November 26, 2020
De parte de Subversiones
112 puntos de vista

Por Carla Lamoyi
Fotograf铆as por Natalia Magdaleno y Regina L贸pez

He aplazado la escritura de este texto el mayor tiempo que me fue posible porque me provoca un tremendo dolor y una sensaci贸n de impotencia. Volver a leer mis anotaciones y escuchar los audios que grabamos durante la mesa de denuncia realizada en el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan, convocado por las mujeres zapatistas y celebrado en diciembre de 2019, significa revivir aquel momento y darme cuenta que la situaci贸n de los feminicidios en M茅xico no s贸lo no ha cambiado, sino que se ha hecho (como si esto pudiera ser posible) m谩s insoportable.

Fu铆 con mis amigas al encuentro, y despu茅s de la inauguraci贸n, me sent茅 en uno de los costados del templete a escuchar con atenci贸n las denuncias que reci茅n comenzaban. Denunciar es un proceso complejo, nos vuelve vulnerables porque implica una aceptaci贸n de lo sucedido con todos sus detalles y el saber que las cosas no ser谩n f谩ciles, que el camino para que haya justicia y para que sanemos nuestras heridas ser谩 largo, o tal vez inalcanzable. Nada volver谩 a ser como antes de que se ejerciera esa violencia.

Hab铆an pasado un par de mujeres a denunciar, cuando tom贸 el micr贸fono la madre de Karen. Karen fue violada y asesinada junto a su hermano Erick por su primo en 2017 en el municipio de Ecatepec, Estado de M茅xico, una de las zonas del pa铆s en donde el feminicidio tiene las cifras m谩s altas. Sacristana Mosso Rend贸n contaba los pormenores de la incapacidad del Estado mexicano para dar justicia, los huecos legales para juzgar y procesar menores. Pero tambi茅n hablaba de los gustos de Karen y Erick, de lo que so帽aban, de su futuro, para que la memoria de sus hijos no quedara en los detalles de su asesinato, sino, en su experiencia de vida. Estas palabras se grabaron en mi recuerdo y ahora son parte de mi, y de todas las que est谩bamos ah铆. Desde el fondo una de las presentes grit贸: 芦Karen vive, la lucha sigue, Erick vive, la lucha sigue禄 y todas repetimos ese mantra de lucha y de cari帽o por las que ya no est谩n.

Al poco tiempo pas贸 al micr贸fono Irinea Buend铆a, madre de Mariana Lima Buend铆a. Cont贸 su historia: Mariana fue asesinada por su esposo en 2010, y su feminicidio fue encubierto como suicidio. 脡l era polic铆a judicial, y aunque Mariana lo hab铆a denunciado por abuso y maltrato, exist铆a una intenci贸n de protegerlo, por parte de esa instituci贸n, que en su lugar, deber铆a protegernos a nosotras. Irinea narra la falta de l贸gica ante la versi贸n de las autoridades, y lleva en las manos un cord贸n de cortina de 2 mil铆metros para explicar lo inveros铆mil de esa historia, de esa 芦verdad禄.

La lucha continua de Irenea por buscar justicia sent贸 un precedente. El 25 de marzo de 2015, seis a帽os despu茅s de iniciada su traves铆a, en la 芦nos tuvimos que convertir en peritos, en expertas de la carpeta de investigaci贸n de nuestras hijas禄; logr贸 que el asesinato de Mariana fuera considerado lo que fue, un feminicidio, y que se iniciara un proceso legal con el que se crear铆a la Sentencia Mariana Lima Buend铆a, la cual constituye el primer pronunciamiento de la Suprema Corte de Justicia relacionado con el fen贸meno de feminicidio, para juzgar casos de muertes por violencia con perspectiva de g茅nero.

Despu茅s del relato de Irinea pas贸 al centro del templete Aracely Osorio, madre de Lesvy Berl铆n Osorio, asesinada en 2017 en Ciudad Universitaria, casa de la Universidad Nacional Aut贸noma de M茅xico (UNAM), acompa帽ada de otras dos mujeres que sosten铆an una manta que fue bordada durante las once audiencias que se realizaron para dar justicia al caso de Lesvy. Lesvy fue 芦suicidada禄 y revictimizada, haci茅ndola culpable de su muerte; por la ropa que vest铆a, por donde se encontraba, por sus decisiones de vida. Dos a帽os tomaron para que hubiera una sentencia para su asesino, y en palabras de Aracely, esto s贸lo se logr贸 gracias el acompa帽amiento de mujeres y colectivas feministas.

Aracely habl贸 de la sororidad que sinti贸 cuando tres chicas que se enteraron del asesinato de su hija en Ciudad Universitaria, aun sin conocerla, empezaron a exigir justicia. Sus palabras, me recuerdan la cita del libro El feminismo es para todo el mundo de bell hooks, que dice que 芦La sororidad feminista est谩 enraizada en el compromiso de luchar contra la injusticia patriarcal, sin importar la forma que toma esa injusticia. La solidaridad pol铆tica entre mujeres, siempre socava el sexismo y prepara la destrucci贸n del patriarcado禄.

Gracias al esfuerzo de Aracely y de muchas otras, ahora hay un memorial interactivo en la Procuradur铆a General de Justicia Ciudad de M茅xico (PGJ CDMX), que conmemora la vida de Lesvy y de todas las asesinadas, y que les recuerda a las autoridades su indiferencia ante las dificultades de presentar una denuncia y obtener justicia: la violencia institucional que ejercen.

Por el micr贸fono tambi茅n pasaron Mar铆a Becerril, Madre de Zyanya Estefan铆a Fajardo Becerril quien fue asesinada en Puebla en 2018, y Lidia Florencio madre de Diana Vel谩squez Florencio, asesinada en Chimalhuac谩n, Estado de M茅xico en 2017.

En menos de cuatro horas o铆mos cinco historias de feminicidios sin justicia, y como todas las presentes, me sent铆a agotada, drenada, completamente abrumada. Tambi茅n recordamos que poco antes del encuentro, hab铆an asesinado a Nazaret Bautista Lara en la Universidad Aut贸noma de Chapingo, Texcoco, Estado de M茅xico, y c贸mo hasta hoy, no ha habido ning煤n esclarecimiento. Resultaba perverso darse cuenta que la mayor铆a de los casos de feminicidio que narraban las madres fueron ahorcamientos catalogados como suicidio, ya fuera por encubrimiento, por negligencia en la investigaci贸n o por ambas.

Seg煤n la antrop贸loga feminista mexicana Marcela Lagarde el feminicidio 芦comprende el conjunto de delitos de lesa humanidad que re煤nen cr铆menes, secuestros, desapariciones de mujeres y ni帽as ante un colapso institucional. Se da una fractura en el Estado de derecho que favorece una impunidad ante estos delitos.禄

Sacristana, Irenea, Araceli, Mar铆a, Lidia y todas las madres que hablaron al micr贸fono, representan la lucha contra un Estado patriarcal fallido. Por que en estas muertes el Estado mexicano es c贸mplice. La b煤squeda de justicia para sus hijas, es una cuesti贸n colectiva, por todas las asesinadas y por las que estamos vivas.

Era imposible escuchar y no empatizar, al imaginarse en alguna de las dos caras de la moneda. Somos tanto las madres como las hijas. La ineficacia de la justicia mexicana, es s贸lo el desenlace m谩s tr谩gico de la violencia hacia las mujeres. Violencia sobre violencia, porque no s贸lo nos matan de formas horribles, adem谩s nos culpan de nuestras muertes, y violentan a las que buscan justicia para las que ya no est谩n o para las que no pueden o no tienen la fuerza para alzar la voz.

A esa legi贸n de madres con hijas asesinadas, se les suman diariamente diez m谩s. Hace unas semanas fui con mis amigas a la marcha feminista realizada el 14 de febrero, para exigir la disculpa p煤blica de las autoridades del peri贸dico La Prensa por filtrar las im谩genes del cuerpo mutilado de Ingrid Escamilla, quien fue asesinada por su esposo el 9 de febrero. Durante la protesta el presidente y Estado protegieron monumentos e instituciones privadas, mientras no se hac铆a caso a nuestras demandas. En su lugar fuimos gaseadas.

D铆as despu茅s caminaba con una amiga, mientras habl谩bamos de los feminicidios del Estado de M茅xico, y c贸mo la sociedad permanece pasiva, juzgando a las que alzamos la voz; cuando bajamos las escaleras de la l铆nea 12 del metro y vimos el letrero de b煤squeda de F谩tima Cecilia de 7 a帽os. Poco antes nos hab铆amos enterado de su muerte y el hallazgo de su cuerpo. En ese momento sent铆 un golpe en el est贸mago y muchas ganas de llorar. El letrero reafirmaba nuestra cercan铆a a esta realidad, el riesgo constante de ser asesinadas; y comprobaba el instante en el que F谩tima pas贸 de estar viva, de ser buscada, a ser parte de las estad铆sticas de feminicidio. Una familia, una madre m谩s, que comenzaba ese viacrucis para exigir justicia. 驴A cu谩ntas m谩s tienen que asesinar para que esto pare?

Nuestro miedo es inocultable, nuestras rabia es incontenible y nos negamos a soportar un minuto m谩s de esta situaci贸n sin hacer nadar. Este 8 de marzo marcharemos en contra de la violencia patriarcal, con las madres, por la justicia para sus hijas, por nuestras madres, por nuestras amigas, por nosotras, por todas. Ni un feminicidio m谩s, ni una violaci贸n m谩s, ni un acoso m谩s, 隆porque si tocan a una, respondemos todas! Nos vemos en las calles.




Fuente: Subversiones.org