June 3, 2022
De parte de SAS Madrid
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Los enfermeros españoles miran al extranjero. Están cansados de trabajar en condiciones precarias. Llevan años marchándose para prestar sus servicios en diferentes países europeos. Ahora se les abre una nueva puerta, la de Estados Unidos, donde necesitan tres millones de profesionales. Les ofrecen estabilidad, la posibilidad de una vivienda y un sueldo cuatro veces superior, de unos 100.000 euros al año. ANP Health Services tratará de reclutarles desde Madrid. Para eso contará con la ayuda de Víctor Aparicio, un enfermero que se convirtió en influencer denunciando la situación que padecen sus colegas.

La empresa nació hace una década en EEUU. Un enfermero de origen venezolano se dio cuenta de la necesidad de mano de obra especialista que tenía el país de las oportunidades y decidió fundar una plataforma. Nelson Hurtado comenzó a importar talento desde Latinoamérica. Hace unos años dio el salto al otro lado del Atlántico y ahora redobla esfuerzos reclutando a Aparicio, un madrileño de 41 años. En su opinión, España les maltrata a pesar de tener un déficit de 135.000 profesionales, según un estudio elaborado por el Consejo General de Enfermería.

Enfermeros precarios

«EEUU no va a escatimar en medios para contratar a gente», reconoce Aparicio. En su opinión, las condiciones en nuestro país son malas, con sueldos bajos y contratos precarios. «Es difícil encontrar una enfermera que solo tenga un trabajo. Así es complicado pedir una hipoteca o formar una familia. Hay gente que llega a encadenar 300 contratos al año». Él mismo sufrió esos obstáculos. Asegura que se pasó 11 años para conseguir un contrato de interino. Acaba de renunciar a su trabajo porque su hospital le abrió una investigación «sin fundamento» que achaca a su perfil beligerante en las redes sociales.

El centro tuvo que cerrar el proceso, pero Aparicio decidió no seguir en él y aceptar la propuesta de Hurtado para trasladar enfermeros a EEUU. No es la primera vez que una empresa contacta con él. «Cuantas más personas consigamos llevar, mejor». Subraya que vivimos en un mundo capitalista y que los países ricos no van a escatimar recursos para contratar esos servicios. Aparicio desgrana a THE OBJECTIVE la oferta que llega desde América: 100.000 euros de salario al año (160.000 si es especialista), residencia permanente (Green Card) y nacionalidad a los cinco años.

«Algunos hospitales facilitan el viaje, la casa, ayudan a la pareja a encontrar un trabajo y a escolarizar a los hijos», insiste este cazatalentos. Para marcharse hay que homologar el título de enfermería (tarda entre tres y seis meses) y realizar un examen tipo test de capacidades, pero no todos los Estados piden dominar el inglés. La empresa ofrece material para estudiar y asesoramiento por 5.600 euros. Un dinero recuperable porque algunos centros reembolsan el importe. La intención de Aparicio es contactar con los potenciales candidatos a través de las redes sociales, donde cuenta con casi 30.000 seguidores.

ANP Health Services no es la primera ni la única empresa dedicada a llevar enfermeros a otros países. En 2014 nació Global Working, que importa talento español a Noruega. En casi una década ha ayudado a más de 1.000 profesionales. «Son muy valorados allí», reconoce Francisco Aragón, director de selección en la compañía. El programa de formación incluye asesoría, clases de noruego y nociones sobre cómo funciona la sanidad en ese país. El proceso dura menos de ocho meses y está sufragado por las autoridades locales. Como contrapartida, el enfermero se compromete a quedarse un tiempo, explica Aragón.

«Emigran porque es insoportable»

«La gente quiere irse, no por dinero, sino por dignidad», afirma Guillén del Barrio, delegado del Movimiento Asambleario de Trabajadores Sanitarios (Mats) en el Hospital La Paz de Madrid. En su opinión, los enfermeros españoles llevan más pacientes de los que deberían y eso genera «llegar a casa frustrado porque, aunque te dejes la piel, no has atendido a la gente como debes». E insiste: «Los profesionales emigran porque es insoportable».

Es el camino que siguió Irene Miranda, de 32 años. Se tituló en 2013, pero le costaba encontrar un empleo, así que decidió emigrar. La convocaron en un hotel de Madrid y fue seleccionada, junto a otras 30 personas, para trabajar en un centro sanitario de Macclesfield, una ciudad de 52.000 habitantes a media hora en coche de Manchester. Dos años después se mudó a un hospital de Oxford, donde permaneció hasta 2019. Volvió a España por motivos familiares y ahora trabaja en La Paz. Afirma que las condiciones en nuestro país han mejorado, pero que aún siguen siendo «muy malas». «Sería feliz aquí con mi trabajo en Reino Unido». No descarta volver algún día.

Quien sigue en Oxford es su amiga Blanca Álvarez, de 32 años. Se acaba de comprar una casa, así que no entra en sus planes volver. Algo que han hecho algunos compañeros tras la salida del Reino Unido de la UE en enero de 2020. Muchos ya se arrepienten. «No es tanto por el sueldo, sino por las condiciones. Aquí tienes un contrato permanente». Álvarez llegó a las islas británicas a través de una agencia. Todo el proceso fue gratis. Sí ha tenido que pagar la especialidad de matrona, pero el dinero se lo adelantó su hospital, algo que asegura «es implensable» en España.

La malagueña Virginia Pérez, de 30 años, asegura que se planteó salir al extranjero cuando terminó la carrera, de tres años (cuatro con los nuevos planes de estudios). Después de muchos años de inestabilidad en la profesión ha encontrado cierta continuidad, por lo que ahora descarta marcharse. En cambio, el valenciano Javier García, de 27 años, piensa contactar con alguna empresa para emigrar. Una decisión que en los últimos años han tomado más de 8.000 enfermeros, según estimaciones del sindicato Satse.

10.000 nuevos profesionales al año

Un estudio del Consejo General de Enfermería cifra en 90.553 los enfermeros formados en España que emigraron al extranjero entre 2000 y 2020. El primer año con datos apenas lo hicieron 266 profesionales, la mayoría a países europeos (Francia e Italia). A partir de entonces comenzó a aumentar hasta alcanzar los 10.61 en 2016 (el principal destino fue Reino Unido, más del 70% del total). La cantidad descendió con la pandemia. En 2020 solo se marcharon 5.421. Ese mismo año, apenas 292 enfermeros foráneos solicitaron homologar su título en nuestro país.

«Eso es quemar el dinero de los contribuyentes. El Estado forma a la gente y luego emigran. Es una situación digna del tercer mundo», lamenta Guillén del Barrio, delegado del Mats. Cada curso se titulan unos 10.000 profesionales en las universidades españolas. Una cifra insuficiente para cubrir las plazas que quedan vacantes. En España hay colegiados 292.040 enfermeros en edad de trabajar. En el informe anual del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) de 2020 se registraron 120.782 contratos y el porcentaje de desempleados apenas era del 1%.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) establece que España cuenta con un ratio de 5,7 enfermeras por cada 1.000 habitantes. Dos puntos por debajo de la media europea, que alcanza los 8,8 profesionales por cada mil. En Alemania y los países escandinavos llegan hasta los 15. Si nuestro país quiere alcanzar esas cifras debería contratar 87.000 enfermeros en la próxima década, indica un estudio de Satse. El Consejo General de Enfermería va más lejos: lo cifra en 135.823 hasta 2030.

«Nuestro sistema sufre un déficit estructural y crónico que provoca una atención menos segura y de peor calidad», sostiene María José García, portavoz de Satse. En su opinión, los enfermeros llevan años sufriendo recortes, precariedad y promesas incumplidas. Piden incrementar la oferta universitaria, un plan para propiciar el retorno de los profesionales emigrados y vaciar las listas del paro. Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería, denuncia que las autoridades se limitan a «poner parches» y anuncia una manifestación para el 18 de junio.

Enlace relacionado TheObjective.com (03/06/2022).




Fuente: Sasmadrid.org