December 18, 2022
De parte de Tokata
205 puntos de vista

Qué le espera en la calle a un preso que ha estado unos veinte años en prisión y solo ha salido un periodo de un año como mucho, o qué puede hacer dicho preso cuando salga de la cárcel sin ningún tipo de formación laboral, sin saber usar siquiera un móvil que hoy en día lo necesitas para cualquier gestión. Qué familiares podrá tener cuando salga que lo acojan en su casa, ya que lo más seguro es que la mayoría ya no tendrán padres o un techo donde vivir. Los hermanos la gran mayoría no quieren saber nada, y aunque lo ayuden, dicho preso deberá valerse por sí solo en el futuro, superar los obstáculos que le esperan en la calle. Para cualquier trabajo necesitas formación y como poco debes saber de móviles, que están prohibidos en prisión y muchos no saben casi nada sobre cómo funcionan.

La sociedad va cambiando, pero el reo cuando entra en prisión por períodos muy largos todo lo vive en el recuerdo, por lo que cuando sale se siente raro, diferente a los demás, lo observa todo, desconfía del todo el mundo. Todo te frustra, te impide ser tú mismo y luchar por tus sueños o ilusiones. Incluso tus sueños o ilusiones los tienes que cambiar, porque el coche que te gustaba es antiguo y ahora son híbridos o eléctricos. O sea que cuando sales en libertad te enfrentas solo a una infinidad de problemas que para nosotros son difíciles de superar. No puedes ser tú mismo porque la sociedad avanza a pasos gigantes y mientras intentas desesperadamente adaptarte no tienes tiempo para tus ilusiones. Los que te rodean, seres queridos, amigos, mujer o familiares, todos te dicen lo que tienes que hacer, todos con buenas intenciones, te dicen cómo tienes que hacer todo siempre desde su punto de vista. Lo que al final sientes es un inmenso cacao mental, que no sabes para donde tirar.

Es mi humilde opinión, ya que esto le está ocurriendo a una generación perdida que estuvimos enganchados a las drogas, lo que nos llevó a tener que robar y después pagar con un montón de años de prisión. Y ahora sales y te encuentras a muchos en la calle malviviendo, otros no dejamos de volver a entrar en prisión, otros ya se han suicidado. Aquí la justicia te clasifica como reincidente, y cuando les he pedido ayuda siguen diciéndome reincidente, porque yo soy un inadaptado. Sí, yo soy el que está reconociendo que soy yo el problema, y esto ya lo saben psicólogos, psiquiatras y demás y nadie cambia nada. Cuántos suicidios más tiene que haber para que a los que tenemos este problema y pedimos ayuda, nos escuchen y nos ayuden ya que muchos sí queremos cambiar para poder tener una vida normal, algo que por mí solo nunca voy a conseguir. Lo puedo decir más alto pero no más claro y aún así siguen tachándome de reincidente. Ya estoy muy cansado de caerme e intentar levantarme, porque si nadie me ayuda voy a volver a prisión a cumplir a largo plazo y sabiendo esto ya se puede imaginar cualquiera las ganas que tenemos de vivir así, sin esperanza.

Todo esto ha sido solo una pequeña reflexión mía de lo que estoy viviendo personalmente y con los compañeros que conozco que llevan muchos años y que la mayoría están viviendo lo mismo, entonces ya no soy yo solo. Y ahora os escribiré mi caso para que entendáis mucho más a fondo todo lo que os he descrito y con muchos más argumentos.

A mí ya me conocéis un poquito, pero yo terminé mi condena el 27 de enero del 2022, hace cosa de unos diez meses y cuando salí el primer problema era una vivienda. Por suerte la conseguí gracias a mis tíos y a mi madre que me ayudaron a pagarla y buscarla. Luego fui a regular mi excarcelación y también tuve algo de suerte porque mi hermana me regaló un móvil ya que sin uno ya me dirás como arreglas cualquier pago o gestión. Luego tardaron tres o cuatro meses en pagarme y de qué vives, pero esos meses me ayudaron. Pero todo se torció en abril, que como cada día iba al comedor social a comer y a a veces mi madre me llamaba y pasaba a por lácteos, etc. De hecho, cada día, si pasaba por casa de mi madre para verla, la sacaba al patio, para estar entretenido. Porque buscaba trabajo y me había apuntado a unos cursos para cuidar a personas mayores, pero hasta los cinco meses no empezaba, y había otro de castellano que me lo tenía que pagar yo, pero hasta que no cobrara no podría.

Pero como os digo un día de abril estaba llamando a mi madre para verla, ella sufría depresión, y este día como no me cogía el teléfono fui a su casa. Pero cuando estaba llegando y vi a la policía en la esquina se me aceleró el corazón y salí corriendo. Cuando giré la esquina y corriendo veía a la ambulancia, giré la cabeza y vi a mi madre en el suelo tirada y en muy mal estado. Se había tirado desde el tejado. Y yo como cualquier persona con sentimientos empecé a llorar y vino la familia. Ya os podéis imaginar que esos días yo estaba mal no, peor, ya que estando muchos años aquí dentro tenía muchas ganas de pasar más tiempo con mi madre, adaptarme y que se sintiera orgullosa. Se me vino el mundo encima, me resulta muy difícil explicaros mi estado, solo os cuento lo que sucedió y que recuerdo. Empecé a automedicarme cada día. Si no tomaba drogas, pero desde esto empecé a automedicarme sin que nadie lo supiera. Estuve unos dos meses en casa de mi tita, hermana de mi madre. Y yo mismo hablé con ella que lo mejor era que me buscara un centro ya que se me había multiplicado por 2000 el problema que os he contado al principio, y yo mismo quería ir a un centro. Buscamos uno de pago ya que no hay casi nada. Estuve hace años en alguno de los que se ofrecen gratuitamente y esto no era lo que necesitaba. Nos tuvimos que buscar uno que se llamaba “Fundación Aika”, aquí solo me cobraban algo de la excarcelación, unos 400 euros, casi nada será para ellos claro. Pero tuve que decidirme por alguno y fue este cuando hice dos visitas. Un día con tanta medicación se ve que me escapé de casa de mi tita, y claro cuando la llamé a los dos o tres días yo sabía que ellos no entendían mis problemas personales sobre esto, sabía que no podía seguir en su casa, volví y me fui a una habitación alquilada.

A las tres semanas seguía tomando cada día muchas pastillas. Un día solo recuerdo que estuve toda la noche sin dormir porque había tomado unas cinco concertas que son como anfetaminas y claro no dormí nada. Por la mañana solo recuerdo que el día anterior había encontrado una caja de Ribotril y me tomé tableta y media, que son unos veinte o más. Claro, no recuerdo nada, y os juro que es cierto todo, algo así no es broma. Pues se ve que robé en el supermercado y estoy grabado, o sea que nunca he dicho que no fuese yo. Es duro decirlo, pero en el juicio yo en ningún momento he querido pedir la absolución y es más pedí cinco años acusándome, si no me ayudaban volvería a hacer algo y yo no quiero seguir así ya que estoy en un estado bastante dramático y jodido. No tengo ilusiones por nada. Estoy viendo a la psicóloga la cual me dijo que no podría seguir conmigo lo cual es una pena porque es la primera vez que me visita un psicólogo una hora cada semana, y la verdad es que sí que me ha ayudado y me estaba tratando muy bien. Así que igual tengo que prescindir de la ayuda psicológica que necesito para vivir, especialmente por el trauma de ver a mi madre en el suelo tirada en mal estado entre dos coches. No logro superarlo y necesito esta ayuda. Si nadie me ayuda será otro suicidio más, pero a ellos les da igual. Pero aunque no tengo sueños ni ilusiones sí tengo una esperanza de que alguien me escuchará y me ayudará a adaptarme en la sociedad. Si no, después de que termine esta condena pequeña, que son dos años y cuatro meses, cuando salga volveré a tener todos esos problemas y esta vez peor porque ahora ya no tengo a nadie. Estoy solo, mis hermanos desde que murió mi madre se han ido olvidando y no sé nada de ellos. Y mis tíos cuando les he llamado tampoco sé nada, o sea, que sé que estoy solo y todavía sería peor que la última vez que salí. Por todo esto estoy tan preocupado, porque quién quiere vivir sabiendo lo que te espera y de momento no es nada bueno a no ser que alguien se preocupe por cambiar las cosas que eso es lo que mi mente me dice que no hago, que me queda tan solo una oportunidad más de intentarlo.

Ya veis como están mis ánimos, la verdad es que me lo he pensado mucho antes de escribiros porque esto es bastante personal. Pero pienso que sí es cierto que tampoco soy el único con ese problema, lo tenemos muchos presos, la mayoría somos ex toxicómanos y llevamos 20 años o más en prisión, y todos hemos salido en libertad y por motivos diferentes hemos vuelto a prisión. Con todo esto os pongo algo más para exponer cuando volváis a reivindicar. No sé como estáis ahora ni lo que estáis haciendo, solo sé lo que me habéis escrito. Y me gustaría que independientemente de que me podáis ayudar o no, que sigáis escribiéndome y si conocéis a alguien que me pudiera ayudar me gustaría que me pusierais en contacto con quien sea.

Raúl Tomás Cuenca




Fuente: Tokata.info