqu√≠ tocamos lo que creo deber√≠a ser la base de tal proyectualidad, es la forma en que se construye el sistema energ√©tico (desde las centrales y los aerogeneradores hasta los transformadores, desde las l√≠neas de alta tensi√≥n hasta las cajas el√©ctricas la media tensi√≥n, que se extienden bajo las aceras y a lo largo de las carreteras) no requiere una concepci√≥n centralista o autoritaria del conflicto, sino al contrario. Tal proyectualidad requiere peque√Īos grupos aut√≥nomos, cada uno actuando de acuerdo con su propio an√°lisis, capacidades, creatividad y perspectivas, practicando la acci√≥n directa contra las decenas de miles de objetivos, a menudo sin ninguna defensa particulares y alcanzables de muchas maneras diferentes. Si la historia de las luchas revolucionarias est√° llena de ejemplos significativos de las posibilidades de acci√≥n contra lo que hace funcionar al Estado y a la m√°quina capitalista, observando las cronolog√≠as recientes de sabotaje, el presente tampoco est√° desprovisto de ellos en diferentes contextos europeos.

Deshacerse del embarazo que suele acompa√Īar los debates entre revolucionarios cuando se trata de cortar la corriente de este mundo. Atreverse a afrontar la cuesti√≥n de la proyectualidad para emanciparse del triste destino de los anarquistas, con demasiada frecuencia van a remolque de otros. Lo que puede abrirse es la posibilidad de miles de sabotajes generalizados que golpeen el suministro de energ√≠a del monstruo que hay que abatir. Nadie puede predecir lo que esto podr√≠a traer, pero una cosa es segura: es una pr√°ctica de la libertad.

Avis de Tempêtes, n. 18, 15 de junio de 2019

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¬°Que cambie el viento!

¬ęLa industria e√≥lica no es mas que la prosecuci√≥n industrial con otros medios. En otras palabras, una cr√≠tica pertinente de la elec¬≠tricidad y de la energ√≠a en general no puede ser sino la cr√≠tica de una sociedad para la que la producci√≥n masiva de energ√≠a es una necesidad vital. El resto es solo una ilusi√≥n: una aprobaci√≥n enmas¬≠carada de la situaci√≥n actual que contribuye a mantenerla en sus aspectos esenciales¬Ľ

Le vent nous porte sur le système , 2009

Una noche de tormenta. Las descargas el√©ctricas iluminan el cielo mientras los truenos parecen anunciar el fin del mundo. Si esa noche del 1 de junio de 2018 en Marsanne (Dr√īme) no fue el fin del mundo, s√≠ pas√≥ algo, m√°s bien dos cosas, que tuvieron un destino inesperado: dos turbinas e√≥licas fueron atacadas. Una ardi√≥ por completo y la otra result√≥ da√Īada. Las pandoras furiosas y el grupo RES solo pudieron constatar marcas del forzamiento en las dos puertas de entrada de las gigantescas torres sobre las que se asientan la tur¬≠bi¬≠na y las aspas de estos monstruos industriales de energ√≠a renovable. Dos menos, de los varios miles instaladas en Francia en la √ļltima d√©cada. O m√°s bien tres, si contamos el fuego en la de meseta de Aumelas, no lejos de Saint-Pargoire (H√©rault), cuatro d√≠as m√°s tarde, por una de esas coincidencias del calendario que a veces hace que las cosas salgan bien.

Que estos molinos no tienen nada que ver con los pintorescos molinos de viento de anta√Īo ‚Äď que, por cierto, en la mayor√≠a de los casos eran importantes fuentes de acumulaci√≥n para el notable m√°s o menos local, atrayendo a menudo la ira de los campesinos ‚Äď es algo que resulta evidente. Pero entonces, ¬Ņpor qu√© los Estados de muchos pa√≠ses fomentan la instalaci√≥n de estos “parques e√≥licos” en las cimas de las colinas, en los valles y hasta en el mar? Esto no puede ser debido a c√°lculos matem√°ticos porque ni siquiera los in¬≠ge¬≠nieros pueden modificar todas las cifras, y tienen que admitir que los aerogeneradores no funcionan m√°s del 19% del tiempo en un a√Īo (un factor de capacidad muy inferior al de las centrales nuclea¬≠res, que alcanzan el 75%, o al de las centrales de carb√≥n, que est√°n entre el 30 y el 60%). Tampoco puede ser porque queramos con¬≠vertir todo el mix energ√©tico en “renovable”, ya que esto es sencilla¬≠mente imposible al mismo ritmo de consumo de electricidad (para Francia, esto supondr√≠a poner un aerogenerador cada 5 km¬≤). Tam¬≠poco puede ser por la preocupaci√≥n por el “medio ambiente”, a no ser que uno se deje enga√Īar por el discurso smart de las tecnolog√≠as limpias, ya que solo la producci√≥n e instalaci√≥n de los aerogene¬≠ra¬≠dores (por no hablar de la red el√©ctrica centralizada a la que deben conectarse) implica la extracci√≥n de materiales escasos y t√≥xicos, barcos que devoran petr√≥leo para transportar los minerales, enor¬≠mes f√°bricas para procesarlos, autopistas para transportar las piezas, etc. Tampoco puede ser para poner trabas a las grandes multinacionales de la energ√≠a que han acumulado fortunas con el petr√≥leo y el gas, pues son estas mismas empresas las que est√°n invirtiendo masivamente en energ√≠as renovables. No, as√≠ nocom¬≠prenderemosnada, tenemos que encontrar otra explicaci√≥n.

Para empezar, descartemos todas la charlataner√≠a ambientalista y ecol√≥gica esgrimida ya no solo por los ciudadanos ejemplares, sino tambi√©n por casi todas las empresas, todos los estados, todos los investigadores. No hay ninguna “transici√≥n energ√©tica” en marcha, nunca la ha habido en la historia. Digan lo que digan los queridos empleados de las start-ups tecnol√≥gicas, nunca se ha abandonado la explotaci√≥n de la fuerza muscular humana… La generalizaci√≥n del uso del petr√≥leo no llev√≥ al abandono del carb√≥n. La imposici√≥n de la energ√≠a nuclear no supuso la desaparici√≥n de las centrales el√©ctricas “cl√°sicas” de gas, petr√≥leo o carb√≥n. No hay transiciones, solo adi¬≠ciones. La b√ļsqueda acelerada de nuevos recursos energ√©ticos res¬≠ponde √ļnicamente a intereses estrat√©gicos, y desde luego no √©ticos. En un mundo que no solo depende de la electricidad, sino que es hiperdependiente de ella, es necesario diversificar las formas de producirla. Para aumentar la resiliencia del suministro, que es de vital importancia en un mundo conectado que funciona con flujos en tiempo reala todos los niveles, la consigna es diversificar y multipli¬≠car las fuentes, tambi√©n para hacer frente a los famosos “picos de consumo” que, por razones t√©cnicas, no pueden ser satisfechos por un solo tipo de producci√≥n de energ√≠a (como la nuclear, por ejemplo). De ah√≠ el desarrollo no solo de la energ√≠a e√≥lica y solar, sino tambi√©n de centrales de biomasa, de colza modificada gen√©tica¬≠mente para su uso como biocombustible (¬°qu√© acrobacias permite el lenguaje del mundo tecnol√≥gico!), de nuevos tipos de centrales nu¬≠cleares, de materiales conductores producidos gracias a la nano¬≠tec¬≠no¬≠log√≠a que reducen las p√©rdidas en forma de calor en el transporte de la electricidad, y lista no termina aqu√≠.

Por ello, no es de extra√Īar quela energ√≠a sea uno de los tres √°mbitos designados por los programas de investigaci√≥n europeos financiados en el marco de “Horizon 2020“.

Pero entonces, ¬Ņqu√© es la energ√≠a y en qu√© consiste la cuesti√≥n energ√©tica en general? Como se ha puesto de manifiesto en muchas luchas pasadas, en particular las llevadas a cabo contra la energ√≠a nuclear, la energ√≠a es un eje fundamental de la sociedad estatal y capitalista industrializada. Si la energ√≠a significa producci√≥n, la pro¬≠ducci√≥n permite el beneficio a trav√©s de la mercantilizaci√≥n; si la energ√≠a significa potencia, la potencia permite la guerra, y la guerra significa poder. El poder que otorga el control de la producci√≥n de energ√≠a es inmenso. Para darse cuenta, los Estados occidentales no esperaron a la crisis del petr√≥leo de 1973 ‚Äď que es cuando se hizo evidente su dependencia de los pa√≠ses productores de petr√≥leo ‚Äď para seguir su propia agenda de poder. Este fue uno de los prin¬≠cipales motivos de varios Estados, entre ellos Francia, para justificar la proliferaci√≥n de centrales nucleares: tener una relativa inde¬≠pen¬≠dencia energ√©tica y utilizarla como arma para obligar a otros pa√≠ses a mantenerse en la l√≠nea. Pero hay algo que quiz√°s sea a√ļn m√°s importante, y es ah√≠ donde la cr√≠tica de la energ√≠a nuclear y de su mundo nos permite captar toda la magnitud del papel de la energ√≠a en la dominaci√≥n: la energ√≠a nuclear confirma que solo el Estado y el capital deben tener la capacidad de producir energ√≠a, que esta ca¬≠pacidad representa una relaci√≥n ligada al grado de dependencia de las poblaciones, y que cualquier estallido revolucionario que quiera transformar radicalmente el mundo tendr√° que v√©rselascon estos gigantes de la energ√≠a. En resumen, energ√≠a significa dominio. Como se√Īalaba un documentado ensayo cr√≠tico de hace unos a√Īos que relacionaba la cuesti√≥n de la energ√≠a nuclear con la e√≥lica: “la mayor parte de la energ√≠a que se consume hoy en d√≠a se utiliza para hacer funcionar una maquinaria que esclaviza, de la cual queremos salir“.

Sin embargo, incluso entre los enemigos de este mundo, plantear la cuesti√≥n de la energ√≠a suele suscitar como m√≠nimo cierto em¬≠ba¬≠ra¬≠zo. Asociamos f√°cilmente la energ√≠a con la vida siguiendo el ejemplo de los especialistas de la energ√≠a, los cuales han contribuido en gran medida a la difusi√≥n de una visi√≥n que explica todos los fen√≥menos vitales por medio de transferencias, p√©rdidas y transformaciones de energ√≠a (qu√≠mica, cin√©tica, termodin√°mica, etc.). As√≠, el cuerpo no ser√≠a m√°s que un conjunto de procesos energ√©ticos, al igual que una planta no ser√≠a mas que un conjunto de transformaciones qu√≠micas. Otro ejemplo de c√≥mo un constructo ideol√≥gico influye ‚Äď y a su vez es influido por ‚Äď las relaciones sociales, es la actual asociaci√≥n entre movilidad, energ√≠a y vida. Moverse constantemente, no quedarse quieto, “ver pa√≠ses” saltando de un tren de alta velocidad a un avi√≥n de bajo coste para cruzar cientos de kil√≥metros en un abrir y cerrar de ojos, es un nuevo paradigma de “√©xito social”. Viaje, des¬≠cu¬≠bri¬≠miento, aventura o lo desconocido son palabras que ahora ocupan un lugar destacado en todas las pantallas publicitarias, destruyendo mediante una asimilaci√≥n distorsionada toda una parte de la ex¬≠pe¬≠riencia humana, reducida a visitas r√°pidas y sin riesgo a lugares habilitados para ello. Hasta el punto de hospedarse en habitaciones de desconocidos debidamente controlados, garantizados y explo¬≠ta¬≠dos por los registros y bases de datos de una plataforma virtual. Quiz√° por eso tambi√©n las mejillas se sonrojan o los labios empiezan a temblar cuando alguien se atreve a sugerir que habr√≠a que cortar la corriente a este mundo.

Superar este embarazo no es f√°cil. Todo un abanico de propagan¬≠da estatal nos advierte constantemente con im√°genes de guerras reales, sobre lo que significar√≠a la destrucci√≥n del suministro de energ√≠a. Sin embargo, un peque√Īo esfuerzo para librarnos de las quimeras que rondan nuestras cabezas ser√≠a un paso necesario. Las ciudades modernas no pueden prescindir de un sistema energ√©tico centralizado, ya sea producido en centrales nucleares, nanomateria¬≠les o turbinas e√≥licas. La industria no puede privarse del consumo de ingentes cantidades de energ√≠a. Lo peor ‚Äď y que en parte ya est√° sucediendo no solo en las luchas contra la gesti√≥n de la energ√≠a y la explotaci√≥n de los recursos, sino tambi√©n contra el patriarcado, el racismo o el capitalismo ‚Äď es que para no quedarse desabastecidos ante un futuro turbio e incierto, la investigaci√≥n y experimentaci√≥n de la autonom√≠a alimenten el progreso del poder.Puede que las turbinas e√≥licas experimentales en las comunidades hippies de los a√Īos 60 en Estados Unidos hayan tardado en entrar en el √°mbito industrial, pero ahora son un veh√≠culo importante para la rees¬≠tructuraci√≥n capitalista y estatal. Tal y como se resume en un texto reciente en el que se esbozan las perspectivas de lucha, bas√°ndose en los conflictos actuales en diferentes partes del mundo en torno a la cuesti√≥n energ√©tica:

“Ciertamente, a diferencia del pasado, es posible que en este tercer comienzo de milenio el deseo de subversi√≥n se cruce con la esperanza de supervivencia en el mismo terreno, el que pretende obstaculizar e impedir la reproducci√≥n t√©cnica de lo existente. Pero es un encuentro destinado a convertirse en un enfrentamiento, por¬≠que es evidente que una parte del problema no puede ser al mismo tiempo parte de la soluci√≥n. Para prescindir de toda esta energ√≠a, que necesitan sobre todo los pol√≠ticos y los industriales, hay que querer prescindir de quienes la buscan, la explotan, la venden y la utilizan. Las necesidades energ√©ticas de toda una civilizaci√≥n ‚Äď la del dinero y el poder ‚Äď no pueden cuestionarse solo por el respeto a los olivos centenarios, a los ritos ancestrales o por la salvaguarda de unos bosques y playas ya muy contaminados. Solo una concepci√≥n diferente de la vida, del mundo y de las relaciones puede hacerlo. Solo esto puede ‚Äď y debe ‚Äď cuestionarel uso de la energ√≠a y sus falsas necesidades, y por lo tanto tambi√©n sus estructuras, poniendo en entredicho/cuestionando/ desafiando la sociedad misma.”

Y si esta sociedad tit√°nica se dirige al naufragio, reduciendo o destruyendo en el proceso cualquier posibilidad de vida aut√≥noma, cualquier vida interior, cualquier experiencia singular, asolando la tierra, intoxicando el aire, contaminando el agua, mutilando las c√©lulas… ¬ŅCreemos realmente que ser√≠a inapropiado o demasiado arriesgado sugerir que para socavar la dominaci√≥n, para mantener alguna esperanza de abrir horizontes desconocidos, para dar alg√ļn espacio a la libertad desenfrenada, socavar los fundamentos ener¬≠g√©ticos de esa misma dominaci√≥n podr√≠a ser una v√≠a muy valiosa?

Pensemos en lo que tenemos delante y a nuestro alrededor: en todo el mundo se producen conflictos inherentes a la explotaci√≥n de los recursos naturales o contra la construcci√≥n de estructuras energ√©ticas (parques e√≥licos, centrales nucleares, oleoductos y ga¬≠soductos, l√≠neas de alta tensi√≥n y centrales de biomasa, campos de colza modificados gen√©ticamente, minas,…). Todos los Estados con¬≠sideran estos nuevos proyectos, ademas de las infraestructuras energ√©ticas ya existentes como “infraestructuras cr√≠ticas”, es decir, esenciales para el poder. Dada la centralidad de la cuesti√≥n ener¬≠g√©tica, no sorprende leer en el informe anual de una de las agencias m√°s reputadas para el seguimiento de las tensiones pol√≠ticas y sociales en el mundo (subvencionada por gigantes compa√Ī√≠as de seguros a nivel mundial) que de todos los atentados y sabotajes denunciados como tales, perpetrados por actores “no estatales”, de todo tipo de ideolog√≠as y convicciones, el 70% se dirigi√≥ a las infra¬≠estructuras energ√©ticas y log√≠sticas (es decir, torres, transformado¬≠res, oleoductos y gasoductos, estaciones base, l√≠neas el√©ctricas, dep√≥sitos de combustible, minas y ferrocarriles)

Por supuesto, las motivaciones de quienes luchan en estos con¬≠flictos son muy diversas. A veces son reformistas, a veces ecologistas, a veces son ind√≠genas o religiosas, a veces son revolucionarias, y a veces son simplemente para fortalecer los cimientos de un Estado ‚Äď o de un futuro Estado. No es nuestra intenci√≥n descuidar el desarrollo, la profundizaci√≥n y la difusi√≥n de una cr√≠tica radical de todos los aspectos del dominio; lo que queremos destacar aqu√≠ es que dentro de algunos de estos conflictos asim√©tricos tambi√©nse puede propagarun m√©todo de lucha aut√≥noma, auto-organizada y de acci√≥n directa, introduciendo de facto las propuestas anarquistas en este √°mbito. M√°s all√° del potencial insurreccional de los conflictos en torno a los nuevos proyectos energ√©ticos, que tal vez sugieran la posibilidad de una revuelta m√°s amplia y masiva contra estas nocividades, est√° claro en cualquier caso que la producci√≥n, el almacenamiento y el transporte de toda la energ√≠a que esta sociedad necesita para explotar, controlar, hacer la guerra, subyugar y dominar, depende inevita¬≠blemente de toda una serie de infraestructuras dispersas por el territorio, lo cual favorece la acci√≥n dispersa en peque√Īos grupos aut√≥nomos. Si la historia de las luchas revolucionarias est√° llena de ejemplos muy indicativos de las posibilidades de acci√≥n contra lo que hace funcionar la maquinaria estatal y capitalista, un vistazo a las cronolog√≠as de sabotaje de los √ļltimos a√Īos muestra que el presente en nuestros pa√≠ses tampoco est√° desprovisto de ellos. Deshacerse del embarazo, mirar hacia otro lado y de forma diferente, experimentar con lo que es posible y lo que se intenta, estos son algunos caminos a explorar. Nadie puede predecir a que puede llevar esto, pero una cosa es segura: es parte de la pr√°ctica anarquista de la libertad.

Avis de Tempêtes, n. 18, 15 de junio de 2019




Fuente: Alasbarricadas.org