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Una nueva oportunidad para una democracia que no nos averg眉ence


July 13, 2021
De parte de Nodo50
110 puntos de vista


12/07/202112/07/2021

Hija de v铆ctima de la dictadura frente al consulado de Argentina en Madrid.-
脫scar del Pozo (Europa Press Foto de ARCHIVO) 8/11/2013

Dice la RAE que la verg眉enza es la “turbaci贸n del 谩nimo ocasionada por la conciencia de alguna falta cometida, o por alguna acci贸n deshonrosa y humillante”. Seguramente el diccionario de la rica lengua castellana (que me corrija Toni Cant贸) recoge palabras m谩s grandilocuentes y contundentes para definir la actuaci贸n de la democracia espa帽ola con las v铆ctimas del franquismo (las de la Guerra Civil y las que fue dejando a lo largo de casi 40 a帽os de dictadura). Sin embargo, yo, personalmente, me quedo con esa palabra. Verg眉enza. Ese es el sentimiento que m谩s veces me ha despertado escuchar los relatos de vida de decenas y decenas de v铆ctimas de la dictadura con las que he hablado a lo largo de los 煤ltimos a帽os por mi trabajo en este peri贸dico.

Da verg眉enza que tengamos a miles de personas todav铆a enterradas en cunetas y en paradero desconocido y que tuvi茅ramos que esperar a la Ley de Memoria de 2007 para comenzar a ayudar con dinero p煤blico de los presupuestos (insuficiente) las exhumaciones que ya impulsaba la sociedad civil (ah铆 est谩 la labor de la ARMH) y que, adem谩s, hac铆a recaer todo el peso en familias y asociaciones. Da verg眉enza conocer que esta democracia, para existir, se oblig贸 a olvidar a los cientos de miles de trabajadores forzados de la dictadura, a los maestros y maestras depurados, a los beb茅s robados y a sus madres, a los torturados y torturadas, a las miles de personas que perd铆an sus empleos por sus ideas pol铆ticas y a aquellos que fueron abatidos a manos de ultraderechistas o de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Da verg眉enza haber convivido durante d茅cadas con el dictador en un mausoleo que se hizo llamar Valle de los Ca铆dos para su mayor gloria. Da verg眉enza el dolor acumulado en tantas mujeres silenciadas, borradas y cuyo legado todav铆a no hemos sido capaces de recuperar. Da verg眉enza conocer la realidad que tuvieron que sufrir miles de mujeres en preventorios, el dolor de la comunidad LGTBI y, en definitiva, de todo aquel y aquella que no encajaba en el orden nacionalcat贸lico.

Estoy casi convencido de que esa es la palabra. Verg眉enza. A veces, tambi茅n, se me ha cruzado la palabra rabia. Me sucedi贸, por ejemplo, cuando escuch茅 por primera vez el relato de Chato Galante y las torturas que hab铆a sufrido. Ese d铆a sent铆 rabia. No solo contra el pasado. Tambi茅n contra el presente. Fui un estudiante que super贸 sin problemas todas mis asignaturas de historia y no ten铆a ni la m谩s m铆nima idea del dolor, el sufrimiento y las renuncias sobre las que se asentaban mis derechos y libertades. Sent铆a rabia, sent铆a dolor, sent铆a, una vez m谩s, verg眉enza. Verg眉enza de haber pensado que aquellas personas eran pasado. Como si no estuviesen compartiendo el mismo espacio/tiempo que yo, como si no las pudiera tocar, como si su dolor no existiera o, algo peor todav铆a, como si su dolor ya hubiese sido amortizado. Aunque aquella rabia se manifest贸 m谩s claramente el d铆a que Chato se nos fue. Sin conocer la justicia y, un poco m谩s todav铆a, cuando su torturador muri贸 sin haber rendido cuentas.

Echando la vista atr谩s siento verg眉enza incluso de m铆 mismo y de aquellos momentos universitarios en los que flirte茅 con la idea, por propia comodidad vital, de que lo mejor era pasar p谩gina y centrar la lucha 煤nica y exclusivamente en el presente y en el futuro. Tiempo despu茅s llegu茅 a la convicci贸n de que aquel pensamiento era el correcto para un hijo sano de la democracia de 1978. As铆 se hab铆a dise帽ado el relato, as铆 se hab铆a pensado la educaci贸n y as铆 crec铆amos los hijos y las hijas sanas de la Constituci贸n del 78: amn茅sicos. Y entonces abres los ojos y regresa la verg眉enza. Otra vez. 驴Qui茅n se cree con el suficiente poder como para pedir a varias generaciones de ciudadanos y ciudadanas que renuncien a sus derechos? 驴Qu茅 democracia puede pedir a su ciudadan铆a que no busque a sus muertos, que no los saque de las cunetas, que no busque justicia para sus torturados, que no investigue el robo de sus hijos en tantas prisiones franquistas o que no rinda cuentas a las empresas que se aprovecharon del trabajo esclavo? 驴Qu茅 democracia sana puede asentarse sobre el olvido de los que lucharon por la democracia?

Este martes el Consejo de Ministros iba a dar luz verde a la tramitaci贸n de la Ley de Memoria Democr谩tica, una ley que supone importantes avances respecto a la t铆mida Ley de Memoria Hist贸rica de 2007. Contempla la resignificaci贸n del Valle de los Ca铆dos, incluye un plan de fosas que cuenta con el visto bueno de un forense tan reputado y respetado como Paco Etxeberria, habla de un censo de v铆ctimas, de un banco de ADN, de incorporar contenidos en materia de Memoria Democr谩tica en la ense帽anza, de formaci贸n de funcionariado e, incluso, de incluir un r茅gimen sancionador. De hecho, el anteproyecto que fue aprobado en el Consejo de Ministros ya inclu铆a muchas de las recomendaciones que nos hizo el Relator de Derechos Humanos de la ONU, Pablo de Greiff.

Los avances, por tanto, son notables e innegables. Sin embargo, tampoco hay dudas de que un Gobierno y una mayor铆a parlamentaria como esta puede y debe avanzar m谩s. Que no es cuesti贸n de izquierdas ni de derechas. Se trata de derechos humanos y de seguir lo aconsejado por organismos internacionales hasta el final. Se puede hacer m谩s por la apertura de archivos, se puede mejorar y ampliar la definici贸n de v铆ctima de la dictadura respecto a la propuesta recogida en el anteproyecto, se puede derogar la Ley de Amnist铆a y se puede dejar todav铆a m谩s claro, para despejar todo tipo de duda, que esta Ley de Memoria Democr谩tica supondr谩 el final de la Fundaci贸n Francisco Franco. Entre otras cosas. Y, muy especialmente, se puede comunicar m谩s y mejor mostrando m谩s valent铆a, m谩s determinaci贸n y m谩s voluntad pol铆tica.

El nuevo ministro F茅lix Bola帽os, como es l贸gico, ha pedido m谩s tiempo para estudiar la ley antes de su aprobaci贸n en Consejo de Ministros para poder defenderla correctamente. As铆 que el anteproyecto no ser谩 proyecto este martes. Sin embargo, fuentes cercanas a Bola帽os ya han avanzado que el texto ser谩 proyecto antes de las vacaciones de agosto. No obstante, y a pesar de las buenas palabras, las dudas siguen encima de la mesa de las entidades memorialistas y el tiempo apremia. Con las v铆ctimas del franquismo m谩s que con cualquier otro colectivo. No es f谩cil convencer a entidades tan maltratadas como las que forman las v铆ctimas del franquismo de que esta vez s铆 se va en serio y que esta ley supondr谩 cambios importantes. Que no ser谩 pura cosm茅tica. Las preguntas est谩n encima de la mesa. 驴Cu谩nto tiempo m谩s vamos a necesitar para sacar a todos los muertos de las cunetas? El propio Etxeberria dec铆a en estas p谩ginas que en una legislatura o legislatura y media se podr铆a acometer la recuperaci贸n de la inmensa mayor铆a de ellos y que ser铆an alrededor de 20.000 los cuerpos que todav铆a se podr铆an recuperar pese a los 80 a帽os transcurridos. 驴Vamos a un ritmo adecuado? Desde la Secretar铆a de Estado de Memoria insisten en que ya hay decenas de exhumaciones en marcha. En este sentido, incido, se echa en falta m谩s y mejor comunicaci贸n.

Tambi茅n siguen las dudas sobre si es suficiente la declaraci贸n de nulidad de las sentencias de los 贸rganos represores del franquismo que contemplaba el Anteproyecto o si se necesita ir todav铆a m谩s lejos. “驴Van a ser declaradas nulas todas las sentencias de los tribunales de represi贸n pol铆tica del franquismo de manera directa o va a caer el peso de nuevo en las familias?”, me preguntaba recientemente una v铆ctima. Yo no ten铆a respuesta. “驴Va a incluir esta reparaci贸n a personas como Salvador Puig Antich?”, incid铆a. La Secretar铆a de Estado necesita comunicar m谩s. Y, por supuesto, contin煤a encima de la mesa la reclamaci贸n de que la ley no s贸lo recoja una investigaci贸n sobre el expolio econ贸mico sino que tambi茅n incluya reparaciones econ贸micas para aquellos y aquellas a las que el franquismo les quit贸 todo lo que ten铆an por el simple hecho de ser “rojos” o “rojas”.

Ahora el ministro F茅lix Bola帽os tiene una nueva oportunidad. La tramitaci贸n parlamentaria de la ley abre la v铆a para ser m谩s ambiciosos, para que el ministro vuelva a sentarse con sus socios en el Gobierno y en el Congreso y tratar de ir  m谩s lejos a trav茅s de las enmiendas. Tambi茅n tiene la oportunidad de volver a sentarse con todas las entidades memorialistas que a lo largo de estos meses han aplaudido algunas medidas y criticado otras. Es tiempo de hacer pedagog铆a, de apretar todo lo que se pueda y de sacar la ley m谩s ambiciosa posible y que m谩s derechos repare a las v铆ctimas de la dictadura. Despu茅s ser谩 el tiempo el que responder谩 estas y tantas otras preguntas que quedan encima de la mesa.

Me dec铆a Cristina Fallar谩s en una reciente conversaci贸n telef贸nica que ojal谩 las diferentes izquierdas y organizaciones memorialistas fu茅ramos capaces de encontrar consensos en este asunto. Le contest茅 que ojal谩, pero que hoy por hoy no lo ve铆a posible. Que el consenso solo ser铆a posible si la justicia, por fin, abriera sus puertas de par en par a las v铆ctimas del franquismo y tomara cartas en el asunto. Sin justicia no hay nada. No hay verdad, no hay reparaci贸n y me temo que tampoco garant铆as de no repetici贸n. Sin justicia no hay derechos. Sin justicia solo estaremos dando pasos en la buena direcci贸n, s铆, pero no resolveremos el fondo de la cuesti贸n. Y, adem谩s, no nos quitaremos de encima la verg眉enza de no haber dado justicia a tantas v铆ctimas de la dictadura que ya se fueron.

Porque tampoco podemos hacernos trampas al solitario. Gran parte de los responsables de la dictadura est谩n muertos y no se puede juzgar a un dictador que falleci贸 hace m谩s de 40 a帽os. Eso no quita que no se pueda derogar la Ley de Amnist铆a, aunque me temo que, en este punto, la situaci贸n est谩 oscura tirando a negra. Que la Ley de Amnist铆a seguir谩. Ojal谩 me equivoque. Ser谩 esencial, no obstante, el papel que jugar谩 en el futuro la Fiscal铆a de Sala de Memoria Democr谩tica y Derechos Humanos, que seg煤n se帽al贸 la ya exvicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, se dedicar谩 a investigar los hechos producidos en la Guerra Civil y la dictadura con arreglo al derecho internacional de los Derechos Humanos. Habr谩 que esperar a ver en qu茅 se traduce. Yo seguir铆a empujando para derogar la Ley de Amnist铆a.

No podemos obviar que a estas alturas de la partida la justicia no es posible para la inmensa mayor铆a de v铆ctimas y victimarios por una cuesti贸n biol贸gica. Ya no est谩n. Ya llegamos muy tarde. As铆 que tendremos que aprender a convivir con la verg眉enza. La verg眉enza colectiva de no haber estado a la altura como democracia. Una verg眉enza que, eso s铆, nos debe servir para estimularnos, para ser m谩s exigentes con esta nueva ley, para recordarnos que nunca m谩s debemos volver a dar la espalda a las v铆ctimas y para recordarnos que tan importante es el fin como el camino recorrido. Que de poco sirve haber llegado hasta aqu铆 si atr谩s hemos dejado a decenas de miles de muertos que nos se帽alaron el camino de la justicia social.

Quiz谩 es cierto que ya es demasiado tarde. Quiz谩 no. Todav铆a estamos a tiempo para muchas v铆ctimas, para reparar muchas injusticias, para legar un pa铆s mejor. Esta Ley de Memoria Democr谩tica y este tr谩mite parlamentario supone una nueva oportunidad. Una oportunidad para que deje de asaltarnos la verg眉enza cada vez que hablamos de nuestra historia reciente. Para poder decir que ahora s铆 se ha hecho todo lo que estaba en la mano de un estado democr谩tico. La 煤ltima oportunidad para estar a la altura y que algunos de los que sufrieron la barbarie puedan verlo. Para explicar a los j贸venes y mayores que la Memoria es presente y que Espa帽a, como pa铆s, no olvida a los que se han dejado la vida para que nosotros hoy tengamos la libertad de la que disfrutamos. Porque la Memoria y la justicia debe ser algo m谩s que la entrega de diplomas y reconocimientos. Y la pelota est谩 ahora en el Gobierno, en el nuevo ministro, en las fuerzas pol铆ticas dispuestas a negociar para mejor y ampliar la ley y tambi茅n en manos de los medios de comunicaci贸n que informamos. Podemos hacer m谩s. Podemos hacerlo mejor.

  • Hemorragia de humanidad en los CIEs
    por David Bollero




  • Fuente: Blogs.publico.es
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