February 25, 2021
De parte de Portal Libertario OACA
246 puntos de vista


Justificaci贸n ante las infamias

Resulta paradojico que determinada prensa madrile帽a partidaria de la abolici贸n del anteproyecto de la Ley de Memoria Democr谩tica de septiembre de 2020,  venga ahora a reabrir la Causa General franquista sacando los espantajos de siempre con martires y seudo martires, dejando en el tintero a los multiples sacerdotes archiconocidos que con pistola al cinto bendec铆an los fusilamientos de republicanos, o que cristianamente cobraran a las familias el tiro de gracia de su deudo a domicilio.

La misma prensa que ahora contrata a plumas mercenarias que son las encargadas de lanzar todo tipo de mentiras e improperios sobre la memoria de determinados personajes asesinados en su caso por gentes de ERC y de Estat Catal谩, como lo fue Antonio Mart铆n Escudero en una emboscada en Bellver.       

Por otra parte tambi茅n inquieta que todo un doctor en filosof铆a, profesor de sociolog铆a pol铆tica, especializado en el an谩lisis del poder, seg煤n Wikipedia, se meta a  provocador, en su caso en provecho de su trasnochada ideolog铆a pol铆tica, tiene a gala ser carlista, o pensando que el estar en plantilla de la Universidad Abad Oliva CEU de inspiraci贸n cat贸lica, le permite tener las licencias necesarias para calumniar y mentir en beneficio de su causa, se trata del contravertido profesor Javier Barraycoa.     

Autor al que nos negamos a hacer publicidad de sus numerosas y 鈥渟ingulares鈥 obras  鈥渉ist贸ricas鈥 o fundador y presidente de Somatemps un colectivo considerado como alineado a la extrema derecha y al rancio nacionalismo espa帽ol,  que tiene como meta   defender la catalanidad hisp谩nica en un intento por renovar la actual charca catalana, pero mirandose en el espejo de su ant贸nimo el Institut Nova Historia. Otra de la aficiones del personaje es la de engordar su curriculo afirmando ser fundador de Sociedad Civil Catalana (SCC),  鈥渕edalla鈥 que dicha instituci贸n le niega.

Pero m谩s perturbador resulta observar como un doctor universitario utiliza t铆tulos literarios ajenos sin citar el aut茅ntico al haberlo plagiado, o que tras su cruzada al haberse autoproclamado martillo de herejes nacionalistas catalanes tenga ahora la osad铆a de meterse con el libertario Antonio Mart铆n Escudero con argumentos plagiados de sus denostados herejes catalanes que han sido los que los han estado utilizando durante d茅cadas.

Motivo por el cual se llega a la conclusi贸n simple de que el ilustre doctor se dedica a leer y  a reutilizar los escritos de sus herejes predilectos, se supone que al no tener la capacidad necesaria para ponerse al d铆a sobre lo publicado por otros autores ajenos a dicha ideolog铆a soberanista. De haberlo hecho as铆 habr铆a descubierto que la misma historia ya estaba publicada en 2018, con su documentaci贸n correspondiente reproducida que desmiente en todo lo publicado por unos y por 茅l mismo ahora. Documentaci贸n que cualquier mortal ilustrado puede consultar en Puigcerd谩, justamente en el mismo lugar del que ahora ha sacado la historia que airea en el diario La Raz贸n, en su apartado Memoria e Historia, al que evidentemente ha tomado el pelo al haberlo convencido que su trabajo era un gran hallazgo historiogr谩fico[1].

El actual divertimento de Barrayoca lleva por t铆tulo: 鈥El Cojo de Malaga o el Durruti de la Cerda帽a鈥. T铆tulo que ha fusilado sin rubor de otro hecho popular en parte por los  presentes autores[2], y por lo visto convencido de haber descubierto un aut茅ntico fil贸n de genocidios. Tema al que ya nos tiene acostumbrados en otros trabajos suyos en los cuales se ha dedicado al noble deporte de la lista exhaustiva como medio propagandistico eficaz de su ideolog铆a.    

Bebiendo en fuentes envenenadas

Sin embargo su trabajo presente adolece de un grav铆simo pecado original, ya que sus tres fuentes principales de conocimiento son otros tantos conocidos nacionalistas catalanes, como fueron o son, seg煤n el caso, Francesc Viadiu (Delegat d麓ordre P煤blic鈥1979), y Josep M. Sol茅 Sabat茅 (Anarquia i Rep煤blica a la Cerdanya…,1991), Joan Pons Garland铆 (Un republica enmig de faistas, 1979) de cuyas obras, netamente nacionalistas y por supuesto antilibertarias, toma la munici贸n como si dichos trabajos fueran la  propia Biblia de los gedeones.

Sin reparar el plagiador que tanto ellos como 茅l mismo est谩n todos implicados en una misma guerra contra todo lo que suene a libertario, perdiendo as铆 el fil贸sofo su inmaculada virginidad al hacer causa com煤n con sus infames enemigos soberanistas a los que dice combatir con sa帽a.

La pregunta que ahora subyace es a que puede obedecer semejante pacto antinatura, salvo que el detalle pase tal como se aprecia en su trabajo actual, por resaltar Barraycoa con desmesura a las victimas eclesiasticas ca铆das supuestamente a manos de unos sanguinarios anarquistas de Puigcerd谩.  

Para empezar vamos a iniciar nuestra disecci贸n entrando directamente en el terreno historico, cosa que nuestro fil贸sofo no hace. De entrada habr谩 que advertir al lector de su trabajo que una de las fotos que ilustra su art铆culo, que en hipotesis corresponde al supuesto derribo de la iglesia de Puigcerd谩 en 1936 no corresponde a dicha iglesia, dado que en ella no se aprecia la existencia del campanario tal como se conserva en la actualidad. Del mismo modo que otra foto publicada que seg煤n se afirma en su pie corresponde a un grupo de  milicianos de la Cerda帽a tampoco es cierto, ya que dicho grupo son unos milicianos de la Seo de Urgel, capital de la comarca del Alto Urgel, y no de la Cerda帽a. Detalles que demuestra que el ilustre profesor de universidad anda mal en fotograf铆a y a煤n peor en geograf铆a.

Desmontando infamias.

De entrar en el meollo del art铆culo, a modo de ilustraci贸n y en contra de la leyenda negra general suscrita por el profesor Barraycoa, poco amigo de la cronolog铆a, habr谩 que subrayar que el 6 de agosto de 1936 la autoridad m谩xima en Puigcerd谩 era el alcalde Jaime Palau Soldevila un viejo militante de ERC, Prueba de ello es que fue precisamente 茅l el que orden贸 por escrito bloquear las cuentas corrientes de las familias veraneantes m谩s conocidas, muchos de ellos grandes fortunas barcelonesas que ten铆an en Puigcerd谩 su torre de verano, se supone que en un intento por evitar que en su m谩s que posible huida a Francia se llevasen tambi茅n el dinero, pero en unas fechas muy avanzadas para que tales medidas tuviesen ya efecto alguno, tal vez por aquello 鈥渄e que a enemigo que huye puente de plata鈥. Bloqueo econ贸mico que todos los autores implicados han  adjudicado siempre a los anarquistas, cuando el original  comentado de dicha orden todav铆a se conserva.

Aval de un socio del Casal d鈥橢RC. Fuente: Archivo Comarcal de la Cerda帽a, Puigcerd谩.

Tambi茅n durante aquellos primeros d铆as la iglesia de Santa Mar铆a de Puigcerd谩 fue demolida hasta los cimientos y s贸lo qued贸 en pie el campanario reaprovechado como torre de vigilancia y mirador. De ce帽irnos a la documentaci贸n del Ayuntamiento que se conserva, su derribo obedeci贸 m谩s que a motivaciones anticlericales a razones de tipo simplemente urban铆stico[3].  De hecho, en no pocas ocasiones la quema de parroquias en aquel tiempo obedeci贸 a acciones preventivas efectuadas por la llamada gente de orden o derechistas, como acaeci贸 en el caso Bellver, seg煤n explicaciones dadas por su alcalde de entonces Joan Sol茅.

Prueba de lo anterior es que seg煤n consta en dicha documentaci贸n el  21 de agosto de 1936, reunido el nuevo Ayuntamiento y a petici贸n popular se tom贸 el acuerdo un谩nime de derribar la iglesia mayor de Santa Mar铆a, 鈥渁l considerarla un estorbo para la futura expansi贸n  de la poblaci贸n. En llano fue el ayuntamiento de Puigcerd谩 presidido por Jaime Palau Soldevila de ERC el que decidi贸 el derribo de la iglesia y no los anarquistas.

Otra de las leyendas que todav铆a se mantiene viva es la referente a la quema indiscriminada de las iglesias locales y el consiguiente saqueo de los ornamentos  religiosos, en provecho de bolsillos revolucionarios. Cuesti贸n desmentida por la documentaci贸n encontrada en el propio Arxiu Comarcal de la Cerdanya. Se trata de una carta del alcalde 鈥渋nterino鈥 de Puigcerd谩, probablemente Barnol谩, dirigida al Conseller de Cultura, Ventura i Gassol.

En dicha carta, redactada en catal谩n y fechada el  20 de agosto de 1936,  el alcalde se dirig铆a a Ventura i Gassol, en nombre de la Alianza Antifascista y Revolucionaria (AAR) de aquella villa, comunic谩ndole que se hab铆a acordado que todos los objetos recogidos de las Iglesias de esta villa y comarca de la Cerdanya, como de particulares, fueran entregados al Gobierno de la Generalitat de Catalunya, con el fin de que fueran fundidos para atender las necesidades de la defensa de la Rep煤blica鈥

La respuesta de Ventura i Gassol, casi a vuelta de correo, fechada el 22 del mismo mes, tras darle las gracias por aquella comunicaci贸n, recomendaba al comit茅 que mientras no se tomase ninguna decisi贸n en Barcelona, protegieran intacto el 鈥減atrimonio鈥, pero que en caso de peligro se les avisara. As铆 mismo, se les recomendaban que procurasen guardar con inter茅s y diligencia los edificios incautados y el material recogido, sin m谩s[4].

Prueba palpable de que los revolucionarios no hab铆an expoliado las iglesias porque s铆, sino que hab铆an recogido los objetos de mayor valor con el objetivo de costear con ellos la defensa de la Rep煤blica, sin descartar que en alg煤n caso pudiera haber alg煤n  desalmado que se hubiera aprovechado de la situaci贸n en beneficio propio. Tres pruebas puntuales de que la historia documentada no es la que de normal se vende para consumo interno de nacionalistas radicales, de todos los pelajes.

Escorzo hist贸rico

Al ser un t贸pico recurrente, el de los incendios de las iglesias a manos de anarquistas,  no viene mal recordar que dos a帽os antes de iniciarse la guerra civil, en Catalu帽a hubo ya un ensayo anticlerical a cargo de los sublevados del 6 de octubre de 1934. As铆 aquel d铆a en Cervera, los revolucionarios, incendiaron una iglesia, una ermita, y de paso una camioneta de la Guardia Civil. En el Hospitalet, un grupo de revolucionarios intent贸 pegar fuego a la iglesia de Santa Mar铆a. En Granollers se intent贸 quemar la iglesia lanzando explosivos. En Nav谩s, tras la quema de la iglesia se detuvo al cura, que sin m谩s formaci贸n de causa fue muerto a tiros. En Sant Vicen莽 de Castellet los aliancistas, atacaron al cura e incendiaron la Iglesia. En Vilafranca, los revolucionarios quemaron un total de ocho edificios religiosos. En Martorell un grupo de rabasaires se incaut贸 la iglesia.

Puente de Bellver, donde fue asesinado Antonio Mart铆n. Fuente: Archivo Municipal de Bellver

En Rub铆, el Comit茅 revolucionario oblig贸 al cura a cerrar la iglesia. En el pueblo de Copons, en l鈥橝noia, fue derribada una cruz. En las Torres de Segre, la iglesia fue asaltada. En Vilanova i la Geltru, se atac贸 con explosivos las tres iglesias de la villa, En San Carlos de la R谩pita, los insurrectos cerraron la iglesia. En el  Morell, despu茅s de la proclamaci贸n del Estat Catal脿, un grupo de revolucionarios, incendi贸 la iglesia,  dejando malherido al cura, que acab贸 muriendo.

En la Pobla de Mafumet, el Comit茅 revolucionario incaut贸 las llaves de la iglesia. En Bellvis, se asalt贸 la iglesia, y al cura se le persigui贸 a tiros. En T谩rrega, los revolucionarios, requisaron la iglesia. En Sitges, ERC se opuso a que los revolucionarios reci茅n llegados de Vilanova incendiaran la iglesia. En San Celoni, los somatenistas locales registraron con ah铆nco el colegio Virgen del Puig, y de paso clausuraron la iglesia. Y as铆 hasta un largo etc., etc.

Despu茅s del breve repaso anterior habr谩 que reconocer que las gentes partidarias del Estat Catal脿 o de la Alianza Obrera, no eran precisamente unos angelitos, aunque la pregunta ser铆a el porqu茅 los hechos anteriores se han ocultado, haciendo recaer 煤nicamente en los libertarios el sambenito de anticlericales, o a caso los hechos acaecidos en Octubre de 1934 no fueron tambi茅n anticlericales, pero al ser gente de la tierra鈥

De ser serios la 鈥渓impieza鈥 de la retaguardia en 1936 fue un objetivo republicano leg铆timo, ya que el cura, las iglesias y los conventos eran los objetivos m谩s se帽alados y odiados, los m谩s f谩ciles de identificar y los m谩s accesibles de atacar; eran adem谩s los m谩s simb贸licos, en cuanto significaban el fin del viejo mundo y de la secular opresi贸n oscurantista de la detestada Iglesia, que tan tozudamente se hab铆a opuesto a las cautas y timoratas reformas republicanas, como la separaci贸n entre Iglesia y Estado, o el sometimiento de las 贸rdenes religiosas a la legislaci贸n de sociedades civiles, aspiraciones todav铆a no conseguidas en el siglo XXI,

Una Iglesia que pretend铆a detentar un aut茅ntico monopolio de la ense帽anza, de la moral y de las costumbres, y sobre todo, una defensa a ultranza de la propiedad privada y de las clases privilegiadas, as铆 como una demonizaci贸n del movimiento obrero y de las doctrinas marxistas y anarquistas. Y al final era la propia Iglesia Cat贸lica la que propugnaba el exterminio de sus enemigos ateos y republicanos, en nombre de Dios y de su Santa Iglesia.

El Diario del alcalde Palau

De dicho alcalde de Puigcerd谩 todav铆a se conserva un sucinto diario mecanografiado justificativo de su gesti贸n municipal. Por 茅l sabemos que en octubre de 1936 Palau dej贸 el cargo, al crearse el llamado Consejo Administrativo del Pueblo. Punto seguido fue llamado por el  nuevo Conseller de Governaci贸, Antonio Mart铆n Escudero, hasta aquel momento sin cargo alguno, al cual Palau ya le hab铆a explicado los motivos que le induc铆an a no desear participar en dicho Consejo, ya que seg煤n escribe el propio Palau no quer铆a asumir una responsabilidad que ellos me exig铆an. Y en este punto conclu铆an las explicaciones de Palau respecto a aquel tema.

Por lo que cabe preguntarse qu茅 responsabilidades se le exig铆an a Palau, lo que nos lleva a poder pensar sino ser铆an las derivadas de los veinti煤n asesinatos cometidos el 9 de septiembre de 1936, siete de ellos antiguos militantes de Uni贸n Patri贸tica; matanza que 鈥渃asualmente鈥 tuvo lugar justo al d铆a siguiente del inicio de un extra帽o periplo viajero de Palau, y cuando el Ayuntamiento de Puigcerd谩 estaba todav铆a en manos de mucha gente nacionalista represaliada en octubre de 1934, empezando por el  propio sustituto de Palau, Guillermo Barnol谩 Blanch茅. Sea como fuera Palau no escap贸 a su responsabilidad ya que  tuvo que ingresar en el nuevo organismo al ser nombrado conseller de Cultura.

Hay que tener muy presente que el Ayuntamiento, entonces suprimido, hab铆a estado presidido, desde el 20 de julio de 1936 hasta el 8 de septiembre, primero por Palau, miembro de ERC, y despu茅s temporalmente por Guillermo Barnol谩, otro ex miembro de ERC, y fue en dicho periodo fue cuando tuvieron lugar la gran mayor铆a de los asesinatos cometidos en Puigcerd谩.

Investigaci贸n judicial

Arruinando otra leyenda, los muertos por 鈥渕uerte violenta鈥 registrados en el juzgado local de Puigcerd谩 durante toda la 茅poca que nos ocupa, es decir, desde julio de 1936 a mayo de 1937, exactamente durante las mismas fechas en las que supuestamente Antonio Mart铆n Escudero ejerci贸 la violencia, ascienden en realidad a un total de 31 victimas, con nombres y apellidos, tal como se puede comprobar por los registros conservados.

Curiosamente la misma cifra que consta en un informe elaborado por el juez local con fecha 6 de octubre de 1937, y en su caso a requerimiento de la Audiencia Provincial de Barcelona, con motivo del procedimiento conocido como Cementerios clandestinos. En dicho informe se hace constar tambi茅n que a aquel mismo requerimiento hab铆an contestado  鈥diez y siete pueblos del mismo partido (judicial) resultando que en ellos  鈥se han practicado veintitr茅s inhumaciones por dicha causa鈥. En resumen, sumando las victimas de aquellos 17 pueblos y los inhumados en Puigcerd谩 hacen un total de 54 v铆ctimas en todo el partido judicial de Puigcerd谩, cifra que con todo lo elevada que resulta, desmiente de pleno las cifras exageradas que de com煤n se acostumbran a dar.[5]

Muertos todos ellos adjudicados en directo a Antonio Mart铆n, pero siempre seg煤n la versi贸n vox populi, dado que no consta como tal en dicho informe judicial, y mucho menos a煤n en la propia Causa General franquista.  En la cual cuando figuran en los informes de detalle los nombres  de los responsables de aquellas defunciones, y estos no son desconocidos, como es lo com煤n, los nombres que aparecen en ella son en general los de los miembros de los respectivos comit茅s locales o de algunos carabineros, en algunos casos con nombres y apellidos concretos y en otros casos an贸nimos, cit谩ndose incluso al supuesto implicado en aquella muerte, cuando ya tienen constancia el secretario de que el acusado tambi茅n ha fallecido.

Muestra de ello es que de la tan citada masacre del d铆a 21 de septiembre de 1936, los acusados fueron: Mart铆n Mortes Valladares, Juli谩n Gallego Parra, Ramiro Erola Guinart, Ram贸n Rosique Mar铆n, Segundo Jord谩 Gil, Francisco Casadesus Bordanova. Lo que no implica que fueran precisamente dichas personas las actuantes en el hecho, al saberse que algunos de ellos en concreto ocupaban puestos de responsabilidad en la administraci贸n local, nombrados por la propia Generalidad, por lo que dudosamente empu帽arian las armas como verdugos.  

Otro hecho que tambi茅n se puede observar a la vista de las victimas son las posibles causas que motivaron aquellas crueles represalias, cosa que no hace nuestro avispado historiador, y la primera es que muchos de ellos habian ostentado importantes cargos publicos, o hab铆an pertenecido a Uni贸n Patri贸tica, partido pol铆tico creado por el dictador Primo de Rivera  o que adem谩s ostentaban responsabilidades en el momento de tener lugar los juicios militares que tuvieron lugar en Puigcerd谩 tras el fracasado golpe nacionalista de octubre de 1934, cuya sentencia implic贸 una fuerte represi贸n local,  ya que un buen n煤mero de sus vecinos fueron a parar a la carcel, hecho que explicar铆a que una parte de aquellos mismos represaliados acabaran ocupando cargos en el primer ayuntamiento tras la derrota de los sublevados fascistas el 18 de julio, o que el primer alcalde de la ciudad fuera Jaume Palau Soldevila, un prospero comerciante local y a su vez un conocido miembro de la ERC local tambi茅n procesado en Octubre de 1934.

Detalles que dan la pista de su presunta implicaci贸n en la sangrienta represi贸n nacionalista de 1936, en lo que debi贸 ser una vuelta a la tortilla, contra la gente llamada de 鈥渙rden鈥, seg煤n denunciaba uno de los familiares de los propios asesinados, al acusar directamente al presidente del Casal de la Esquerra Republicana local, de confeccionar la lista que dio lugar a las matanzas. Casal del cual nadie en Puigcerd谩 habla, pero que cuando la guerra civil, estaba afincado en el local del antiguo Bar Sport, un local que compart铆a con la Uni贸  Rabassaire. Vista la necesidad imperiosa de aclarar la cuesti贸n de aquella lista, transcribimos casi 铆ntegro dicho testimonio, donde se acusa a Esquerra Republicana de ser la autora de aquella macabra matanza:

鈥淪eg煤n referencias, sabe y le consta a la declarante, que a los pocos d铆as del Alzamiento, se confeccion贸 una lista en la que intervino el Presidente del  鈥滳asal de Izquierda鈥 (sic)[6]. Cuyo nombre no recuerda pero que es conocido por el apodo de 鈥渆l espardenyer鈥 continuando actualmente el comercio de alpargatas un familiar  de dicho Presidente del 鈥滳asal de Izquierda鈥, concretamente su mujer, cuyo individuo se halla actualmente detenido no pudiendo concretar la declarante en que c谩rcel se halla.

La anterior lista sali贸 de otra lista confeccionada al ser reprimidos los sucesos de 6 de octubre de 1934, en la que constaba el nombre de las personas que cuando dichos hechos, donaron unas cantidades, a favor del Ej茅rcito, d谩ndose el caso que la mayor parte de personas que concurrieron en tal suscripci贸n, en 1936, fueron asesinados, const谩ndole as铆 mismo a la declarante, que dicha lista cay贸 en manos del citado Presidente de Izquierda, apodado 鈥渆l espardenyer鈥.[7]

Es m谩s, lo acaecido en Puigcerd谩  no fue tan an贸malo, al ser un hecho que se repiti贸 por ejemplo en La Seo de Urgel, tal como puede verse en la obra de Canturri[8], diputado del Parlamento catal谩n y miembro de ERC, al advertirse m谩s de lo mismo, pero haci茅ndose aquel autor de nuevas, en el caso concreto de algunas de las matanzas que tuvieron lugar en La Seo de Urgel, y justamente en octubre de 1936, y m谩s a煤n al ver Canturri que aquellas penas de muerte de los supuestos fascistas estaban firmadas por la CNT-FAI, el PSUC, el POUM, la UGT y la mism铆sima ERC, su partido. Firmas 煤ltimas, que en el caso de ERC Canturri reconoc铆a como gentes conocidas suyas. En disculpa de aquel  terrible hecho, Canturri, de forma harto sorprendente, lo justifica de un modo indignantemente xen贸fobo:

 鈥溾los elementos que firmaban aquellas sentencias de muerte, ninguno era vecino (del pueblo), ni hijo de La Seo de Urgel. Todos eran forasteros, y la mayor铆a hablaban castellano, es decir,  no hablaban catal谩n鈥︹

Por otra parte, la participaci贸n de ERC y EC en matanzas indiscriminadas como la de Puigcerd谩 tampoco fue un hecho novedoso ni extraordinario, pues existieron casos muy similares o casi id茅nticos en otros muchos lugares de Catalu帽a, como por ejemplo en Nav谩s: 鈥淢eses despu茅s, ya en plena guerra civil, un vecino de Nav脿s fue detenido y trasladado a Barcelona para 鈥減onerlo a disposici贸n del Tribunal militar鈥 entre otros motivos porque 鈥渆n ocasi贸n de los hechos del 6 de octubre se entreten铆a en delatar a los hombres que tomaron parte en el movimiento[9].

Id茅ntico a lo acaecido en Sant Sadurn铆 d鈥橝noia, donde en la primavera de 1936 apareci贸 un panfleto an贸nimo en el que se le铆a: Pueblo: ya sabes, pues, quienes llevaron la angustia y los perjuicios a tu casa. Pues, bien, es necesario que hagas justicia exterminando de una vez a estos traidores de Catalunya.

Los 鈥渢raidores鈥 a Catalu帽a, a los que hace referencia el panfleto, eran veinte vecinos del pueblo, que con motivo de los hechos del 6 de Octubre hab铆an denunciado a sesenta y dos de sus convecinos por haber participado en dicha sublevaci贸n. La consecuencia de aquella denuncia fue que siete de aquellos vecinos denunciantes fueron asesinados en 1936; culpable: el Comit茅 Revolucionario local[10].

Tel贸n

Por no alargar m谩s el tema dejamos para otro d铆a el informar a nuestro incontrolado profesor sobre el asunto del 鈥淧enjarobes鈥 o sobre el asesinato pol铆tico de Bellver[11]. En resumen, mucha infamia gratuita, muy propia de la historia basura, mucha calumnia indocumentada, mucha fantas铆a supuestamente hist贸rica, perge帽ada con la voluntad de criminalizar al movimiento libertario, con un odio ilimitado y sin rigor  de ning煤n tipo, tareas  muy impropias de un doctor en filosof铆a, profesor de sociolog铆a pol铆tica, especializado en el an谩lisis del poder, a cuyos alumnos actuales les deseamos de coraz贸n la mejor de las suertes.

Antonio Gasc贸n y Agust铆n Guillam贸n

Notas:

[1]Javier Barraycoa: 鈥El Cojo de Malaga o el Durruti de la Cerda帽aLa Raz贸n, 15-2-2021.

[2] A. Gasc贸n y A. Guillam贸n, Antonio Mart铆n Escudero, (1895-1937) El Durruti de la Cerda帽a, ser hist贸rico, 27-4-2019

[3] AGMA: C-2999,3

[4]Archivo Comarcal de la Cerda帽a

[5] A. Gasc贸n y A. Guillam贸n, Nacionalistas contra anarquistas en la Cerda帽a, Anexo II, Listado de victimas, p. 558-566.

[6] El autor de aquel atestado al no ser catal谩n, escribe Izquierda, una 鈥渢raducci贸n sui generis de Esquerra.

[7]  Testimonio de Josefa  Caralps Rivas, por la muerte de su padre Buenaventura Caralps Rivas,  21-7-1942 Causa General, 1437, EXP. 4.

[8] Enrique Canturri Ramonet, Mem貌ries, rep霉blica, guerra y exili., 1987.

[9] Manel L贸pez Esteve: Els fets d鈥檕ctubre de 1934 a Catalunya m茅s enll脿 de l鈥檃cci贸 governamental. Tesis doctoral, 2012, p. 438.

[10]  Carles Querol i Rovira: 鈥31 de juliol de 1936: cr貌nica d鈥檜na matan莽a鈥. El 3 de vuit (9-12-2005), Alt Pened猫s, p. 31.

[11] A. Gasc贸n y A. Guillam贸n: La fake news del 鈥Penja-robes鈥otras manipulaciones de la Guerra civil en la Cerda帽a, ser historico octubre 2019. 




Fuente: Portaloaca.com