September 22, 2021
De parte de Asociacion Germinal
186 puntos de vista


Poder relajarse, pasar tiempo con los seres queridos y hacer lo que nos d茅 la gana son partes esenciales de lo que significa ser humano. Los trabajadores y las trabajadoras necesitamos m谩s tiempo libre

La semana laboral de lunes a viernes que muchos de nosotros vemos como normal o natural es, en realidad, un logro social e hist贸rico, y sigue estando distribuido de forma desigual: los trabajadores de muchas partes del mundo trabajan las veinticuatro horas del d铆a, siete d铆as a la semana, a cambio de casi nada. Mientras tanto, el tiempo libre que se disfruta en gran parte del Norte Global es el resultado de las victorias conseguidas por los trabajadores en los siglos XIX y XX.

Fueron los alba帽iles australianos los primeros en conseguir la jornada de ocho horas en 1856. Mientras constru铆an una Melbourne en constante expansi贸n, James Stephens y sus colegas estaban hartos de las agotadoras jornadas de diez horas, por lo que en una reuni贸n de compa帽eros de la construcci贸n concluyeron que 芦ha llegado el momento de introducir el sistema de ocho horas en los oficios de la construcci贸n禄.

Sin embargo, esta exigencia requiri贸 algo m谩s que simples palabras. El 21 de abril, Stephens y sus compa帽eros abandonaron el trabajo en la Universidad de Melbourne para marchar hasta el Hotel Belvedere, recogiendo a otros trabajadores de la construcci贸n en el camino para unirse a su esfuerzo. Su demostraci贸n de fuerza termin贸 con un banquete en el propio hotel, donde los trabajadores manuales pudieron deleitarse con su posici贸n colectiva. Tras meses de conversaciones con sus empleadores, su demanda fue satisfecha, como inform贸 el Herald local:

[Los alba帽iles] han conseguido, al menos en todos los oficios de la construcci贸n, imponer [la jornada de ocho horas] sin esfuerzo. Los empresarios se han visto obligados a ceder y sin lucha; aceptando, creemos, pagar la misma cantidad de salarios que antes por diez horas de trabajo.

La celebraci贸n de esta hist贸rica victoria de los trabajadores 鈥揷onocida inicialmente como la 芦Procesi贸n de las Ocho Horas禄鈥 se conmemor贸 durante noventa y cinco a帽os y acab贸 sincroniz谩ndose con las celebraciones internacionales del 芦D铆a del Trabajo禄 [Labor Day, en ingl茅s].

El ejemplo de los alba帽iles 鈥搄unto con otras muchas luchas por el tiempo de trabajo a lo largo de la historia鈥 puede ense帽arnos al menos dos cosas: en primer lugar, que nuestra libertad frente a las penurias del trabajo rara vez, o nunca, nos es dada; hay que exigirla y luchar por ella. En segundo lugar, sugiere que la reducci贸n del tiempo de trabajo es una aspiraci贸n de los trabajadores en cualquier forma de empleo, en cualquier 茅poca del capitalismo.

Aquellos alba帽iles ten铆an claro entonces 鈥揷omo lo tenemos claro ahora鈥 que poder relajarse, pasar tiempo con los seres queridos, dedicarse a una actividad autodirigida y liberarse de un jefe son partes esenciales de lo que significa ser humano. Al fin y al cabo, el tiempo es la vida.

El tiempo de trabajo sigue siendo el problema

Sin embargo, esta lucha por el tiempo que pasamos en el trabajo no es algo que haya quedado relegado al pasado. Una vez m谩s, la lucha por una semana laboral m谩s corta vuelve a estar en la agenda pol铆tica.

Pol铆ticos de todo el Norte Global han reavivado el debate en los 煤ltimos a帽os, entre ellos la congresista Alexandria Ocasio-Cortez en Estados Unidos, la primera ministra Sanna Marin en Finlandia, John McDonnell en el Reino Unido y la primera ministra Jacinda Ardern en Nueva Zelanda. Sindicatos como IG Metall [Industriegewerkschaft Metall, Sindicato Industrial de Trabajadores del Metal] en Alemania, el Sindicato de Trabajadores de la Comunicaci贸n en el Reino Unido y F贸rsa, en Irlanda, estaban en plena campa帽a de reducci贸n de horas antes de que la pandemia del COVID-19 provocara un desempleo masivo. Y desde entonces se han sumado al coro a煤n m谩s sindicatos.

La semana laboral m谩s corta ya no es una campa帽a marginal, sino un aspecto central de la renovaci贸n de la pol铆tica socialista que ha tenido lugar en la 煤ltima d茅cada.

El renovado impulso que experimentan actualmente las campa帽as a favor de una semana laboral m谩s corta ha surgido en el contexto de un mercado laboral degradado. Si el 芦trabajo duro禄 en el puesto de trabajo garantizaba alguna vez una mejora de la situaci贸n, esto est谩 ahora lejos de estar asegurado. En las 煤ltimas d茅cadas, la proporci贸n de la renta nacional que se destina a sueldos y salarios ha disminuido, mientras que la proporci贸n que se destina al capital ha aumentado, lo que significa que la simple posesi贸n de activos como acciones o viviendas es una v铆a m谩s expedita para el 茅xito econ贸mico; 芦ganarse la vida禄 es un t茅rmino anacr贸nico.

La investigaci贸n ha demostrado que, a lo largo del tiempo y en todo el mundo, una mayor proporci贸n de capital (y una menor proporci贸n de trabajo) est谩 relacionada con una mayor desigualdad en t茅rminos de distribuci贸n de los ingresos personales. En el Reino Unido, alrededor del 12% de la poblaci贸n posee el 50% de la riqueza privada. No es de extra帽ar que algunos llamen a esta nueva econom铆a 芦capitalismo rentista禄, en el que prosperan los que heredan la riqueza o simplemente poseen activos y en el que 芦el trabajo no es rentable禄 para la mayor铆a.

Los trabajadores tambi茅n se ven perjudicados de forma m谩s sutil. Hacen grandes cantidades de horas extra de trabajo no remuneradas, se desplazan durante m谩s tiempo que hace diez a帽os, ganan menos en t茅rminos reales que hace m谩s de una d茅cada y sufren niveles notables de pobreza laboral. El n煤mero de empleos precarios 鈥揳quellos que no pueden garantizar un medio de vida seguro- ha aumentado bruscamente este siglo, con m谩s de un mill贸n de contratos de cero horas desplegados en 2017 y falsos 芦trabajos por cuenta propia禄 que arrebatan derechos b谩sicos a los trabajadores.

Hay indicios de que la pandemia del COVID-19 no har谩 sino exacerbar este aumento del trabajo 芦no est谩ndar禄. Deliveroo y Amazon 鈥揳mbos notoriamente malos empleadores鈥 han anunciado la creaci贸n de miles de nuevos puestos de trabajo, en parte como consecuencia del cierre de comercios minoristas y de alimentaci贸n en la calle. Adem谩s de la escasez de trabajo decente para algunos, hay una abundancia de agotamiento laboral para muchos otros. Seg煤n estad铆sticas del gobierno brit谩nico, m谩s de la mitad de las ausencias por enfermedad en el Reino Unido se deben al estr茅s, la ansiedad o la depresi贸n relacionados con el trabajo, siendo la carga de trabajo la raz贸n n煤mero uno aducida para estas aflicciones.

Tradicionalmente, el papel de los trabajadores organizados ha sido evitar la degradaci贸n del trabajo y presionar por un mundo laboral mejor. No es casualidad que durante el periodo en el que se produjo una importante reducci贸n del tiempo de trabajo 鈥搇os a帽os de entreguerras tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos鈥 la afiliaci贸n a los sindicatos fuera elevada y sus cometidos fueran radicales.

Durante la d茅cada de 1980, hubo un proyecto pol铆tico sostenido en gran parte del Norte Global para aplastar el poder colectivo de los trabajadores. A ra铆z de esto, el espacio en el que los trabajadores pod铆an opinar sobre c贸mo se gestiona el mercado laboral, y en inter茅s de qui茅n, se ha reducido considerablemente. Una legislaci贸n laboral consecutiva y regresiva en el Reino Unido, como la Ley de Empleo (1980) y la Ley de Sindicatos (1984), as铆 como la actual incapacidad para tomar medidas contra el falso autoempleo promulgado por plataformas como Uber y Deliveroo, han contribuido a neutralizar la reforma progresiva del mercado laboral, y han hecho que las demandas sindicales, antes tradicionales, de reducci贸n del tiempo de trabajo se hayan alejado cada vez m谩s de la agenda principal.

Se ha estimado que el Reino Unido es ahora el pa铆s con el segundo nivel m谩s bajo de cobertura de la negociaci贸n colectiva en Europa. Hoy en d铆a, la cobertura podr铆a ser tan baja como el 20%, en comparaci贸n con m谩s del 70% en las d茅cadas de 1960 y 1970. Este declive se ha visto facilitado en gran parte por una pol铆tica hostil: incluso Tony Blair coment贸 en una ocasi贸n que la legislaci贸n brit谩nica sobre sindicatos es la 芦m谩s restrictiva del mundo occidental禄.

En resumen, el trabajo moderno 鈥揺n particular, pero no exclusivamente, en Estados Unidos y el Reino Unido鈥 ha alcanzado nuevos m铆nimos en cuanto a las condiciones laborales, los tipos de puestos de trabajo disponibles y el poder de decisi贸n que tienen los trabajadores en el lugar de trabajo. Tal vez, en este sentido, estemos de nuevo m谩s cerca de La situaci贸n de la clase obrera en Inglaterra, de Friedrich Engels, de 1845, una devastadora investigaci贸n sobre la pobreza extrema y las privaciones sociales que sufr铆a la clase obrera en la Inglaterra victoriana, obra que fue tr谩gicamente reflejada en 2018 por un informe de las Naciones Unidas que examinaba la pobreza extrema y los derechos humanos en el Reino Unido.

El autor del informe, el profesor Philip Alston, expuso la forma en que el mercado laboral, y el sistema de seguridad social que lo sustenta, han dado lugar a niveles extremos de pobreza y privaci贸n social:

14 millones de personas, una quinta parte de la poblaci贸n, viven en la pobreza. Cuatro millones de ellas est谩n m谩s del 50% por debajo del umbral de la pobreza, y 1,5 millones son indigentes, incapaces de permitirse lo esencial. El respetado Instituto de Estudios Fiscales prev茅 un aumento del 7% de la pobreza infantil entre 2015 y 2022, y varias fuentes predicen tasas de pobreza infantil de hasta el 40%. Que casi uno de cada dos ni帽os sea pobre en la Gran Breta帽a del siglo XXI no es solo una desgracia, sino una calamidad social y un desastre econ贸mico, todo en uno.

Muchas de las desgarradoras historias esbozadas en la descripci贸n de Engels sobre la vida en la Gran Breta帽a victoriana se reproducen en los relatos de Alston sobre el trabajo de salario m铆nimo y el 芦apoyo禄 de la asistencia social, personificado en el despliegue del pago de prestaciones del Cr茅dito Universal. En lugar de aliviar la pobreza y proporcionar libertad y seguridad a sus ciudadanos, el trabajo en la Gran Breta帽a del siglo XXI se define por contratos inseguros, vigilancia punitiva y un salario que no satisface las necesidades b谩sicas de la vida:

Los bajos salarios, los trabajos inseguros y los contratos de cero horas significan que, incluso con un desempleo r茅cord, todav铆a hay 14 millones de personas en la pobreza鈥 Un p谩rroco dijo: 芦La mayor铆a de las personas que utilizan nuestro banco de alimentos tienen trabajo (鈥) Las enfermeras y los profesores acceden a los bancos de alimentos禄.

En circunstancias como esta, el exceso de trabajo se convierte en una condici贸n necesaria para la supervivencia, ya que en el Reino Unido se trabaja el tercer n煤mero de horas m谩s alto de Europa. Gran parte de nuestra devoci贸n por el trabajo depende de una determinada norma cultural, y de una imaginaci贸n pol铆tica restringida, seg煤n la cual el trabajo se considera no solo un bien en s铆 mismo, sino tambi茅n una condici贸n para la salud individual y el bienestar social. David Frayne llama a esto el 芦dogma del empleo禄, que a menudo establece un v铆nculo entre el empleo y la buena salud como algo natural o innato al florecimiento humano. Sin embargo, la historia ha demostrado que, sin una organizaci贸n colectiva y una regulaci贸n pol铆tica significativas, el mercado laboral no consigue ofrecer un mecanismo s贸lido de seguridad econ贸mica y libertad para todos.

Por lo tanto, debemos reconocer que el mero empleo no puede considerarse una condici贸n suficiente para proporcionar salud individual y seguridad econ贸mica por s铆 solo. La capacidad del trabajo para ayudar al florecimiento humano s贸lo debe considerarse suficiente si puede proporcionar las condiciones sociales que permitan a todos los seres humanos cooperar, estructurar su tiempo, alcanzar un sentido de dignidad y obtener los medios materiales necesarios para vivir en un entorno seguro.

Una pol铆tica de 芦multidividendos禄

Al abogar por una semana laboral m谩s corta, Rutger Bregman plantea la siguiente provocaci贸n: 芦驴Qu茅 resuelve realmente trabajar menos? Quiz谩 sea mejor darle la vuelta a esta pregunta y preguntar: 驴Hay algo que no resuelva el hecho de trabajar menos?禄 En nuestro nuevo libro, Overtime: Why We Need a Shorter Working Week, destacamos c贸mo la reducci贸n de la semana laboral tendr铆a m煤ltiples efectos beneficiosos en nuestras sociedades.

Una semana laboral m谩s corta no es solo una intervenci贸n sobre el trabajo: tambi茅n es una cuesti贸n feminista 鈥揳yudando a igualar la distribuci贸n del trabajo remunerado y no remunerado, generalmente feminizado, en el hogar鈥, as铆 como una pol铆tica ecol贸gica: trabajando menos podemos proporcionar un pilar para la r谩pida descarbonizaci贸n de nuestra econom铆a, y podr铆a tener efectos profundos en muchas otras 谩reas tambi茅n.

Sin una organizaci贸n colectiva significativa y una regulaci贸n pol铆tica, el mercado laboral no consigue ofrecer un mecanismo s贸lido de seguridad y libertad econ贸mica para todos.

Los ejemplos de los alba帽iles y los trabajadores de las f谩bricas de ropa del siglo XIX y principios del XX nos muestran que las luchas por el tiempo de trabajo son comunes al capitalismo; tambi茅n nos muestran que las victorias en la reducci贸n del tiempo de trabajo pueden tener efectos duraderos que ahora damos por sentados. La misma lucha por la libertad est谩 ahora ante los trabajadores del siglo XXII: los auxiliares de administraci贸n, los trabajadores de los centros de llamadas, los profesores, los cuidadores, los operarios de los almacenes y los que todav铆a trabajan en la industria.

Han pasado m谩s de ochenta a帽os desde que el New Deal del presidente Franklin D. Roosevelt estableci贸 l铆mites de horas en la legislaci贸n de Estados Unidos y m谩s de setenta desde que el Reino Unido estableci贸 la semana laboral de cuarenta horas como la nueva norma. Desde entonces, el mundo ha cambiado r谩pidamente. Las nuevas tecnolog铆as y estrategias empresariales han moldeado nuestros lugares de trabajo y nuestras vidas, las ideolog铆as econ贸micas se han sustituido unas a otras y, sin embargo, nuestras horas de trabajo se han mantenido en gran medida igual o incluso han aumentado.

Este largo retraso en el progreso nos indica que la reducci贸n del tiempo de trabajo no se produce de forma natural, ni es posible gracias a la brujer铆a de la automatizaci贸n ni a los hombros de los gigantes de la industria. Por el contrario, el tiempo de trabajo es, y siempre ha sido, una cuesti贸n pol铆tica relativa a la distribuci贸n de la riqueza y el poder en la sociedad. Una vez que nuestras formas de trabajo se han desnaturalizado 鈥搖n proyecto al que este libro pretende contribuir鈥 y tenemos mayor capacidad de decisi贸n sobre la finalidad de nuestras econom铆as, se nos plantea la cuesti贸n de c贸mo trabajamos 鈥搚 durante cu谩nto tiempo鈥.

驴Debemos aceptar que el trabajo siga dominando nuestras vidas? 驴Podemos imaginar formas de trabajo diferentes y m谩s igualitarias para nosotros? Y, lo que es m谩s importante, 驴c贸mo llegar a ello? En Overtime nos ocupamos de estas cuestiones, argumentando que es hora de dar el siguiente paso para priorizar la libertad sobre el trabajo y nuestras vidas sobre nuestros empleos, y acortar la semana laboral una vez m谩s.


Sobre los autores:

Kyle Lewis es candidato a doctor en la Universidad del Oeste de Londres y consultor a tiempo parcial en el think tank Autonomy.

Will Stronge es investigador en pol铆tica y filosof铆a de la Universidad de Brighton y codirector del think tank Autonomy.

jacobinlat.com/2021/09/21/una-semana-de-4-dias-para-liberarnos-de-la-tirania-del-trabajo/




Fuente: Asociaciongerminal.org