May 24, 2022
De parte de Indymedia Argentina
213 puntos de vista

Es un acto de soberbia que en nombre de la sacrosanta democracia, un casi octogenario presidente decida qu茅 pa铆ses pueden asistir 鈥搚 quienes no- a una cumbre regional. La decisi贸n s贸lo llama la atenci贸n a aquellos que realmente cre铆an que Joe Biden iba a cambiar radicalmente los exabruptos de Donald Trump que, en definitiva, eran una representaci贸n 鈥搎uiz谩 m谩s brutal- de la consuetudinaria pol铆tica de 鈥渁mistad鈥 estadounidense.

Por 脕lvaro Verzi Rangel.

La novena Cumbre de las Am茅ricas, prevista para el 6 de junio en Los 脕ngeles, puede convertirse en un duro traspi茅 diplom谩tico y pol铆tico para Estados Unidos y su presidente, un golpe a su hegemon铆a, por la decisi贸n de varios mandatarios de Am茅rica Latina y el Caribe de no concurrir a la cita, de persistir la exclusi贸n de pa铆ses cuyos gobiernos no le gustan a Washington, que ha hecho (por suerte sin suerte) todo lo posible por derrocarlos.

La condici贸n en la cumbre es ser pa铆s democr谩tico: ese fue el mensaje de un vocero del gobierno de Estados Unidos. Biden, como la gran mayor铆a de sus antecesores observa modales de unilateralidad que son propios de monarqu铆as imperiales y no de reg铆menes con elecci贸n presidencial. Que se sepa, el presidente s贸lo hizo consultas consigo mismo y su equipo, recuerda Saxe Fern谩ndez.

El mandato verde y din谩mico que publicitaba Joe Biden al tomar posesi贸n de su cargo ha cambiado sus tonos a una paleta de n煤meros rojos y futuro negro, y la culpa no es del cambio clim谩tico. El ciclo de negocios estadounidense necesita ampliar sus opciones de empujar el Producto Interno Bruto, con la inflaci贸n desatada presagiando la subida m谩s r谩pida e intensa de los 煤ltimos veinte a帽os. Eso s铆 con el arsenal militar listo y dispuesto a consolidar la hegemon铆a nuclear de EEUU.

Porque una guerra es tambi茅n oportunidad de negocios, como el de la venta de armamentos. La producci贸n anual de armas de fuego en Estados Unidos se ha casi triplicado en las 煤ltimas dos d茅cadas, seg煤n un nuevo informe oficial, mientras se registran niveles sin precedente de muertes por armas de fuego en todo el pa铆s, como incesantes incidentes de tiroteos masivos, muchos motivados por odio racial en su propio territorio.

No puede ser considerada una decisi贸n autoritaria de un pa铆s que es el responsable hist贸rico en nuestra Am茅rica 鈥搒u patio trasero- de centenares de intervenciones militares, de decenas de dictaduras, golpes de Estado, destrucci贸n de democracias y matanzas de todo tipo desde el siglo 19.

Su excusa siempre ha sido imponer a los dem谩s pa铆ses sus propias leyes y lecturas de lo que libertad y democracia significan para los 鈥渨asp鈥 (white- anglo-saxon-protestant, o sea blancos, anglosajones, protestantes) violando todos los acuerdos con los representantes de indios y negros, esas 鈥渞azas inferiores鈥 que soberanamente dejaron de beneficiar la interpretaci贸n de la doctrina Monroe de 鈥淎m茅rica para los (norte)americanos鈥.

Una semana atr谩s el presidente mexicano Andr茅s Manuel L贸pez Obrador preguntaba: 驴Vamos a seguir con la pol铆tica de hace dos siglos? 驴Del destino manifiesto o de 鈥楢m茅rica para los americanos鈥 entendiendo que Am茅rica es Estados Unidos?鈥

Cuando Monroe present贸 su doctrina, el continente ten铆a entonces unos 30 millones de habitantes, pero hoy somos m谩s de mil millones. Si el prop贸sito de Washington en Am茅rica Latina apunta a frenar a China (con mil 400 millones de habitantes), ser铆a obvio suponer que no lo podr谩 hacer con una pol铆tica de hace dos siglos.

Pero lo que sucede hoy es parte de un comportamiento que estuvo siempre presente a lo largo de una historia plagada de guerras y de una diplomacia de fuerza en la regi贸n, repleta de reconocimientos a reg铆menes dictatoriales (como los de Trujillo, Somoza, Batista, P茅rez Jim茅nez, Pinochet, Videla entre muchos otros).

Tambi茅n derrocando a gobiernos leg铆timos, constitucionales y democr谩ticos, como el de Jacobo 脕rbenz en Guatemala; Joao Goulart en Brasil; Salvador Allende en Chile; Manuel Zelaya, en Honduras, y Evo Morales en Bolivia. Y fallando en derrocar a otros (Fidel Castro en Cuba, Hugo Ch谩vez y Nicol谩s Maduro en Venezuela).

En Estados Unidos, todo lo relativo a los pa铆ses de Am茅rica Latina y el Caribe, est谩 lamentablemente en manos de senadores, diputados y lobbies de empresarios que responden, casi todos ellos, a la poderosa mafia cubana de Miami que pesa, y mucho, en el anacr贸nico Colegio Electoral de los puritanos dem贸cratas y republicanos del norte. Y para ellas, la buena onda de las Am茅ricas, es cuento chino, se帽ala Jos茅 Steinsleger.

El gobierno de Washington y las corporaciones a las que sirve fueron los promotores de las sangrientas dictaduras derechistas en la regi贸n desde el siglo 19, as铆 como los principales promotores del tan mentado 鈥渃omunismo鈥 y de la realidad social, pol铆tica y econ贸mica actual de Cuba y Venezuela. Y el relato sigue siendo el mismo que durante la Guerra Fr铆a, aquella que muri贸 junto con la disoluci贸n de la Uni贸n Sovi茅tica en 1991.

Un bot贸n quiz谩 sirva de muestra: el gobernador de Florida firm贸 una ley para ense帽ar sobre los males del comunismo en las escuelas.

隆Y pensar que los independentistas latinoamericanos de la primera hora, fueron admiradores del federalismo estadounidense, el libre comercio y las libertades individuales consagradas en su Constituci贸n! Y as铆 surgieron Estados Unidos de M茅xico, Estados Unidos de Am茅rica Central, Estados Unidos de Venezuela, Estados Unidos de Colombia, Estados Unidos de Brasil鈥

A pesar de que los peque帽os gestos de Joe Biden a Cuba y a Venezuela obedecen a l贸gicas distintas y singulares, es imposible no ver la coincidencia entre el creciente rechazo a las pol铆ticas arbitrarias de Washington en el continente y las s煤bitas concesiones estadounidenses a esas naciones, concesiones que resultan del todo insuficientes. Porque el bloqueo a Cuba sigue y el petr贸leo venezolano le es imprescindible en plena guerra en Ucrania.

Quiz谩 alguien en Washington pueda recordar la ineficacia de las sanciones econ贸micas, que son inmorales e injustas, provocan crisis econ贸micas permanentes en las naciones que son v铆ctimas de ellas, generan sufrimiento y carencia entre las poblaciones. La prueba est谩 a 90 millas: el prolongado bloqueo contra la revoluci贸n cubana durante seis d茅cadas no ha logrado inducir cambios significativos en la isla.

Todos esas invasiones, cr铆menes y robos a punta de ca帽oneras y soldados, embargos, bloqueos, sanciones econ贸micas, siguen impunes. Vale resaltar que en 2010, el gobierno de Barack Obama pidi贸 perd贸n por los experimentos con s铆filis en Guatemala; s贸lo eso.

Dicen que la historia vuelve a repetirse. Seis d茅cadas despu茅s Biden vuelve a tomar una determinaci贸n con la misma l贸gica de la Organizaci贸n de Estados Americanos, la OEA, cuando en 1962 expuls贸 a Cuba en la Conferencia de Punta del Este, en tiempos de la Guerra Fr铆a con la Uni贸n Sovi茅tica.

Un mes antes de esta programada novena Cumbre, el secretario de Defensa de Estados Unidos en tiempos de Donald Trump, Mark Esper, revel贸 c贸mo el expresidente plane贸 junto a Juan Guaid贸, a quien ungiera como virtual presidente interino, invadir Venezuela y secuestrar al presidente Nicol谩s Maduro.

Estas graves revelaciones debieron generar una condena y una orden de investigaci贸n por parte del gobierno de Biden. Pero en lugar de esto, se ha tomado como algo natural, quiz谩 porque el plan sigue vigente.

In God We Trust (Confiamos en Dios) es el lema nacional oficial de Estados Unidos, elegido por el Congreso en el a帽o 1956 durante la presidencia del general Dwight Eisenhower. La frase, impresa en los billetes y monedas de d贸lares, trata de imponer el imaginario que ese es el pueblo elegido y que sus acciones son protegidas por el ser supremo.

La fundaci贸n Freedom From Religion present贸 una demanda judicial alegando que la frase es discriminatoria, establece un sistema monote铆sta, y es una ofensa no solo para los extranjeros sino para aquellos ciudadanos que no son religiosos.

La impunidad, madre de todas las corrupciones, ha sido reforzada por una especie de S铆ndrome de Hiroshima, por el cual todos los a帽os los japoneses le piden perd贸n a Washington por las bombas at贸micas que los estadounidenses arrojaron sobre ciudades llenas de inocentes, se帽ala el pensador Jorge Majfud.

Lo cierto es que gran parte de Am茅rica latina ha sufrido y sufre el S铆ndrome de Hiroshima por el cual no s贸lo no se exigen reparaciones por doscientos a帽os de cr铆menes de lesa humanidad, sino que la v铆ctima se siente culpable de una corrupci贸n cultural inoculada por esta misma brutalidad, a帽ade.


脕lvaro Verzi Rangel es Soci贸logo, Codirector del Observatorio en Comunicaci贸n y Democracia y analista senior del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE)

Fuente: https://estrategia.la/2022/05/19/una-cumbre-mas-en-nombre-de-la-libertad-y-la-democracia/




Fuente: Argentina.indymedia.org