May 4, 2021
De parte de SAS Madrid
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El geriátrico ignora que el protocolo de la Xunta establece que “no se puede aislar a las personas residentes en sus habitaciones”, excepto a los sospechosos en espera de PCR.

– El centro de mayores limita además el número de visitas y el tiempo de las mismas establecido por el Gobierno autonómico.

– La Fundación San Rosendo, que gestiona la residencia, sostiene que la “infraestructura” impide permitir tantas visitas y defiende que el aislamiento en las habitaciones responde a la “experiencia” de los trabajadores con el virus.

“Recordamos a todas las familias que con anterioridad ya hemos tenido que dar llamadas de atención desde el centro a las familias por reunirse varias personas en el exterior del centro durante las visitas. […] En caso de detectarse un positivo en el centro nos veremos obligados a cerrar el centro y a tener a los residentes en sus habitaciones durante casi un mes para aplicar los protocolos sanitarios, con el perjuicio que ello supone para los residentes”. La frase aparece escrita, de manera textual, en un mensaje al que ha tenido acceso infoLibre que la Residencia El Rocío de Vigo envió a los familiares de sus usuarios el pasado 15 de abril.

Fue 24 horas después de que el conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, y la conselleira de Política Social, Fabiola García Martínez, firmaran una resolución “de medidas específicas” del régimen de visitas y salidas de este tipo de centros. En ella no se menciona que haya que aplicar esa medida que Paulino Campos, presidente de la Asociacións de Usuarias e Familiares de Residencias (Rede), califica directamente de “amenaza” a los familiares. Una “amenaza“, además, que ni siquiera se ciñe de manera literal a ningún protocolo, tal y como reconocen fuentes de la Fundación San Rosendo, gestora del centro y grupo que aglutina el mayor número de residencias en Galicia, tal y como revela el libro ¡Vergüenza! El escándalo de las residencias. Son en concreto 44, con 2.819 plazas de usuarios, una cifra que sólo supera DomusVi, que gestiona 4.191 plazas en los 30 centros que tiene en la comunidad.

La Consellería de Sanidade y la Consellería de Política Social firmaron un “protocolo conjunto” el pasado 17 de noviembre en el que, de hecho, se indica lo contrario: el aislamiento de los mayores en sus propias habitaciones es lo último que debe adoptarse. Lo hace en su página 28, en la que se indica que “en las residencias en las que no existe un brote de la infección ocasionada por el virus SARS-CoV-2 no se puede aislar a las personas residentes en sus habitaciones (excepto a la persona sospechosa y solamente mientras no se tenga el resultado de la prueba PCR)”. “En las residencias donde exista un brote de la infección se intentará evitar el aislamiento en las habitaciones, salvo a aquellos residentes contactos estrechos de las personas infectadas a las que se les hará una segunda PCR en el día 10 del último contacto”, añade el protocolo. 

Por eso Campos cree que, además de una “amenaza”, es una medida “ilegal”. “Por norma general, no se puede aislar a los residentes. En todo caso a las personas infectadas, sospechosas o contactos estrechos de personas infectadas, por lo que amenazar con tener aislados a todos los residentes durante un mes no sólo responde a una ilegalidad, sino que responde también a un acto de tortura psicológica deleznable“, denuncia. 

Sin embargo, desde la Fundación lo justifican y rechazan que se trate de un mensaje amenazante. Explican que se trata de una medida adoptada por la propia Residencia El Rocío que, por su carácter “urbano”, recibe muchas visitas de familiares y muchas peticiones para que los residentes salgan del centro. Tal y como explican, hay familias que cumplen las medidas de seguridad a rajatabla y otras, en cambio, que son “más laxas”. De ahí la llamada, dicen las fuentes, a que se cumplan las restricciones. “Disfrutemos de nuestros familiares con responsabilidad”, cierran el mensaje enviado a las familias. 

Esos confinamientos en las habitaciones de “casi un mes”, reconocen, no aparecen con esa “literalidad” en el protocolo de la Xunta, pero se explican, dicen desde la Fundación, porque la “experiencia” de los trabajadores de las residencias ha enseñado que la medida funciona. 

Horario limitado por la “infraestructura” y por “organización”

Pero hay más. La Xunta de Galicia, en su resolución fechada el pasado 14 de abril, establece una serie de visitas y salidas a la semana y unos tiempos máximos para ellas. En la comunicación enviada a las familias, sin embargo, se restringen aún más esas normas que, además, ni siquiera son publicitadas a las familias.

La comunicación enviada no es ajena a la resolución de la Xunta de Galicia. Es más, el centro comienza haciendo referencia a la misma. Sin embargo, no aplica lo que indica. Según el documento firmado por García Comesaña y García Martínez, “la mejora de la evolución epidemiológica permite continuar flexibilizando las restricciones impuestas por las resoluciones anteriores, disminuyendo las restricciones a las visitas y salidas de los residentes de las residencias de mayores y de personas con discapacidad”. Así, se acuerda que, respecto a las visitas, se permiten tres por semana con una duración máxima de una hora cada una y a la que sólo podrá acudir una persona; respecto a las salidas, se permiten otras tres con una duración máxima de cuatro horas cada una.

El mensaje de la residencia, en cambio, establece unos máximos bastante diferentes. “Mantenemos dos visitas semanales interiores con las mismas pautas y condiciones que hasta ahora. Las visitas se seguirán realizando como siempre en el interior del centro: con cita previa y duración establecida de media hora“, indica el centro. Es decir: la mitad de visitas y durante la mitad de tiempo. Respecto a las salidas, continúa la residencia, serán tres y “podrán tener la duración máxima” del “horario de visitas habitual”, es decir, “desde las 11:00h hasta las 13.00h por la mañana y de 15:00h a 18:30h por la tarde”. En ninguno de los casos estos horarios permiten, tal y como establece la Xunta, salidas de hasta cuatro horas.  

“Son dos engaños“, sentencia Campos, que critica también que la residencia establezca que “se podrá salir con el residente por los alrededores del centro” sin, recomiendan, visitar “cafeterías o tiendas”. 

Desde la Fundación, por su parte, justifican lo establecido en esa comunicación con los familiares. Por un lado, argumentan que la limitación de las visitas a dos a la semana se debe a que la “infraestructura” del centro impide que haya tantas visitas semanales si éstas deben cumplir el protocolo covid de distanciamiento social. “Hay dos salas en las que se pueden hacer 21 visitas al día respetando esas normas”, explican sus fuentes, que detallan que en el centro hay un total de 78 ancianos. “En este centro no se pueden hacer tres visitas semanales para todos los usuarios porque no se cumpliría el protocolo covid”, continúan las fuentes. Respecto a las salidas, justifican, es cierto que los horarios no abarcan las cuatro horas máximas de duración establecidas, pero son las que son “por organización” interna de las residencia. Lo relativo a las horas, explican las mismas fuentes, se aplica además a todos los centros del grupo.

“Si detectamos cualquier anomalía en la realización de las visitas, esto supondrá un incumplimiento de la normativa vigente de la Xunta, poniéndonos a todos en riesgo, por lo que el centro podrá tomar medidas”, finaliza el escrito enviado a las familias. Campos, en este punto, critica que es precisamente la residencia la que incumple la normativa del Gobierno gallego. ¿Ocurre algo por ello? La Consellería de Política Social, consultada por infoLibre, explica que ha habido “escasas ocasiones” en las que se les ha notificado “alguna vulneración del régimen de visitas”, una situación que se solucionó mediante la mediación del departamento, que logró, dicen las fuentes de la institución, que la situación nunca derivara “en un problema de mayores dimensiones“. 

Enlace relacionado InfoLibre.es 03/05/2021.




Fuente: Sasmadrid.org