October 5, 2021
De parte de Oveja Negra
322 puntos de vista


Junto a la ya muy arraigada idea de una redenci贸n al final del camino, es decir, la idea de felicidad estrechamente vinculada a la consecuci贸n de una meta (de LA META) que exige enormes esfuerzos y sacrificios (todos ellos, evidentemente, justificados por la propia meta redentora), se establece en nuestras sociedades tambi茅n una idea de felicidad aparentemente m谩s inmediata que no debe ser buscada en un futuro lejano sino simplemente vivida en el presente a partir de una mentalidad positiva y optimista de quienes aman lo que hacen y hacen lo que hacen porque lo aman. Tal y como corresponde a la situaci贸n actual en la sociedad desarrollada, una vez que se han venido abajo los as铆 llamados grandes relatos y proyectos de la Modernidad, por utilizar la jerga docta de los acad茅micos, (鈥渆n unos 20 a帽os llegaremos al comunismo, tranquila, camarada, un poco de paciencia: que todav铆a el Partido no ha reunido todas las condiciones objetivas y subjetivas del Progreso de la Historia鈥 鈥 le dec铆an a mi abuela hace unos 50 a帽os para inyectar en ella y en los dem谩s s煤bditos del Estado sovi茅tico la confianza en que todos los sacrificios realizados ahora tendr谩n s铆 o s铆 su recompensa en el id铆lico r茅gimen redentor), se empieza a hacer mayor hincapi茅 en el disfrute instant谩neo de las cosas cotidianas y fragmentadas (pues en estos tiempos la gente ya no cree tanto en una felicidad monol铆tica y constante): este desplazamiento, no obstante, solo sirve para realizar el mismo intento de falsificaci贸n que la vieja y tradicional idea de una felicidad que llega como una recompensa a los duros trabajos y sacrificios. Solo cambia la forma en la que se presenta el enga帽o. Pero el disfrute, la alegr铆a, el placer o la felicidad siguen permaneciendo en alg煤n lugar muy alejado de una existencia que, en sus formas m谩s progresadas, no puede m谩s que 鈥渃onsumir consumo鈥 y 鈥減roducir producci贸n鈥 (La Comuna Antinacionalista Zamorana, Comunicado urgente contra el despilfarro), es decir, ser esencialmente abstracta, desabrida, sosa.

鈥溌ive el presente!鈥: es el eslogan de una nueva idea de felicidad detr谩s del cual se esconde una manifiesta aceptaci贸n y sumisi贸n ante lo impuesto. 鈥溌ive el presente!鈥 quiere decir, en verdad, 鈥溌ont茅ntate con el presente!鈥, lo cual deja entrever tambi茅n el tipo de personas a las que est谩 dirigida este nuevo modelo de felicidad cient铆ficamente contrastada (decirle a un desempleado de 40 a帽os, desgastado por la desesperaci贸n y el estr茅s, aburrido de la relaci贸n de pareja que lleva soportando mucho tiempo, que disfrute de lo que tiene ahora ser铆a como re铆rse en su cara de sus desgracias). Adem谩s, por mucha insistencia ret贸rica que se haga en el presente, en el vivir el ahora, no es dif铆cil apreciar que esto no es sino un mal disimulo de la obediencia a los impulsos y deseos provocados de forma incesante por el Capital y el Estado, que con el desarrollo de la t茅cnica han empezado a dominar y fabricar los instantes de la vida de sus clientes y s煤bditos. Lo importante es hacer cosas, por peque帽as que sean, que te ayuden a matar el tiempo y divertirte un poco. Al individuo de hoy d铆a le resulta muy dif铆cil vivir el ahora justamente porque este 鈥榓hora鈥 est谩 cambiado por un instante de tiempo vac铆o que alimenta al Capital. Este ahora, liberado de las garras del Poder, seguramente podr铆a llevar en s铆 posibilidades de verdadera alegr铆a o tristeza, pero queda truncado al ser sustituido por otra cosa, que trae consigo el vac铆o del futuro y las formas de rellenarlo que ofrece el Capital.

Parece que estos dos modelos de felicidad, que promociona la publicidad y la cultura imperante, son dos alternativas para intentar ocultar de los ojos y del razonamiento el abismo al filo del cual se sit煤an nuestros pies. Para no pensar en 茅l y no darse mucha cuenta de su situaci贸n, el individuo corriente de la masa, ese al que se le considera m谩s o menos normal, recorre a distintos medios: tener ilusiones, trabajar y dedicarse al Ocio para matar el tiempo y sobre todo creer en algo, como por ejemplo, creer en poder ser feliz, en su trabajo, en sus ideas o en s铆 mismo. Se tratar铆a, en el fondo, de evitar pensar en que uno est谩 andando en c铆rculo, trazado sobre un abismo, del cual no puede salir ni escapar. Estos intentos por convencer de que uno puede aspirar a la felicidad, escogiendo entre la numerosa oferta del Mercado lo que a uno le conviene mejor, son maneras de organizar la ilusi贸n de una huida imposible de este c铆rculo. Y como uno parece que no puede detenerse o salirse de 茅l, como parece estar abocado a tener que cerrarlo en alg煤n momento, se impone la necesidad de entretenerse con algo en el camino y distraerse.

A pesar del horror de la organizaci贸n extrema de la sociedad moderna, a uno le siguen pasando cosas que nadie prev茅, que le sorprenden para bien o para mal y que le proporcionan un verdadero placer o terror (es que no hay Dios tan todopoderoso como para asfixiar del todo la vida), pero, por encima de esto, se le hace creer que es uno mismo quien escoge las cosas que le tienen que pasar y que es all铆 donde se juegan sus posibilidades de ser feliz. El alto nivel de desarrollo o el elevado grado del progreso de la organizaci贸n en las sociedades avanzadas se miden justamente por la imposici贸n de esta creencia y por la consiguiente reducci贸n de las posibilidades de que uno pueda vivir un poco o que le puedan pasar cosas que huelan a vida, a lo imprevisto, lo inesperado, de veras placentero. 驴No quiere el Hombre gobernar el universo con su Ciencia? Para el Capital y el Estado el ideal supremo de la sociedad consiste en que nunca pase nada que no est茅 ya previsto y planificado, que no est茅 considerado en la Ley o no pueda ser asimilado a una forma de matar el tiempo. Pero como en la gente, junto y en contra de esta pretensi贸n de seguridad parece vivir otra cosa que m谩s bien hace que anhelemos algo de vida y de felicidad, el Poder, para corresponder a la imagen del Padre que todo lo procura para sus hijos, tiene que encargarse tambi茅n de difundir ideas de felicidad que entretengan a sus s煤bditos mientras est谩n renunciando, una y otra vez y sin darse cuenta, a vivir un poco.

No obstante, a pesar de las claras s铆ntomas de un sistema que tiene serias dificultades de cumplir con las expectativas que vende a sus piezas individuales[1], los promotores de la felicidad no se rinden. Estos sirvientes del Poder est谩n convencidos y nos quieren convencer de que nuestra c谩rcel est谩 preparada para albergar montones cuantificados de la felicidad certificados por los expertos de la Ciencia. Mientras que una voz, que llega no se sabe bien desde d贸nde, nos susurra que en esta c谩rcel ya no queda ni aire fresco, que habr铆a que romper sus muros para poder respirar, ellos siguen a lo suyo. Vistas las tendencias de la sociedad, no extra帽ar铆a que en muy poco tiempo, si no ya mismo, la felicidad individual se convirtiera en asunto de Estado de primer铆sima importancia.

Por el contrario, intuimos, al menos aqu铆, que si nos alegramos o nos sentimos felices, ello no se debe a que el sistema funciona perfectamente sino todo lo contrario: ello se debe principalmente a alg煤n fallo en su funcionamiento. Si todav铆a nos podemos enamorar de una mirada, de unos ni帽os, felices en sus imprevisibles y entra帽ables juegos, de unas palabras que, ca铆dos de unos labios frescos, nos atrapan desprevenidos y nos aclaran de golpe lo que antes aparec铆a oscuro y enrevesado, ello ser谩 probablemente una muestra de que la vida se sigue abriendo camino a pesar de todos los Capitales y todos los Estados con sus correspondientes masas de s煤bditos y clientes sumisos y d贸ciles.

Frente a esta complejidad, que apenas aqu铆 alcanzamos a esbozar de una forma muy tosca y burda, siempre, claro est谩, queda la opci贸n de convencerse de que, efectivamente, las ideas de felicidad que le venden los promotores del bienestar son verdaderas y, con ello, ser un m谩s o menos perfecto ejemplar de la masa estatal que cree en su felicidad personal. El que no se contente con esto ha de evitar este tipo de ilusiones. Pero 驴es que hemos dejar de a帽orar la alegr铆a o la felicidad? Parece imposible, pues este deseo de felicidad est谩 muy vivo en nosotros. Y ya solo su presencia bien puede valer como una se帽al, aunque d茅bil e insegura, de que hay algo de ello por debajo de todo lo que nos han impuesto.


[1] Pero, curiosamente, esta incapacidad del Orden establecido de cumplir con las expectativas que 茅l mismo genera en los individuos rara vez genera un rechazo de este sistema en s铆, sino una b煤squeda de modos de perfeccionarlo (aunque tal b煤squeda de perfeccionamiento puede ir acompa帽ada de una ret贸rica radical y anti-sistema; pero ello no hace peligrar al Sistema tampoco, pues, de momento, suele encontrar modos de encausar el descontento de la gente hacia lugares donde le interesa: si lo que quieres es un puesto de trabajo, all铆 tienes la lucha por los derechos laborales; si lo que te mata es un trabajo que haces y que no sirve para nada, all铆 est谩n las luchas por dignificar el trabajo; si no te gusta el turismo de masas, all铆 tienes el turismo de elites; y si no te gusta el consumo de las mayor铆as, poco justo y a煤n menos ecol贸gico, all铆 tienes la forma de consumo ecol贸gico y justo con sus correspondientes reivindicaciones).




Fuente: Ovejanegrarevista.wordpress.com