December 17, 2021
De parte de Biblioteca Anarquista
337 puntos de vista

En las regiones templadas y tropicales en las que parece que los hom铆nidos evolucionaron para transformarse en seres humanos, el principal alimento de la especie eran los vegetales. Entre un sesenta-y-cinco y un ochenta por ciento de lo que los humanos com铆an en aquellas regiones en el Paleol铆tico, el Neol铆tico y los tiempos prehist贸ricos era recolectado [como cuando decimos cazadores-recolectores]; solo en el 脕rtico extremo era la carne el alimento b谩sico. Los cazadores de mamuts ocupan espectacularmente las paredes de las cuevas y nuestras mentes, pero lo que efectivamente hac铆amos para seguir vivos y gordos era recoger semillas, ra铆ces, brotes, peque帽as plantas, hojas, frutos varios y cereales, a帽adi茅ndoles insectos y moluscos, y atrapando p谩jaros, peces, ratas, conejos y otros peque帽os animales sin colmillos, para aumentar las prote铆nas. Y ni siquiera ten铆amos que trabajar duro para todo aquello 鈥 mucho menos duro que los campesinos esclavizados en los campos de otros despu茅s de que la agricultura fuera inventada, mucho menos duro que los trabajadores asalariados desde que la civilizaci贸n fuera inventada. La persona prehist贸rica t铆pica pod铆a vivir bastante bien trabajando unas quince horas a la semana.

Quince horas de trabajo a la semana para sobrevivir dejan un mont贸n de tiempo para otras cosas. Tanto tiempo que es posible que algunos inquietos, que no tuvieran un ni帽o cerca para darles vida, o habilidad haciendo cosas o cocinando o cantando, o pensamientos muy interesantes que pensar, decidieran salir de aventuras y cazar mamuts. Los cazadores habilidosos volver铆an con un cargamento de carne, un mont贸n de marfil y un relato. La carne no era lo importante. Lo importante era el relato.

Es dif铆cil contar un relato verdaderamente apasionante de c贸mo arranqu茅 una semilla de avena brava de su vaina, y luego otra, y luego otra, y luego otra, y luego otra, y luego me rasqu茅 las picaduras de mosquitos, y Ool dijo algo gracioso, y fuimos al arroyo a beber agua y ver las salamandras un rato, y luego encontr茅 otra mata de avena鈥 No, no es comparable, y no puede competir con c贸mo le di una estocada con mi lanza al enorme flanco peludo, mientras Ooob, empalado en el enorme colmillo, se retorc铆a chillando, y la sangre brotaba por todas partes en borbotones rojos, y Boob fue hecho papilla cuando el mamut le cay贸 encima, mientras yo disparaba mi certera flecha directa del ojo al cerebro de la bestia.

Este relato no solo tiene Acci贸n, tambi茅n tiene un H茅roe. Y los H茅roes son poderosos. Antes de que nos demos cuenta, los hombres y mujeres de la mata de avena brava y sus ni帽os y los saberes de los hacedores y los pensamientos de los pensativos y las canciones de los cantores ser谩n parte de ello, ser谩n conminados al servicio del relato del H茅roe. Pero este relato no es el de ellos. Es el relato de 茅l.

Mientras planificaba el trabajo para el libro que termin贸 siendo Tres guineas, Virginia Woolf apunt贸 un encabezado en su cuaderno: 芦Glosario禄. Hab铆a pensado en reinventar el ingl茅s de acuerdo con su nuevo plan, para poder contar un relato diferente. Una de las voces en este glosario es hero铆smo, definido como 芦botulismo禄. Y h茅roe, en el diccionario de Woolf, es 芦botella禄: una severa revisi贸n. Propongo ahora la botella como h茅roe.

No solo la botella de ginebra o de vino, sino la botella en su sentido m谩s antiguo de contenedor en general, como algo que contiene otra cosa.

Si no tienes d贸nde ponerla, la comida se te escurrir谩, incluso si es algo tan poco combativo y h谩bil como la avena. Puedes meterte tantas como puedas en el est贸mago mientras las tengas a mano, siendo la mano el primer contenedor, pero 驴qu茅 pasar谩 ma帽ana por la ma帽ana cuando te despiertes y hace fr铆o y llueve? 驴No estar铆a bien tener por lo menos un poco de avena para llevarte a la boca y para darle a la peque帽a Oom para hacer que se calle? Pero 驴c贸mo llevar m谩s de un est贸mago y m谩s de un pu帽ado a casa? As铆 que te levantas y vas a la maldita mata de avena mojado bajo la lluvia, y 驴no estar铆a bien poder poner al beb茅 Oo Oo en algo para que puedas coger avena con ambas manos? Una hoja un calabac铆n una red una bolsa un cabestrillo un saquito una botella una olla una caja un contenedor. Algo que contenga. Un recipiente.

El primer artefacto cultural probablemente fuera un recipiente鈥 Muchos te贸ricos creen que los primeros inventos culturales deb铆an de ser un contenedor para productos recolectados, y alguna forma de cabestrillo o red.

Es lo que dice Elizabeth Fisher en Women’s Creation (McGraw-Hill, 1975). Pero no, esto no puede ser. 驴D贸nde est谩 esa maravilla, esa cosa grande, larga, dura, creo que un hueso, con el que el Hombre Mono primero golpe贸 a alguien en la pel铆cula, y luego, rugiendo en 茅xtasis al haber llevado a cabo el primer asesinato, lanz贸 el hueso al aire, y ah铆, girando en el cielo, se convirti贸 en una nave espacial, penetrando el cosmos para fertilizarlo y producir, al final de la pel铆cula, un feto precioso (un ni帽o, por supuesto), que flota por la V铆a L谩ctea sin (extra帽amente) 煤tero o matriz alguna? No lo s茅. Ni siquiera me importa. No es el relato que estoy contando. Lo hemos o铆do, todos hemos o铆do de los palos y las lanzas y las espadas, las cosas para atizar y para pinchar y para golpear, las cosas largas, duras, pero todav铆a no hemos o铆do de la cosa que sirve para poner cosas dentro, el contenedor para el contenido. Esto es un nuevo relato. Esto es algo nuevo.

Pero es, a la vez, algo viejo. Antes 鈥攕i lo piensas bien, seguramente mucho antes鈥 del arma, una herramienta tard铆a, ociosa, superflua; mucho antes de los 煤tiles cuchillo y hacha; junto con las indispensables herramientas para machacar, moler, y cavar 鈥攑orque 驴de qu茅 te sirve cavar un mont贸n de patatas si no tienes nada para llevar las que no te puedas comer a casa?鈥 al mismo tiempo que, o antes de la herramienta que expulsa energ铆a hacia fuera, creamos la herramienta que lleva energ铆a a casa. Esto tiene sentido para m铆. Soy una seguidora de lo que Fisher llama la Teor铆a de la Bolsa de Transporte de la evoluci贸n humana.

Esta teor铆a no solo explica grandes zonas de oscuridad te贸rica, y evita grandes zonas de desprop贸sitos te贸ricos (en general, habitadas por tigres, zorros, y otros animales muy territoriales); tambi茅n me ancla a tierra, personalmente, en la cultura humana de una forma de la que nunca me he sentido anclada hasta ahora. Mientras la cultura se explicaba como algo originado en, y desarrollado a partir del uso de objetos largos y duros para pinchar, atizar, y matar, nunca pens茅 que tuviera, o quisiera tener, nada que ver con ella. (芦Lo que Freud confundi贸 con su falta de civilizaci贸n es la falta de lealtad a la civilizaci贸n de la mujer禄, observ贸 Lillian Smith). La sociedad, la civilizaci贸n de la que estaban hablando estos te贸ricos, era, evidentemente, la suya. Era su posesi贸n, les gustaba. Eran humanos, completamente humanos, atizando, apu帽alando, penetrando, matando. En mi deseo de ser tambi茅n humana, busqu茅 pruebas de mi humanidad. Pero, si esto era un requisito previo, el crear un arma y matar con ella, entonces yo era o extremadamente defectuosa como ser humano, o no era ser humano en absoluto.

As铆 es, dijeron. Lo que eres es una mujer. Posiblemente en absoluto humana, y ciertamente defectuosa. Ahora guarda silencio mientras seguimos contando el Relato del Ascenso del Hombre H茅roe.

Seguid, dije, de camino a la avena brava, con Oo Oo en el cabestrillo y con Oom cesto en mano. Seguid contando c贸mo el mamut se abalanz贸 sobre Boob y c贸mo Ca铆n se abalanz贸 sobre Abel, y c贸mo cay贸 la bomba sobre Nagasaki y c贸mo cay贸 la gelatina ardiente sobre los habitantes del pueblo, y c贸mo caer谩n los misiles sobre el Imperio del Mal, y todos los dem谩s pasos del Ascenso del Hombre.

Si es humano poner algo que quieres, porque es 煤til, comestible, o hermoso, en una bolsa, o un cesto, o en un poco de corteza enrollada o en una hoja, o en una red hecha con tu propio pelo, o lo que sea, y luego llev谩rtelo a casa, siendo la casa otro tipo diferente de saquito o bolsa, un recipiente para personas, y m谩s tarde sacarlo y com茅rtelo o compartirlo o guardarlo para el invierno en un contenedor m谩s s贸lido, o ponerlo en el botiqu铆n o en el altar o en el museo, en el lugar sagrado, en el 谩rea que contiene lo sagrado, y luego al d铆a siguiente probablemente hacer m谩s de lo mismo 鈥 si hacer esto es humano, si esto es lo que se pide, entonces, resulta que s铆 soy humana, a pesar de todo. Completamente, libremente, alegremente, por primera vez.

No, huelga decir, un ser humano poco agresivo o poco combativo. Soy una se帽ora mayor enfadada, arreando mi bolso para mantener a raya matones y rufianes. Pero no me considero, ni nadie deber铆a considerarse, heroica por hacer esto. Es simplemente una de esas malditas cosas que tienes que hacer para poder seguir recolectando avena brava y contando relatos.

El relato es lo importante. Es el relato el me escondi贸 mi propia humanidad, el relato que contaron los cazadores de mamuts sobre atizar, penetrar, violar, matar, el relato del H茅roe. El maravilloso, envenenado relato del Botulismo. El relato del asesino.

A veces, parece que este relato est谩 tocando a su fin. Para que no se llegue a la situaci贸n de que ya no quede nadie contando relatos, algunos de nosotros aqu铆 entre la avena brava, entre el ma铆z alien铆gena, creemos que es mejor empezar a contar otro relato, que quiz谩s la gente pueda seguir desarrollando cuando el antiguo relato haya terminado. Quiz谩s. El problema es que nos hemos permitido ser parte del relato asesino, y puede que su fin tambi茅n sea el nuestro. Por eso es con cierta sensaci贸n de urgencia que busco la naturaleza, el sujeto, las palabras del otro relato, del nunca contado, del relato de la vida.

Es un relato extra帽o, no se nos da con facilidad, no se nos pone en la punta de la lengua con la misma facilidad con la que lo hace el relato asesino. Aun as铆, 芦nunca contado禄 fue una exageraci贸n. La gente lleva siglos contando el relato de la vida, en muchos tipos de palabras y maneras. Mitos de creaci贸n y transformaci贸n, relatos de picaresca, cuentos folcl贸ricos, bromas, novelas.

La novela es un tipo de relato fundamentalmente anti-heroico. Por supuesto que el H茅roe se ha apoderado de la novela con frecuencia, siendo as铆 su naturaleza imperial y su impulso irrefrenable, para tomar todo y gobernarlo con duros decretos y leyes para controlar su incontrolable impulso de asesinarlo. As铆 que el H茅roe ha decretado a trav茅s de sus portavoces, los Legisladores, primero, que la forma adecuada de la narrativa es la de la flecha o la lanza, que comienza aqu铆 y va recta hacia all铆 y 隆ZAS! da en su blanco (que cae muerto); segundo, que la preocupaci贸n central de la narrativa, incluida la novela, es el conflicto; y en tercer lugar, que el relato no vale para nada si 茅l no figura en 茅l.

Estoy en desacuerdo con todo esto. Dir铆a incluso que la forma natural, correcta, adecuada de la novela quiz谩s sea la de un saco, o una bolsa. Un libro contiene palabras. Las palabras contienen cosas. Portan significados. Una novela es un botiqu铆n, que contiene cosas en una relaci贸n particular,poderosa, entre s铆, y con nosotros.

Una relaci贸n posible entre elementos en una novela bien podr铆a ser la de un conflicto, pero reducir la narrativa al conflicto es absurdo. (He le铆do un manual-de-c贸mo-escribir que dec铆a 芦Un relato debe entenderse como una batalla禄, y luego hablaba de estrategias, ataques, victoria, etc.). El conflicto, la competici贸n, la presi贸n, la lucha, etc., dentro de una narrativa concebida como una bolsa/vientre/caja/hogar/botiqu铆n, podr铆an ser vistos como elementos necesarios de un todo que, en s铆, no se puede caracterizar ni como un conflicto ni como armon铆a, ya que su prop贸sito no es ni la resoluci贸n ni la inmovilidad, sino un proceso continuado.

Finalmente, est谩 claro que el H茅roe no queda bien en esta bolsa. Necesita un escenario, o un pedestal, o una cima. Lo metes en una bolsa y parece un conejo, o una patata.

Por eso me gustan las novelas: en lugar de h茅roes, contienen personas.

As铆 que, cuando comenc茅 a escribir novelas de ciencia ficci贸n, llegu茅 arrastrando este saco grande y pesado lleno de cosas, mi bolsa llena de peleles y patosos, y peque帽os granos de cosas m谩s peque帽as que un grano de mostaza, y redes intricadas que, al ser laboriosamente desenhebradas, dejan ver que contienen un guijarro azul, un cron贸metro impert茅rrito que marca la hora en otro mundo, y la calavera de un rat贸n; lleno de principios sin finales, de iniciaciones, de p茅rdidas, de transformaciones y traducciones, y muchos m谩s trucos que conflictos, muchos menos triunfos que trampas y espejismos; lleno de naves espaciales que se quedan encalladas, misiones que fracasan, gente que no entiende. Dije que era dif铆cil contar un relato apasionante de c贸mo sacamos la avena brava de sus vainas, no dije que fuera imposible. 驴Qui茅n dijo que escribir una novela fuera f谩cil?

Si la ciencia ficci贸n es la mitolog铆a de la tecnolog铆a moderna, entonces su mito es tr谩gico. La 芦tecnolog铆a禄, o la 芦ciencia moderna禄 (uso estas palabras de la manera com煤n, como una abreviatura no-cuestionada de ciencias 芦exactas禄 y alta tecnolog铆a fundadas sobre un crecimiento econ贸mico continuo), es una gesta heroica, herc煤lea, prometeica, concebida como un triunfo, y, por tanto, finalmente una tragedia. La ficci贸n que da cuerpo a este mito ser谩, y ha sido, triunfadora (el Hombre conquista la tierra, el espacio, los alien铆genas, la muerte, el futuro, etc.) y tr谩gica (Apocalipsis, Holocausto, entonces o ahora).

Si, en cambio, una evita el modo linear, progresivo, de flecha-que-mata-el-Tiempo de lo tecno-heroico, y redefine la tecnolog铆a y la ciencia como fundamentalmente una bolsa de transporte m谩s que como un arma de dominaci贸n, un agradable efecto secundario de esto es que la ciencia ficci贸n puede ser entendida como un campo mucho menos r铆gido y estrecho, no necesariamente prometeica o apocal铆ptica en absoluto, y, de hecho, un g茅nero mucho menos mitol贸gico que realista.

Es un realismo extra帽o, pero es que es una realidad extra帽a.

La ciencia ficci贸n, concebida de la manera correcta, como toda ficci贸n seria, por muy humor铆stica que pueda resultar, es una manera de intentar describir qu茅 est谩 pasando realmente, qu茅 es lo que la gente realmente hace y siente, c贸mo se relaciona la gente con todo lo dem谩s en este apilamiento, este vientre del universo, este 煤tero de cosas por venir y tumba de cosas que fueron, este relato sin fin. En ella, como en toda ficci贸n, hay espacio suficiente para mantener incluso al Hombre en el lugar que le corresponde, en su lugar en el esquema general de las cosas; hay tiempo suficiente para recoger mucha avena brava y tambi茅n para sembrarla, y para cantar al peque帽o Oom, y para escuchar el chiste de Ool, y para mirar las salamandras, y el relato todav铆a no ha terminado. Todav铆a quedan semillas por recolectar, y todav铆a queda espacio en la bolsa de estrellas.




Fuente: Es.theanarchistlibrary.org