September 9, 2021
De parte de Lobo Suelto
272 puntos de vista


En los a帽os 70, el cineasta italiano Pier Paolo Pasolini propuso pensar el conflicto pol铆tico como una disputa fundamentalmente antropol贸gica: entre diferentes modos de ser, sensibilidades, ideas de felicidad. Una fuerza pol铆tica no es nada (no tiene ninguna fuerza) si no arraiga en un 芦mundo禄 que rivalice con el dominante en t茅rminos de formas de vida deseables.

Mientras los 芦hombres pol铆ticos禄 de su tiempo (dirigentes de partido, militantes de vanguardia, te贸ricos cr铆ticos) miraban hacia el poder estatal como el lugar privilegiado para la transformaci贸n social (se toma el poder y desde arriba se cambia la sociedad), Pasolini advert铆a 鈥揷on sensibilidad po茅tica, esto es, sismogr谩fica鈥 que el capitalismo estaba avanzando mediante un proceso de 芦homologaci贸n cultural禄 que arruinaba los 芦mundos otros禄 (campesinos, proletarios, subproletarios) contagiando los valores y modelos del consumo 芦horizontalmente禄: a trav茅s de la moda, la publicidad, la informaci贸n, la televisi贸n, la cultura de masas, etc. El nuevo poder no emana, irradia o desciende desde un lugar central, sino que se propaga 芦indirectamente, en la vivencia, lo existencial, lo concreto禄, dec铆a Pasolini.

En el vestir y en los andares, en la seriedad y las sonrisas, en la gesticulaci贸n y los comportamientos, el poeta descifraba los signos de una 芦mutaci贸n antropol贸gica禄 en marcha: la revoluci贸n del consumo. Frenarla desde el poder pol铆tico ser铆a como tratar de contener una inundaci贸n con una manguera. No es posible imponer otroscontenidos o finalidades a un mismo marco de acumulaci贸n y crecimiento. Es m谩s bien al rev茅s: el modo de producci贸n-consumo ser谩 el que determine los m谩rgenes del poder pol铆tico. Una civilizaci贸n s贸lo se para con otra. Son necesarios otros vestires y otros andares, otra seriedad y otras sonrisas, otra gesticulaci贸n y otros comportamientos.

La disputa pol铆tica (la que no es simple juego de tronos) expresa un 芦desacuerdo 茅tico禄 entre diferentes ideas de la vida o, mejor, de la buena vida. No ideas que flotan por ah铆 o se enuncian ret贸ricamente, sino ideas pr谩cticas encarnadas, materializadas, inscritas en los gestos y los dispositivos m谩s cotidianos (Facebook, Uber o Airbnb son figuras del deseo, de ah铆 su fuerza). 驴Qu茅 podr铆a decirnos una mirada antropol贸gica sobre la pol铆tica? 驴Qu茅 mundos colisionan hoy? 驴En qu茅 desacuerdos 茅ticos sobre la vida buena podr铆an aflorar acciones pol铆ticas transformadoras?

El viejo esp铆ritu del capitalismo

Demos primero un paso atr谩s. 驴D贸nde naci贸 la idea de organizar la vida entera en torno al trabajo, la eficacia y la productividad? Seg煤n Max Weber, la cultura burguesa encontr贸 su origen, motor y combustible en la 茅tica protestante (sobre todo del protestantismo asc茅tico). A trav茅s de la reconceptualizaci贸n del trabajo como 芦profesi贸n禄 y de la teor铆a de la predestinaci贸n (s贸lo en el 茅xito terrenal podemos encontrar signos de nuestra salvaci贸n), se genera una subjetividad que pone en el centro de la vida el dinero y el enriquecimiento, que aspira a la 芦racionalizaci贸n禄 de la existencia entera (la relaci贸n con el tiempo, el cuerpo, el honor, la educaci贸n de los hijos), que condena la pobreza como el peor de los males  (芦elegir la pobreza es como elegir la enfermedad禄), etc.

Esta subjetividad no es un 芦reflejo autom谩tico禄 de la objetividad econ贸mica, sino un elemento decisivo de la 芦cultura capitalista禄 sin la cual sencillamente no hay capitalismo. S贸lo un nuevo tipo de imaginario y subjetividad (una nueva organizaci贸n del deseo) pod铆a tener la fuerza suficiente para quebrar la 芦mentalidad tradicionalista禄 (imperante entonces) seg煤n la cual no se vive para trabajar (eso ser铆a absurdo), sino que se trabaja para vivir y si se dispone de riqueza (por trabajo propio, ajeno o buena ventura) se dedica uno a la contemplaci贸n o a la guerra, al juego o a la caza, a dormir tranquilo o al goce sensual de la vida, pero no se le pasa por la cabeza reinvertirla para seguir acumulando.

La cultura burguesa nace por tanto de la potencia de un imaginario religioso que abandona luego, laicizando sus valores: el sentido de la responsabilidad individual, el self made man, la meritocracia, el cr茅dito, el progreso, la sensibilidad puritana y severa, etc. La modernidad ha sido predominantemente una 芦cultura del Norte禄: anglosajona, masculina, blanca y protestante. Pero el dominio de este imaginario (vivir para trabajar, invertir los beneficios en obtener m谩s beneficios, someter todos los aspectos de la vida a un control reglamentado y sistem谩tico, etc.) nunca ha sido completo.

La socialidad del sur

Seg煤n el soci贸logo (de la vida cotidiana) Michel Maffesoli, siempre ha existido, insistido y resistido una 鈥渟ocialidad del sur鈥. Una socialidad difusa, sumergida y oculta, dif铆cil de ver pero presente, capaz de rebelarse y activarse si resulta amenazada. Una din谩mica informal (formas de v铆nculo, de pertenencia subjetiva, de hacer pr谩ctico) determinante en la vida diaria, como substrato o 鈥渕anto fre谩tico鈥 de la existencia colectiva.

驴En qu茅 consiste esta socialidad del sur? En primer lugar, es un impulso vital, a-racional. Una voluntad de vivir, un querer vivir. Pero no vivir de cualquier modo, sino afirmando un tipo de v铆nculo, un tipo de existencia, una cierta idea de felicidad: un estar-juntos antropol贸gico. Es tambi茅n un conjunto de saberes y estrategias para reproducir esos v铆nculos, esas formas de vida.

Ese 芦sur禄 se refiere original e hist贸ricamente a los pa铆ses mediterr谩neos y latinoamericanos, pero se convierte enseguida en la obra del autor en una noci贸n m谩s movediza que apunta a 芦valores禄 y 芦climas afectivos禄 m谩s que a una localizaci贸n geogr谩fica. En ese sentido, hay 芦sur en el norte禄, como tambi茅n hay 芦norte en el sur禄. Colonia (vividora, alegre, habladora, proletaria) ser铆a el 芦sur禄 en Alemania y la financiera Frankfurt, el 芦Norte禄.

Podemos entresacar ahora cinco 芦valores禄 (lo que vale) para esta socialidad del sur:

鈥攅n primer lugar, el presente: la vida no se proyecta 芦hacia adelante禄 (un futuro de salvaci贸n, de perfecci贸n), sino que se afirma 芦ahora禄. Esa cierta despreocupaci贸n hacia el ma帽ana no excluye (驴parad贸jicamente?) una obstinaci贸n por reproducirse y durar. La temporalidad de la socialidad del sur es intensa y no extensa, pero ella se empe帽a en 芦perseverar en su ser禄.

鈥攅n segundo lugar, el v铆nculo: La vida se da en continuidad con otros, entramada con otros, enredada con otros. No solamente por necesidad, sino tambi茅n por el placer de compartir. El v铆nculo m谩s apreciado es el v铆nculo cercano, pr贸ximo, al alcance de la mano (lo t谩ctil como valor). Este 芦aqu铆禄 no nos separa de lo que est谩 芦all铆禄 (lo lejano), sino al rev茅s: a partir de lo que vivimos 芦aqu铆禄 nos puede resonar algo 芦all铆禄.

鈥攅n tercer lugar, lo tr谩gico: la asunci贸n de la anarqu铆a de lo que hay, de lo que es. No se trata de 芦solucionar禄 o 芦superar禄 lo dado (incierto, oscuro, m煤ltiple), sino m谩s bien de saber 芦compon茅rselas禄 con ello. Otra relaci贸n pues con el mal, el riesgo o la muerte, que no son algo a erradicar (seg煤n las l贸gicas imperantes del control, la securizaci贸n y la previsibilidad total), sino un costado de la vida (y tambi茅n pueden ser fuerza, palanca, si nos sabemos componer).

鈥攅n cuarto lugar, lo dionis铆aco: no la vida encerrada en uno mismo (trabajo, 茅xito, progreso), sino la vida 芦ext谩tica禄 que busca salir de s铆 a trav茅s del goce del cuerpo, el gusto por la m谩scara y el disfraz (las apariencias), la fusi贸n con el otro en las celebraciones colectivas (musicales, deportivas, religiosas), etc. Exceso, derroche, v茅rtigo, entrega, destrucci贸n: lo 芦dionis铆aco禄 son tanteos con la alteridad.

鈥攑or 煤ltimo, el doble juego: no la pasi贸n por lo recto, lo frontal y lo expl铆cito, sino por el desv铆o, la astucia, el apa帽o, el rebusque, la brega, la duplicidad, el disimulo, el juego con la ley y la norma, las estrategias informales de conservaci贸n y supervivencia (m铆a y de los m铆os). No la pasi贸n por corregir y enderezar, sino por sortear, regatear, driblar y burlar.

La crisis como ocasi贸n

Los economistas neoliberales hacen su propia lectura 芦antropol贸gica禄 del mundo y concluyen que la crisis econ贸mica de 2008 tiene que ver con la 芦insuficiente movilidad geogr谩fica禄, el 芦limitado esp铆ritu emprendedor禄, el 芦colch贸n familiar禄, el 芦trabajo informal禄 o la 芦indiferencia (o incluso la repugnancia) hacia el enriquecimiento禄 a煤n demasiado presentes en los pa铆ses del sur (los llamados PIGS: Portugal, Italia, Grecia, Espa帽a, ninguno de ellos un pa铆s protestante, por cierto). Al trasluz de estos an谩lisis, vemos a la socialidad del sur en acci贸n.

驴Podemos leer la gesti贸n neoliberal de la crisis como la tentativa de suprimir por fin todas esas 芦inadecuaciones culturales禄 y acelerar as铆 芦el devenir mundo del capital禄 (Laval y Dardot)? La crisis de la deuda ser铆a de ese modo la ocasi贸n perfecta para desatar la 芦destrucci贸n creativa禄 de todo aquello que, dentro y fuera de nosotros mismos, nos indispone para pensarnos y actuar como simples 谩tomos sociales, part铆culas egoc茅ntricas desvinculadas, m谩quinas del c谩lculo ego铆sta. Costumbres y v铆nculos, apegos y solidaridades. 

Eliminando las protecciones sociales, fragilizando los derechos asociados al trabajo, favoreciendo el endeudamiento general de los estudiantes y las familias, precarizando, reduciendo los salarios y el gasto social, se trata de fomentar el 芦s谩lvese quien pueda禄 y destruir todo aquello que permita a la gente cualquier margen de libertad con respecto al mercado. Todo lo que hay 芦entre禄 los seres y hace de ellos algo m谩s que 芦part铆culas elementales禄 en competencia: lazos de mil clases, derechos conquistados, lugares vivos, recursos p煤blicos y comunes, redes de solidaridad y apoyo, circuitos no mercantiles de bienes y servicios, etc. La base material de cualquier autonom铆a. Gobernar hoy consiste precisamente en erosionar ese 芦entre禄, esa trama densa de lazos, afectos, apoyo mutuo鈥

Pero justo cuando se quer铆a 芦extirpar禄, la socialidad del sur se tensa y activa. En la Espa帽a de la crisis han proliferado por ejemplo los micro-grupos informales de solidaridad y apoyo mutuo (familiares, vecinales, amistosos) que han atemperado los efectos devastadores de la gesti贸n neoliberal de la crisis: miedo, soledad y desamparo. Una proliferaci贸n que impugna en s铆 misma el paradigma liberal-individualista: 芦cada uno tiene su vida禄.

Justo cuando se nos dijo que 芦hab铆amos vivido por encima de nuestras posibilidades禄 y tocaba expiar y pagar, los valores del sur se toman su revancha, afirmando y difundiendo otras ideas de riqueza y felicidad: m谩s basadas en el presente que en el futuro, en los v铆nculos que en la soledad, en el tiempo disponible y no en la vida para el trabajo, en la empat铆a y no en la competencia, en el disfrute de la gracia m谩s que en la culpa por la deuda.

El nuevo esp铆ritu del capitalismo

M谩s dif铆cil todav铆a. Seg煤n algunos autores, estar铆amos atravesando hoy el pasaje hacia la superaci贸n (驴intensificaci贸n, radicalizaci贸n?) del antiguo 芦esp铆ritu禄 del capitalismo cuyos or铆genes estudi贸 Weber.

Por ejemplo, seg煤n Franco Berardi (Bifo), la burgues铆a a煤n 芦viv铆a en los v铆nculos禄 (con una comunidad, unos lugares, unos bienes f铆sicos, una clase trabajadora que no pod铆a suprimir, la relaci贸n entre valor y tiempo de trabajo). Sin embargo, el capitalismo financiero es mucho m谩s abstracto: no se identifica con ning煤n lugar, con ninguna poblaci贸n concreta, con ninguna clase del trabajo, con ninguna regla, aunque sus decisiones tengan consecuencias (devastadoras) sobre lugares, poblaciones, trabajadores, etc.

Por otro lado, seg煤n Christian Laval y Pierre Dardot, esta l贸gica de acumulaci贸n infinita del capital se ha vuelto hoy una 芦modalidad subjetiva禄. 驴Qu茅 quiere decir esto? Pues que al 芦homo economicus禄 (definido por la prudencia, la ponderaci贸n, el equilibrio en los intercambios, la felicidad sin excesos, la balanza de los esfuerzos y los placeres) le sustituye el 芦empresario de s铆 mismo禄 (definido por la competencia y la autosuperaci贸n constante: vivir en el riesgo, ir m谩s all谩 de uno mismo, asumir un desequilibrio permanente, no descansar o pararse jam谩s, poner todo el goce en la autosuperaci贸n). Una expresi贸n resume seg煤n los autores franceses el tipo subjetivo del capitalismo actual: 芦siempre m谩s禄. El gozo de la ilimitaci贸n.

En esta transformaci贸n habr铆a que reevaluar seguramente la resistencia que presenta la 芦socialidad del sur禄, cuando por ejemplo la cultura capitalista hoy ya no exige la represi贸n de lo afectivo/pasional, sino m谩s bien su completa instrumentalizaci贸n al servicio de la l贸gica del beneficio: la instrumentalizaci贸n de lo 铆ntimo. Pero sin duda  la afirmaci贸n de una 芦vida que se basta a s铆 misma禄 sigue siendo absolutamente subversiva (驴m谩s que nunca?). Una vida que no persigue extraer y acumular 芦siempre m谩s禄, sino que se vive en el gozo de cuidar y compartir, lo m谩s cercanamente posible, aquello que nos ha sido dado, aqu铆 y ahora.

La insurrecci贸n de la socialidad del sur consistir铆a en afirmar pol铆ticamente esta otra idea de felicidad, esta potencia subterr谩nea, este mar de fondo.

Referencias:

-Cartas luteranas (Trotta) y Escritos corsarios (Ediciones del Oriente y el Meditarr谩neo), de Pier Paolo Pasolini.

-A nuestros amigos y Ahora (ambos en Pepitas de Calabaza), del Comit茅 Invisible.

-La 茅tica protestante y el 芦esp铆ritu禄 del capitalismo (Alianza), de Max Weber.

-La sublevaci贸n (ediciones castellanas en Hekht y Artefakt), de Franco Berardi,Bifo.

-La pesadilla que nunca acaba (Gedisa), de Christian Laval y Pierre Dardot.

 El tiempo de las tribus (Icaria), La tajada del diablo (Siglo XXI) y La transfiguraci贸n de lo pol铆tico (Herder), de Michel Maffesoli.  




Fuente: Lobosuelto.com