July 23, 2021
De parte de Arrezafe
350 puntos de vista


COUNTERPUNCH
‚Äď 25/04/2021

   Traducci√≥n del ingl√©s:
Arrezafe

Los colonizadores belgas
transformaron el Congo en un estado esclavista del caucho y el
marfil. El llamado Estado Independiente del Congo (√Čtat
indépendant du Congo
) era en realidad una colonia privada del
rey Leopoldo II (1835-1909) hasta que el gobierno belga asumió el
poder en 1908. La ocupación belga supuso el exterminio de
aproximadamente 10 millones de personas
. Tras la independencia,
el pa√≠s se dividi√≥ en lo que hoy es la Rep√ļblica Democr√°tica del
Congo (RDC, conocida por un tiempo como Zaire) y la Rep√ļblica del
Congo (también conocida como Congo-Brazzaville).

Este artículo se refiere
principalmente a la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo, que tiene una
población de 91 millones. Con un PIB de solo $
50 mil millones
al a√Īo y una tasa de pobreza extrema de m√°s del
70 por
ciento
, la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo es una de las
naciones m√°s pobres de la Tierra. La tasa de mortalidad infantil es
de 66
por 1.000
nacidos vivos, una de las peores del mundo, la
esperanza de vida es de 60 a√Īos y la mortalidad materna por cada
100.000 personas supera los 690. Los conflictos desde 1996 hasta el
presente, más la malnutrición y las enfermedades resultantes, han
mató a seis
millones de personas
.

Al igual que sus
predecesores franco-belgas, el principal interés de los
imperialistas estadounidenses en la Rep√ļblica Democr√°tica del
Congo, en el que se centra este artículo, es Katanga, la región
sudoriental rica en uranio y colt√°n que limita con Angola y Zambia.

LA MINA

Los congole√Īos no fueron
v√≠ctimas pasivas. Aunque el 80 por ciento de la poblaci√≥n es bant√ļ,
la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo tiene unas 200 comunidades
étnicas, Kongo, Luba, Lunda y Mongo, son algunas de ellas. El poder
belga tuvo que luchar para obligar a tan diverso país a aceptar la
homogeneidad de una identidad nacional. Por ejemplo, en la década de
1920 en Kinshasa, el Movimiento Cristiano Simonista, el kimbanguismo,
alentó
la resistencia
al poder europeo. Una década más tarde, la etnia
Bapende (también conocida como Pende) se declaró en huelga en la
provincia de Kwilu, en el oeste del país.

En el sur, la
secesionista Katanga poseía depósitos de uranio, particularmente en
Shinkolobwe. La mina era propiedad de la empresa belga Union Minière,
de la que el Reino Unido era accionista. Las mejores minas de uranio
de Estados Unidos y Canadá producían un 0,03 por ciento de uranio
por depósito de mineral, mientras que el uranio de Shinkolobwe tenía
un 65 por ciento, lo que lo hac√≠a √ļnico. El uranio de dicha mina se
utilizó en la importantísima industria de armas nucleares, por lo
que las agencias de inteligencia occidentales querían evitar su
acceso a los soviéticos.

Estados Unidos llegó a
un acuerdo secreto con la Union Minière para suministrar uranio para
su uso en el Proyecto Manhattan (1942-46). El Cuerpo de Ingenieros
del Ejército de EEUU, que también dirigió inicialmente el Proyecto
Manhattan, estableció
una base en Shinkolobwe para drenar la mina y exportar el uranio. Las
bombas que asesinaron a cientos de miles de civiles japoneses en
Hiroshima y Nagasaki en 1945 fueron construidas con uranio extraído
de Shinkolobwe.

La CIA abrió una oficina
en Léopoldville (ahora Kinshasa, la capital) en 1951. En Kwilu y
otras provincias (entonces “distritos”) creci√≥ el Parti
Solidaire Africain
(Partido Mutuo Africano), un movimiento
izquierdista a favor de la independencia dirigido por el futuro
primer ministro Antoine Gizenga (1925-2019). Gizenga se alió con el
Movimiento Nacional Congole√Īo de Patrice Lumumba (Mouvement
national Congolais
, MNC), fundado en 1958 y entre cuyos miembros
se encontraba Joseph-Désiré Mobutu (1930-97).

Mobutu (m√°s tarde Mobutu
Sese Seko) era un oficial de alto rango del ejército y colaborador
de la Agencia Central de Inteligencia
de EEUU. Un informe
de la CIA de noviembre de 1959 lamenta la falta de control de las
autoridades belgas. Esto abri√≥ el camino a “grupos pol√≠ticos
deseosos de una independencia inmediata, mientras que los líderes
tribales est√°n interesados principalmente en perpetuar su propia
autoridad local”. La CIA describe esto como la “ausencia de
liderazgo africano responsable” en el Congo. El Washington
Post
escribe que “Mobutu se convirtió por primera vez en un
‘activo’ de la CIA en 1959 durante una reuni√≥n en Bruselas‚ÄĚ, pero
no da m√°s detalles.

El futuro presidente
Joseph Kasavubu (1915-69) dirigió el partido étnico ABAKO
(Association des BaKongo), partido que los belgas prohibieron.
Bajo el paraguas del primer ministro Lumumba (Mouvement National
Congolais
), Kasavubu se convirtió en presidente y Gizenga en
vicepresidente. El sargento mayor Mobutu continuó liderando el
Ejército (Force Publique). El Parti Solidaire Africain
comenzó a desmoronarse mientras el MNC declaró la independencia del
Congo de Bélgica el 30 de junio de 1960. La Force Publique
(Fuerza P√ļblica) pas√≥ a llamarse Ej√©rcito congole√Īo (Arm√©e
Nationale Congolaise, ANC
).

LUMUMBA: “EVITAR
OTRA CUBA”

La Oficina del
Historiador del Departamento de Estado de EEUU, escribe
que la administración de Dwight D. Eisenhower (1953-61) “tenía
grandes esperanzas de que [el Congo] formara un gobierno central
estable y pro-occidental. Esas esperanzas se desvanecieron en
cuestión de días cuando la nación recién independizada se hundió
en el caos”, se√Īalando que, ‚Äúmientras Estados Unidos apoyaba
los esfuerzos de la ONU, los miembros de la administración
Eisenhower estaban cada vez m√°s preocupados porque la crisis del
Congo posibilitaran una oportunidad para la intervenci√≥n sovi√©tica‚ÄĚ.

Mobutu se negó a
respaldar al gobierno de Lumumba. Mo√Įse Tshomb√© (1919-69) cofund√≥
la Confederación de Asociaciones Tribales de Katanga (Confédération
des association tribales du Katanga
, CONAKAT). En julio de 1960,
Tshombé declaró a Katanga independiente del Congo. Los
colonizadores belgas pensaron que si no podían controlar el Congo,
al menos podrían retener la región más importante.

El director de
Inteligencia Central de Estados Unidos, John McCone (1902-91) fue un
hombre de negocios designado por el presidente Kennedy para dirigir
la Agencia tras la debacle de Bahía de Cochinos (1961). En contra de
los deseos del embajador G. McMurtrie Godley (1917-99), McCone
insistió en continuar las operaciones encubiertas de Estados Unidos
en el Congo, en particular fomentando relaciones m√°s estrechas con
Tshombé. McCone le dijo
al secretario de Estado Dean Rusk (1909-94): “No deber√≠amos
dejarnos persuadir por los bienpensantes ni por las reacciones de los
estados africanos en las Naciones Unidas, a los que de todos modos no
les agradamos”.

En virtud de la
Resolución 143 (1960) del Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas, la ONU, encabezada por el Secretario General Dag Hammarskjöld
(1905-61), exigió la retirada de las tropas belgas y envió fuerzas
armadas. Lumumba presionó a Hammarskjöld para que usara dichas
fuerzas para sofocar la rebelión de Tshombé, pero Hammarskjöld se
negó y el primer ministro Lumumba (1925-61) buscó la ayuda militar
de los soviéticos.

En 1960, el jefe de la
agencia de la CIA en Léopoldville, Lawrence Devlin (1922-2008, alias
Victor Hedgman o simplemente Hedgeman), cablegrafió a Washington.
“[El Congo está] experimentando el clásico esfuerzo comunista
[para] hacerse con el gobierno. Bien porque Lumumba sea comunista o
simplemente por que se apoya en los comunistas para afianzarse en el
poder, las fuerzas anti-occidentales son cada vez m√°s poderosas…
puede que quede poco tiempo para tomar medidas y evitar otra Cuba”.

En mayo, la CIA admitió
que “no hay comunistas conocidos entre los l√≠deres del Congo”,
pero la Agencia sospechaba simpat√≠as. Reconoci√≥ que “la ayuda
del bloque [soviético] posterior a la independencia puede empujar al
Congo hacia el bloque neutral”. La CIA quer√≠a al Congo en la
esfera de hegemonía estadounidense, no neutral. Contrariamente a la
mitología auspiciada por personas como el director de la CIA, Allen
Dulles (1893-1969), y el jefe de la agencia en Léopoldville, Devlin,
que se√Īalaban a Lumumba como un pro sovi√©tico, un informe del
Consejo de Seguridad Nacional de julio de 1960 se√Īala que ‚ÄúLumumba
quiere la ayuda de todos y cada uno de los sectores; por lo tanto, no
est√° ansioso por quemar sus puentes con occidente”. La CIA
estaba allí para hacerlo por él.

Otro informe del NSC
consideró ambigua la actitud de Bélgica respecto a la independencia
de Katanga porque el secesionista Tshombé podría utilizarse en
contra de Lumumba. “Ansiosa por proteger sus inversiones en
Katanga, probablemente Bruselas ve a Lumumba como un Castro en
ciernes”.

El director de la CIA,
Dulles, y el jefe de la Divisi√≥n de √Āfrica (servicios
clandestinos), Bronson Tweedy (1914-2004), creían que la existencia
de Lumumba tendr√≠a “consecuencias desastrosas para el prestigio
de la ONU y para los intereses del mundo libre en general”.
Dulles dio permiso a sus agentes para actuar sin el consentimiento de
los embajadores: “El tiempo aqu√≠ no permite dilaci√≥n”.
(Cable probablemente redactado por Tweedy y firmado por Dulles).


MATANDO A LUMUMBA: “YO
LO ORGANIZ√Č”

Aparte de los
espectaculares complots para envenenar a Lumumba con toxinas,
inventados por el envenenador en jefe de la CIA Sidney Gottlieb
(también conocido como Joseph Scheider, 1918-99), las operaciones
llevadas a cabo por la CIA tuvieron el apoyo encubierto de los
políticos y la milicia anti-Lumumba. A fines de 1960, el subdirector
de planificación de la CIA, Richard Bissell (1909-94), fue coautor,
con Tweedy, de un mensaje en el que describía los planes para
“brindar apoyo clandestino a los elementos de la oposici√≥n
armada a Lumumba”. Tweedy escribe: “La preocupaci√≥n por
Lumumba no era realmente por Lumumba como persona”, sino por su
“efecto en el equilibrio del continente ante una desintegraci√≥n
del Congo”.

En julio de 1960 y en
contraste con otros informes entonces clasificados, el director de la
CIA, Dulles, dijo
al Consejo de Seguridad Nacional: “Es seguro sostener que los
comunistas han comprado Lumumba, ya que encaja con su propia
orientaci√≥n”. El presidente Kasavubu no quer√≠a participar en
el complot de Bissell para matar a Lumumba. El representante de la
CIA, Thomas Parrott (1914-2007), describió los planes para lograr
que los sindicatos impulsaran un voto de censura contra Lumumba en el
Senado. Devlin, jefe de agencia de la CIA, envió un cable el 18 de
agosto 1960: “Es difícil determinar los principales factores que
influyen para predecir resultados. Lucha por el poder. Período
decisivo no muy lejano “.

El futuro director del
MI5 y entonces funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores
británico, Sir Howard Smith (1919-96), ideó
numerosos escenarios
para expulsar a Lumumba: “El primero es
simple, sacarlo de la escena mat√°ndolo”. La llamada Reina de
los espías, Daphne
Park
OBE (1921-2010), fue agente del MI6, sargento ejecutivo de
operaciones especiales, futura directora del Somerville College
(Oxford) y m√°s tarde baronesa de Monmouth. Entre 1959 y 1961, la
sargento. Park fue Cónsul y Primera Secretaria del MI6 en
Léopoldville, donde estableció estrechos contactos con facciones
congole√Īas en guerra, incluidos los secesionistas en Katanga. Cuando
se le preguntó si el MI6 había estado involucrado en el asesinato
de Lumumba, la sargento Park admitió:
“Yo lo organic√©”.

En diciembre de 1960, las
fuerzas de Mobutu capturaron a Lumumba en la ruta a Stanleyville, en
el norte. Mobutu entregó a Lumumba a las fuerzas secesionistas de
Katanga. Lumumba, de 34 a√Īos, fue asesinado a mediados de enero de
1961. Para evitar que el lugar de su muerte se convirtiera en un
lugar de peregrinaje, su cuerpo fue disuelto en √°cido.

El historiador jefe de la
CIA, David Robarge, dice:
“La agencia [acción encubierta] se concentró en estabilizar y
apoyar al gobierno [posterior a Lumumba] del presidente Joseph
Kasavubu y los primeros ministros, Cyrille Adoula y Moise Tshombe,
con Mobutu tras la escena corriendo por el poder”. La CIA pag√≥
a los soldados de Mobutu para que fueran leales. (Al final del largo
reinado de Mobutu, la falsa lealtad del ejército se desintegró
r√°pidamente.) Se desconocen los detalles, pero en aquel momento, la
CIA también pagó a políticos para que participaran en “maniobras
parlamentarias‚ÄĚ con el fin de apoyar al r√©gimen central.

Dag Hammarskjöld

MATAR A HAMMARSKJ√ĖLD

Mobutu pronto prescindió
de la fachada democrática. Tomó el poder, colmó a la élite
ecuatoriana del régimen con personas de etnia Ngbandi y gobernó con
mano de hierro. Por ejemplo, André Lubaya (1932-68) que fue
presidente de la provincia de Kasai, ministro de Economía (1965-68)
y fundador de la Union Démocratique Africaine. Mobutu acusó
a Lubaya de formar parte de un complot golpista y, seg√ļn informes,
hizo que lo ejecutaran. Entre 1963 y 1965, Mobutu aplastó la
rebeli√≥n pro-Lumumba Simba (“Le√≥n”) en el norte. Mobutu
puso al presidente Kasavubu (1960-65) bajo arresto domiciliario hasta
la muerte de éste en 1969. Un informe
de la CIA de finales de 1961 descarta, ‚Äúpor carecer de pruebas‚ÄĚ,
las afirmaciones de que la guerra cuasi civil formara “parte de
un plan maestro comunista”.

La CIA tambi√©n se√Īal√≥
que el asesinato de las tropas de Ghana de la ONU por soldados del
Ejército del Congo puso de manifiesto la debilidad de los 20.000
efectivos encargados de mantener la paz el país. La CIA pareció
estar de acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores de
B√©lgica en que la OTAN podr√≠a desempe√Īar un papel. El secretario
general de la ONU, Hammarskj√∂ld, “manifest√≥ su descontento por
el ritmo de la retirada belga de Katanga”. A fines del ’61, el
ex agente del FBI y ex lobista corporativo en Guatemala, el demócrata
Thomas J. Dodd (1907-71), escribió en contra de los esfuerzos de paz
de Hammarskjöld en la ONU, argumentando falsamente que las facciones
enfrentadas del gobierno estaban a punto de resolver sus propios
asuntos. Dodd afirmó
p√ļblicamente
que los soviéticos favorecían la participación
de la ONU en el Congo para desestabilizar el país.

En este contexto de
propaganda, las Operaciones Aéreas de la CIA comenzaron en 1962 como
una t√°ctica para elevar el perfil de Mobutu, t√°ctica que se hizo
extensiva a las fuerzas de paz de la ONU y a los mercenarios
extranjeros. El historiador Robarge afirma que las Fuerzas Aéreas
congole√Īas “existieron s√≥lo gracias a la ayuda de Estados
Unidos”. Seis agentes supervisaron a 125 contratistas y 79
pilotos extranjeros.

Las agencias de
inteligencia estadounidenses, belgas, brit√°nicas y sudafricanas
planearon la Operación Celeste: el asesinato de Hammarskjöld. La
inteligencia sudafricana utilizó una empresa mercenaria
[paramilitar] llamada SA
Institute for Maritime Research
(SAIMAR). Antes del
asesinato, el MI5 de Gran Breta√Īa y el Ejecutivo de Operaciones
Especiales (para el que trabajaba la sargento Park) se reunieron con
SAIMAR.

Documentos, que algunas
autoridades han intentado descartar como falsificaciones, afirman
que: “[la ONU] se est√° volviendo problem√°tica y se considera
que Hammarskj√∂ld debe ser eliminado”. El director de la CIA,
Dulles, “est√° de acuerdo y ha prometido la plena cooperaci√≥n
de su gente”. Refiri√©ndose a Hammarskj√∂ld y a Lumumba
respectivamente, el autor escribe:
“Quiero que su eliminaci√≥n se maneje de manera m√°s eficiente
que con Patrice [Lumumba]”. SAIMAR hizo los arreglos para volar
el avión DC-6 de Hammarskjöld con 6 libras de TNT. La bomba falló
y un plan de contingencia permitió que el avión de Hammarskjöld
fuera derribado por un ex piloto de la Royal Air Force, el
brit√°nico-belga Jan van Risseghem, conocido como ‘Lone Ranger’.

Por entonces, Rhodesia
era parte del menguante Imperio Brit√°nico. El oficial naval
estadounidense Charles Southall, escuchó transmisiones interceptadas
en las que Risseghem, refiriéndose al avión de Hammarskjöld que
intentaba aterrizar en Rhodesia, decía: “Voy a bajar para hacerle
un reconocimiento. Sí, es el Transair DC6. Es el avión. Lo he
alcanzado. Hay llamas. Est√° descendiendo. Se va a estrellar”.
Cables ahora desclasificados por el embajador de Estados Unidos,
Edward Gullion (1913-98), confirmaron la presencia de Risseghem en el
lugar del accidente. El ex presidente Harry Truman (1884-1972) dijo
más tarde a los periodistas: “[Hammarskjöld] estaba a punto de
conseguir algo cuando ellos lo mataron. Fijaos que he dicho, cuando
ellos lo mataron
‚ÄĚ. Dado que el cuerpo de Hammarskj√∂ld fue
fotografiado con el as de espadas en su cuello, la carta de la
muerte, “ellos” presumiblemente significa la CIA.

REINO DEL TERROR

Con Lumumba y
Hammarskjöld fuera del camino, la CIA reforzó el ejército de
Mobutu. Los secesionistas de Katangan cayeron en 1963 y la mayoría
de los gendarmes huyeron a Angola, formando, con la mayoría popular
de Lunda, el Frente de Liberaci√≥n Nacional Congole√Īo (Front de
libération nationale congolaise
, FLNC), un grupo descrito
por la CIA como la √ļnica amenaza factible para Mobutu.

Entre 1963 y 1964, se
produjeron revueltas e insurrecciones en Kasais, Kivu y Kwilu.
Liderados por Pierre Mulele (1929-68), los rebeldes marxistas de
etnia Mumbunda, en Kwilu, no lograron movilizar a los lugare√Īos.
Mulele fue torturado hasta la muerte por las fuerzas de Mobutu. A
través del jefe de agencia Devlin, la CIA contrató
mercenarios brit√°nicos, incluido el coronel “Mad
Mike” Hoare
, para entrenar
a las fuerzas de Mobutu
y aplastar las rebeliones. Mobutu condenó
a muerte al secesionista Tshombé en rebeldía. Tshombé se instaló
en la Espa√Īa de Franco, pero fue apresado por el agente franc√©s
Francis Bodenan, quien lo llevó a la Argelia francesa, donde murió
más tarde, supuestamente de insuficiencia cardíaca.

Las incursiones de la
Fuerza A√©rea congole√Īa respaldadas por la CIA contra guerrilleros
cubanos entrenados en China, comenzaron en febrero de 1964 y
continuaron hasta el 66. Las operaciones incluyeron ayudar en la
represi√≥n de Mobutu contra los amotinados en Katanga. Con su “armada
de bolsillo”, la CIA cplabor√≥ en las operaciones mar√≠timas
contrainsurgentes llevadas a cabo por de Mobutu en el lago Tanganica,
en la frontera oriental, así como en el lago Albert, en el noreste.

Seg√ļn estimaci√≥n de la
CIA a mediados de 1966: ‚ÄúLa presencia cubana en √Āfrica no es
grande‚ÄĚ. Incluso en Congo-Brazzaville, el mayor contingente supuso
“una contribuci√≥n cubana de entrenamiento, material y mano de
obra, relativamente peque√Īa”. Sin embargo, tem√≠an que incluso
esto “aumentar√≠a el potencial” de los grupos rebeldes. En
el mismo a√Īo, Mobutu prohibi√≥ la Confederaci√≥n General de
Trabajadores Congole√Īos (Conf√©d√©ration G√©n√©rale du Travail du
Congo
), de orientaci√≥n comunista. Un a√Īo despu√©s, Mobutu cre√≥
un √ļnico sindicato para apoyar a su gobierno del MPR.
Dicho sindicato era el Sindicato Nacional de Trabajadores del
Congo/Zaire (Union Nationale des Travailleurs du Zaire). Las
huelgas fueron prohibidas y el código laboral no vinculante. Mobutu
retuvo el control sobre las relaciones sindicales de la industria.

Estados Unidos toleró
los programas de nacionalización de Mobutu porque en 1967 el FMI
había impuesto reformas financieras, y porque, desde la perspectiva
de las corporaciones estadounidenses, los peores efectos de la
nacionalización fue el éxodo de especialistas belgas, que de todos
modos podían ser reemplazados por expertos estadounidenses. La
regi√≥n del ecuatoriana “aparentemente no tiene riqueza
mineral”, por lo que la CIA permiti√≥
la nacionalizaci√≥n a principios de los a√Īos setenta.

Entre 1957 y 1972, el
n√ļmero de m√©dicos descendi√≥ de uno por 20.000 habitantes‚ÄĒque ya
era uno de los m√°s bajos del continente‚ÄĒ a uno por 30.000, e
incluso a uno por 50.000 en muchas regiones rurales.

Los katangue√Īos se
negaron a apoyar una invasión de mercenarios con base en Angola. La
CIA estimó
que la rebelión
de Simba
era “poco m√°s que bandidaje”. En 1970, la CIA
estaba bastante impresionada con Mobutu, quien “…le ha dado a
su pa√≠s seguridad interna y estabilidad pol√≠tica… Ha avanzado
mucho en la transformación de un ejército rebelde en una fuerza de
contrainsurgencia bastante eficaz, y las anta√Īo formidables bandas
rebeldes se han reducido a peque√Īos grupos de fugitivos”.
A√Īadiendo que la pol√≠tica de Mobutu “no dar√° al votante una
alternativa real”. En 1971, Mobutu cambi√≥ el nombre del pa√≠s,
que pas√≥ a llamarse Zaire, y un a√Īo despu√©s Katanga pas√≥ a
llamarse Shaba (“cobre”).

A principios de 1973, la
CIA confiaba
en que Shaba, con sus importantísimos yacimientos minerales, estaba
bajo la ‚Äúautoridad indiscutible‚ÄĚ de Mobutu.

Un memorando sin fecha de
la CIA se√Īala
que, “sin la riqueza de Shaba, Zaire no ser√≠a una entidad
viable”. Formado a partir de los restos de la gendarmer√≠a de
Katanga, el FLNC con sede en Angola intentó periódicamente tomar
Shaba (Katanga). En marzo de 1977, el FLNC se hizo con las
principales ciudades, pero no recibió apoyo de la población general
de Katanga. Estados Unidos, Francia y Bélgica enviaron tropas a la
región.

En 1978, otra invasión
fracasó cuando Estados Unidos ayudó a los 1.200 efectivos belgas de
rescate aerotransportados, mientras los legionarios franceses
luchaban contra los rebeldes. Un funcionario del gobierno fue
asesinado y el ataque se atribuyó a la etnia Mumbunda. En venganza,
350 mumbundas fueron asesinados y 12 cristianos kimbanguistas
ahorcados en la ciudad sure√Īa de Idiofa. Al final de la d√©cada, en
la regi√≥n rica en diamantes de Kasa√Į, la Agencia de Inteligencia de
Defensa indica que: “los soldados masacraron a cientos de
estudiantes y mineros en la regi√≥n”. En 1980, 60 personas en
Bajo-Zaire (ahora Kongo Central en el oeste) fueron arrestadas por
formar un partido de oposici√≥n. Ese mismo a√Īo, Mobutu arrest√≥ y
exilió a ex parlamentarios que intentaban conformar una nueva
autoridad en Katanga.

El diplom√°tico
estadounidense y futuro director ejecutivo del Banco Mundial, Bob
Keating (1924-2012), escribió al director de la CIA, el almirante
Stansfield Turner (1923-2018), sobre Zaire, donde Keating encabezaba
el Comit√© de Desarrollo Industrial iniciado por Mobutu: “Es
política de los Estados Unidos ayudar a estabilizar la situación
pol√≠tica y econ√≥mica”. “Se gastar√°n grandes sumas de
dinero para este prop√≥sito durante los pr√≥ximos tres a√Īos a trav√©s
de programas de emergencia de ayuda e inversi√≥n extranjeras”.

Una evaluación de marzo
de 1979 se√Īala que “el ej√©rcito de Zaire (FAZ) es m√°s una
amenaza para la población civil del país que una amenaza para
cualquier fuerza exterior”. Describe a Zaire como ‚Äúun r√©gimen
militar con una fachada civil‚ÄĚ, y se√Īala el debilitamiento del
poder de Mobutu y la ausencia de sucesores adecuados. La sequía en
Bas-Zaire provocó una grave escasez de alimentos. La oposición
interna era “inexistente” y los oponentes con base en
Europa “divididos y d√©biles”. La CIA tem√≠a
“levantamientos espont√°neos” en Kinshasa y Shaba
(Katanga). “Sin un apoyo econ√≥mico y militar externo continuo,
el gobierno del presidente se deteriorar√≠a a√ļn m√°s r√°pidamente…
No hay potenciales sucesores f√°cilmente identificables”.

La asistencia militar
siguió llegando a Zaire.

EN LOS 80: FATALISMO

La CIA se√Īala que en la
década de 1980, Zaire era un centro de entrenamiento militar
internacional. Las fuerzas belgas se concentraron principalmente en
el entrenamiento de comandos en Kinshasa, Kota Koli y Shaba. Los
asesores chinos proporcionaron armas peque√Īas y entrenamiento. El
personal egipcio entrenó y armó al ejército. Los paracaidistas
franceses equiparon unidades blindadas, incluida la Fuerza Aérea.
Los israelíes ayudaron a las Brigadas Presidenciales Especiales.
Alemania Occidental exportó equipos de comunicaciones y soldados.

Estados Unidos gastó
millones de d√≥lares “para financiar la mayor parte de los
vehículos militares del país, casi toda su capacidad de transporte
aéreo, algunos barcos de guerra navales y gran parte del equipo de
comunicaciones”. Esto se llev√≥ a cabo en el marco del Programa
Internacional de Capacitación en Formación Militar.

Un informe
de la CIA de junio de 1980 se√Īala que: ‚ÄúLos intereses estrat√©gicos
de Estados Unidos en Zaire, junto a los de la mayoría de las demás
potencias industriales, fuera del √°rea comunista, est√°n
influenciados por su dependencia casi total del cobalto importado y
por el papel destacado de Zaire en el suministro de este metal
fundamental”.

Solo Shaba, representó
el 60 por ciento de los ingresos en divisas de Zaire. En 1982, la
Dirección de Inteligencia informó
“la situaci√≥n parece peor que en cualquier otro momento desde
los turbulentos a√Īos que siguieron a la independencia del pa√≠s”:
endeudamiento creciente, estanflación y desempleo. Incluso si
hubiera tenido lugar un golpe anti-Mobutu, “probablemente Zaire
seguiría dependiendo de Occidente para su exportación de
minerales”.

A principios de los 80,
Mobutu impuso la austeridad en respuesta a la devaluación de la
moneda y los desequilibrios comerciales. “Puede que en el futuro
haya protestas por parte de mineros, estudiantes y funcionarios
p√ļblicos, pero Mobutu mantiene firmemente el control‚ÄĚ. La CIA
se√Īala que “aparentemente, la mayor√≠a de la poblaci√≥n ha
adoptado una actitud fatalista ante los tiempos dif√≠ciles”.
Pero el fatalismo no iba a durar. A mediados de los 80, la CIA
expon√≠a que “los recortes en la educaci√≥n han provocado
huelgas en varias universidades… lo que llev√≥ a Mobutu a cerrar
varios campus y arrestar a algunos estudiantes y maestros”.
Estos acontecimientos “podr√≠an sentar las bases de un
descontento abierto entre varios grupos de inter√©s nacionales”.
Una secci√≥n del documento se√Īala la oposici√≥n de Mobutu a “los
planes de Estados Unidos de vender cobalto de las reservas
estratégicas [de Zaire], alegando que esto haría bajar el precio
mundial del mineral”.

CONCLUSI√ďN: LAS
GUERRAS DEL CONGO

El historial p√ļblico
disponible de la CIA en el Congo llega hasta la década de 1980. A
principios de los ’90, las tensiones internas y externas, incluyendo
una población políticamente activa y los conflictos en la frontera,
llevaron al régimen de Mobutu al borde del abismo. El dictador
estaba en el extranjero recibiendo tratamiento médico, cuando un
viejo rival de Katanga, Laurent Kabila (1939-2001), desencadenó la
primera de las Guerras del Congo (1996-1997 y 1998-2003) y depuso a
Mobutu. La nación pasó de las agonías de la dictadura al trauma de
la guerra genocida. Las corporaciones y los consumidores occidentales
continuaron beneficiándose del coltán barato. La misión de la CIA
estaba cumplida.




Fuente: Arrezafe.blogspot.com