January 5, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
1,868 puntos de vista

鈥淪in nosotras, no se mueve el mundo鈥. Este reclamo, originariamente lanzado por las trabajadoras de hogar, ha permeado los 煤ltimos 8 de marzo. Son palabras que nos convocan a un cambio sist茅mico que, con la crisis de la COVID-19, se ha evidenciado m谩s urgente que nunca. Cuando afirmamos que 鈥渟i nosotras paramos, se para el mundo鈥 estamos reclamando que se reconozca y valore este trabajo; dejar de mover el mundo solas; y, sobre todo, empezar a mover un mundo distinto donde el cuidado de la vida com煤n est茅 en el centro. En este art铆culo nos preguntamos qu茅 pol铆tica p煤blica puede responder este 贸rdago y acoger la potencia de transformaci贸n y la capacidad de ilusionar que hay cuando luchamos desde los cuidados. 

Pero, antes de ello, 驴de qu茅 hablamos cuando hablamos de cuidados? Hablamos de lo que no ha podido parar mientras todo lo dem谩s paraba; son los trabajos que reconstruyen la vida de todas las personas d铆a a d铆a. Incluyen, pero desbordan, la atenci贸n a la dependencia y la infancia. Son aquellos trabajos hist贸ricamente asociados a las mujeres, repartidos entre nosotras de forma sumamente desigual; hist贸ricamente mal pagados o no pagados, sin derechos o con derechos de segunda; y que han sido siempre imprescindibles para sostener la vida en un sistema socioecon贸mico que no pone la vida en el centro, sino que explota la vida para el beneficio privado de unos pocos. 

La crisis vital evidenciada por la crisis sanitaria hunde sus ra铆ces en el actual modelo socioecon贸mico insostenible y fr谩gil, sostenido por una cara B de cuidados injustamente repartidos. Necesitamos un 鈥渁juste estructural鈥 para poner el sistema socioecon贸mico al servicio de la vida. Y aqu铆 los cuidados pueden actuar como pol铆tica faro, para guiar la transici贸n, porque proporcionan una mirada privilegiada al sistema de abajo hacia arriba, viendo m谩s agudamente y con antelaci贸n lo que cuesta desentra帽ar al mirar desde los mercados. Y pueden actuar como pol铆tica palanca, porque son la base de todo lo dem谩s: cambiando la base, modificamos el conjunto.

Los cuidados pueden guiar un ajuste estructural que transite por dos v铆as: una, la reorganizaci贸n de los trabajos socialmente necesarios, desmontando su actual organizaci贸n biocida (a mayor valor social, menor valor de mercado; y mayor nivel de feminizaci贸n y racializaci贸n); dos, la substituci贸n de la l贸gica de lo p煤blico-privado por una l贸gica de lo p煤blico-social-comunitario, en la que lo p煤blico no se desresponsabilice ni ahogue las iniciativas comunitarias. 

Para lograr ese ajuste hay que cambiar el conjunto de pol铆ticas. Extranjer铆a, ordenaci贸n del territorio, vivienda鈥 Mencionemos dos. Primero debemos empujar hacia una pol铆tica econ贸mica que proporcione recursos suficientes para el cuidado de la vida colectiva. Si no, los costes no desaparecer谩n y se derivar谩n a esa base en forma de costes invisibles. Esta financiaci贸n ha de basarse en la redistribuci贸n y obliga a una reforma fiscal profunda y progresiva. Necesitamos tambi茅n una pol铆tica laboral que deje de pensar a las personas trabajadoras como sujetos sin responsabilidad ni necesidad de cuidados. Apostemos por la conciliaci贸n, las cotizaciones a la seguridad social que costeen la reproducci贸n de la mano de obra y la reducci贸n de la jornada laboral. 驴Cu谩nto tiempo de vida nos queda para el empleo si repartimos primero los cuidados? Estas y otras propuestas se profundizan si empujamos y vigilamos el conjunto de las pol铆ticas desde los cuidados.

Adem谩s de faro y palanca, una pol铆tica de cuidados requiere pol铆ticas espec铆ficas para materializar un derecho universal a cuidados dignos, especialmente en las situaciones vitales donde la vulnerabilidad es mayor. Esto ha de hacerse garantizando condiciones laborales en el sector, protegiendo los cuidados del 谩nimo de lucro y avanzando hacia lo p煤blico-social-comunitario. Precisamos un sistema de promoci贸n de la autonom铆a (m谩s que de atenci贸n a la dependencia) publificado y ampliado, que integre formas innovadoras en l铆nea con el envejecimiento activo (como las viviendas colaborativas); un sistema integrado de educaci贸n y cuidado infantil; un sistema de prestaciones de cuidados incondicionales y deslaboralizadas; y un centro para la profesionalizaci贸n de los cuidados en precario. 

Precisamos habilitar estructuras institucionales que operativicen esa triple funci贸n (faro, palanca y pol铆ticas espec铆ficas). La configuraci贸n de un Sistema P煤blico-Comunitario de Cuidados territorializado podr铆a ser el modo de lograrlo en el medio plazo. En el corto plazo, el avance hacia ese sistema puede comenzar con un plan de choque que lance un mensaje de compromiso institucional s贸lido y responda a las situaciones m谩s sangrantes. 

Este plan deber铆a contener, cuando menos, cuatro tipos de medidas: el lanzamiento de una red de di谩logo social y de una mesa interinstitucional para ir conformando el SEC; medidas de urgencia para equiparar el empleo de hogar a otros sectores laborales y proteger las condiciones de vida de las trabajadoras; ampliar el empleo p煤blico en atenci贸n a la dependencia y mejorar las condiciones laborales en el sector; y facilitar los cuidados en los hogares con la aprobaci贸n de una prestaci贸n incondicional y universal por cuidado de menores.

Habitamos un mundo en transici贸n ecosocial; un mundo que est谩 cambiando lo queramos o no y de cuyo devenir debemos hacernos responsables. Una apuesta firme y radical por una pol铆tica de cuidados de transici贸n puede y debe jugar un papel clave en este momento. Desde la inteligencia colectiva, la que tantas veces no queda atrapada en t铆tulos formales; y desde el debate radicalmente democr谩tico, construyamos una pol铆tica de cuidados de transici贸n. Ideemos una pol铆tica que combine los conocidos mecanismos del estado del bienestar con otros instrumentos que actualmente est谩n en los m谩rgenes o ni siquiera existen, para reinventar el estado del bienestar y construir una l贸gica de lo com煤n. Con estos hilos diversos, construyamos una pol铆tica que logre responder a las urgencias (marcadas por arreglos del cuidado precarios o colapsados) de manera tal que, desde la reorganizaci贸n, la vida en lo cotidiano siente las bases de un cambio sist茅mico hacia un modelo reproductivo sostenible que tenga el cuidado de la vida com煤n como eje vertebrador. 

https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/politica-cuidados-poner-vida-colectiva-centro_129_6514083.html

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Fuente: Cgt-lkn.org