June 24, 2021
De parte de La Haine
218 puntos de vista


En Venezuela, las grandes aglomeraciones de gente, las colas, el desabastecimiento, son cosa del pasado

I.-

A muy pocos d铆as de celebrarse el bicentenario de la Batalla de Carabobo, que sellar铆a la independencia nacional, la cotidianidad caraque帽a trascurre sin mayores sobresaltos.

Parque Central, Caracas. Fotos: Sandra Iturriza

En Parque Central, donde vivo, la mayor铆a de los comercios est谩n abiertos hasta bien entrada la tarde. Podr铆a decirse que se consigue lo que usted busque. Las grandes aglomeraciones de gente, las colas, el desabastecimiento, son cosa del pasado. Los precios de algunos productos pueden variar significativamente de alg煤n lugar a otro. Salvo muy contadas excepciones, todo est谩 dolarizado. Desde que inici贸 la cuarentena se han multiplicado los peque帽os emprendimientos que incluyen servicio a domicilio. Antes del coronavirus el cuentapropismo ya marcaba la pauta.

Parque Central, Caracas.

El CLAP distribuye una bolsa de alimentos con periodicidad mensual. La 煤ltima incluy贸 cuatro kilos de harina de ma铆z, dos kilos de arroz, dos kilos de frijol chino, un kilo de az煤car, un kilo de pasta, dos latas de sardinas y doscientos gramos de leche en polvo. El precio ronda los 0,30 d贸lares, al cambio de hoy.

A muy pocos metros, en el hotel Alba Caracas, se ha instalado desde comienzos de junio un centro de vacunaci贸n contra el COVID-19, al que acude mucha gente. La prioridad la tienen las personas mayores de 60 a帽os, y les siguen el personal de salud y las personas con alguna patolog铆a. Los primeros reciben una vacuna rusa, la Sputnik. El resto, si tiene menos de 60 a帽os, una vacuna proveniente de China. La mayor铆a de quienes hacen su cola han recibido un mensaje de texto, indic谩ndoles que han sido seleccionados. Un mensaje posterior les indica el lugar, el d铆a y la hora de la cita. Pero tambi茅n acude alguna gente que no ha sido notificada, reclamando su derecho a ser vacunada. La cantidad de dosis diarias no siempre alcanza, por lo que algunas personas deben armarse de paciencia, regresarse a sus casas sin ser vacunadas e intentarlo otro d铆a.

Avenida Bol铆var, Caracas.

Tambi茅n a escasos metros de Parque Central, una estaci贸n de servicio expende gasolina a precio regulado. Funciona de manera irregular, dependiendo de los niveles de abastecimiento. Durante las 煤ltimas semanas se ha visto poco movimiento. La mayor铆a de los d铆as ha permanecido cerrada. El tiempo que puede tomar ponerle gasolina al carro es bastante azaroso: con suerte, alrededor de una hora. Por t茅rmino medio, unas tres horas. En momentos de mayor escasez, doce horas o m谩s.

Hay quienes tardan solo algunos minutos: los que pagan en d贸lares a alguno de los funcionarios policiales o efectivos militares que resguardan la estaci贸n de servicio. Al menos en teor铆a, cualquiera tiene derecho a 120 litros mensuales de gasolina a precio regulado, y puede abastecerse cada cinco d铆as, de acuerdo al n煤mero de placa del carro. Estas condiciones no aplican si se tienen d贸lares suficientes para saltarse los controles o para pagar 0,50 d贸lares por litro, el precio en las estaciones premium, como se les llama oficialmente.

Estaci贸n de Servicio El Conde, Avenida Lecuna, Caracas.

A pesar de estas limitaciones, hay d铆as de mucho tr谩fico vehicular, aunque en l铆neas generales las colas son mucho menos frecuentes que hace unos pocos a帽os. De un tiempo a esta parte se observa una mayor cantidad de unidades del transporte p煤blico terrestre. Durante d茅cadas un tema muy sensible para la poblaci贸n, lo que obligaba a la intervenci贸n estatal, hoy en d铆a las tarifas las imponen los conductores, quienes las ajustan peri贸dicamente. Las dos estaciones aleda帽as del Metro de Caracas, Bellas Artes y Parque Central, siguen en funcionamiento, aunque cierran un poco m谩s temprano. El Metrocable de San Agust铆n presta servicio de manera parcial.

El servicio el茅ctrico funciona normalmente, con muy pocas interrupciones. Algo similar puede decirse del servicio de telefon铆a e internet. El suministro de agua potable, en cambio, es bastante irregular, y puede faltar dos o tres d铆as a la semana. Las personas que viven en los pisos m谩s altos son las m谩s afectadas, porque el agua no llega con suficiente presi贸n, y pueden estar hasta cinco o m谩s d铆as sin el servicio. En el propio Parque Central se puede recargar un botell贸n de 18 litros por medio d贸lar.

Hace mucho tiempo que desapareci贸 la prensa escrita. La informaci贸n y la opini贸n circulan, fundamentalmente, a trav茅s de los tel茅fonos celulares. Los quioscos que antes vend铆an peri贸dicos se han convertido en lugares de expendio de cigarrillos, caf茅 y chucher铆as. Las tres o cuatro tradicionales marcas de cigarrillos han sido desplazadas por otras seis u ocho, hace un par de a帽os desconocidas, que se venden a un precio mucho menor. Las galletas provenientes de Turqu铆a, m谩s baratas, han invadido el mercado, aunque tambi茅n es posible conseguir chocolates de marcas estadounidenses o europeas, a precios menos accesibles.

脡sta es apenas una pincelada de lo que ocurre en pleno centro geogr谩fico de Caracas, pero no es, ni siquiera aproximadamente, lo que se vive en los m谩rgenes de la ciudad formal, as铆 como tampoco en buena parte del resto del pa铆s. La realidad es tambi茅n lo que no se cuenta. 

II.-

En la Venezuela de comienzos de siglo la gente com煤n y corriente se habitu贸 a una cotidianidad vertiginosa que, en la mayor铆a de los casos, fue vivenciada como una experiencia gozosa. Aunque la politizaci贸n de las mayor铆as populares no se produjo de manera s煤bita, as铆 fue percibido por parte importante de la sociedad, para la cual aquellas mayor铆as se hicieron no solo visibles, sino muy bulliciosas, con la llegada de Ch谩vez al poder.

La onda expansiva de lo que pudiera llamarse la experiencia Ch谩vez alcanz贸 a impactar con mucha fuerza a la sociedad venezolana hasta bien entrada la segunda d茅cada del siglo, cuando una mezcla de grave crisis [provocada por la guerra econ贸mica] incipiente con violencia antichavista comenz贸 a trastocar la sociabilidad construida durante la revoluci贸n bolivariana.

Que la memoria es selectiva lo demuestran los relatos, a la orden del d铆a, que evitan a toda costa referirse a cualquier m铆nimo episodio que refiera a aquellos tiempos, nada lejanos, en que tanta gente se sent铆a plena y feliz, se sab铆a protagonista, y ten铆a una confianza inusitada en el futuro.

Una sucesi贸n de humillaciones y privaciones, errores y brutales agresiones derechistas, terror incluido, perspectiva cierta y por fortuna conjurada de guerra fratricida incluida, fueron trocando aquel v茅rtigo creador en miedo, dolor, desconfianza, incertidumbre. Los brev铆simos momentos de tregua apenas alcanzaban para reunir fuerzas. La calma, cuando la hab铆a, era una tensa calma. Luego fue la hiperinflaci贸n, con toda su carga destructiva, como si el prop贸sito fuera el trastorno generalizado, que ya nadie pudiera estar en sus cabales.

Si tuviera que nombrar de alguna forma lo que hoy somos, dir铆a que somos sobrevivientes. Con todo, no estoy seguro de que el t茅rmino nos haga justicia. Tengo mis serias dudas. Justicia ser铆a, a mi juicio, encontrar una palabra que nos describa no como v铆ctimas lastimeras y miserables, incapaces de valerse por s铆 mismas, sino como hombres y mujeres que hemos sido capaces de seguir adelante, a pesar de todo. Justicia ser铆a poder hablar de nosotros, poder contarnos, sabiendo que estamos incompletos, que nos falta una parte, de nuevo invisible, y que la queremos de vuelta.

隆Saltos! 隆Saltos! 隆Saltos!

Puede que resulte muy extra帽o decirlo cuando lo que impera es esta muy singular normalidad sin sobresaltos. Pero la pol铆tica no ha muerto, solo se est谩 transformando.

Es cierto que hay gente que evita hablar de pol铆tica en las calles, que la pugnacidad de otros tiempos casi ha desaparecido. Es posible que, para decirlo con Bol铆var, el enemigo se sit煤e en una altura inaccesible y plana, y nos domine y nos cruce con todos sus fuegos. Pero aquel bullicio a煤n recorre nuestras entra帽as, como una procesi贸n. Podr谩 ser intangible, invisible, pero existe. Y es una llama inextinguible.

Parque Central, Caracas.

Caracas, 19 de junio de 2021. https://elotrosaberypoder.wordpress.com




Fuente: Lahaine.org