October 23, 2021
De parte de Memoria Libertaria
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P煤blico/Blog Verdad, Justicia y Reparaci贸n

El pasado 16 de octubre se conoci贸 el auto de la jueza argentina declasando el procesamiento Mart铆n Villa

https://blogs.publico.es/verdad-justicia-reparacion/2021/10/23/una-leccion-de-justicia-desde-buenos-aires-martin-villa-procesado-por-homicidio/

En memoria de Carlos Slepoy y Chato Galante

Por Luis Su谩rez-Carre帽o, integrante de La Comuna

Sobre el auto dictado por la jueza Mar铆a Servini de Cubr铆a, de Buenos Aires, dado a conocer el pasado d铆a 15 de octubre, se pueden decir muchas cosas, pero desde luego no que haya sido fruto de la improvisaci贸n: es resultado de una prolongada elaboraci贸n de algo m谩s de un a帽o, tras la toma de declaraci贸n telem谩tica del imputado, Rodolfo Mart铆n Villa, el 3 de septiembre de 2020, y la s贸lida argumentaci贸n por la que decide procesarle como responsable de 4 asesinatos durante la transici贸n (a帽os 1976 y 78) as铆 lo demuestra. Jur铆dicamente impecable, demoledor, pone una vez m谩s a nuestra judicatura, por contraste, ante su peor retrato; una judicatura que acumula una bochornosa colecci贸n de desautorizaciones y varapalos internacionales. Esta judicatura que tan pronto dimite de sus obligaciones respecto a cr铆menes como los de este auto, como persigue con insensato encono al catalanismo y que nos averg眉enza como pa铆s ante la comunidad internacional.

Frente a la meticulosa labor del juzgado n潞 1 de Buenos Aires, la judicatura espa帽ola, en su conjunto, queda al ras del suelo negando una y otra vez el derecho a la justicia de las v铆ctimas de cr铆menes de lesa humanidad cometidos por el franquismo a lo largo de su larga y siniestra existencia. El auto de la jueza Servini es toda una lecci贸n para la judicatura espa帽ola, lecci贸n que 茅sta, con su habitual soberbia, seguramente desatender谩; y es, impl铆citamente, una descalificaci贸n completa de la misma. S贸lo recientemente, con el voto particular de 3 miembros del Tribunal Constitucional en su auto rechazando al recurso del dirigente comunista Gerardo Iglesias contra el archivo de su querella por torturas, ha mostrado la jerarqu铆a judicial alguna fisura en su monol铆tico plante pro-impunidad.

M谩s all谩 de su efecto jur铆dico, el auto es una denuncia de facto de nuestra endeble cultura democr谩tica. Por una parte, de lo que podr铆amos llamar 鈥榮铆ndrome del apartheid鈥 que aqueja a aquellas sociedades que han normalizado situaciones que objetivamente son inaceptables, violaciones flagrantes de los derechos humanos naturalizadas en su seno, y que son denunciadas y repudiadas por la comunidad internacional. Fen贸menos como los que vivi贸 Sud谩frica o los que vive la poblaci贸n palestina bajo el yugo de Israel, sociedades que pretenden perpetuar 鈥搉eg谩ndolas o justific谩ndolas鈥 pr谩cticas institucionales de injusticia, que desde el exterior resultan escandalosas.

El pasmo que provoca el llamado valle de Los Ca铆dos, sin resignificaci贸n alguna, sobre cualquier conciencia democr谩tica extranjera que lo visita 鈥搚 no digamos antes de la exhumaci贸n del dictador鈥 es similar al que le causa nuestro sistema de impunidad encubriendo al r茅gimen fascista probablemente m谩s prolongado del mundo y sus innumerables cr铆menes.

Nuestros poderes desprecian a sus v铆ctimas y arropan a su victimario con la complicidad de la judicatura, y buscan presentar a Martin Villa como la figura del criminal entra帽able y redimido; como aquellos viejos nazis descubiertos en su buc贸lico y familiar retiro acariciando a su gato: 鈥楽铆, fue un s谩dico criminal, pero v茅anle, en qu茅 afable anciano se ha convertido鈥. Que en este caso ser铆a: 鈥楽铆 fue un destacado alev铆n franquista que ejerci贸 de represor sanguinario durante la transici贸n, pero con qu茅 soltura se hizo dem贸crata cuando toc贸鈥. Aunque tambi茅n le sobrevuela la peligrosa (para el poder) figura del delator o arrepentido que, sintiendo el aliento de la justicia en su cogote, decide tirar de la manta. No hay que olvidar que este es el mismo Mart铆n Villa que como ministro del interior se ocup贸 de eliminar buena parte de los archivos de la represi贸n franquista; que ha controlado las cloacas del Estado y que se ha sentado en numerosos consejos de administraci贸n.

El silencio vergonzante desde el poder que ha seguido al auto de la jueza Servini contrasta con la hist茅rica reacci贸n ante el anuncio de la toma de declaraci贸n hace un a帽o, que adem谩s de manifiestos colectivos incluy贸 cartas cuasi intimidatorias dirigidas a la jueza por personajes como Felipe Gonz谩lez, adalides de aquella ejemplar transici贸n que precisamente el auto viene a desmitificar crudamente. Pero por mucho que se haya decidido ignorarlo, los efectos pol铆ticos objetivos del auto de procesamiento de Mart铆n Villa son innegables. Un auto as铆 proyecta un chorro de luz sobre las tinieblas en que se pretende mantener la historia del franquismo y la transici贸n. Con su arrojo y consistencia jur铆dica, la jueza argentina ha provocado una grieta m谩s en un muro que ninguna judicatura, ning煤n poder, podr谩n mantener en pie permanentemente. Porque el efecto de la lucha por la verdad y la justicia ser谩 lento, pero es implacable.

Qu茅 ir贸nicos suenan en estos mismos d铆as, con motivo del d茅cimo aniversario de la declaraci贸n del fin de su actividad por parte de ETA, los llamamientos a no olvidar, a recordar, a tener presente el terror. E igualmente ir贸nicas, es decir, hip贸critas, las reclamaciones de justicia para los cr铆menes etarras sin resolver. 驴Y por qu茅 entonces debemos olvidar el terror franquista? 驴Y qu茅 hay de los 鈥榦tros cr铆menes鈥, y de las 鈥榦tras v铆ctimas鈥? S铆, hip贸crita aplicar tan nobles aspiraciones de manera tan discriminatoria y oportunista. El ejercicio de la justicia tiene tambi茅n una dimensi贸n 茅tica que puede dignificarla, o, como en el caso de su dimisi贸n frente a las secuelas del franquismo, envilecerla.

鈥楲os cr铆menes internacionales son cometidos por seres humanos, no por entidades abstractas; los individuos tienen obligaciones internacionales que transcienden a las obligaciones nacionales de obediencia impuestas por cada Estado鈥. Estas palabras del fiscal brit谩nico Shawcross en Nuremberg inauguran una doctrina jur铆dica civilizatoria y humanista en la que 75 a帽os m谩s tarde se inscribe brillantemente el auto de la jueza Servini; este auto ser谩 tambi茅n una referencia y una esperanza en muchos otros lugares del planeta donde son igualmente negados los derechos m谩s b谩sicos ante la inacci贸n de la justicia.

Para el movimiento por la justicia para los cr铆menes del franquismo y la transici贸n, que viene siendo articulado sobre todo a trav茅s de la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (CEAQUA), impulsora, entre otras muchas, de las querellas contra Mart铆n Villa, este auto significa un respaldo y un est铆mulo para proseguir reclamando justicia hasta llegar si es preciso a los tribunales internacionales. Este es precisamente el caso, sin ir m谩s lejos, de quien firma estas l铆neas, a quien recientemente el TC ha rechazado el recurso contra el archivo de la querella por torturas de la Brigada Pol铆tico-Social durante la dictadura.

En nuestra lucha contamos, adem谩s de con la propia convicci贸n como v铆ctimas, con un excelente equipo jur铆dico, altruista y solvente, y con el apoyo de muchas personas que creen en una justicia no sectaria ni oportunista, en una justicia basada en los principios universales de los derechos humanos, por encima de fronteras, ideolog铆as e intereses. Contamos, sobre todo, con la raz贸n moral.
Ojal谩 que, en el tr谩mite parlamentario del actual proyecto de ley de Memoria Democr谩tica, tan insuficiente en materia de amparo judicial de las v铆ctimas del franquismo, los grupos parlamentarios estudien la lecci贸n de la jueza argentina, y reparen el clamoroso d茅ficit democr谩tico que 46 a帽os despu茅s de la muerte del dictador subsiste en nuestro pa铆s.

Nota: 
Mart铆n Villa ha sido procesado por el asesinato de Pedro Mar铆a Mart铆nez, Romualdo Barroso, Francisco Aznar por parte de la polic铆a, el 3 de marzo de 1976 en Vitoria y de Germ谩n Rodr铆guez Sa铆z, el 8 de julio de 1978 en Pamplona. 
Y se mantiene la investigaci贸n del asesinato de otras ocho personas, entre 1976 y 1977, por las fuerzas de orden y algunas de ellas por grupos de extrema derecha, como es el caso de Arturo Ruiz, asesinado el 23 de enero de 1977 en Madrid.



Fuente: Memorialibertaria.org